Leída la primera (de tres) novella de «The Gameshouse» y no puedo ENTENDER que no se haya publicado en español. Un curioso narrador poco confi4,25 / 5
Leída la primera (de tres) novella de «The Gameshouse» y no puedo ENTENDER que no se haya publicado en español. Un curioso narrador poco confiable en 1ª persona del plural, un tablero de juego como una ciudad donde las fichas son personas reales, y la Venecia del S. XVII.
Intensa, escrita de una forma muy interesante, se aleja del trabajo más conocido de North como Las primeras quince vidas de Harry August. Una Venecia renacentista, en una pelea política, donde las caras reconocidas son títeres de unos jugadores "especiales" que utilizan cartas del tarot (personas) para sus jugadas maestras.
Hay en North una estética visual, lirica y poética, que embadurna toda la novela. Hay mucho misterio (¿qué es la Casa de juegos? ¿Quien es la líder? ¿Por qué escogieron a Thene?) que se deja en el aire, pero no importa, por que la trama de la novela de por si queda cerrada. Para el recuerdo queda la ambigüedad de la narración, y la reflexión sobre lo que realmente es el juego.
Empiezas a leer algo breve, del reciente premio Nobel László Krasznahorkai, y te encuentras como el nieto del príncipe Genji del libro, fuera del tiemEmpiezas a leer algo breve, del reciente premio Nobel László Krasznahorkai, y te encuentras como el nieto del príncipe Genji del libro, fuera del tiempo, cerrando las páginas (embelesado) de «Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río» horas después.
Es curioso cómo en tan pocas páginas, la fluctuación de historias y temas nos llevan de un lugar a otro construyendo un todo que finalmente fluye. Uno se deja llevar por la arquitectura descrita, se hipnotiza con sus reflexiones sobre la realidad y acaba engatusado cuando László habla sobre el poder de los libros....more
En la ciudad de Thistleford (inspirada en Chagford), el mágico río Solazar discurre de norte a sur —rebosante de gramática— hacia Arcadia, la 4,25 / 5
En la ciudad de Thistleford (inspirada en Chagford), el mágico río Solazar discurre de norte a sur —rebosante de gramática— hacia Arcadia, la conocida tierra de las hadas. Esther e Ysabel Harthorn, últimas hijas de la casa familiar de las afueras, junto a la frontera con las Tierras Modales, se dedican a cuidar de los sauces y su gramática con la belleza de sus voces, combinadas para mantenerlos vibrantes y saludables tanto a la mañana como a la noche. Con un vida serena y (casi) idílica, la tensión entre las dos hermanas comienza a aumentar cuando Esther es tentada por su amante hada, Rin, a venir a Arcadia y dejar atrás su vida. Simultáneamente, su vecino, poco agradable, intenta conquistar a una hermana y luego a otra por el bien de sus tierras.
La gramática como magia ¿Qué es la magia, sino un cambio en el mundo?, pregunta el narrador al empezar la novela. ¿Qué es la conjugación, sino una transformación de algo en otra cosa?, continúa. La cualidad onírica y poética del texto (increíblemente trasladada al español por Pilar Ramírez Tello) está presente en cada una de las (apenas) cien páginas, haciendo de ella una característica intrínsecamente ligada al mismo significado —y experiencia— de la novela. El lenguaje, la gramática, la gramarye (raíz etimológica de grimorio), es la magia que impregna el libro, que eleva todo el texto a la categoría de conjuro y embebe todo nuestro ser. Poesía y prosa son como vasos comunicantes, como único codificador común de lo real. Con este sistema de magia fluido y transformador, El río tiene raíces presenta un universo cambiante, deliciosamente imaginativo y bello, superponiendo una capa melódica a la trama de la novela que contribuye a su encanto, así como su aspecto sombrío y más oscuro.
Aceptando la extrañeza Si bien El río tiene raíces parte en gran medida de tropos familiares para el folclore tradicional feérico, como que el tiempo funcione diferente en el mundo de las hadas o que los Fae sean cambiaformas, Amal sabe conjugar estos elementos y darles todavía un punto más de ambigüedad. La novela pide que aceptes toda su extrañeza, aunque es fácil hacerlo, y no solo por qué la extensión del libro sea casi menor a cien páginas. Con el vínculo entre las dos hermanas como eje central, la novela presenta lo queer como natural y logra fluir entre las fronteras de Arcadia (País de las hadas) y la crítica sutil pero firme al patriarcado de Thistleford. Todo ello impulsado por el amor (tanto romántico como fraternal) y la justicia. Sin embargo, si algo prevalece, es el deseo de comunicarse con otros, el poder de las palabras sobre el mundo que habitan.
