ESCUELAS PARA ROBOTS
La Escuela pública surge en el siglo XIX para confrontar una juventud desobediente, no muy sumisa, poco adaptada a la disciplina de las fábricas y de los Estados. “Forjar lo antes posible empleados útiles y asegurarse de su docilidad incondicional”, en términos de Nietzsche, testigo de la irrupción y generalización de esta calamidad planetaria (lo anotó en “Sobre el porvenir de nuestras escuelas”, texto de 1870).
A esta función de domesticación social “interior” se añadió pronto una labor etnocida, altericida, esta vez “externa”, que perseguía con saña a las culturas de la oralidad y desestructuraba a las civilizaciones no-occidentales. Tenemos páginas bellísimas de R. Jaulin y P. Clastres en torno a este reclutamiento de la Escuela para la empresa imperialista europea.
Pasó el tiempo y el Capitalismo cambió gradualmente de facies. Las poblaciones bajo su control también fueron alteradas. Hoy la Escuela no se enfrenta a jóvenes díscolos, revoltosos, disconformes, salvo excepciones. Se desarrolla ante Robots… Lo inquietante no es que las máquinas se parezcan cada vez más a los humanos, sino que los humanos se comportan cada vez más como máquinas. Y la Escuela, bajo esta influencia, se ha hecho “otra”, todavía más perversa.
De esto conversaré con gentes de Brasil, Argentina, México, España y acaso otros países el día 14, a las 7 de la tarde, hora española, mediante un video-debate abierto, por Google Meet.
Por otro lado:
“Necesidad de la palabra para poder callar” (Cioran). “El silencio no puede ocultar nada, las palabras sí”. “¿Para qué queremos hablar, si ya no podemos engañarnos?” (Steinbeck). “Palabras, palabras que me ahogáis, dejadme. Tengo sed de otra cosa” (Bataille).
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Alto Juliana de Sesga