Hora de plegar velas y volver al día a
día después de un intenso mes de vacaciones. Aun con el dulce regusto de un
inolvidable viaje por el sureste de USA, del que os iré contando cosas por aquí. Y
con la mirada puesta en poder rematar de la mejor forma musical posible este
último cuatrimestre del año. Algunos conciertos ya en la agenda, otros
pendientes de su posible confirmación (¿Stones again?) y una buena tanda de
lanzamientos discográficos programados de aquí al cierre de ejercicio.
Desde ya mismo tenemos en la calle “Rhythm
& Blues”, lo nuevo del gran Buddy Guy, quien demuestra estar viviendo una
segunda juventud haciéndose acompañar, entre otros, de Joe Perry y Steven Tyler.
Retorna también con “Made Up Mind” el matrimonio Tedeschi Trucks, tras su fantástico
"Revelator” de 2011. Y vuelve a subirnos la adrenalina el mítico Michael
Monroe con “Horns and Halos”, sin duda uno de los discos para mi más esperados del año (abajo os dejo el videoclip del fantástico primer single).
En septiembre será turno del “Shout!” de
Warren Haynes y sus Gov't Mule, tras la pequeña decepción del Azkena, y, sobre
todo, de “Santos y Diablos”, la vuelta a la carga de los valencianos Uzzhuaia,
en mi opinión, una de las grandes bandas de nuestro país.
El enorme Sammy Hagar pide paso también el
último día de ese mes, esta vez en solitario y sin Chickenfoot, pero acompañado
de amigos como Taj Mahal, Kid Rock, Neal Schon, Joe Satriani, Chad Smith o Michael
Anthony ("Sammy Hagar & Friends").
Joan Jett y sus Blackhearts romperán el
1 de octubre un silencio de siete años, con la edición del también esperado “Unvarnished”.
Y los inclasificables Monster Magnet intentarán volver a noquearnos con “Last Patrol” el
próximo 21 de octubre.
Después de su fantastico “Unusual
Suspects” y de sus graves problemas de salud que terminaron con la amputación
de una pierna, Leslie West nos presentará “Still Climbing” el 29 de octubre, álbum
en el que se vuelve a rodear de gente como Johnny Winter, Dee Snider o Jonny
Lang.
Y para terminar el año de la mejor forma
posible, aun sin fecha confirmada, pero probablemente dentro del mes de
diciembre, sus majestades The Rolling Stones nos entregarán un nuevo capítulo
de sus rediciones de discos clásicos, después de haber atacado “Exile on main
St” y “Some girls” en años pasados. Esta vez es el turno de “Sticky Fingers” y,
por supuesto, tendremos Deluxe Edition con temas extra, descartes y demos. Me relamo sólo de pensarlo!
De
vuelta aldía a día después de un gran
fin de semana en Vitoria. Creo que estaremos de acuerdo en dos cosas: que el
cartel era, a priori, más flojo que en ocasiones precedentes y que la desidia
de la organización estos últimos meses para con su público merecía que les
hubiéramos pagado con la no asistencia. Pero llega la hora de la verdad y qué
queréis que os diga: sólo el hecho de pasar 48 horas dedicadas por entero al
Rock&Roll y en un lugar tan agradable dejan de lado el resto de debates.
Además, ¡qué demonios!, ¿cómo puede calificarse como flojo un cartel en el que
aparece en lo más alto la mejor banda que ha habido en los últimos veinte años?
Pues eso mismo se encargaron de demostrar, una vez más, los “Rock&Roll
motherfuckers” hermanos Robinson.
Veinte
conciertos, diez por jornada, componían el programa. Ahí va mi valoración de
los once a los que pude asistir:
MATRÍCULA
DE HONOR
The
Black Crowes: Era mi tercera vez con los cuervos y, sinceramente, veía difícil
que pudieran superar lo vivido en las dos anteriores. Ahora puedo decir que lo
hicieron y creo que, además, con creces. Fue una actuación rayando lo
sobrenatural. De estas que ocurren cada mucho tiempo y al alcance de muy pocos.
