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martes, 1 de diciembre de 2015

Sobre Tango, Amazonas, y 365 Comics al Año

Nota de Andrés Accorsi en su blog 365 Comics por Año:

 "Un día, José Massaroli abrió un cajón y se encontró con 66 páginas de historieta, una novela gráfica completa que había dibujado para un editor que desapareció de la faz de la Tierra sin pagarle un mango por su trabajo. ¿Qué hizo? Le dio las páginas al guionista (y a veces coordinador) Oenlao, con la consigna de crear una historia nueva en base a los dibujos que ya estaban. Básicamente, todo el aporte de Oenlao se ve en los diálogos, ya que la línea troncal del argumento respeta la de la historia original, simplemente porque la idea era no modificar los dibujos.


 De todo esto nos enteramos en la última página, después de leer toda la historieta. Y durante la lectura, sin manejar ese dato, a uno le llaman la atención: a) la gran cantidad de diálogo, atípica en una historieta argentina actual, b) el desarrollo de personajes, atípico en los otros trabajos de Oenlao, c) la extensión y d) lo más importante: el ritmo del relato, super-aventurero, medio de película de Hollywood. Más de una vez decís “qué raro esto”, incluso para Oenlao, que suele escribir cosas extrañas.


 El guionista introduce un elemento que claramente no estaba en el guión que recibió Massaroli: las protagonistas (dos agentes secretas sensuales y letales, a las que veremos casi todo el tiempo con escasísima vestimenta) son argentinas y fanáticas del tango. Y hablan de tango, cantan tangos y hasta dicen bailar tango… cuando en los dibujos NO las vemos bailando tango, excepto en la portada (espectacular y con un color magnífico) que obviamente está dibujada después de leer el nuevo guión. Buena parte del trabajo de Oenlao consiste en eso: en convencernos a través de los diálogos de que estas dos bombas son 100% argentas y tangueras. Incluso arrancan hablando de las revistas Fierro y El Tony, en una secuencia desopilante.

En la presentación del libro en el Museo del Humor, con Ariel Avilez, Oenlao, Juan Rozz y Felipe Ávila

Ese ingrediente que suma Oenlao desde los diálogos le agrega un tinte bizarro, idiosincrático y festivo, a un argumento muy básico, en el que estas minitas tienen que liberar a unos pobres tipos y minas que cayeron en manos de unos villanos inescrupulosos, en el medio de una selva. ¿Para qué quieren los malos a los cautivos, quién manda a las chicas a liberarlos, en qué selva transcurre la acción? Sospecho que todo eso lo inventó Oenlao. Lo que me parece que sí estaba en el guión original son las referencias a la religión haitiana, las lowas del voodoo. Porque en algunos dibujos hay imagenes que van para ese lado. Y está bien, es un elemento que, sin cobrar preponderancia, también le agrega un poquito de exotismo y hace menos predecible el desarrollo de este típico planteo de “Bueno viene a rescatar a Víctima de las manos de Malo”. 
 

El dibujo de Massaroli me hizo acordar mucho al de Enrique Villagrán: un estilo forjado al calor de la producción masiva y adocenada de Columba, tratando de adaptarse a la puesta en página, los ángulos y la composición de viñetas típica del mainstream yanki. En general, si acumulás los vicios de dos mainstreams distintos, y encima tan restrictivos como el de Columba y el del típico comic-book americano, te vas de una al descenso. Massaroli, sin embargo, pela oficio y rema muchas páginas contra un guión que seguramente le cerraba poco, con un laburo a destajo en los fondos, muy correcto en la anatomía, afilado en armas, vehículos y uniformes. Y por ahí patina (como Enrique Villagrán) en algún primer plano de los varones, no de las chicas que están muy cuidadas. Un desafío importante para Massaroli, por extensión, por temática y por estilo narrativo, sorteado con éxito por el crédito de Ramallo.

