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martes, 18 de diciembre de 2018

Lo mejor de 2018


¡Diablos! ¡Otro año que ha pasado ya volando! Un año, además, musicalmente muy interesante, en el que, de nuevo, he podido asistir a inolvidables conciertos. Un año en el que creo han predominado las cosas buenas sobre las malas. Un año en el que hemos tenido un notable puñado de nuevos álbumes para disfrutar. Álbumes que me han gustado, encantado o directamente maravillado. ¡Vayamos con ellos!

Me ha gustado “Purple House”, lo nuevo de Robben Ford (¡qué clase tiene este tío). Me ha gustado el retorno de Jeff Angel (¡un torbellino en directo!) y sus Walking Papers con “WP2”. Me ha gustado poder catar las sesiones perdidas del “Give Out But Don't Give Up” de Primal Scream en Memphis. Me ha gustado seguir oyendo a Buddy Guy decir que "The Blues is Alive and Well". Me ha gustado el “Changing Colours” de los enormes Sheepdogs.

Me ha gustado volver a escuchar la voz de Tarque puesta al servicio de un gran disco de Rock N’ Roll. Me ha gustado tener a Reef de vuelta con “Revelation”, tantos años después. Me ha gustado el “Blow Your Mind” del gran Wilko Johnson (le tendremos por aquí presentándolo en febrero). Y me ha gustado el “Find A Light” de los cada vez más consolidados Blackberry Smoke.    
      

Me ha encantado el esperado “High Water I” de The Magpie Salute (un disco que crece y crece con cada escucha). Me ha encantado  Black Coffee”, la nueva colaboración entre esas dos bestias pardas llamadas Beth Hart y Joe Bonamassa. Me ha encantado la grata sorpresa de “Egomania”, el retorno de Hank Von Hell. Me ha encantado  Mon pays c'est l'amour”, el álbum póstumo de Johnny Hallyday. Y me han encantado Billy Gibbons y su guitarra en “The Big Bad Blues”.

Me ha maravillado “Among The Ghosts” de Lucero, una banda que no tenía inventariada y descubrí a raíz del anuncio del cartel del Azkena. Me ha maravillado el Glam-Punk-Rock macarra de Turbonegro en “RocknRoll Machine”. Me ha maravillado “A Deeper Cut” de The Temperance Movement (¡qué buenos son estos tíos!). Me ha maravillado “As Long as I Have You”, el disco en solitario de Mr. Roger Daltrey. Y me han maravillado cada una de las joyas contenidas en “An American Treasure”, la golosina que Tom Petty nos guardó…

Permitirme que os presente a todos ellos en esta compilación:


viernes, 29 de diciembre de 2017

Lo mejor de 2017 (II)


Vivimos tiempos en los que, grabar un nuevo disco, ha pasado a ser, para muchas grandes bandas, un incordio, cuando no una mera excusa para poder salir a la carretera. Sobra decir que, la música enlatada, ya no da dinero como antes. Ahora, las habichuelas de verdad, se reparten en los mega festivales, las exclusividades, las cada vez más inflacionarias giras y los shows de estadio.

Hasta hace no mucho, que uno de los grandes viniera a tu país, era todo un acontecimiento. Ahora, no hay verano en que, para suerte de quienes amamos la música en vivo, al menos media docena de ellos, anden a la vez y casi en las mismas fechas compitiendo por ver quién la tiene más larga.

The Rolling Stones. Ese era el nombre sobre el que, a priori, iba a pivotar mi ruta conciertística en este 2017. Pero, por el camino, y gracias a lo arriba comentado, una serie de escuderos de lujo se fueron uniendo, hasta conformar un año inolvidable. Así que, como dijo "Jack the Rippper", vayamos por partes.


