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jueves, 26 de diciembre de 2019

Lo mejor de 2019 (II)


Cerramos este 2019 con casi media centena de conciertos vistos. Algunos, fabulosos. Otros, simplemente buenos. El listón estaba muy alto, sí. Los años predecesores, creo que fueron imbatibles en cuanto a cantidad y calidad de shows para el recuerdo. Pero, la cosecha de éste, tampoco ha sido cosa a despreciar. ¡Ni mucho menos!

Comenzamos el año al ralentí, con poco que echarnos a la boca. Pero eso sí, casi todo ello muy disfrutable. El primer bolo, el de mis paisanos Vallarna, magnífica banda de folk y debilidad personal absoluta. Tras ellos, y también en Valladolid, vimos a los incombustibles Ilegales. Segunda vez en los últimos tiempos y segundo triunfo.


Febrero dio paso al gran Wilko Johnson, al que vi algo más cascado que en la última ocasión de hace unos años. Pero, aun así, sólo seguir viéndole, es ya una fabulosa noticia. Y, ojo al telonero que llevaba: un tejano llamado Jesse Dayton que sencillamente nos maravilló.

Marzo comenzó a ritmo de blues. Primero con Velma Powell y mis también paisanos Bluedays. Y, después, con Red House, unos clásicos ya del género.


Slash fue el siguiente en pasar ante nosotros. Y, aunque “el chisteras” no se marcó un mal concierto, tampoco consiguió enamorarnos.

Tras una visita a Toledo para ver a la “soulera” Shirley Davis y otra a Valladolid para ver a los Zigarros, llegó uno de los momentos más esperados del año...

El 16 de abril partimos rumbo a Nueva York para, entre otras muchísimas cosas, ver un par de conciertos. El primero, en la mítica sala Iridium (nos encantó), donde el “Allman Brother” Jaimoe y su banda fueron los protagonistas. Y, el segundo, el que a la postre sería nuestro favorito de 2019: Rival Sons y The Sheepdogs, mano a mano en un difícilmente batible doble cartel.



El mítico Ennio Morricone, acompañado de una enorme orquesta, nos trajeron en mayo una fantástica velada de música de cine (pelos de punta con el “Ecstasy of Gold”, el “Man with a harmónica”, “La misión” y otros tantos temas…).

Y, con ello, nos plantamos en junio y el siempre esperado fin de semana del Azkena Rock (¿qué sería de nosotros sin este festival?). Stray Cats, Blackberry Smoke, Lucero, The Living End, Inglorius, y The B-52s fueron nuestro menú del primer día. Y Wilco, The Cult, Tesla, Morgan, Phil Anselmo y Danny & The Champions Of The World nos dejaron un sobresaliente sábado y cerraron otro Azkena (uno más) mágico y para el recuerdo.


Sin solución de continuidad, llegó el turno del gran Elton John que, en su gira de despedida, nos dejó en Madrid un concierto enormemente divertido y de muchísimo nivel.

Y, antes de que acabase el mes, aun teníamos una bala más en la recámara, en forma de viaje a Gredos para ver, dentro del festival Músicos en la Naturaleza, a Sir Rod Stewart, teloneado por los fabulosos Waterboys.

El primer fin de semana de julio llevaba tiempo reservado para una nueva visita a nuestra adorada Londres. ¿El motivo? Ni más ni menos que asistir el sábado, en el estadio de Wembley, a uno de los (para nosotros) grandes carteles del año: The Who, Eddie Vedder, Imelda May y los Kaiser Chiefs. Y, el evento, ¡no decepcionó!



Eso sí, al día siguiente, hubo que tomar rápido el avión de vuelta, para poder llegar a tiempo a otro concierto de estadio (en este caso, en el Wanda): el de un Bon Jovi, que nos dejó un sabor algo agridulce. Dulce por el setlist y su banda. Pero agrio por la pobre voz del propio John.

Las madrileñas “Noches del Botánico”, nos han permitido, en los últimos años, ver grandes eventos. Está vez, sólo uno nos encajó en la agenda, pero también fue de categoría. Blues de altos quilates con Billy Gibbons, Joe Louis Walker, Kris Barras, Kenny Aronoff  y el resto de los Supersonic Blues Machine.