El set list combinó acertadamente momentos “hit” (brutal el inicio con “Twice
as Hard”, “Sting Me” y “Hotel Illness” y el final con “Jealous Again” y
“Remedy”) con temas menos habituales (“Ballad in Urgency”, “Good Friday” o “By
Your Side”) y momentos jam de poner los pelos de punta (“Wiser Time”, “Thorn in
My Pride”). Y ya ese bis con “Hard to Handle” unido a “Hush” fue de dos orejas
y rabo. Por cierto, la nueva incorporación, Jackie Greene, no es Marc Ford ni
Luther Dickinson, pero estuvo en su sitio y sin desentonar entre la excelencia,
lo cual ya es mucho. Definitivamente, los Black Crowes juegan en otra liga.
SOBRESALIENTE
JJ
Grey & Mofro: sin duda, los grandes triunfadores de la jornada de sábado.
Tenía grandes expectativas puestos en ellos y creo que las superaron. Qué voz
más extraordinaria la del amigo JJ Grey!!! Y qué pedazo de banda la que le
acompañaba!!! Clase total!!! Durante el show, comentó que era la primera vez
que pisaba España y, con una sonrisa de oreja a oreja, se le vio como
alucinado, como no creyéndose estar tocando aquí y ante 12.000 personas. Viendo
lo bien que fue el concierto y la buena acogida del público, no es de extrañar
que más pronto que tarde los tengamos de nuevo por nuestro país. Estaremos
encantados!
Walking
Papers: lo único que conocía de esta banda es que el bajista es el mítico
GunsN’Roses Duff McKagan. Así que, cuando un día antes la organización comunicó
que actuarían en formato trío por la ausencia del propio Duff, aquello me olió
a tomadura de pelo y estuve a punto de ni concederles el beneficio de la duda.
Ahora puedo decir que doy mil gracias por haberlo hecho. Pocas veces esperando tan
poco de un concierto, he recibido tanto. Una banda sin bajista (el teclista se
encargo de llevar la base rítmica), pero con tres auténticas bestias pardas
(menudo pedazo de frontman que es Jeff Angell!!!) que pusieron el escenario
patas arriba desde el minuto uno, a base de intensidad, entrega, buen hacer y
canciones. Muy buenas canciones. Me declaro desde ya fan absoluto de estos
tíos!!!
NOTABLE
The
Sheepdogs: otra grata sorpresa. No conocía nada de esta banda y la hora que les
asignaron para su actuación (casi al final de la jornada) no era la mejor. Sin
embargo, la rayada que metieron al respetable Billy Corgan y sus Smashing
Pumpkins, hizo que oír a continuación a estos tíos fuese gloria bendita. Rock
sureño de calidad, bien ejecutado, con buenas guitarras y una gran voz. Sin
duda un nombre más para apuntar en la agenda.
The
Gashlight Anthem: los de New Jersey son una de las bandas jóvenes que más han
conseguido llamar mi atención en los últimos tiempos. Después de verlos en
directo, me queda más claro cuáles son sus virtudes (un carismático líder,
Brian Fallon, y un sonido bastante propio) y de qué pie cojean (una banda que
no está a la altura del líder y un exceso de medios tiempos que hace perder
punch al resultado final). Aun así, fue un buen concierto, con dos momentos
puntuales en los que consiguieron ganarme: el speech de Fallon señalando
humildemente que cualquiera de sus canciones no llegaba a la suela del zapato a
las de los Black Crowes (diciéndolo a la vez que amagaba con los riffs de
“Twice As Hard” y “She talks to angels”) y la impecable versión del “Bonzo Goes
to Bitburg” de los Ramones. Sólo por esos dos detalles, valga la calificación
de notable.
BIEN
M-Clan:
en ocasiones ya he comentado por aquí que fui un gran fan de la banda murciana
entre 1995 y 1999. No me cansaré de repetir que considero a sus dos primeros
discos entre lo mejor publicado jamás en nuestro país. Pero la magia se esfumó
y, desde aquel entonces, son más las veces que verlos me ha producido sonrojo
que las que lo he disfrutado. Aun así, me apetecía verlos en este festival.