Después de un mes de enero tranquilo, Rival Sons, una banda que hasta entonces se me había mostrado esquiva, rompieron de forma inmejorable el hielo de la temporada, cumpliendo de sobra con las expectativas creadas. Tras ellos, y antes de que acabase febrero, pude también ver (y estrechar la mano) a toda una leyenda llamada John Mayall.

En marzo, enganché de nuevo a Blackberry Smoke, después de que su actuación del Azkena 2016 nos supiese a “coitus interruptus”. Queda claro ya que estos tipos son una apuesta segura. Y, ¡por cierto! ¡Ojito a los teloneros que llevaron ese día! Se hacen llamar Biters y representan uno de los descubrimientos más agradables del año para quien esto suscribe.


Pero, si hubo una noche para el recuerdo en este primer trimestre, fue la que Susan, Derek y su Tedeschi Trucks Band nos ofrecieron en Zurich a finales de marzo. Era nuestra segunda vez con ellos (tras la de Londres en 2015) y volvieron a maravillarnos casi tanto como la anterior. Tuvimos, además, la ocasión de saludarles al final del show y no dejamos pasar la oportunidad de hacerles una petición: “¡Susan, por favor! ¡Tenéis que ir a tocar a España!”

Abril y mayo fueron meses de transición. Pero, aun así, pude ver de nuevo, en ellos, a los ingleses The Brew (pura energía sobre el escenario), a los “gothic rockers” The 69 Eyes y a mis queridos Deltonos, éstos además por duplicado (Madrid y Valladolid).



Aunque hubo un tiempo en que creímos que no sucedería nunca (al menos en esta vida…), Axl, Slash y Duff materializaron su lucrativa reunión y el “Not In This Lifetime Tour” de Guns N’ Roses recaló en Madrid el 4 de junio. Allí estaban, juntos en el escenario, tres de los cinco miembros originales de la que fue mi banda favorita a principios de los 90’s. Y, con ellos, di el pistoletazo de salida a dos meses de actividad casi frenética.



Ver a Primal Scream, en la madrileña Riviera, sirvió de puente, para mí, a una cita ya ineludible cada temporada en estas fechas: fin de semana en Vitoria y AzkenaRock Festival. El cartel se presentaba imbatible y el resultado no le fue a la zaga: Hellacopters, King's X, The Shelters, Loquillo e Inglorious nos gustaron. Chris Isaak y Fogerty nos conquistaron. Thunder y Cheap Trick, nos enamoraron. Y, The Cult, en uno de los mejores conciertos vividos este año, directamente nos apabullaron.



Sin tiempo casi para la recuperación, otro plato fuerte nos esperaba en el horno: Aerosmith visitaban Madrid, después de muchísimos años. Y, por supuesto, allí nos plantamos, para dar fe de que los “Toxic Twins” siguen vivitos y coleando.

El segundo fin de semana de julio, volví a tirar de avión y me escapé a Londres, con un doble objetivo: Tom Petty y U2.



A los irlandeses, los vi hacer un, a ratos espectacular , pero algo irregular show del “Joshua Tree Tour”, en el maravilloso estadio de Twickenham.

Y, ¿de Tom Petty? ¡Qué os voy a contar de Tom Petty, amigos!

El sitio, la comunión con el público, el repertorio, la puesta en escena, la presencia de Stevie Nicks, los Heartbreakers…y, por supuesto, él. Todo esa tarde en Hyde Park fue mágico e inolvidable. 

Y no. Creedme que no me estoy dejando llevar por el aura de misticismo que su posterior desaparición puede infundir a lo que os cuento. Prueba de ello es que, pocos días después del concierto, aquí dejé ya escrito todo eso.



El Garage Sound, un festival de nueva creación en Madrid, fue nuestra última cita de julio. Viejas glorias de los 90’s, como Extreme, Thunder, Ugly Kid Joe o Terrorvision pasaron por allí, dejando el pabellón bien alto. Esperemos que la aventura pueda tener continuidad en años venideros.