El sorprendente y tardío anuncio de que The Cult iban a tocar en la Riviera en pleno agosto, hizo que interrumpiéramos nuestras vacaciones para plantarnos allí. No hubo duda, amigos. Ya sabéis que, por Astbury y Duffy, hacemos lo que haga falta.


Llegó septiembre, y con él, algunos conciertos organizados en el marco de fiestas patronales. Los primeros, los de los animados Cañoneros y los sorprendentes (para bien) Franz Ferdinand en Valladolid. Los siguientes, los de Tarque (fantásticos él y su banda) y Los Secretos (interrumpidos por la lluvia) en Majadahonda.

El último trimestre, comenzó con la emotiva despedida de Burning en la Riviera y continuó con otro de los pelotazos del año. El de los noruegos Gluecifer, que noquearon a los presentes con un bolaco a la altura de pocos. Nosotros, ya los habíamos visto un par de veces (en la gira de despedida 2008 y en el regreso del Azkena 2018) y sabíamos de lo que eran capaces. Pero, cualquiera que aún no lo hubiera hecho, aún debe estar preguntándose de dónde demonios han salido estos tíos…


No es que Green Day sea precisamente nuestra banda favorita pero, antes de terminar octubre, nos surgió la posibilidad de pillarlos interpretando su disco “Dookie” en la Riviera. El hecho de no haberlos visto nunca y poder hacerlo en formato reducido, nos animó y allí nos plantamos. Aunque lo visto, tampoco nos fascinó.

Y, con ello, nos metimos en noviembre, mes que tenía un claro objetivo: The Wildhearts. Soy muy fan de la banda desde hace 25 años y, hasta ahora, nunca les había tenido a tiro. Así que, la espina que me saqué, fue inmensa. Y ¡cómo me lo pasé, amigos! ¡Qué buenos son estos tíos! Por cierto, ojo a los teloneros (Capitan Booster), grupo paralelo de los guitarras de Uzzhuaia y que también se cascaron un gran show.


Nos gustaron tanto Morgan en el Azkena, que estábamos deseando pillarlos a ellos solos en algún otro concierto de la gira. Y la oportunidad llegó en diciembre, en el vallisoletano Teatro Carrión. Falto el factor sorpresa de junio (obvio), pero el sonido fue estupendo, Nina cantó fenomenal y la banda tocó de la leche. Además, pudimos charlar con ellos al final y nos parecieron gente maja. Otro punto positivo para ellos. Y una gran forma de cerrar nuestro año de conciertos. Esperemos que, 2020, sea al menos como éste.


Mi “Top” de conciertos 2019:

1.- Rival Sons + The Sheepdogs - Brooklyn Steel, Nueva York (21/04/2019)
2.- The Who + Eddie Vedder + Kaiser Chiefs + Imelda May - Wembley, Londres (06/07/2019)
3.- Tesla - Azkena Rock Festival, Vitoria (22/06/2019)
4.- The Wildhearts + Capitan Booster - Sala Mon, Madrid (30/11/2019)
5.- Gluecifer - Sala BUT, Madrid (25/10/2019)
6.- The Cult - La Riviera, Madrid (21/08/2019)
7.- Stray Cats - Azkena Rock Festival, Vitoria (21/06/2019)
8.- Elton John - Wizink Center, Madrid (26/06/2019)
9.- Morgan - Azkena Rock Festival, Vitoria (22/06/2019)
10.- Jaimoe's Jasssz Band - Iridium, Nueva York (17/04/2019)
11.- The Cult - Azkena Rock Festival, Vitoria (22/06/2019)
12.- Rod Stewart + The Waterboys - Músicos en la Naturaleza, Gredos (29/06/2019)
13.- Wilco - Azkena Rock Festival, Vitoria (22/06/2019)
14.- Supersonic Blues Machine - Jardín Botánico, Madrid (30/07/2019)
15.- Morgan - Teatro Carrión, Valladolid (06/12/2019)


martes, 18 de diciembre de 2018

Lo mejor de 2018


¡Diablos! ¡Otro año que ha pasado ya volando! Un año, además, musicalmente muy interesante, en el que, de nuevo, he podido asistir a inolvidables conciertos. Un año en el que creo han predominado las cosas buenas sobre las malas. Un año en el que hemos tenido un notable puñado de nuevos álbumes para disfrutar. Álbumes que me han gustado, encantado o directamente maravillado. ¡Vayamos con ellos!