 

Creo que lo más divertido de El Tango de las Amazonas es algo que los lectores nunca vamos a ver: el momento en el que Oenlao le entregó a Massaroli la segunda versión del guión y le dijo “mirá lo que hice con la garcha que me trajiste”. Ahí se deben haber reído mucho. A mí como lector –repito- me pareció más raro, más intrigante que genial."

lunes, 7 de julio de 2014

Nota sobre la historieta ¡¡FACUNDO!! en la sección Cultura del diario Tiempo Argentino

El sábado 5 de julio, el diario Tiempo Argentino, en su sección Cultura, publicó esta nota, realizada por el periodista Juan Pablo Cirelli, sobre nuestro último libro publicado con La Duendes, sobre la vida del caudillo riojano y prócer federal Juan Facundo Quiroga, el "#Tigre de los llanos". Aquí se puede leer completa:

Un antihéroe de la Historia oficial convertido en héroe de historieta


  

Como suele ocurrir, algunos párrafos de mis respuestas a las preguntas de Cirelli quedaron afuera por falta de espacio, por lo que me parece oportuno presentar aquí la versión completa del cuestionario que acompaña a la muy buena nota del periodista, quien ya nos había dedicado una nota en el mismo diario con motivo de la aparición de La Vuelta de Obligado:   

  1. ¿Cómo surgió el proyecto de abordar la figura de Facundo Quiroga desde la historieta? ¿Por qué elegiste trabajar sobre él?
Tengo que hacer memoria, porque se trata de una historieta que se publicaba diariamente en el diario la Voz, en el año 1984. Anteriormente había escrito y dibujado la vida de Manuel Dorrego, y eso me llevó a investigar mucho sobre su época, las luchas entre federales y unitarios, las razones de su fusilamiento a manos de Lavalle, etc. y cuanto más leía, más nítida surgía la figura de Facundo Quiroga, el caudillo riojano que le puso freno a las ambiciones de Rivadavia, que le impidió entregar las minas de Famatina a los capitales ingleses, que se levantó contra los unitarios cuando cayó Dorrego, que siempre tuvo una fama que le dio dimensiones de leyenda, y que seguramente ha sido el más odiado de los líderes del interior, y el más venerado por sus seguidores. Todo eso, más el hecho de tener el espacio para contar la historia que yo propusiera a la gente del diario, que me daba mucha libertad, me dio la pauta de que era el camino a seguir: los caudillos, empezando por el más grande, al cual seguiría El Chacho Peñaloza, que se publicó a continuación.

  1. Supongo que tabajar con un personaje real de tanto peso dentro de la historia argentina debe haber sido una carga extra a la hora de hacerlo. ¿De qué manera te documentaste para que el trabajo tuviera cierto rigor histórico? ¿Te sentiste condicionado de alguna manera?

No, no me sentí condicionado para nada. Se puede decir que hice lo que quise y lo que pude, dadas las limitaciones que mi conocimiento de la historia nacional habrá tenido en ese entonces. Me documenté bastante, releyendo incluso el Facundo de Sarmiento, aunque preferí atenerme más a lo que contaban autores como Félix Luna en “Los Caudillos”, a Carlos Newton, a Pedro De Paoli, y una cantidad de notas de la revista Todo es Historia, que venía coleccionando desde siempre. Lo más arduo fue sintetizar tanta información en un guión que, además, tenía la obligación de ser entretenido y dinámico; pero tuve la ventaja de ir escribiendo a medida que dibujaba, de manera que iba resolviendo un problema por vez. En la parte gráfica, me fue muy útil la Vida de Don Juan Manuel de Rosas de Manuel Gálvez, que venía en fascículos profusamente ilustrados con gran cantidad de reproducciones de cuadros y dibujos de la época.

  1. Todos los personajes históricos, en mayor o menor medida, tienen sus contradicciones. En algunas esas diferencias son más notorias, y figuras antagónicas de la relevancia histórica de Sarmiento o Perón las tienen y son muy evidentes. Y puede decirse que esas contradicciones los enriquecen en tanto personajes. En el caso de tu retrato de Quiroga, ¿tuviste que elegir alguna faceta específica del personaje o te permitiste exponer sus contradicciones?