Y, sin solución de continuidad, hicimos las maletas y comenzamos la gran aventura del año, en forma de "road trip" de varias semanas por la costa oeste americana. Allí, muchas cosas que hacer y, entre ellas, una marcada en rojo en el calendario: ver a los Who en el Colosseum de Las Vegas el 1 de agosto. Fue mi tercera vez con ellos y, sin duda, la más emocionante de todas.



Comencé septiembre volviendo a enganchar a Primal Scream (esta vez, en la plaza mayor de Valladolid, dentro de la programación de fiestas) y a la nueva versión de los Dogs D'Amour del amigo Tyla.

Y con ello, llegó por fin el momento Rolling Stones del año.

Cuando anunciaron su gira europea, me propuse asistir, al igual que en 2014, a un par de sus conciertos. Barcelona y París, dos citas con casi un mes de diferencia, fueron las elegidas. Y, en ambos shows, disfruté de lo lindo, pero el sabor de boca (agridulce en Barcelona y maravilloso en París) fue distinto. ¿Volveremos a tener la oportunidad de verlos en 2018? Todo parece apuntar a que así puede que sea.



¡Por cierto! Entre show y show de los Stones, tuvimos la oportunidad de ver en Madrid al mítico Ian Hunter y su Rant Band, demostrando que el tío está impecable pese a su edad y deleitándonos con un gran concierto.

Noviembre tenía también varias fechas marcadas en el calendario. La primera, correspondía a los suecos H.E.A.T., banda joven, con ganas de comerse el mundo y de la que quedé prendado en un festival en Suiza hace un par de años. La segunda, a Mike Sánchez, un fenomenal pianista de boogie-woogie al que descubrí en los Rhythm Kings de Bill Wyman allá por 2001. Y, la tercera, a Mike Scott y sus Waterboys quienes, aun con un, esta vez, discutible repertorio, nos ofrecieron una agradable velada.


Así llegó diciembre y, con él, tuvimos de nuevo a Los Zigarros calentando, a ritmo de rock n’ roll, la fría noche vallisoletana.

El año conciertístico estaba a punto de finalizar, pero aún quedaba la traca final, en forma de fin de semana intensivo en el madrileño WiZink Center: el viernes 15, viendo a Loquillo cerrar su exitosa gira y, al día siguiente, asistiendo a una nueva comunión de masas con el gran Dave Gahan y sus Depeche Mode quienes, una vez más, volvieron a encantarme.



Sin duda, un 2017 musicalmente inolvidable y difícilmente superable, del que me quedo con este "Top Ten" de momentos vividos:

3.- The Who - Caesars Palace, Las Vegas (01/08/2017)
9.- Aerosmith - Auditorio Miguel Ríos, Rivas Vaciamadrid (29/06/2017)
10.- Cheap Trick - Azkena Rock Festival, Vitoria (23/06/2017)

martes, 26 de diciembre de 2017

Lo mejor (y lo peor) de 2017 (I)


Gregg Allman, Butch Trucks, Chuck Berry, Malcom Young, Fats Domino, Charles Bradley, Chris Cornell, Johnny Hallyday, Tom Petty,..

Amigos, el Rock N’ Roll se nos desangra, año tras año, en un goteo constante que, lejos de parar su hemorragia, incrementa su ritmo.

Es ley de vida, lo sé. Muchos de nuestros referentes musicales, han entrado ya en una edad que nos pone en preaviso de “malas noticias”. Pero, cuando éstas llegan, cuesta aceptarlas.

Siento gran respeto por todos los arriba mencionados. Han sido, son y serán parte importante de la música que amamos. Pero, por distintos motivos, dos de esas pérdidas me han marcado especialmente y abanderan lo peor de este 2017.


Tom Petty y Johnny Hallyday. Dos tipos por los que sentía una profunda admiración. Dos tipos a los que había visto recientemente en directo. Dos tipos a los que contaba con volver a ver…


Pero es momento de hacer balance, no sólo de lo malo, sino también de todo lo bueno que ha tenido el año. 

