MI PERSONAL MÁQUINA DEL TIEMPO
No tiene ella palancas
ni tablero, ni cursor
o botón de inicio
que pueda identificarse.
No es necesario,
para ponerla en funcionamiento,
armar con antelación
un plan de viaje
o estipular de antemano
fechas y sitios particulares
hacia donde pueda
llevarme.
Tampoco debe uno,
para operarla,
tomar cursos de entrenamiento
o hacer cuentas complicadas.
Mi personal Máquina del Tiempo
es mucho más ligera y dúctil
de lo que uno pueda
imaginarse.
Casi no ocupa lugar
ni pesa nada,
y puede ella
fácilmente transportarse.
Además,
tiene la máquina
más de una opción posible
para iniciarse:
tanto puede el operativo
comenzar de
improviso
y sin que quiera
uno transportarse
o disponerse a viajar
a partir de un aroma, un papel,
una foto o una fecha
marcada en
el calendario.
Así de efectivo y simple
resulta ser su mecanismo.
Con o sin necesidad
de concentrarse:
entrecerrando los ojos
o perdiéndome
con la mirada en un punto fijo
me ubico en mi centro y trato
de soltar las amarras
de tiempo y espacio, y leve,
hacia ayer o al mañana
me transporto… y salto.