A la hora de elegir situaciones y anécdotas, intervenía el historietista, es decir, si la leyenda era interesante, la contaba, por más que tal vez no haya sido verdadera o fuera claramente una exageración, como las cosas que se contaban del Moro, el caballo de Facundo, que le avisaba si iba a ganar o perder una batalla Si tenía que mostrar al Lamadrid como un valiente, lo hacía, aunque fuera del otro bando, porque era así nomás. Incluso tomé algunas cosas de Sarmiento, aunque como dije antes, mi visión del personaje era totalmente opuesta. Pero el sanjuanino las contaba tan bien...! Supongo que hoy en día trataría de basarme más en una óptica 100% revisionista, pero en aquellos tiempos me faltaba más conocimiento de la historia. De todas formas, pienso que así resultó una visión más completa del personaje, que por tener muchas facetas contradictorias, se presenta más humano, como bien decís.



4.- A partir del trabajo de adaptación de ese relato a un género en particular como la historieta, que tiene sus reglas y convenciones, ¿elegiste o necesitaste tomar alguna libertad creativa que te apartara de lo estrictamente histórico, pero que representara una ventaja a la hora de ir contando la historia en cuadritos?



Salvo inventar muchos diáloos, ya que era imposible saber exactamente lo que se habló en las situaciones reales, traté de ajustarme lo más posible a lo que contaban las fuentes que consulté. Por supuesto, mi instinto de historietista me llevaba indefectiblemente a desmenuzar las situaciones en secuencias o cuadritos que tratan de dar agilidad y emoción a la acción, y, al tratarse de una publicación diaria, que siempre quedara algo de suspenso en el último cuadrito. Este recurso, como en los folletines del pasado, cuando el material se recopila en un libro, suele darle una gran dinámica a la historia, a pesar de algunas inevitables repeticiones. A diferencia de lo que hice después, en la Vida de El Chacho, no creé ningún personaje ficticio.



5.- De cuándo data el proyecto? ¿Se publicó antes? ¿Cuándo y por qué se decidió volver a publicarlo ahora?



Como te decia antes, el diario La Voz lo publicó durante más de seis meses, a razón de una página por día, en el año 1984, a poco de haberse restaurado la democracia. Todos estos trabajos históricos, al cerrar el diario en 1985, pasaron a dormir el “sueño de los justos”. En el ambiente de la historieta, dominado por las editoriales Columba y Record, habían pasado prácticamente desapercibidos y a partir de ahí yo no había encontrado ninguna oportunidad de republicarlos. Por suerte, los originales quedaron en mi poder. Cuando, en el año 2009, el conductor de la editora patagónica La Duendes, Alejandro Aguado, me contactó por internet y me realizó una larga nota sobre mi carrera, al mencionar esta parte poco conocida de mi actividad, le resultó muy interesante, ya que este grupo está abocado a rescatar buena parte de la historieta nacional, y me ofrecieron subir estas historietas a su blog Historieta Patagónica. Así fue como empezamos con Juan Moreira, seguimos con Dorrego, Facundo, y actualmente estamos subiendo El Chacho, la última de la serie. A medida que estos trabajos se iban conociendo a través de la web, el eco favorable que recibimos nos hizo concebir la idea de recopilar cada historieta en un libro. Así aparecieron Juan Moreira en 2010, Dorrego en 2011, y Facundo en 2014. Dada la gran cantidad de páginas (205), que encarecería mucho el costo, jugamos más conveniente re-diagramar la historieta y de esa manera, sin eliminar ni un solo cuadrito, conseguimos dar a la luz un libro de sólo 94 páginas, con espacio incluso para un prólogo del escritor Pablo Hernández y una nota de presentación del historietista Silvestre Szilagyi. Naturalmente, hemos tenido en cuenta que estamos en una época en que se ha revalorado mucho al Revisionismo Histórico, y por lo tanto, hay un público cada vez más grande que espera conocer más a fondo nuestra verdadera historia. La historieta en este caso, actúa como un puente hacia los libros de historia, enteteniendo al lector, dándole pistas, pero dejándolo con ganas de saber más sobre el tema, como me pasó a mí cuando leía de chico historietas como El Huinca, Patria Vieja o El Cabo Savino.



6.- El libro tiene una nota del editor que se disculpa por la imposibilidad de publicar dos páginas específicas en mejores condiciones debido al mal estado de los originales. ¿Qué fue lo que pasó con esas páginas? ¿No era posible restaurarlas?