Al pensar en ello, me doy cuenta de que el cuerpo me ha vuelto a pedir refugiarme en álbumes clásicos, antes que aventurarme a descubrir nuevos lanzamientos (¿cosas de la edad?). Aun así, hay algo más de una veintena de trabajos editados en el periodo que, en mayor o menos medida, me han acompañado estos meses.



Eso sí, esta vez, me cuesta decidirme por diez, como en otras ocasiones. No ha sido éste un año en que tenga claros favoritos por encima del resto. Así que, sin que sirva de precedente, me olvido de listas y paso a nombrarlos tratando de no establecer un orden concreto.

Gregg Allman y su sobrecogedor y póstumo “Southern Blood”. Imelda May y su elegante y cándido “Life Love Flesh Blood”. Ray Davies y su nostálgico homenaje a la tierra “Americana”.


El classic rock “old school” de Thunder (“Rip It Up”) y Revolution Saints (“Light In The Dark”). El esperado nuevo álbum de nuestros queridos suecos H.E.A.T. (“Into The Great Unknown”). O esa presentación en sociedad de The Magpie Salute que nos ha dejado con ganas de muchísimo más...


La enérgica sabia joven de los Biters (“The Future Ain't What It Used To Be”) y Tyler Bryant & The Shakedown. Los regresos en solitario de Little Steven (“Soulfire”) y Roger Waters (“Is This The Life We Really Want?”).


Gov't Mule y su, para mí, mejor trabajo en algunos años (“Revolution Come...Revolution Go”). The Waterboys y su extraño, largo e irregular “Out of All This Blue”. Chuck Berry y su inconfundible disco de despedida.


Gun y su consistente “Favourite Pleasures”. L.A. Guns y su esperada reunión (“The Missing Peace”). Alice Cooper y su “Paranormal”. Paul Weller y su “A Kind Revolution”.


La nueva grabación en directo de Tedeschi Trucks Band (¡firmada por ellos a mano en su show deZurich!). El enérgico “We're All Alright!” de Cheap Trick. El “Prisioner” de Ryan Adams.


Los pepinazos de The Godfathers (“A Big Bad Beautiful Noise”), The Professionals (“What In The World”) y Junkyard (“High Water”). El más que notable “Shade” de Living Colour.

O, por supuesto, las nuevas grabaciones sesenteras de los Stones “On Air”. Todos ellos han sonado con mayor o menor insistencia en mi reproductor durante los últimos 365 días. Y por ello creo que merecen ser recordados. 

¿Alguien no sabe por dónde hincarles el diente? Permitidme que os los presente a modo de compilación:


jueves, 13 de julio de 2017

Tom Petty and The Heartbreakers - Hyde Park (Londres), 09/07/2017


Nunca había visto a Petty en directo hasta el pasado domingo en Hyde Park. Me perdí su gira europea de 2012 y, desde entonces, no habíamos tenido a tiro otra oportunidad. Ya saben ustedes, el de Gainesville no es un tipo que se prodigue mucho por el viejo continente. Así que, cuando anunció su show londinense como el único que daría en Europa este año, me dije a mi mismo que ésta sí sería la buena… ¡Y vaya si acerté! El rubio y sus Heartbreakers se marcaron un concierto que se encuentra ya en mi “Hall of Fame” personal de los mejores a los que haya podido asistir.


Lugar idóneo y cargado de historia. Temperatura ideal. Visibilidad adecuada y sonido impecable (al menos desde mi posición). Comunión absoluta con las 65.000 almas presentes (está claro que "London is different"). Escenografía maravillosa. Una banda en estado de gracia. Un setlist magnífico. Una invitada estelar (la “Fleetwood Mac” Stevie Nicks). Y un capitán de la nave que se encuentra a la altura de los más grandes. Esa y sólo esa fue la fórmula de la ecuación perfecta.