Me ha gustado “Purple House”, lo nuevo de Robben Ford (¡qué clase tiene este tío). Me ha gustado el retorno de Jeff Angel (¡un torbellino en directo!) y sus Walking Papers con “WP2”. Me ha gustado poder catar las sesiones perdidas del “Give Out But Don't Give Up” de Primal Scream en Memphis. Me ha gustado seguir oyendo a Buddy Guy decir que "The Blues is Alive and Well". Me ha gustado el “Changing Colours” de los enormes Sheepdogs.

Me ha gustado volver a escuchar la voz de Tarque puesta al servicio de un gran disco de Rock N’ Roll. Me ha gustado tener a Reef de vuelta con “Revelation”, tantos años después. Me ha gustado el “Blow Your Mind” del gran Wilko Johnson (le tendremos por aquí presentándolo en febrero). Y me ha gustado el “Find A Light” de los cada vez más consolidados Blackberry Smoke.    
      

Me ha encantado el esperado “High Water I” de The Magpie Salute (un disco que crece y crece con cada escucha). Me ha encantado  Black Coffee”, la nueva colaboración entre esas dos bestias pardas llamadas Beth Hart y Joe Bonamassa. Me ha encantado la grata sorpresa de “Egomania”, el retorno de Hank Von Hell. Me ha encantado  Mon pays c'est l'amour”, el álbum póstumo de Johnny Hallyday. Y me han encantado Billy Gibbons y su guitarra en “The Big Bad Blues”.

Me ha maravillado “Among The Ghosts” de Lucero, una banda que no tenía inventariada y descubrí a raíz del anuncio del cartel del Azkena. Me ha maravillado el Glam-Punk-Rock macarra de Turbonegro en “RocknRoll Machine”. Me ha maravillado “A Deeper Cut” de The Temperance Movement (¡qué buenos son estos tíos!). Me ha maravillado “As Long as I Have You”, el disco en solitario de Mr. Roger Daltrey. Y me han maravillado cada una de las joyas contenidas en “An American Treasure”, la golosina que Tom Petty nos guardó…

Permitirme que os presente a todos ellos en esta compilación:


jueves, 31 de diciembre de 2015

Lo mejor de 2015 (II)


Si he de calificar de forma breve mi año conciertístico, valdrían para ello palabras como excitante, memorable o irrepetible. Sin duda, y como dije en el post anterior, uno de los mejores que recuerdo desde que me diera por meterme hace ya más de 25 en este mundillo llamado Rock&Roll.
A diferencia de 2012, 2013 y 2014, donde pude verles hasta en 4 ocasiones, sabía que este año mi agenda de conciertos no podía pivotar sobre los Rolling Stones. No porque la banda no estuviese de gira (que lo ha estado), sino porque andaría demasiado lejos y a desmano como para poderlos pillar.
Así que, a falta de Stones, tuve que buscar otro objetivo. Y la elección no fue casual, sino algo meditado y perseguido desde hace tiempo: poder ver en mayo a Eric Clapton celebrando su 70 cumpleaños en el Royal Albert Hall.
 
Pero antes de ese momento cumbre del año, llegaron otros también apreciables y que creo deben ser recordados. Como mi nuevo encuentro (y van tres) con los Quireboys en enero (¡estos tíos nunca fallan!), mi segundo con The Brew en febrero (tremenda la energía que transmite esta gente en directo), mi esperada (y milagrosa) cita con el mítico Wilko Johnson en abril o la presentación del fantástico disco de Loquillo junto a los Nu Niles en la Riviera madrileña. 
 
