Archivo de Kapo

EL FENÓMENO «KAPO» Y EL CIUDADANO-ECONOMISTA

Posted in Activismo desesperado, antipedagogía, Autor mendicante, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF), Desistematización, Proyectos y últimos trabajos, Sala virtual de lecturas incomodantes. Biblioteca digital with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on noviembre 14, 2024 by Pedro García Olivo

La “Policía Judía” operó en muchos campos de concentración nazis. En Alemania se la nombraba de otra manera: “Servicio de Orden Judío”. La constituían “kapos” que ejercían de carceleros, vigilando y castigando a los reclusos. Judíos que se prestaron a esa labor infame, organizada contra sus hermanos. Obtenían así prebendas, como mejoras en la alimentación y en el alojamiento. Primo Levi, que quizás los tuvo frente a frente en los tiempos de su internamiento en Auschwitz, nos habla de los carceleros que se desempeñaban en tales centros: “No encontré allí demonios, sino funcionarios”, “seres humanos medios, medianamente inteligentes, medianamente malvados: salvo excepciones, no eran monstruos. Tenían nuestro mismo rostro”. Guillo Pontecorvo, en su película “Kapo”, nos presenta a Edith, judía que ha perdido a toda su familia en el campo de exterminio y salva la vida trabajando para las autoridades carcelarias alemanas. Trata a los prisioneros de un modo despiadado, brutal, desalmado…

“Kapos” fueron los nativos de África y de Asia que colaboraron con los colonizadores europeos en el siglo XIX y facilitaron su labor etnocida, a cambio de recompensas materiales y políticas, como han corroborado sin cesar tantos historiadores y antropólogos modernos. Danielle Provansal detalló esa lógica fraticida para el caso de Argelia, en un capítulo de “Contra al fundamentalismo escolar”. Y Malinche ha sido interpretada así en muchos círculos de América Latina. Jean Genet es un “kapo” de excepción, un hombre del crimen y de los presidios delatando a sus compañeros y actuando como confidente de la policía. No es extraño que, aparte del reconocimiento literario, se ganara también la estima de las autoridades públicas de su tiempo…

Hasta cierto punto, el fenómeno “kapo” se ha reproducido en esos americanos de origen latino que han votado a Trump sabedores de sus planes aberrantes contra la inmigración. Muchos de ellos soñaron con ingresar en el Palacio del Mundo Libre y acabaron en una Chabola que, aún así, quieren cerrar con siete llaves para que no accedan sus semejantes.

Y, forzando acaso la expresión, “kapos” somos muchos de los occidentales, pues nos hemos vendido, bajo recompensas tácitas, a un Orden que ha estragado a una buena parte de la humanidad y lo continúa haciendo; oprimidos y explotados, como estamos y como somos, coadyuvamos no obstante a la persecución y exterminio de las gentes aferradas a otro concepto de la dignidad humana, a otro modo de entender la existencia, a otra filosofía de la vida.

Todos los “kapos” que en el mundo han sido comparten un rasgo identificador: son “economistas de la realidad”, ajustando los aspectos cardinales de sus días a un cálculo de riesgos y beneficios materiales, como quiere la razón económica y burocrática; y están, por ello, perfectamente preparados para obedecer. Exorcizando la solidaridad, el apoyo mutuo, el desinterés y lo gratuito, los “kapos” contemporáneos se han capacitado para subordinarse a un Sistema necrófago, tolerar guerras casi inconcebibles y votar a un depravado. Ciudadanos-economistas, pero no monstruos, seres humanos medios, ¿tienen nuestro mismo rostro?

www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

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