Si bien el diario me devolvía los originales, algunos de ellos se perdieron. Excepto una página, que re-dibujé especialmente, el resto, no muchas, las fotocopié de los diarios que conservan en la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso. Lamentablemente, el estado de estos diarios no era muy bueno, y además la impresión dejaba bastante que desear, así que hubo que acudir al retoque digital y se logró que las páginas fueran legibles, aunque no pudimos evitar una menor calidad. Por supuesto, hubiera podido re-dibujarlas todas, pero creo que se hubiera perdido la visión con que escribí y dibujé las originales y me pareció más importante rescatar eso. Y mantener la armonía con la gran mayoría de las páginas.

viernes, 1 de julio de 2011

Una de mis historietas comentada en la cuna del Pato Donald (USA)

Navegando por internet, me encuentro de pronto con esta halagadora (modestia aparte) nota sobre una historieta que dibujé un tiempo atrás. La verdad es que uno se siente muy bien ante una grata sorpresa como ésta. Por eso quiero compartirla con mis amigos hispanoparlantes Ojo: las opiniones son de Geoffrey Moses, autor del blog especializado Disney Comics Revue; yo sólo las traduzco (mal pero con ganas). Dice así:

 "Friday, April 29, 2011

"One Thin Dime"

..."Una Moneda de Diez Centavos." Es una gran historia... sin embargo, los guionistas,  Pat y Carol McGreal sólo merecen el cincuenta por ciento del crédito por esto. La otra mitad va al artista, José Massaroli. No se oye mucho acerca de este tipo por aquí (Por lo menos yo no, lo aseguro), pero es bueno. Realmente muy bueno. Si Boom! o cualquiera que está buscando material para publicar en los EE.UU., haría bien revisando algunas de sus historias sin traducir. ¡Diablos, varias de ellas también están escritos por los McGreals,  por lo que presumiblemente no habría necesidad de buscar mucho!

El punto es, que tiendo a  pensar que el arte es secundario a las palabras. Pero, en realidad, el arte puede desempeñar un papel en la narración de historietas que es al menos tan importante. ¡Wow, que revelación brillante que era!. Pero en todo caso, que es claramente el caso aquí, y voy a tratar de señalar algunas de las razones de por qué esto es así.
 
Así cuando la historia se abre, Scrooge se vuelve loco, como se muestra. Cualquiera podría ilustrar esto, pero mostrar la silueta de él seguido por el primer plano de su rostro realmente acentúa la sensación de apabullante temor.


Su puño en el cielo, seguido por el colapso,  me parece ser un ejemplo bastante perfecto de lo que él  experimentaría en estas circunstancias.

Así que, naturalmente, asume que la responsable es Mágica.

... Pero, obviamente, no. Y, aunque no es un detalle importante, tengo que decir que me encanta verla lavando los platos de esa manera, haciendo una cosa ordinaria, cotidiana, como esto parece como una revelación.

Además, Massaroli es muy bueno para dibujar a Mágica - en serio, ¿cuán impresionante es la pose que está mostrando? Muchísimo, es la respuesta.

El cuadro de su toma de posesión, también.
Así,  como pueden ver, ellos se unen hasta que puedn recuperar la moneda.


Estos son los antagonistas que atraparon la moneda de diez centavos. Están muy bien caracterizados, tanto visualmente como en los diálogos. 

Scrooge y Magica los persiguen, pero, bueno ... ellos tratan de ahogar a Scrooge,  lo que hay que admitir, es que algo así es extraordinariamente desagradable para un villano de Disney.

Me gusta pensar que Mágica es, de hecho  ahorrándole a Scrooge un sentimiento reprimido de la dignidad humana, por lo que su racionalización aquí es sólo una cortina de humo para que pueda mantener su imagen de sí mismo. Por supuesto, no hay evidencia textual de esto dentro de esta historia, pero no parece ser una idea totalmente loca, y, con todos sus defectos, "Una chica para Gladstone" ("A Gal for Gladstone", otro guión de los mismos autores) demuestra que los McGreals son por lo menos en teoría capaces de imaginar un lado un poco más humano para ella.