Y sí, llego mayo, y con él la hora de la primera visita a Londres del año (en noviembre vendría otra), para asistir al acontecimiento marcado desde el principio con rojo en el calendario: Mr.Slowhand celebraba su 70 cumpleaños con siete conciertos en el Royal Albert Hall y yo no me lo quería perder por nada del mundo. La idea inicial era verle una única noche (la del 17 de mayo), pero, a una semana vista del viaje, se me puso a tiro otro ticket para repetir dos días antes y no lo dudé. Aunque con repertorios casi calcados, ambos conciertos fueron para mí distintos. El primero, especialmente emocionante, mágico e inolvidable. El segundo, algo más frío, quizás por la pérdida del factor sorpresa, pero de nuevo único y tremendamente disfrutable. Una experiencia maravillosa.
 
 
Y después del Clapton, ¿hubo más vida conciertística en este 2015? ¡Vaya que si la hubo, amigos! Sin ir más lejos, mayo terminó y junio empezó para mí con otro de los momentos álgidos del año: la visita de Angus y sus chicos a Madrid por primera vez en ¿siete? años. También aquí hice doblete y disfruté mucho en los dos shows, aunque por distinto motivo. El primero (el del 31 de mayo), por las ganas de reencuentro con la banda y la gran compañía que tuve a mi lado. Y, el segundo (el del 2 de junio), porque AC/DC rayaron a mejor nivel.
 
 
 
Junio trajo también otro momento clásico y álgido que se repite todos los años: el Azkena Rock Festival. Aunque esta vez, el certamen no estuvo a la altura. El despropósito en la confección del cartel (en la segunda de las jornadas faltó un cabeza que mereciera ese nombre) y cierta desidia y mal sonido en los que debían haber sido los triunfadores (ZZTop), provocó que se contasen con los dedos de una mano las actuaciones que merecieran la pena (Sven Hammond, The Dubrovniks, L7, John Paul Keith y Cracker).
 
De vuelta del Azkena, aún quedaba un intenso mes por delante antes de las vacaciones, con el encadenamiento de cuatro citas de alto nivel: la de unos KISS que estuvieron fantásticos y creo cerraron muchas bocas. La de un Paul Weller cañero y perro viejo, presentando su nuevo álbum. La del mito Bob Dylan, delicioso a la par que magnético, pero en un recinto poco acorde a su sobria propuesta. Y la de un (para mi) sorprendente Lenny Kravitz, que rockeo, divirtió y dio muestras de sobrada clase. 
 
En agosto, decidí dar rienda a una pequeña pero deseada locura y me fui hasta Brienz, un pueblo perdido de Suiza para asistir a un festival que tenía como cabezas a Thunder y H.E.A.T., dos bandas casi desconocidas a los ojos del gran público. ¿Mereció la pena? ¡Por supuesto! Y no sólo la mereció, sino que en el concierto de H.E.A.T. viví uno de los momentos más memorables del año.
 
 
Así me planté en el último cuatrimestre, donde aún tenía por delante un viaje musical más. Pero antes, a modo de aperitivo, asistí a la presentación del nuevo disco de Los Deltonos en Madrid (¡grandes Hendrik Röver y sus chicos!) y a la gira cañera del año por excelencia, la protagonizada por Slayer y Anthrax (magníficos ambos).
 
Con ello, llegó noviembre, momento de mi segunda escapada a Londres de 2015. ¿El motivo? Inicialmente, asistir al “Final Tour” de Mötley Crüe. Pero luego la diosa fortuna quiso que ese mismo fin de semana se me pusieran a tiro otros dos conciertos que, a la postre, estarían entre mis favoritos del año: Tedeschi Trucks Band y Tom Jones junto a Van Morrison. Momentos, los tres, para recordar con letras de oro.
 
 
De vuelta de Londres, aun me quedaba un intenso último mes, en el que tuve la oportunidad de ver a Richard Hawley (¡qué ganas tenía de pillarle!), Nikki Hill (tremenda y muy recomendable tipa), Spike & Tyla (memorable la aparición de Spike borracho en el escenario cuando el concierto llevaba casi media hora) y Vintage Trouble (¡menudo pedazo de frontman que tienen estos tíos!).
 
