Amo el cine clásico, lo amo por encima del cine actual e incluso por encima de otras artes, pero debo admitir que la mayoría de las veces el cine clásico es demasiado vanidoso. Ya sea por ser fruto de una determinada sociedad o por otros menesteres, el cine clásico nos presenta en la mayoría de las ocasiones a las actrices, más que a los actores, como seres perfectos con vestidos inmaculados y peinados glamurosos. Seres de otro planeta, mujeres endiosadas de Hollywood.
Quizás por eso me gusta tanto ver una pelicula donde una actriz representativa del cine clásico interpreta a un personaje decadente hasta llegar a veces a la demencia.
Ejemplo de estas interpretaciones en peliculas, llamémoslas, dramáticas, son la alcohólica y traumatizada Martha de Elizabeth Taylor en ¿Quién teme a Virginia Woolf?, la psicópata y demencial Baby Jane de Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane? o la drogadicta y bipolar Mary de Katharine Hepburn en Larga jornada hacia la noche, que es la pelicula sobre la que hablaré hoy. Curiosamente las tres de los años 60.
Larga jornada hacia la noche (Long Day's Journey Into Night) (1962) es una pelicula dirigida por Sidney Lumet según la obra teatral autobiográfica del premio Nobel, Eugene O'Neill.
La pelicula nos narra un día de la familia Tyrone, una familia compuesta por Mary Tyrone (Katharine Hepburn), James Tyrone (Ralph Richardson) y sus hijos, Jamie (Jason Robards) y Edmun, el alter ego de O'Neill en la obra (Dean Stockwell).
Al principio la familia se nos muestra como otra familia cualquiera, sentados en el porche de su casa de campo, donde pasan la temporada estival, haciendo bromas como una familia bien avenida. Pero pronto empezarán a salir a flote secretos, reproches, tensiones, sospechas, desconfianzas y temores en los que viven sumidos sus personajes. Mary es drogadicta, adicta a la morfina, arrepentida de haberse casado con su marido, decepcionada con su vida familiar; James es un actor en terrible decadencia, tiene problemas con la bebida y es increiblemente avaro. Mientras que sus hijos, Jamie, el mayor, con una gran diferencia de edad respecto al pequeño, es un hombre violento, alcohólico que se haya en una constante lucha entre el rencor y el amor fraternal que siente por su hermano Edmund, un prometedor futuro poeta, enfermo de tisis.
A aquellos que disfruten con el cine teatral, les encantará esta pelicula, donde no se derrocha nada excepto talento interpretativo. La pelicula se filma en un decorado único, la casa de los Tyrone, para ser más exacta, el porche, el garaje y el salón, éste último escenario principal.
Al igual que es carácterisco de las peliculas adaptadas de obras teatrales el rodar en un único decorado, también lo es la abundancia de planos medios y las escenas rodadas en continuidad. De hecho, hay una sola escena que conforman el padre y los dos hijos (primero James y Edmun y después Edmun y Jamie) que supone la mitad de la pelicula, pues puede durar una hora aproximadamente, sin exagerar. Y debo reconocer que se me hizo demasiado extensa, a pesar de las magistrales interpretaciones de Richardson, Robards y Stockwell, que fueron galardonados los tres en Cannes en categoría masculina ex aequo (por igual). Así como Katharine Hepburn fue premiada como mejor actriz.
Según declaró Katharine Hepburn, ensayaron las escenas durante tres semanas y después todo se rodó de principio a fin, como en una obra de teatro.
Katharine Hepburn, a sus 55 años, demuestra sus tablas en el teatro como nunca antes la había visto hacerlo (y eso que tengo 19 peliculas suyas. Lo sé, me quedan aún muchas, eso es lo mejor.)
Sin embargo, la propia Katharine declaró que en esta pelicula Lumet le enseñó lo que era la "simplicidad" y que su modo de trabajar fue "no actúes, deja que el público te oiga".