Ellos creen que los malos van a derretir la moneda de diez centavos en el volcán aquí, así que llegan primero para interceptarlos. En primer lugar:  gran arte. En segundo lugar:  hombre, ¿lo que no haría de haber llegado cinco minutos antes, a saber por qué Mágica resuelto para aprender las artes oscuras? Tercero: ¡no pueden imaginar su mirada sobre Scrooge cuando cuenta todos los detalles en su totalidad!

En realidad, un momento como este podría proporcionar una buena oportunidad para que adquieran una mayor comprensión de uno al otro, pero la historia no acaba de ir allí, por desgracia. 

De todos modos, logran detener a la gente mala, pero Mágica cae , y una vez más, verla agitándose es como que no tiene precio.

Hay una cierta intensidad en el hecho de que dos de sus sonrisas tienen un aspecto completamente inocente en la imagen inferior derecha. Pero ...

¡Ay! Usted sabe, yo no hubiera esperado otra cosa  para ella que atrapar a la moneda de diez centavos en la primera oportunidad, pero no sé ... tal vez sólo una o dos palabras,indicando un pequeño grado de empatía por su parte, no vendría tan mal? El desarrollo del carácter es algo que anhelamos, y no hay nada de eso aquí...

... Lo que no debe tomar distancia de la manera  fresca en que se ve en el polvo en la parte inferior izquierda. O lo divertido del inexpresivo sarcasmo de Scrooge en la parte inferior derecha.

No, en serio, eso es genial. ¿Con qué frecuencia se tiene la impresión de la verdadera magia sobrenatural en este tipo de cosas por parte de Magica? Como ya he dicho: el arte da a esta historia mucho más peso de lo que podría haber tenido.

Bueno, por supuesto. ¿Qué es lo que usted espera? Pero su rostro en la parte inferior izquierda sigue siendo impresionante, al igual que todas las cosas de magia en su taller.

En serio, estoy subiendo estas imágenes hasta aquí debido a lo mucho que me gustan. Ese buitre y los murciélagos son dulces.

Así termina eso. ¡Te aseguro que el "Miren: Scrooge tiene convenientemente una (no aludida previamente) capacidad que le permite llegar a la cima!" es un poco más de una reminiscencia de los momentos más artificiales en sus viejas historias de Tony Strobl de lo que a uno le gustaría. Sin embargo, esto es sobre todo un material muy sólido, aunque me gustaría ver algo un poco más interesante hacerse con Mágica. Buen trabajo por todos lados.
Geoffrey Moses"

Bueno, ¿qué puedo agregar? Sólo invitarlos a ver la nota original en inglés en Disney Comics Revue, y decirte... ¡Thank you very much, amigo Geoffrey, me has dado una gran alegría!

viernes, 3 de septiembre de 2010

Más comentarios sobre ¡¡Juan Moreira!!

Viernes 3 de septiembre, en el diario El Chubut, del sur de Chubut y norte de Santa Cruz:



Viernes 27 de agosto, en Página 12:

Recomendaciones:
JUAN MOREIRA
José Massaroli - La Duendes
Durante la primavera democrática de 1983 el diario La Voz concentraba la opinión del sindicalismo peronista. Cada día el periódico dedicaba una de sus páginas a la adaptación del Juan Moreira que hacía Massaroli. Un trabajo de fluidez narrativa excepcional, lleno de acción a salto de mata y puñal en mano que en su momento no tuvo mayor repercusión por la tirada restringida del diario. A excepción de unas pocas páginas dañadas por el paso del tiempo, la recopilación presenta un dibujo sólido, de rostros feroces y expresivos, bien documentado, y con un registro dramático en las luces. Su reaparición supone también la recuperación del gauchesco, un género abandonado en las viñetas nacionales.

martes, 17 de agosto de 2010

Reseñas y opiniones sobre ¡¡Juan Moreira!!