¿Te imaginas poder visitar el París de la Belle Époque como si de un viaje a un país extranjero se tratará? Esa es la realidad que Beatriz Alca3,75/ 5
¿Te imaginas poder visitar el París de la Belle Époque como si de un viaje a un país extranjero se tratará? Esa es la realidad que Beatriz Alcaná imagina en Un círculo completo, novela corta ganadora del XVIII premio de novela corta "Encina de Plata". Si bien ficciones como Westworld ya nos han mostrado bucles y escenarios temporales en los que el mundo de a pie, o más bien adinerado, podía viajar a lugares temáticos del pasado como ese lejano oeste de la primera temporada, Beatriz crea unos bucles artificiales que han logrado arrancar retazos de tiempo, creando una línea de no-tiempo, sin continuidad, que permite disfrutar de unos días en un pasado, siempre y cuando se esté dispuesto (y se pueda) a pagar por ello.
Viviane y Denis La lectura de Un círculo completo se divide en dos puntos de vista complementarios. Por un lado, Viviane Vallot aporta el tono romántico introspectivo que siente fascinación por el bucle en el que trabaja, aunque los clientes resulten de lo más soporíferos. Por el otro, Denis nos da la parte racional, la más técnica, la que nos deja caer uno y otro detalle de cómo funcionan los bucles artificiales imaginados por Beatriz. Ambos puntos, el del costumbrismo sensorial del pasado con Viviane y la visión técnica de la mercantilización del pasado con Denis, se conjugan en una novela corta especulativa y pasional que suponen una interesante adición al canon de novelas de bucles temporales, sobre todo en cuanto a ficción nacional se refiere.
Consumo de experiencias Supón que a partir de nuestra línea-mundo original se han generado bucles. Periodos de tiempo, más largos o más cortos, sin solución de continuidad. No es algo falso, tampoco una simulación como tal, si no una iteración artificial prácticamente indistinguible de la línea-mundo original. Por que si bien conocemos historias de bucles temporales, como la reciente El volumen del tiempo de Solvej Balle o más míticas como El secreto del orfebre de Elia Barceló, en ninguna de estas la acotación (y repetición) temporal es vista como un elemento de consumo. La idea de Beatriz se acerca más a la de Tim Powers en Las puertas de Anubis, donde Darrow se llevaba a un grupo de nueve (millonarios) para escuchar una conferencia de Samuel Taylor Coleridge en el Londres de 1810.
Sin embargo, las experiencias turísticas de El círculo completo son vistas como algo más normalizado, como algo ya capitalizado y mercantilizado por el mundo, como una visita a un parque de atracciones. Hay estancias largas, solo aptas para los bolsillos más llenos, pero también otras más sencillas, de apenas unos días, como la que nos presenta la propia Viviane. Así viajamos con ella a un vívido retrato del París de 1910, en pleno esplendor de la Belle Époque, donde seremos un invitado más a la Ópera de París. Pero, al contrario que Viviane, veremos que sus clientes no están fascinados con vivir experiencias de la época, si no otro tipo de cosas. Algo que invita a pensar en la sociedad de consumo actual, en como quizá importa más solo poder decir que se estuvo allí que en disfrutarlo de verdad.
La idealización congelada Y si bien Denis es quien mejor nos presenta la estructura mercantilizada del pasado que hablaba en el apartado anterior, es Viviane quién nos muestra el otro lado, confinada en su pequeño retorno artificial por voluntad propia, como se enfrenta a un desafío existencial y pasional: la imposibilidad de enmendar errores o cambiar su destino. Viviane tiene la posibilidad permanente de revivir el inicio de un romance imposible una y otra vez, pero se enfrenta a la constante frustración de no poder burlar al tiempo. Una trascendencia frustrada con un ideal platónico que por naturaleza es inalcanzable. Sin embargo, su obsesión, se convierte en un intento de subvertir las reglas del sistema que la aprisiona.