 
En definitiva, otro año más en el que mi rumbo quedó marcado por momentos como los relatados. Momentos que, como ya dije aquí justo hace 365 días, ponen el listón muy alto para ser superados en lo venidero. Aun así, intentaré que 2016 no desmerezca...¡Feliz Año, amigos!
 
MI TOP TEN DE CONCIERTOS 2015:
3.- AC/DC - Estadio Vicente Calderón, Madrid (31/05/15 y 02/06/2015)
7.- KISS - Barclaycard Center, Madrid (22/06/2015) 
9.- Lenny Kravitz - Barclaycard Center, Madrid (20/07/2015) 
10.- Bob Dylan + Los Lobos - Barclaycard Center, Madrid (06/07/2015)

martes, 14 de abril de 2015

¡Tócala otra vez, Wilko!


Mi agenda de conciertos para este 2015 comienza a crecer. Y no sólo en cantidad, sino en calidad. A lo largo de este año, tengo entre mis planes ver a leyendas como Clapton, Dylan, AC/DC, Kiss o ZZ Top. Y seguro que todos ellos me harán disfrutar de lo lindo.

Pero, aun así, pocas citas me apetecen tanto y me hacen tanta ilusión como la del próximo jueves. Porque, damas y caballeros, el próximo jueves nos visita, ni más ni menos que el legendario Wilko Johnson.

Desde que tengo uso de razón musical, Wilko es un tipo que siempre me cayó bien. No sé si me fascina más su forma de rascar la guitarra, su mirada cuasi psicópata o su pose frenopática en el escenario. Un tío aparentemente raro pero, a la vez, extrañamente cercano. Y muy, muy carismático.


Proveniente de esa tierra de tipos duros y rhythm and blues llamada Canvey Island (si alguien no ha visto aun ese maravilloso documental llamado “Oil City Confidential, está tardando en hacerlo), fue el encargado, junto a sus Dr. Feelgood, de dinamitar Gran Bretaña en los primeros 70`s. Publicaron álbumes majestuosos (¿acaso no es “Stupidity” unos de los mejores directos de la historia?), crearon escuela para multitud de bandas que vendrían después y lograron figurar como referentes supremos de lo que se dio en llamar “pub rock” (bonito nombre, por cierto).


Cuando, recién iniciado 2013, hizo pública su grave enfermedad, la triste noticia que en sí este hecho suponía, quedó aniquilada por la tremenda demostración de amor que hizo por la música. La historia ya la sabréis, es más que conocida. Tumor en el páncreas, incurable según los doctores y que situaba su horizonte en no más de diez u once meses de vida. Suficiente para hundir a cualquiera. Bueno, a cualquiera, menos a un tío de Canvey Island con 40 años en la carretera. Así que Wilko decidió que, en lugar de pasar el tiempo que le quedase en el hospital, lo emplearía en grabar un disco (supuestamente) póstumo con su amigo Roger Daltrey (el fantástico “Going Back Home) y en despedirse de su público, con una última gira que duraría lo que durasen sus fuerzas.


Y eh aquí que, cuando todo parecía perdido, el destino aun le guardaba una última bala. Wilko decidió aprovecharla y, a principios de 2014, anuló los conciertos restantes de su gira, para someterse a una larga y pionera operación, que hizo que aún le tengamos entre nosotros. ¿Sabéis cuál fue su primera decisión tras salir del hospital y sentirse de nuevo con fuerzas? Por supuesto, volver a la carretera.

I'm supposed to be dead now” ha declarado en recientes entrevistas. Pero, el caso es que no es así, sino todo lo contrario. Wilko reunió a sus viejos compinches (Norman Watt-Roy al bajo y Dylan Howe a la batería) y se encuentra más vivo que nunca, esperemos que por mucho tiempo. De momento, el poderle tener de nuevo en nuestro país, encima de un escenario, es algo con lo que yo ya no contaba, una especie de regalo que no pienso desaprovechar. Así que, mientras tengas la oportunidad… ¡tócala otra vez, Wilko!

sábado, 27 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (I)


Escribo poco. Lo sé, amigos. Y no por falta de ganas, pero sí de tiempo y, en ocasiones, de inspiración. Aun así, hay un momento en que no puedo dejar de hacerlo: cuando toca repasar y hacer balance al final de cada año.

