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lunes, 4 de mayo de 2026

Los Tres : XCLNT (2026)

 "Es lo que hay..."



Para quienes ya tenemos ciertos años, el regreso de Los tres se siente como un deja vu, una especie de "esto ya lo he visto". Y es que dos décadas atrás también volvieron, realizaron algunos conciertos (registrados en el álbum Arena de 2007) y lanzaron un álbum en piloto automático (Hágalo usted mismo), el cual contaba con una que otra cosita interesante pero en donde se extrañaba a la banda, digamos, esa profundidad sonora que los chilenos tan bien supieron desarrollar durante los años noventa. El caso es que todo aquello lo hemos vuelto a vivir en este 2025/2026: anuncio de que regresan con formación estelar (Álvaro + Titae convencieron tanto a Ángel Parra como a Pancho Molina de volver) realizando una gira de grandes éxitos por todo Chile (La revuelta le han llamado esta vez), y bueno, con posterior noticia de que se metían al estudio (nada más y nada menos que el mítico Abbey Road) a grabar un nuevo disco. El dilema, sin embargo, con esto de las reuniones es siempre el mismo: son juntas algo forzadas, sin el hambre de antaño por lo que finalmente a los auditores no nos queda otra que conformarnos con "lo que hay" (o lo que queda), y eso es precisamente lo que encontramos en este XCLNT, gratos resabios de una banda que treinta años atrás fue muy pero muy grande y hoy se limita con cumplir.

Dentro de lo positivo que encontramos en el álbum está el que la presencia de Pancho Molina en batería se hace sentir, ya sea en los interesantes redobles que aparecen en las folclóricas 'Como llegaste te vas', 'Perro muerto' o 'Alma a la deriva' así como en la base rítmica de 'La vida al revés'. De igual forma se agradece el que la banda aparezca en pleno en algo como 'Peor que mal' (algo obvia esta en sus estrofas pero melódicamente exquisita en los coros) y también el que la pluma de Álvaro Henríquez se muestra en buena forma en 'Cantar y amar' al referirse a su cercanía con la muerte durante estos pasados años ("Sorprendido de estar en el planeta / Esperando la cuenta y la condena / Asombrado de estar aquí de vuelta / A vivir todo lo que nos resta..."). En general el disco se muestra diverso acoplando cuecas con un meloso medio tiempo como 'Vendaval de otoño' e interesantes aceleraciones en 'Inri', sin embargo, no todo funcionará, quedándose en lo obvio en el rock simplón de 'Al menos solo por hoy', mientras que 'Empelota' emula al borde del plagio los acordes de una vieja gloria como 'Te desheredo' (1994) y 'Que vuele' intenta en el cierre generar un efecto similar al de 'La sangre en el cuerpo' (1999), aunque evidentemente no lo consigue.

Lo que nos queda entonces es otro disco correcto e inofensivo que Los tres suman a su discografía. Está claro a estas alturas que Álvaro Henríquez es incapaz de componer un mal álbum pero de ahí conseguir la magia de antaño existe un largo trecho. 

¿Canciones? 'Cantar y amar', 'Como llegaste te vas' e 'Inri'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


domingo, 30 de julio de 2017

20 Años De... Los Tres : Fome (1997)

"Absoluta genialidad en medio de la crisis..."

Quien diría que el éxito a nivel latinoamericano de La espada y la pared en 1995, sumado a todo el suceso que significó el MTV Unplugged de 1996, tendría a Los Tres (con seguridad la banda chilena más importante de los últimos veinticinco años) sumidos en una crisis interna que se había incubado y desarrollado en muy poco tiempo. Pero así fue. El ego de Álvaro Henríquez (convertido ya en todo un personaje nacional) chocaba ya de plano con las inquietudes musicales de Ángel Parra y de Francisco "Pancho" Molina (que de hecho, tan sólo un par de años más tarde sería el primero en cerrar para siempre el capítulo de Los Tres). Por ende, en 1997 la banda no lo estaba pasando nada de bien pero, con más talento que convicción, deciden de todas maneras viajar a los Estados Unidos para encarar un nuevo álbum, quizás con la secreta esperanza de que la música lograse depurar las dificultades. En ese sentido, Fome es el Abbey Road de Los Tres, el último gran esfuerzo de una banda que (demasiado pronto) se caía a pedazos...

En efecto, la cuidada producción con que cuenta el disco encubre muy bien toda la crisis individual y colectiva que atravesaba la banda por aquel entonces, sin embargo, adentrándose tanto en el sonido como en las líricas del álbum, el contexto se vuelve evidente. En ese sentido, Fome es por sobretodo un álbum de rock duro y oscuro, ejecutado de manera brillante, con evidente influencia del sonido minimalista anglo sesentero, motor de partida para un álbum que intentaba también marcar distancia con la linea "folclórica" que había empapado a la banda en su más reciente periodo. Dicho en simple: Los Tres querían volver a ser rock, y Fome sería la respuesta a todo aquello.

El álbum abre con 'Claus', un instrumental exquisito, casi dos minutos compuestos por Roberto "Titae" Lindl marcados por batería y órgano, que darían paso al rock directo de 'Bolsa de mareo', carta de presentación tanto en lo musical y como en letras del hastío que la banda, y particularmente Alvaro Henríquez, vivía en aquellos días ("Te di, te doy todo. No vuelvas a pedir más..."). Mención aparte por cierto al pequeño tributo en batería al 'Tomorrow never knows' de The Beatles... 


De aquí en adelante el viaje se repartirá entre metáforas personales y dolorosas tales como 'Toco fondo' ("Creo en sordos, soy del sur. No veo risas me alimento de luz..."), 'De hacerse se va a hacer' o 'Antes' ("Ahora soy un lastre de profesión. Duermo en un catre sin protección..."), enmarcadas todas estas en un sonido rock potente pero limpio, alejado de la estridencia, las referencias al fin de una relación amorosa en 'Jarabe para la tos' ("En el servicio de salud me enamoré de ti, mi luz. En el servicio de salud, me condené por ti, mi cruz...") , 'Fealdad' ("Un aburrimiento mortal hacia ti me deja abierto...") o 'Libreta' ("Libreta, sin tu amor, sin razón. Se juntan nubes, hay vendaval...") y finalmente están las sabrosas historias, los crudos relatos de 'Olor a gas', 'La torre de babel' y la dramática 'Pancho'. Entre medio de toda la recta final suena la simpática 'Silencio' (¡imposible no amarla!), para cerrar el almacén con el desenfreno rock de 'Restoran' (una especie de versión actualizada del 'Somos tontos, no pesados' de sus inicios) y otro instrumental, 'Largo', compuesto también por Roberto Titae Lindl . 

Fome es un viaje intenso, una apuesta valiente y provocadora (basta ver el título para verificar las intenciones). El final se acercaba para Los Tres, y ellos lo tenían más claro que cualquiera. De ahí lo impresionante del álbum, un trabajo sobrio pero brillante en materia de arreglos, que dio muestras de una banda que vivía un momento crudo pero que de todas formas, en base a un profesionalismo a prueba de todo, fue capaz de reunirse en un estudio para lograr que la magia continuase viva. Nunca fueron más rock que en 1997, nunca volvieron a ser tan geniales como acá, y aquello lo recordamos con emoción veinte años después. Fome es el mejor disco en la carrera de Los Tres y, por cierto, uno de los cinco álbumes más brillantes en la historia de la música chilena. 

10 / 10 
Obra maestra.



Otras reseñas de Los Tres:
2015 // Por Acanga
2010 // Coliumo