Cien páginas dan para mucho Decía Jorge Iván —una de las tres cabezas pensantes del Festival Celsius 232— que para él Un círculo completo era una de las novelas cortas más redondas de Beatriz Alcaná. Es, sin duda, un ejercicio fascinante de concisión narrativa y la viva muestra de que apenas un centenar de páginas pueden dar para mucho. No solo por la capacidad para diseccionar un entorno temporal y llevarnos hasta allí arrastrados por la obsesión romántica de su protagonista, si no por presentar de una forma original, con un concepto que parece sencillo pero que tiene su miga, una disección introspectiva de la melancolía por un pasado que cada día está más mercantilizado. El tiempo convertido en producto, el turismo como experiencia predecible.
Breve, surrealista y extraño, un cuento largo "diferente" con toda el alma del oeste sobre un joven que se encuentra en una singular estación en el deBreve, surrealista y extraño, un cuento largo "diferente" con toda el alma del oeste sobre un joven que se encuentra en una singular estación en el desierto esperando eternamente por un tren....more
¿Se puede hacer una novela corta que recupere el espíritu del western y le aporte un valor original como las matemáticas? La respuesta es un S3,25 / 5
¿Se puede hacer una novela corta que recupere el espíritu del western y le aporte un valor original como las matemáticas? La respuesta es un SI (rotundo), y Stark Holborn tiene la respuesta....more
Hace tan solo unos meses me enamore de Alberto Laiseca. Bueno, más bien, de Los Sorias, esa mole mastodóntica de 1200 páginas repleta de delir4,25 / 5
Hace tan solo unos meses me enamore de Alberto Laiseca. Bueno, más bien, de Los Sorias, esa mole mastodóntica de 1200 páginas repleta de delirio aplastante y genio imposible. Así comenzó mi andadura en el universo laisequiano. ¿Qué ocurrió en el transcurso de los diez años que le llevó al Conde Lai terminar su monumental (y emblemática) Los sorias? Una de ellas, fue la escritura y publicación, en 1982, de Aventuras de un novelista atonal. O, lo que es lo mismo en este momento, un Santo Grial inencontrable (físicamente) dentro de la obra del autor argentino. Un libro, que contiene lo que vienen siendo dos cuentos largos, que puede tomarse como el lugar donde se perfilan temas, formas y estilo de lo que más adelante conoceríamos como su realismo delirante.
Hace unos meses —en octubre, concretamente— la editorial Duermevela nos sorprendía con la publicación de la primera entrega (de dos) de una fa3,75 / 5
Hace unos meses —en octubre, concretamente— la editorial Duermevela nos sorprendía con la publicación de la primera entrega (de dos) de una fantasía épica (compactada) de inspiración africana, escrita por Tobi Ogundiran. Dioses orishas, una guerra cósmica a punto de estallar y una joven exiliada atrapada por una red de secretos son los ingredientes para esta primera parte, que me recuerda a la capacidad de El velo de Greta Mustieles para crear una pequeña gran aventura dentro de un mundo que parece inmenso. La novela, titulada Después de la caída, construye una típica historia de transición a la edad adulta, la de una heroína que intenta comprenderse y descubre las mentiras que rodeaban su mundo. Esta primera entrega de la Saga de la Guardiana de los Dioses, prepara una ambientación mitológica y presenta todas las posibilidades abiertas para su siguiente entrega —La fuente de la creación— que llegará en español este 2025 por parte de Duermevela.
La acólita olvidada Ashâke es la única acólita del templo Ifa a la que los orishas parecen haber olvidado. La única que no puede ascender para convertirse en sacerdotisa, el sueño por el que ha estado trabajando toda su vida. Desesperada, inicia un peligroso ritual para invocar y atrapar a un orisha, pero, en su lugar, tendrá una horrible visión que despertará la atención de una poderosa secta enemiga y la catapultará al centro de una guerra ancestral que lleva siglos librándose y que destruirá todo aquello en lo que creía. Impregnada de folclore y mitología de África occidental, lo que funciona como una historia de mayoría de edad y una leyenda moderna con raíces yorubas, también lo hace del nacimiento de una heroína impulsiva, rebelde y apasionada que huye de su vida tranquila para descubrir lo que hay más allá de su propio mundo.