En cuestión de segundos pasa de ser una mujer que se comporta "medianamente" normal a ser una drogadicta desesperada que necesita la morfina, pasando otras veces a ser una mujer deprimida que se ahoga en la nostalgia o una madre desesperada que no quiere escuchar que su hijo está enfermo. Y a veces, por las noches, su mente regresa al pasado y cree que vuelve a ser una niña internada en un convento.
Con este papel confundió un poco a público y crítica que no estaban acostumbrados a verla en esta clase de peliculas. Recibió críticas mejores y peores por este papel pero, según sus propias palabras, estuvo contenta con todas ya que para ella fue como si le diesen la aprobación como actriz.
Es impresionante ver como pasa de un registro a otro. Si la veis, acordaos de lo que os estoy diciendo en la escena donde le explica a la cocinera como conoció a James.
Mary es el personaje más polifacético y atractivo de la pelicula, sin duda.
James, interpretado por Ralph Richardson, es un personaje más lineal, aunque también muy interesante. Puede parecer demasiado gesticulante o sobreactuado en su interpretación, pero creo que lo hace a drede, como una espina que tiene clavada por su truncada carrera de actor o una deformación profesional del personaje.
Es tan avaro, que a punto está de pegarle a su hijo enfermo de tisis por encender una bombilla y está dispuesto a mandarlo a una granja de mala muerte para tísicos por ahorrarse unos dólares.
Jason Robards (Jamie Tyrone) que prácticamente acababa de empezar su carrera en el cine como actor se convirtió en el actor referente de Eugene O'Neill.
Aunque realiza una interpretación magnífica, su papel es el que me resulta menos llamativo.
Dean Stockwell parece el personaje más "normal" de la familia. Sin embargo, tendrá que vivir con la carga que supone que todos le culpen de la adicción a la morfina de su madre. Por otra parte, su enfermedad le hace vivir con el pensamiento de que no vivirá mucho tiempo. Está convencido de que la tisis terminará con su vida, como lo hizo con la de su abuelo, el padre de su madre. De ahí el miedo que siente Mary a escuchar la verdad.
Por si el ambiente de la pelicula no fuese demasiado agobiante con los decorados calustrofóbicos y la tensión entre los integrantes de la familia, que podría cortarse con un cuchillo, la música de André Previn nos pone más en situación con una música de piano que podría erizar a más de uno los pelos del cogote en una habitación oscura.
En ésta pelicula no hay Oscar que valgan, ni falta que le hacen. Sólo una nominación, para ser más exacta, la de Katharine Hepburn como mejor actriz en 1962. También fue nominada para los premios Laurel.
Su productora no fue la RKO ni la Metro, sino Republic Pictures (vaya usted a saber) y no había más estrella que Katharine Hepburn (por si fuera poco) que declaró que Ralph Richardson, Jason Robards y Dean Stockwell fueron los mejores actores con los que había trabajado.
Digo el detalle de la productora porque siempre he pensado que tienen mucha fuerza a la hora de nominar a sus peliculas como candidatas a la preciada estatuilla.
Como pasa siempre, las peliculas que en su época pasan más desapercibidas por no estar arropadas por una gran productora, con el tiempo se convierten en peliculas de culto. El tiempo pone a cada cosa en su sitio, que se dice.
Lo mejor de ésta pelicula: las interpretaciones, sobre todo la de Katharine Hepburn, y el ambiente de tensión psicológica que consigue crear en el espectador.
Lo peor: para aquellos que prefieren tener claro como termina la pelicula, tiene un final demasiado abierto. Se dice más con los juegos de cámara y las luces que con las palabras con las que Katharine Hepburn echa el telón con la mirada perdida en un primer plano, por lo que se deja una libre interpretación al espectador. Lo cual no es lo peor si te gustan los finales abiertos.
Os animo a verla, si la podeis encontrar. Creo que esta pelicula está pendiente de una edición doblada al castellano, así que me temo que no la encontrareis facilmente. La que yo tengo es una edición de Suevia en versión original subtitulada. Suevia tiene mala fama por el sonido de sus peliculas, pero os puedo decir que en ésta no he notado ningún problema, por si os interesa.
Un saludo =)
Un saludo =)