Considero a Tarque un tipo listo y, por eso, tenía claro que, por un lado el
público al que se iba a enfrentar y, por otro, la motivación de compartir
escenario con sus amados Black Crowes, harían que huyese por una tarde de
Carolinas y demás bazofia y centrase los tiros en lo que la gente había ido a
oír. Acerté en parte, pero me equivoqué en el resto. Salieron a morder con
“Maxi ha vuelto” y “Perdido en la ciudad”, como si de repente regresásemos a
1998…pero ahí quedó todo. En un amagar y no dar. Sí es cierto que el show fue
rockero y entretenido y él estuvo muy bien. Pero era el día para haber ido más
allá, para desempolvar otra buena tanda de sus temas antiguos, dar a la gente
lo que habían ido a buscar y demostrar que quien tuvo retuvo. Pero nos quedamos
a medias.
Los
Zigarros: con su primer disco recién salido del horno se presentaron los
hermanos Ovidi y Álvaro Tormo (ex-Perros del Boogie), acompañados de una
sección rítmica de buen hacer. Aún les falta rodaje, pero sonaron potentes y
demostraron seguir teniendo buenas canciones que nos trajeron ecos de AC/DC,
Tequila, Chuck Berry o los propios M-Clan. O mucho me equivoco u oiremos hablar
bastante de estos tíos en el futuro.
NI
FU NI FA
Gov’t
the Mule: esperaba mucho de Warren Haynes y sus chicos y terminaron por ser
quizás la gran decepción del festival. Técnicamente irreprochables, pero fríos,
muy fríos, sin apenas conexión con el público y con un Warren más pendiente de
ajustar constantemente el sonido de su guitarra que de dar un buen concierto.
Buscaban cumplir el trámite y eso es exactamente lo que hicieron.
Los
Enemigos: su concierto no fue ni bueno ni malo ni todo lo contrario. No se
puede decir que tocaran mal, pero tampoco les noté muy motivados ni poniendo
toda la carne en el asador. Supongo que los megafans saldrían encantados, pero
para los que no lo somos, su show no pasará a la historia.
MAL
Rocket
from the Crypt: en teoría eran uno de los nombres a tener en cuenta en el
festival, pero, aunque suene raro, ellos mismos se encargaron de boicotear su
propio concierto. La hora no les favorecía (últimos de la jornada del sábado) y
el sonido no ayudó, pero lo que realmente acabó con la paciencia del respetable
fueron los larguísimos speeches de su cantante. Casi se puede decir que
hablaron más que tocaron y eso, sobretodo a ciertas horas de la madrugada,
creedme que se puede llegar a hacer insufrible.
LAMENTABLE
Smashing
Pumpkins: ¿qué se le puede pasar por la cabeza a un tío, buen músico y con canciones
suficientes en su historial como para conformar un buen set list, para
voluntariamente tirarlo por la borda y programar un concierto encaminado a
torturar durante algo más de una hora al público asistente? Aun busco una
explicación. Porque eso fue lo que sucedió. Un rancio Billy Corgan se apartó
(salvo contadas excepciones) del cancionero que le ha traído hasta ahí y se
dedicó, de mala gana, a rayar a los asistentes con ruido, videos y luces de
todos los colores. Quizás es culpa mía que no entendí su propuesta, pero su
show me pareció lamentable. Billy, no creo que tú y yo nos volvamos a ver.
Al resto de bandas (Alberta Cross, The Sword,
Horisont, Uncle Acid & The Deadbeats, Heaven’s Basement, Troubled Horse,
Sex Museum, The Socks y Quaoar) no las vi y por tanto no puedo opinar. Sobre lo que sí vi, aquí
queda mi balance y mi deseo de que, si todo sigue su curso, podamos asistir a
un aun mejor Azkena Rock Festival 2014. Eso sí, señores de la organización, les
ruego que cuiden un poco más a sus potenciales clientes. Por el propio bien del
festival, creo que no debiera volver a repetirse la nefasta política de
comunicación de este año.