Simplificando que es gerundio Después de la caída juega desde su inicio con el tropo de “el Elegido” a la vez que narra una historia de transición a la adultez, cubriendo una sección de muchos eventos en poco tiempo. Eso hace que la prosa este trabajada en torno a la economía narrativa, optando por reducir la forma en que se cuenta a un único punto de vista —salvo un par de interludios— y basarse más en lo acontecimientos que en los momentos personales. Eso hace que sea una novela con un ritmo tremendo, pero que no sea de las de demorarse en frases preciosas. Es una novela corta aventurera, que simplifica algunas cosas para mantener sus limitaciones de formato y ritmo, y que incluso podría albergar una fantasía de proporciones épicas, pero que prefiere jugar en su propia liga, ofreciendo pistas prometedoras sobre la amplitud y su complejidad de mundo más que profundizando en ellas. Nada se explica de forma exhaustiva, ni la magia misma, pero su misticismo anclado en el mundo real y su desarrollo resultan, de alguna manera, apasionantes.
Escala humana en lo épico Si hablaba al principio de El velo de Greta Mustieles como referencia era por algo. Ambas trabajan una trama notablemente simple para hacer justicia al arco de desarrollo de uno (o varios) personajes, jugando a una escala humana en algo que parece realmente épico. En este sentido, Después de la caída sigue un esquema familiar, pero trata de romperlo cada vez que tiene ocasión. Su construcción del mundo africano es un vivo tapiz en el cual se desarrolla la historia de Ashâke, entrelazando elementos del folclore y la cultura africana, así como la tradición oral, en el propio desarrollo y clímax de la novela. La obra de Ogundiran —como hace Nnedi Okorafor— humaniza estos tropos al contextualizarlos dentro de su propia cultura y darles sus propios motivos. El mundo de la novela se siente amplio, enorme y épico, un lugar donde parece que podrían contarse cientos de historias, pero centrarse solo en Ashâke hace que la novela funcione a un ritmo demoledor (a veces, demasiado) y perfecto, en formato compacto, para los amantes de la fantasía épica.
Una parte de la historia La pregunta obvia, dado que es la primera parte de una bilogía, es si funciona de forma independiente. La respuesta es... complicada. En parte, Después de la caída, funciona como una historia satisfactoria que resuelve el conflicto principal establecido para su protagonista. La novela, en ese aspecto, termina en un punto en el que Ashâke está dando nuevos pasos en el mundo para enfrentar lo desconocido, y nosotros, vamos en su mismo barco. Mirando a fondo, la novela responde a las preguntas planteadas al principio y asienta las cosas que Ashâke descubre sobre ella. Sin embargo, sin tener un final abierto ni nada por el estilo, la novela queda en un punto donde sabemos que el conflicto es más amplio y cual es el verdadero villano de todo. Después de la caída es como un cierre emocional para su protagonista, como un paso adelante que no se siente como media historia y se sostiene por si sola, pero si que es un puzle que se completará en la siguiente entrega, La fuente de la creación.
La escritora que no sabe que escribir Desde la prematura muerte de su marido, la narradora anónima de la historia no ha podido trabajar ni escribir. ReLa escritora que no sabe que escribir Desde la prematura muerte de su marido, la narradora anónima de la historia no ha podido trabajar ni escribir. Reside, instalada en una casa de la costa oeste de Escocia, pasando sus días sin hacer especialmente nada. Sin embargo, su agente la urge a que continúe escribiendo. Para ello, concierta una cita con ella en Edimburgo, tanto para ayudarle a revivir su carrera profesional en decadencia como para charlar con ella sobre su próximo libro. No obstante, nuestra narradora no tiene nada, aunque le asegura que si por teléfono. Paseando por la National Gallery, un encuentro casual con una de sus pinturas favoritas (Circe, de W.E. Logan), recibe lo que podría ser una milagrosa respuesta: escribirá la biografía de Helen Ralston, la conocida protagonista del cuadro y la inspiración para un clásico libro infantil de W.E. Logan. Así, nuestra narradora comienza a trabajar en la biografía con una obsesión (casi) enfermiza, y en los meses siguientes, donde puede conversar con la propia Ralston, descubre extrañas resonancias entre la historia de la mujer mayor y la suya propia.