Mis expectativas eran altas y, mis nervios, los de las grandes ocasiones. ¡Para qué os lo voy a negar! Sobre el horario previsto, los tipos salen a escena como quien no quiere la cosa y, sin trucos ni artificios, comienzan con un “Rockin' Around (With You)” que rompe el hielo y suena a gloria. ¡Qué mejor forma de empezar un show de 40 aniversario que con la primera canción de su primer álbum con los Heartbreakers!


Le siguen “Mary Jane's Last Dance” (con su peculiar ritmo y su vibrante final) y la pegadiza “You Don't Know How It Feels”, en la que no es Tom sino el multinstrumentista Scott Thurston quien se arranca con la armónica.

El repertorio de la noche recorrerá la mayor parte de sus etapas, si bien con dos únicas concesiones a sus últimos discos (una de cada uno). La potente “Forgotten Man”, de su “Hypnotic Eye” de 2014, es la primera de ellas. La Zeppeliana “I Should Have Known It”, que tocarán mediado el show, será la otra. Magníficas ambas.


"¿Queréis cantar conmigo?", dice Petty. Obvia señalar la respuesta enfervorecida del público. “I Won't Back Down” y, sobre todo, “Free Fallin'” ponen a Hyde Park patas arriba y a mi con la piel de gallina y los ojos llorosos por vez primera en la noche.

Esa joyita llamada “Walls” propina un momento de semi descanso, antes de que la audiencia se venga de nuevo arriba con un “Don't Come Around Here No More” cuyo estribillo creo se nos oyó gritar a kilómetros a la redonda.

Llega el momento de presentar a la banda y Tom se muestra especialmente simpático con cada uno de ellos, de quienes dice son casi más cercanos a él que su propia familia.


Sus dos nuevas (y preciosas) coristas, hermanas para más inri (The Webb Sisters) son quienes abren la tanda de introducciones y reciben el primer cariño del público. Las sigue el gran Steve Ferrone, un batería top del que Tom dice que probablemente sea "el mejor músico con el que nunca haya tocado" (aparte del único “bebé negro que había en Brighton”).

Si quieres montar una buena banda de Rock&Roll, necesitas un buen bajista…y yo tengo a uno de los mejores”, señala sobre Ron Blair. “Conozco a Benmont Tench desde que éramos chavales. Tomé la decisión de tocar con él cuando vi que era capaz de interpretar con su teclado el Sgt. Pepper's de los Beatles de principio a fin”.


Tom se toma su tiempo con cada uno de ellos. Pero no nos importa. Lejos de hacerse pesado, consigue sacarnos una sonrisa tras otra con cada una de las historias.

En 1970 vi un anuncio donde se ofrecía un guitarrista. No tenía teléfono, pero sí una dirección. Decidí ir y me encontré a un tipo con una guitarra de 60 dólares. No resultó muy prometedor. Pero, de pronto, se arrancó con el riff de “Johnny B. Goode” y dije: ¡quiero a este tío en mi banda para siempre! Y, ese tío, sigue conmigo hoy día y se ha transformado en uno de los mejores guitarristas de rock del mundo. Damas y Caballeros, Mr. Mike Campbell”.

Igual que presume Springsteen de su E-Street Band, lo hace Tom de los Heartbreakers. Veo en ambas bandas muchas similitudes y, en ambos jefes, motivos sobrados para hacerlo.


Estamos en el ecuador del show y llega uno de los momentos esperados por todos. Desde que se supo que Stevie Nicks iba a ser la telonera, quien más quien menos se la imaginó marcándose a dúo el “Stop Draggin' My Heart Around”, tal y como hicieran en 1981. Y así, tal cual, fue como sucedió. Treinta y seis años después, Stevie y Tom mano a mano en el escenario. ¡Bravo!