Transcribo algunas reseñas que han ido apareciendo en la web y que comentan el nuevo libro:


¡¡JUAN MOREIRA!!
de José Massaroli
(La Duendes Editora, Comodoro Rivadavia, 2010, 116 páginas)

por Germán Cáceres

La novela de Eduardo Gutierrez (1851-1899) fue escrita como folletín y apareció en el diario La Patria Argentina entre el 28 de noviembre de 1879 y el 8 de enero de 1880. Es la historia de un gaucho que se ve obligado a marginarse de la ley por los abusos y humillaciones que le infligen las autoridades. Hasta que finalmente lo mata una partida policial protagoniza portentosas hazañas dando muestras de su coraje ilimitado. La obra obtuvo un rotundo éxito, que motivó que se reescribiera como mimodrama para ser representada en el circo criollo. En 1886 José Podestá realizó su dramaturgia y la llevó al teatro, y se convirtió en uno de los acontecimientos más importantes de nuestra escena. También fue volcada al cine en tres oportunidades, siendo la más destacable el filme de Leonardo Favio de 1973. Está basada en un hecho real sobre un habitante de La Matanza que cae abatido por la policía en 1874. El folletín de Gutierrez está enrolado en la literatura gauchesca y en el romanticismo rioplatense, y su protagonista se erige como uno de los mitos de nuestras letras. Otras novelas importantes de este autor, en las que denunciaba la injusticia social que sufrían los desamparados frente a los representantes del poder, son: Juan Cuello, Hormiga Negra, Santos Vega, El matrero y El rastreador.

Jorge Massaroli (Villa Ramayo, Pcia. de Buenos Aires, 1952) dibujó para las editoriales Columba, Record, Universo (Italia), Thomson (Gran Bretaña), Bastei (Alemania) y la casa Disney (Estados Unidos y Europa), y colaboró en las revistas Caras y Caretas, Rico Tipo, Operación Ja Ja y Sex-Humor. Amante del género gauchesco, adaptó el Juan Moreira, de Eduardo Gutierrez, y lo guionó y dibujó en historietas en el diario La Voz, en el período 1983-1984, que es la versión que publica ahora La Duendes Editora. En ella Massaroli demuestra ser un maestro del claroscuro y utiliza con destreza los contrastes. Traza verdaderos filigranas sobre espacios en blanco, los cuales pueden sugerir tanto el amanecer como el follaje de los árboles, la vasta llanura, un día nublado o ser expresivas siluetas trabajadas con ágiles líneas.

Massoroli es tributario del gran realismo clásico, y utiliza el leit-motiv para enriquecer poéticamente la historieta: así, la luna cubierta por nubes desgarradas o esas viñetas apaisadas con planos generales lejanos que reflejan con melancolía al Moreira montado en su overo bayo y dirigiéndose hacia ninguna parte. Tampoco escatima onomatopeyas de todos los tamaños, una planificación cinematográfica, picadas y contrapicadas, globos en off, o el primerísimo primer plano del solitario protagonista.

Massaroli impregna su adaptación de ese aire de fatalidad de la novela y hace decir a Moreira: “Ya la vida me pesa y el día que me maten será el único día alegre que habré tenido”. De paso remarca la corrupción política —que incluía el fraude y el matonismo— de los tiempos de Adolfo Alsina, Bartolomé Mitre y Nicolás Avellaneda. Y expone el horizonte siempre inalcanzable de la inmensidad pampeana para señalar el triste destino de este héroe condenado desde el más allá (“…Pero está de Dios que no hay felicidad pal gaucho”, afirma).

Se sabe que José Massaroli es un gran admirador de Hugo Pratt, hecho que se percibe en su trazo y en la importancia expresiva que otorga a las manos de los personajes. Además, sus escenas de duelos a cuchillo y de combates con partidas son antológicas por su vigor, contundencia y vertiginoso movimiento.
Este libro incluye una lúcida y esclarecedora presentación de Alejandro Aguado, complementada por el sagaz análisis que realiza en el prólogo Ariel Avilez.

En síntesis, ¡¡Juan Moreira!! sobresale por su brillante dinamismo narrativo y su belleza gráfica.

Germán Cáceres
Publicado originalmente en La Duendes


Moreira, a cuchillazos bajo la luna


Massaroli publicó Juan Moreira en 1983, en el diario La Voz. Ahora es reeditado por La Duendes
Un gaucho que quiso ser… y no lo dejaron. Es una definición posible de Juan Moreira, el fugitivo que forjó una leyenda, que luego se convirtió en novela, en teatro, en radio, en cine y en historieta. Un gaucho que menos conocido que su compadre Fierro, pero no por eso menos paradigmático. Si el primer Martín Fierro era una denuncia de lo que las clases terratenientes hacían con el hombre de la pampa, Juan Moreira parece ser más el hombre que hizo todo para ser un gaucho “bien”, y al que los poderosos de turno se encargaron de trampearlo.