Perdidos en nuestra madriguera de conejo Concebido como mitad diario de viaje, mitad exploración de las divagaciones filosóficas y reflexiones de la protagonista, My Death se construye como una novela de misterio digna de una película de A24. Mientras que en las primeras páginas Lisa Tuttle parece contarnos un acogedor relato de investigación literaria, la narradora anónima, que son los hombros en los que avanzamos sentados dentro de la historia, comienza a convertir el relato en algo mucho más espeluznante y siniestro desde que consigue conocer a la protagonista de su libro, Helen Elizabeth Ralston. Es a medida que la narradora pasa más tiempo con Ralston y en su casa que la sensación de inquietud aumenta para el lector. My Death parece estar siempre moviéndose, aunque pasan unas cuantas páginas para que sepamos hacia dónde se dirige, donde unas ruedas invisibles en la historia nos indican que el pasado y el presente están más relacionados de lo que parece.
El papel de la mujer, duelo y arte Con el ritmo tenso que caracteriza a My Death, resaltado por la brevedad del relato y por que los acontecimientos tenga lugar entre mentes y recuerdos, Lisa Tuttle nos relata una metáfora del proceso del duelo a la vez que examina el proceso de escribir una biografía, como exploración de los obstáculos de ser una artista femenina, sea el momento que sea. Sin embargo, el elemento que más me fascina dentro de My Death es el análisis que hace de la capacidad humana para insertar, como si fuera parte de nuestro propio ADN y relato personal, lo que aprendemos de otros. ¿Puede una investigación obsesiva cambiarnos hasta tal punto de no saber quién somos? Lisa sondea, en cierto sentido, cómo los pensamientos e ideas de los demás, aquellos que leemos e idealizamos en nuestra existencia, se filtran por nuestros canales mentales de una manera tan permanente que nuestra identidad puede llegar a diluirse en una mezcolanza que no sabemos distinguir (del todo).
¿Somos un yo completamente distinto, ahora infectado por los pensamientos de (los) otro(s), cuando nos vemos sometidos a este influjo? Bajo la atenta mirada del duelo como eje principal y con el arte de las mujeres sutilmente resaltado —A. S. Byat o Virginia Woolf hacen una breve aparición— My Death también se centra en la idea del redescubrimiento y el renacimiento, tanto como de la propia persona tras el trauma como de una artista perdida en el limbo. My Death no es una novela corta que cambie la vida a nadie (o eso creo), ni que explote especialmente el cerebro con su lectura, pero su estructura abisal en bucle, finita e infinita a la vez, hace de su narrativa una historia disfrutable, memorable y exploratoria en parte, y de esas que te dejan, si cabe el caso, con alguna que otra pregunta rondando en la cabeza.
Publica en español Muñeca Infinita en febrero de 2025 :)
Curiosa novelita corta de Ian Watson (que al fin tiene otra novela en español), con un estilo es para dar de comer aparte (y cuesta digerir a veces), Curiosa novelita corta de Ian Watson (que al fin tiene otra novela en español), con un estilo es para dar de comer aparte (y cuesta digerir a veces), con frases repletas de ideas y complicaciones que Cristina Macía en la traducción se ha debido de tirar de los pelos más de una vez (como bien asegura en la nota final). Sobre todo, más allá de la historia y la implicación fantástica del mítico Josef Mengele o el doctor Frankenstein, me gusta (e interesa) la idea de pese a los dos monstruos que se mencionan en el título, el único que no lo parece es el más monstruo de todos. Pronto escribo algo más elaborado :)...more
Si el libro no hubiera sido adaptado en 2020 a la pequeña pantalla de Netflix por David Koep, probablemente no hubiera descubierto a Daniel Ke3,75 / 5
Si el libro no hubiera sido adaptado en 2020 a la pequeña pantalla de Netflix por David Koep, probablemente no hubiera descubierto a Daniel Kehlman, uno de los novelistas actualmente más vendidos y reconocidos en Alemania por su novela — recientemente reeditada— La medición del mundo y cuyas obras están, en gran medida, influenciadas por la tradición del realismo mágico. Buena muestra de ello — y una perfecta puerta de entrada— es esta Deberías haberte ido, una novela corta de apenas un centenar de páginas que toma elementos de las historias de fantasmas para hacer algo nuevo, más anclado en nuestra realidad, funcionando de forma sorprendente y un poco ambigua para el lector.