Miro a mi alrededor y veo cómo la emoción se palpa en el ambiente. Tengo a mi derecha a unos tipos de la edad de mi querido padre, de esos con pinta de estar curtidos en mil batallas, a los que se les caen los lagrimones literalmente de los ojos. El efecto contagio es inmediato. Amigos, ésta es la magia de la música. Respiro hondo y me siento afortunado de estar allí, entre esa gente y en ese preciso instante.


It's Good to Be King” inicia un set de tres temas seguidos correspondientes al magnífico “Wildflowers”. La interpretación comienza pausada y baja por unos momentos el punto álgido en el que estábamos. Pero, poco a poco, va in crescendo y, tras cerca de 10 minutos (la más larga del show), acaba desbocada en un estupendo final.

No suelo tocar esta canción frecuentemente, pero hoy voy a hacerlo porque me da la gana”, dice Tom como apertura a “Crawling Back to You”, mi gran favorita del álbum. Se va haciendo de noche y la escenografía visual destaca cada vez más. Los coros de las hermanas Webb lucen especialmente en este tema. El sonido es perfecto. La interpretación, memorable. Sin duda, para quien escribe estas líneas, uno de los momentazos de la velada.


Tom coge la guitarra acústica y completa la triada de “Wildflowers” con el tema que le da título al álbum. ¡Carajo! ¡Qué bueno es este disco! Y ¡qué gozada poder oír también esa canción en directo esta noche!

Learning to Fly” es la siguiente. La banda la interpreta mientras las enormes pantallas proyectan un precioso y elaborado vídeo con imágenes que repasan toda la carrera de Petty. El momento (una vez más y van ya unas cuantas…) vuelve a ser mágico.


Yer So Bad” y la mencionada arriba “I Should Have Known It” dan el pistoletazo de salida a la parte final del show, antes de que suene “Refugee” y, de nuevo, Hyde Park al completo, coree puños al aire hasta desgañitarse.

Cuando desde hace tiempo, mientras escuchaba sus discos, imaginaba cómo sería ver a Tom Petty y los Heartbreakers en directo, lo hacía de muchas maneras. Pero había una que siempre primaba sobre las demás: me los imaginaba interpretando “Runnin' Down a Dream”. Y me veía a mí presenciando emocionado ese riff inicial de guitarra, esa pegadiza melodía, esa magnética forma de cantar de Tom, ese magistral solo final de Mike Campbell,…


Y, sí amigos. Aquello, esta vez, no era un sueño. Ahí estaba yo, con Tom Petty y los jodidos Heartbreakers frente a mí, cascándose un “Runnin' Down a Dream” que no olvidaré nunca y con el que dieron por concluido el show.

¿Concluido? Bueno, todos sabíamos que no era así. Los chicos volverían a salir a escena para darnos otra dosis en forma de propina. “You Wreck Me” y (por supuesto) “American Girl” pusieron el broche de oro a una formidable velada.


A veces, la gente me pregunta que si realmente compensa andar de acá para allá, invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo, avión tras avión, kilometrada tras kilometrada, sólo por ver a unos tíos tocando unos instrumentos encima de un escenario… ¡Demonios! Quizás no lo entendáis, pero ¡claro qué compensa!

Sí, lo sé. Es sólo Rock&Roll. Pero, gracias a él, la vida puede ser a veces maravillosa...


sábado, 27 de diciembre de 2014

Lo mejor de 2014 (I)


Escribo poco. Lo sé, amigos. Y no por falta de ganas, pero sí de tiempo y, en ocasiones, de inspiración. Aun así, hay un momento en que no puedo dejar de hacerlo: cuando toca repasar y hacer balance al final de cada año.