En este 2014, por mi reproductor han desfilado discos notables, como las óperas primas de California Breed o The Preatures, el homenaje de Clapton a JJ Cale, el retorno de Prince junto a las 3RDEYEGIRL, el album de despedida de Johnny Winter o el de consolidación de Rival Sons, el debut de Chrissie Hynde en solitario, o lo nuevo de Lenny Kravitz, H.E.A.T., Mr.Big o el maestro Jerry Lee Lewis. Sin embargo, si tuviera que elaborar mi particular top ten, estos serían los elegidos:
 
1.- Wilko Johnson & Roger Daltrey – “Going Back Home”
 
 
Cuando oí que el gran y carismático Wilko Johnson, enfermo de carácter terminal, se disponía a grabar, junto a su amigo Roger Daltrey, un álbum que sirviera de epílogo a su brillante carrera, nunca pude imaginar que el resultado final sería de este calibre. Un disco redondo, vibrante, enérgico, facturado por dos maestros que ponen toda su alma y sabiduría en cada canción. Un disco basado en el cancionero de Wilko, tanto con Dr.Feelgood (“Sneakin' Suspicion”, “Going Back Home”), como en solitario (“Some Kind Of Hero”, “Ice On The Motorway”), al que añaden una estupenda versión del clásico de Dylan “Can You Please Crawl Out Your Window’”. Un disco que lleva acompañándome todo el año en los momentos en que necesito subir el ánimo. Un disco que, tan pronto lo escuchas, ya no puedes dejarlo de lado. Afortunadamente, además, de momento la historia de Wilko no ha finalizado aquí. Una casi milagrosa recuperación aun le mantiene entre nosotros y, quien sabe, si con la posibilidad de ofrecernos nuevas obras como ésta. Chapeau!
 
2.- Tom Petty and the Heartbreakers – “Hypnotic Eye”
 
 
Hay ciertos artistas con los que uno juega sobre seguro. Cada vez que el rubio de oro y sus Rompecorazones publican nuevo material, ya sabes a priori que el resultado va a dar la talla. Pero en este caso, además la da con creces, facturando un álbum de notable muy alto y delicioso de escuchar de principio a fin. Sin altibajos, rellenos ni artificios. Rock clásico americano, de elegante factura, grandes guitarras y grandes canciones. Desde el fantástico riff de “American Dream Plan B” que lo abre, hasta el hipnótico “Shadow People” que lo cierra, no encontraréis concesión alguna a la mediocridad ni al aburrimiento. Sólo música de la buena. De esa que, los elegidos como él, saben hacer y tocar.
 
3.- Jack White – “Lazaretto”
 
 
No era yo muy de Jack White, hasta que cayó en mis manos este disco y me atrapó desde la primera escucha. Clasicismo y originalidad se dan la mano a partes iguales para facturar una obra de raíces añejas, que descansan sobre el blues, pero que, a la vez, suenan novedosas y diferentes al resto. Porque, en mi opinión, si algo hay que destacar de este álbum, es precisamente la personalidad y el sello propio e inconfundible que White le pone a cada pasaje. Está claro que, a partir de ahora, no me va a quedar más remedio que mirar a este tipo con otros ojos.
 
4.- Loquillo – “El Creyente”
 
 
Un repertorio a la altura de pocos en este país. Una banda que le hace honor a ello. Un artista que es ya mucho más que una Rock’N’Roll Star. Y un público entregado que abarrotó el recinto granadino aquella noche. Esos son los ingredientes con los que el Loco pretendía (y logra) dejar testimonio sonoro del brillante momento en el que se encuentra, quizás el mejor de su carrera. Yo estuve allí para contarlo. Y doy fe de que sucedió de forma tan espectacular como suena en el álbum. Grande Loco.
 