Un guionista en apuros En sus apenas 136 páginas de longitud podemos leer el diario de un guionista que intenta escribir la secuela de su película de mayor éxito: Besties 2. Para ello, y debido a un bloqueo absoluto, se va con su familia (su mujer y su hija de 4 años) hasta una casa de las montañas alemanas que alquilo por Airbnb.Tiene una fecha límite de entrega para el estudio de producción e incluye, en la medida de lo posible, varios eventos de su vida diaria en su guion, como por ejemplo la relación con su esposa, que no es especialmente buena y esta repleta de constantes discusiones que utiliza como diálogos. Si Barbarian (2022, Zach Cregger) o Dejar el mundo atrás (2023, Sam Esmail) ya nos enseñan que alquilar casas por Airbnb en el medio de la nada no sale habitualmente bien, Deberías haberte ido lo confirma cuando en ese diario de luchas cotidianas matrimoniales y pensamientos paternales, combinada con la escritura del guion, traspasa los límites del realismo con apariciones de textos escritos que, en principio, no deberían estar ahí.
De narradores poco confiables y otras cosas Partiendo ya de la base que estamos leyendo un diario que entrecruza situaciones personales, ideas para el guion de una película y los propios pensamientos del narrador sin avisos ni separaciones, lo normal ya es que atribuyamos de entrada a la narración un componente nada confiable. Sin embargo, la idea de esa poca fiabilidad en Deberías haberte ido es reforzada por la narración, que nos llega en una primera persona un tanto desquiciada. Una elección deliberada de Kehlmann que le permite retorcer la realidad y experimentar con sus límites todo lo que quiera. Interrupciones, frases sueltas… todo el texto juega con nosotros y nuestra percepción del mismo, manejando los hilos narrativos a su propio antojo y ocultándose, cual marionetista, en un velo realista. Una articulación moderna del cuento de fantasmas que convierte a Deberías haberte ido en una historia totalmente diferente.
Fantasmas, locura y multiverso ¿Ha descubierto el protagonista un multiverso estilo Interstellar? ¿esta atrapado en una casa como el Hotel Overlook de El resplandor? ¿Simplemente ha perdido nuestro narrador completamente la cabeza? Una vez finalizada la lectura de Deberías haberte ido es probable que estas —y alguna que otra más— preguntas ronden por tu cabeza. Y es que en estas apenas 136 páginas tenemos entrometidos toques de horror clásico cercanos a las historias de fantasmas, rozamos con los dedos algo que parece de ciencia ficción y tenemos, en parte, una especie de colapso emocional. O eso parece. Son un centenar de paginas intensas, que se leen en un suspiro con el corazón encogido y que suponen algo totalmente diferente a lo habitual. Puede que la ambigüedad y la falta de una respuesta concreta a lo sucedido no sea del gusto de todos, sin embargo, la novela corta de Kehlmann no se casa con nadie y permite —en cierta medida— a cada uno escoger su respuesta preferida.
Breve, sugerente y construida como una historia planteada en diferentes planos narrativos que coquetean todo el tiempo con el horror cósmico, forma unBreve, sugerente y construida como una historia planteada en diferentes planos narrativos que coquetean todo el tiempo con el horror cósmico, forma un insólito caleidoscopio, extraño, donde es el propio lector el que reconstruye — o trata de hacerlo— una imagen coherente de lo acontecido. Una novela corta que se lee del tirón, dada su longitud, pero que no deja de sorprender y exigir plena atención con cada vuelta de hoja, desafiando siempre al lector y llevándolo de visita a un espacio repleto de realidades múltiples.
Abandonando la Tierra La premisa de la que parte de Madre es de lo más reconocible para el lector de ciencia ficción: para garantizar la supervivencia como especie, la humanidad se vió obligada a abandonar la Tierra. Solo pudieron escapar niños acompañados por un adulto, condenados a vivir en opresivas cápsulas espaciales. La humanidad se ha visto obligada a abandonar la Tierra para sobrevivir como especie viviendo en cápsulas espaciales. Nuestra protagonista es Penélope, una de las afortunadas junto a su hijo, Lucas, que llevan años en su cápsula espacial. Viven en un espacio reducido, pero Lucas ya es un adolescente y tiene un trabajo que odia. Sin embargo, cuando a él le asignaron su primera misión fuera de la cápsula, todo cambia. El joven, por supuesto, está deseando que lo recluten para investigar el espacio y salir de allí. Solo que Penélope sabe que ese destino es un suicidio y hará lo que esté en su mano — y más— para no quedarse sin su hijo.