En este 2014, por mi reproductor han desfilado discos notables, como las óperas primas de California Breed o The Preatures, el homenaje de Clapton a JJ Cale, el retorno de Prince junto a las 3RDEYEGIRL, el album de despedida de Johnny Winter o el de consolidación de Rival Sons, el debut de Chrissie Hynde en solitario, o lo nuevo de Lenny Kravitz, H.E.A.T., Mr.Big o el maestro Jerry Lee Lewis. Sin embargo, si tuviera que elaborar mi particular top ten, estos serían los elegidos:
 
1.- Wilko Johnson & Roger Daltrey – “Going Back Home”
 
 
Cuando oí que el gran y carismático Wilko Johnson, enfermo de carácter terminal, se disponía a grabar, junto a su amigo Roger Daltrey, un álbum que sirviera de epílogo a su brillante carrera, nunca pude imaginar que el resultado final sería de este calibre. Un disco redondo, vibrante, enérgico, facturado por dos maestros que ponen toda su alma y sabiduría en cada canción. Un disco basado en el cancionero de Wilko, tanto con Dr.Feelgood (“Sneakin' Suspicion”, “Going Back Home”), como en solitario (“Some Kind Of Hero”, “Ice On The Motorway”), al que añaden una estupenda versión del clásico de Dylan “Can You Please Crawl Out Your Window’”. Un disco que lleva acompañándome todo el año en los momentos en que necesito subir el ánimo. Un disco que, tan pronto lo escuchas, ya no puedes dejarlo de lado. Afortunadamente, además, de momento la historia de Wilko no ha finalizado aquí. Una casi milagrosa recuperación aun le mantiene entre nosotros y, quien sabe, si con la posibilidad de ofrecernos nuevas obras como ésta. Chapeau!
 
2.- Tom Petty and the Heartbreakers – “Hypnotic Eye”
 
 
Hay ciertos artistas con los que uno juega sobre seguro. Cada vez que el rubio de oro y sus Rompecorazones publican nuevo material, ya sabes a priori que el resultado va a dar la talla. Pero en este caso, además la da con creces, facturando un álbum de notable muy alto y delicioso de escuchar de principio a fin. Sin altibajos, rellenos ni artificios. Rock clásico americano, de elegante factura, grandes guitarras y grandes canciones. Desde el fantástico riff de “American Dream Plan B” que lo abre, hasta el hipnótico “Shadow People” que lo cierra, no encontraréis concesión alguna a la mediocridad ni al aburrimiento. Sólo música de la buena. De esa que, los elegidos como él, saben hacer y tocar.
 
3.- Jack White – “Lazaretto”
 
 
No era yo muy de Jack White, hasta que cayó en mis manos este disco y me atrapó desde la primera escucha. Clasicismo y originalidad se dan la mano a partes iguales para facturar una obra de raíces añejas, que descansan sobre el blues, pero que, a la vez, suenan novedosas y diferentes al resto. Porque, en mi opinión, si algo hay que destacar de este álbum, es precisamente la personalidad y el sello propio e inconfundible que White le pone a cada pasaje. Está claro que, a partir de ahora, no me va a quedar más remedio que mirar a este tipo con otros ojos.
 
4.- Loquillo – “El Creyente”
 
 
Un repertorio a la altura de pocos en este país. Una banda que le hace honor a ello. Un artista que es ya mucho más que una Rock’N’Roll Star. Y un público entregado que abarrotó el recinto granadino aquella noche. Esos son los ingredientes con los que el Loco pretendía (y logra) dejar testimonio sonoro del brillante momento en el que se encuentra, quizás el mejor de su carrera. Yo estuve allí para contarlo. Y doy fe de que sucedió de forma tan espectacular como suena en el álbum. Grande Loco.
 
5.- AC/DC – “Rock or Bust”
 
 
A estas alturas de película, está claro que ninguno esperamos de AC/DC un nuevo “Highway to Hell”, ni otro “Back in Black”. Pero sí un álbum digno, que rockee, divierta y te haga mover la pierna durante sus 40 minutos de metraje. Y este “Rock or Bust”, no sólo lo cumple con creces, sino que es bastante más que eso. Un gran disco, que no deja de crecer con cada escucha, inspirado y muy superior, en mi opinión, a su anterior “Black Ice”. Aun así, ¡qué demonios! Sólo por el hecho de que sirva de excusa para volverles a tener en la carretera el próximo año, ya deberíamos estar dando las gracias. Amigos, ya sabéis: In Rock We Trust…It's Rock or Bust!!!
 