5.- AC/DC – “Rock or Bust”
 
 
A estas alturas de película, está claro que ninguno esperamos de AC/DC un nuevo “Highway to Hell”, ni otro “Back in Black”. Pero sí un álbum digno, que rockee, divierta y te haga mover la pierna durante sus 40 minutos de metraje. Y este “Rock or Bust”, no sólo lo cumple con creces, sino que es bastante más que eso. Un gran disco, que no deja de crecer con cada escucha, inspirado y muy superior, en mi opinión, a su anterior “Black Ice”. Aun así, ¡qué demonios! Sólo por el hecho de que sirva de excusa para volverles a tener en la carretera el próximo año, ya deberíamos estar dando las gracias. Amigos, ya sabéis: In Rock We Trust…It's Rock or Bust!!!
 
6.- The Quireboys – “Black Eyed Sons”
 
 
Cuando uno pincha un disco de los Quireboys, ya sabe lo que se va a encontrar. Sin sorpresas ni concesiones a la galería: This is Rock N’ Roll. Y ésta no es la excepción. “Black Eyed Sons” continúa la senda de su “Beautiful Curse” de 2013 y nos pone encima de la mesa 10 deliciosos temas, puro Quireboys. Con joyas como “Lullaby of London Town”, “Julieanne” o “The Messenger” (momento cumbre) y, además, con un plus añadido: la preciosa y cuidada empaquetación del álbum, que incluye otro disco adicional con un concierto acústico y un dvd con un show completo grabado en Londres el pasado año. No sé a vosotros, pero a mí me tienen conquistado.
 
7.- Lucinda Williams – “Down Where the Spirit Meets the Bone”
 
 
20 temas, divididos en 2 discos, dan forma a esta obra magna y excitante como pocas ha habido este año. Deliciosos medios tiempos (“Cold Day In Hell”, “Wrong Number”) se alternan con canciones más rockeras (“Foolishness”, “Protection”, “Something Wicked This Way Comes”), todo ello siempre con dos puntos en común: la enorme clase y la preciosa voz de Lucinda. Y ¿sabéis qué? Aún tengo en mi debe no haber visto a esta mujer en directo. Quizás 2015 sea el año…
 
8.- Billy Idol – “Kings & Queens of the Underground”
 
 
Os confieso que el de Billy, era uno de los discos para mí más esperados de 2014. Nueve años después de su fabuloso “Devil's Playground”, esta nueva entrega mantiene el alto nivel de aquel. Si bien quizás con un punto menos de agresividad, pero con canciones muy inspiradas (“Postcards from the Past”, “Save Me Now” o “Can't Break Me Down”) y de largo recorrido en directo, como pude comprobar hace poco más de un mes en el Hammersmith londinense. Ah! Y por si alguien tiene alguna duda, os recuerdo que hay un tal Mr. Steve Stevens haciendo diabluras con su guitarra de principio a fin de este álbum…
 
9.- Tesla – “Simplicity”
 
 
Un nuevo disco de Tesla, siempre es una buena noticia, aun cuando su portada sea fea a rabiar. Pero esto último poco importa cuando pulsas el play y enseguida te das cuenta de que son ellos y, además, se encuentran en un nivel de inspiración superior al de sus últimas entregas. Catorce canciones (16 en la edición deluxe), entre los cuales hay algún punto irregular (“Time Bomb”, “Sympathy”), pero el resto compensa con creces. Magníficos momentos cañeros (“Rise and Fall”, “Break of Dawn”), preciosos medios tiempos (“So Divine...”, “Honestly”) y power ballads marca de la casa (“Burnout to Fade”, “Other Than Me”). Aquí hay de todo, amigos…Y casi todo de mucho nivel!
 
10.- Johnny Hallyday – “Rester Vivant”
 
 
Los que me conocen, saben de mi admiración hacia Johnny desde ya mucho tiempo. Creo que tiene enorme mérito que, a su edad, continúe girando casi de continuo (aunque siempre por territorio francófono) y ofreciendo material nuevo cada dos años, material que siempre mantiene un listón altísimo de calidad. En esta ocasión, bajo la batuta del reputado productor Don Was (quien trabajase con los Stones, los Black Crowes o Bob Dylan, entre otros muchos), no podía ser menos. Doce temas que destilan clase y que Johnny aprovecha para dar todo un clinic de cómo se debe cantar.
 

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