Rompiendo expectativas Cuando uno lee las primeras páginas de Madre piensa directamente en una historia de ciencia ficción clásica. Los trazos de Arthur C. Clarke están presentes, por así decirlo, desde el principio. Sin embargo, es a partir del segundo capítulo, cuando la cosa cambia. Isabel rompe las expectativas del lector y traza una historia donde la fragmentación y la no linealidad son las normas de la casa. En este marco post-apocalíptico se desata un universo de múltiples capas y realidades que se fusionan, confunden y superponen ante nuestros ojos. Ahora que tenemos tan de moda el concepto del multiverso y todos miran de cerca a lo que han hecho las series Marvel (aquí un fan más de la segunda temporada de Loki) en los últimos años, creo que muchas podrían aprender algo de Madre. La autora juega con la teoría del multiverso, el espacio-tiempo y le añade un toque de horror cósmico a todo, donde nada parece relativamente coherente. Y es que, a mi parecer, no podría ser de otra forma: ¿como percibir el tiempo narrado de forma lineal si nuestra protagonista, nuestra propia narradora, está viviendo una multiplicidad de realidades con el mismo momento a la vez?
Se que conceptualmente suena a me va a explotar la cabeza, y es normal. Es una de esas frases que más se repiten en el resto de reseñas sobre el libro. Madre es un rompecabezas espacial, arrollador y rompedor que se rige por normas que se escapan claramente a nuestro entendimiento. La conciencia y la realidad son temas que ya hemos visto tratados en la ciencia ficción y Madre se apoya claramente en ellos. Dark City, por ejemplo, con toda su extrañeza, se hace mucho más cercano aquí con la lectura de Madre. Porque la lectura de la novela corta tampoco es fácil, aunque temáticamente podamos vislumbrar el camino que debemos recorrer. O que creemos recorrer. Las piezas fragmentadas nos hablan sobre el arte de la creación en si misma, pero gestiona el término de MADRE como algo mucho complejo y gigantesco, como el poder creador y destructor infinito, como dos caras de la misma moneda que se necesitan y complementan.
Sobre la maternidad Cuando uno lee las primeras páginas de Madre puede tener claro que se trata de una historia, en cierta medida, sobre la maternidad. Sobre ese vínculo biológico, espiritual y psicológico de una madre con su hijo. Está claro, Penélope quiere luchar porque su hijo sobreviva. Sin embargo, una vez Madre se convierte en algo mucho más extraño y experimental, Isabel del Río nos plantea otra conceptualización del mismo. Es el de Madre como esa fuerza creadora (como decía antes y relata el prólogo de Fernando Bonete), que da a luz otros mundos y universos del que todos somos habitantes. Es el del poder de los escritores, donde a través de su creatividad e imaginación, cada uno de nosotros, como lectores, incorporamos a nuestro ser una parte de esa realidad creada. Madre, pese a su carácter complejo y metaliterario, consigue de alguna mágica forma profundizar trascendentalmente en este concepto y juega, una y otra vez, a romper (y hacer explotar) nuestra mente siendo, ante todo, una novela significativa sobre nuestro — imaginario— universo infinito de realidades.
Los viajes en el tiempo o el multiverso son uno de mis temas favoritos, como el de muchos aficionados, en la ciencia ficción. En los últimos tiempos hLos viajes en el tiempo o el multiverso son uno de mis temas favoritos, como el de muchos aficionados, en la ciencia ficción. En los últimos tiempos he leído un par de ejemplos que me han enamorado por completo, como El mar de la tranquilidad y Así se pierde la guerra del tiempo. Probablemente a este dúo deba sumar Tiempo que fue, una breve historia de amor entrelazada entre el tiempo y la guerra escrita por Ian McDonald que por fin, tras haber sido publicada en 2018 en inglés, ha llegado a nuestro país. Un romance realmente trágico sobre dos hombres que se vieron obligados a descubrir un medio de comunicación a través de tiempo. Realmente, estamos de enhorabuena los lectores en español si el nacimiento de freder, una nueva colección en Plan B dedicada a la ciencia ficción en todas sus variantes, nos traen obras tan conmovedoras y arrolladoras como es Tiempo que fue.