6.- The Quireboys – “Black Eyed Sons”
 
 
Cuando uno pincha un disco de los Quireboys, ya sabe lo que se va a encontrar. Sin sorpresas ni concesiones a la galería: This is Rock N’ Roll. Y ésta no es la excepción. “Black Eyed Sons” continúa la senda de su “Beautiful Curse” de 2013 y nos pone encima de la mesa 10 deliciosos temas, puro Quireboys. Con joyas como “Lullaby of London Town”, “Julieanne” o “The Messenger” (momento cumbre) y, además, con un plus añadido: la preciosa y cuidada empaquetación del álbum, que incluye otro disco adicional con un concierto acústico y un dvd con un show completo grabado en Londres el pasado año. No sé a vosotros, pero a mí me tienen conquistado.
 
7.- Lucinda Williams – “Down Where the Spirit Meets the Bone”
 
 
20 temas, divididos en 2 discos, dan forma a esta obra magna y excitante como pocas ha habido este año. Deliciosos medios tiempos (“Cold Day In Hell”, “Wrong Number”) se alternan con canciones más rockeras (“Foolishness”, “Protection”, “Something Wicked This Way Comes”), todo ello siempre con dos puntos en común: la enorme clase y la preciosa voz de Lucinda. Y ¿sabéis qué? Aún tengo en mi debe no haber visto a esta mujer en directo. Quizás 2015 sea el año…
 
8.- Billy Idol – “Kings & Queens of the Underground”
 
 
Os confieso que el de Billy, era uno de los discos para mí más esperados de 2014. Nueve años después de su fabuloso “Devil's Playground”, esta nueva entrega mantiene el alto nivel de aquel. Si bien quizás con un punto menos de agresividad, pero con canciones muy inspiradas (“Postcards from the Past”, “Save Me Now” o “Can't Break Me Down”) y de largo recorrido en directo, como pude comprobar hace poco más de un mes en el Hammersmith londinense. Ah! Y por si alguien tiene alguna duda, os recuerdo que hay un tal Mr. Steve Stevens haciendo diabluras con su guitarra de principio a fin de este álbum…
 
9.- Tesla – “Simplicity”
 
 
Un nuevo disco de Tesla, siempre es una buena noticia, aun cuando su portada sea fea a rabiar. Pero esto último poco importa cuando pulsas el play y enseguida te das cuenta de que son ellos y, además, se encuentran en un nivel de inspiración superior al de sus últimas entregas. Catorce canciones (16 en la edición deluxe), entre los cuales hay algún punto irregular (“Time Bomb”, “Sympathy”), pero el resto compensa con creces. Magníficos momentos cañeros (“Rise and Fall”, “Break of Dawn”), preciosos medios tiempos (“So Divine...”, “Honestly”) y power ballads marca de la casa (“Burnout to Fade”, “Other Than Me”). Aquí hay de todo, amigos…Y casi todo de mucho nivel!
 
10.- Johnny Hallyday – “Rester Vivant”
 
 
Los que me conocen, saben de mi admiración hacia Johnny desde ya mucho tiempo. Creo que tiene enorme mérito que, a su edad, continúe girando casi de continuo (aunque siempre por territorio francófono) y ofreciendo material nuevo cada dos años, material que siempre mantiene un listón altísimo de calidad. En esta ocasión, bajo la batuta del reputado productor Don Was (quien trabajase con los Stones, los Black Crowes o Bob Dylan, entre otros muchos), no podía ser menos. Doce temas que destilan clase y que Johnny aprovecha para dar todo un clinic de cómo se debe cantar.
 

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