Acaso allí radique su menor popularidad. Moreira es un cuchillo que sabe servir a políticos, que tuvo un módico grado en la milicia y quedó en la estacada por un comerciante traidor y un político que le envidiaba la esposa. Es a partir de entonces es perseguido, no antes. La injusticia (la maldad, la mezquindad ajena) lo empuja al abismo, antes que su condición gaucha. Lo dicho: quiso ser “bien”, hasta tuvo dinero, y no lo dejaron ser. Un relato sobre cómo los poderosos voltean a cualquiera que asome la cabeza, que quiera crecer. Un relato con suficientes ingredientes para alcanzar su propia estatura mítica.

José Massaroli adaptó al noveno arte la historia que dejó por escrito Eduardo Gutiérrez. Lo hizo hace más de 25 años en el diario La Voz, pero sus páginas no perdieron actualidad. Siguen teniendo una narración fluida, acción de buen ritmo y siempre encuadrado en el género que fascina a su autor.
Contraluces, acción frecuente y ganchos al final de cada página, la fórmula
“Pensé en cómo hubiera contado (Hugo) Pratt la historia de Moreira”, confió a Cuadritos Massaroli. La aventura para quien la busca está allí. También cierta parquedad a la hora de mostrar. Su faceta como dibujante no se excede en las viñetas. No las rellena innecesariamente. Un poco por la premura de entregar una página cada día, pero otro poco porque el detalle haría más lento el trámite de la lectura.

Massaroli sabe de gauchos, pero no se pone a dar cátedra en cada viñeta. ¿Para qué? Él está contando una de aventuras, una de acción en la que el protagonista le pone el pecho a dos, tres, cinco, diez partidas de oficiales que le buscan los riñones para agujeréarselos. En definitiva, además, la vida de Moreira es la de un despojado, ¿por qué llenar la página de objetos, entonces?

Al final de cada episodio de la vida de Moreira, hay un plano general del campo. A veces Moreira aparece. Otras no. Pero son los únicos cierres de página que no empujan hacia adelante. Por lo demás, atento a las convenciones folletinezcas en las que nació la novela original, aquí cada viñeta final invita a la lectura de la siguiente hoja (en el ’83, del próximo diario).

Como cuenta una historia de antes de la luz eléctrica, el dibujante tiene pocas fuentes de iluminación para trabajar. Velas, sol y luna. Esto lo empuja a trabajar con claroscuros y sombras permanentes que acentúan la gravedad de los rostros.

Massaroli reconoce en Hugo Pratt una importante fuente de inspiración
El conjunto encuentra una historia que marcha siempre adelante y a pura acción. Aunque hay algún alusión, aquí hay menos lugar para la reflexión sobre el lugar del gaucho en su sociedad. Moreira no le dice al lector qué pensar de su situación. O al menos, no lo dice tanto como Fierro. Lo deja sacar sus propias conclusiones. Al final, es un tipo que busca una muerte que le permita irse con cierto nombre. Así, Massaroli se concentra en la épica del fugitivo que no le mezquina el cuerpo al cuchillo.
***
Ficha Técnica
Juan Moreira
Guión/Dibujo: José Massaroli
Género: aventuras / gauchesco
Editorial: La Duendes
Lanzamiento: junio 2010
Origen: Argentina
Páginas/papel: 116, 21 x 17 cm.

Andrés Valenzuela
Publicado originalmente en Cuadritos, periodismo de Historieta

Dijo Mariano Chinelli  :

"Ayer el Ferrocarril Sarmiento -demora en su salida desde Once mediante- me permitió el lujo de leer el Moreira de Massaroli de un solo tirón. Y asi como me gusta leer: de un tirón... Excelente laburo, super enganchador, muy bien narrado... ni un respiro durante sus mas de 100 páginas.... 100 % recomendable !!!!"

  Reseña sobre el libro publicada en el suplemento Menos Mal, del diario Crónica (sur de Chubut, norte de Santa Cruz)

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