(Viene de la entrada anterior)
Durante los primeros cuatro números de esa colección, Friedrich y Ploog adaptaron la novela de Mary Shelley explicando que se trataba de una historia real disfrazada de ficción. Se narraban eventos posteriores a la misma intercalados con extensos flashbacks en los que se adaptaba la obra literaria propiamente dicha. Como he indicado, Friedrich llevaba ya unos años en el negocio y aunque tenía reputación de fiable y versátil, personalmente no me parece alguien de gran talento (de hecho, le solían encargar títulos en trance de cancelación o pendientes de asignar equipos estables). Aquí adopta un estilo de prosa recargado en cantidad y calidad que intenta remedar el tono de la novela original. El resultado parece más un libro ilustrado que un comic y eso puede presentar un problema para un lector moderno, acostumbrado a narraciones más fluidas en las que el guionista no pretende exhibir sus cualidades literarias aprisionando al dibujo con espesos cartuchos de texto.