Entre cartas anda el juego Al cerrar una librería, Emmet encuentra una curiosa copia de una libro de poesía anónimo titulado Tiempo que fue. Dentro, localiza lo que parece una carta de amor. El misterio y la rareza intrigan tanto a Emmett que inicia una búsqueda del autor de la carta. Una publicación en Facebook, una respuesta de una chica de Lincolnshire, y los puntos empiezan a unirse. Resulta que Thorn Hildreth, quién le ha respondido, reconoce los nombres de la carta por los recuerdos archivados de la Segunda Guerra Mundial que conserva su abuelo. Sin embargo, el misterio se vuelve mayor cuando Emmett y Thorn visitan a un miembro del Museo Imperial de Guerra con memoria fotográfica y desvela que existen otras fotografías de ellos. ¿Son inmortales o viajeros del tiempo? ¿Podrá Emmett llegar al fondo de la cuestión o será uno de esos misterios que nos dejan las casualidades inexplicables de la vida?
La lírica en prosa Uno de los aspectos más fascinantes de Tiempo que fue es el de como está escrito. La narrativa, que alterna entre la investigación de Emmett y los encuentros de los amantes, se va forjando de forma gradual para el lector. Mientras Emmet investiga y lo conocemos mejor a través de sus avances, vamos descubriendo quienes eran Tom y Ben, cómo se conocieron y comunicaban entre ellos. McDonald lo ejecuta todo de una forma concisa, atmosférica y dando una inquietante sensación de pérdida, sobre todo al principio, que invita a releer y estar atento. En cierta manera, el estilo me recuerda a su relato publicado en Cuentos para Algernon titulado Botanica Veneris: Trece recortados de Ida, condesa de Rathangan que recomiendo mucho leer. El peso de la emoción permanece invisible entre las líneas para el lector, pero McDonald tiene esa particular habilidad para que a través de las cartas, fotografías ocasionales y fragmentos nos invada finalmente por completo.
Romance y naturalidad Y es que más allá de la ciencia ficción o el contexto de la Segunda Guerra Mundial, el principal tema y atractivo de Tiempo que fue es el romance. El rompecabezas de McDonald se ajusta a la perfección y con sencillez, utilizando el tiempo y el espacio para que el golpe emocional final retumbe a eones de distancia. No hay nada sorprendentemente original en las ideas de ciencia ficción que McDonald presenta aquí, pero su forma de abordar, describir y respetar con tanta naturalidad el romance entre los dos personajes sin hacer alarde de ello, es al final, uno de los aspectos más importantes de la novela. El mecanismo mediante el cual estos dos amantes planean mantenerse en contacto es ingenioso y romántico a su manera, pero lo es más como Tom y Ben se escriben y reconocen el uno al otro. Al final, Tiempo que fue, es una de esas novelas que invitan a volver a leer. Retroceder y ver todo ordenado, captando detalles y matices que como buena historia de viajes en el tiempo, se esconden durante toda la novela. Y descubrirlos, forma parte de su magia.
Una de las Noticias, con mayúscula claro, del mundillo editorial en el fantástico de este año 2023 es, sin duda alguna, la vuelta de Patrick Rothfuss Una de las Noticias, con mayúscula claro, del mundillo editorial en el fantástico de este año 2023 es, sin duda alguna, la vuelta de Patrick Rothfuss a las librerías. Desde el año 2014 no leíamos nada nuevo suyo, con esa rara avis como es La música del silencio: una novela corta del universo Crónica del Asesino de Reyes, que sigue un día en la vida de Auri y en la que como dice el propio Patrick en su emotiva nota final, es simplemente la historia de una niña triste que recoge cosas y las vuelve a dejar, pero donde en realidad, no pasa nada. De la misma manera, aunque radicalmente diferente, podríamos decir que es El estrecho sendero entre deseos, donde desde el amanecer hasta la medianoche, en el transcurso de un solo día, seguimos al joven y amado Bast mientras utiliza toda su picaresca para bailar con los problemas. Y en español, la podremos leer el próximo 22 de febrero, de la mano de Plaza y Janés, con la (seguro) impecable traducción de Gemma Rovira, su traductora habitual.
El árbol del relámpago Nuestro noble joven y hermoso, de cabellos negros y ojos azules llamado Bast, pasa sus días en Newarre como discípulo de Kvothe en la posada Roca de Guía mientras lleva a cabo una especie de negocio. Se dedica a hacer tratos e intercambios con los niños del pueblo, en el conocido árbol del relámpago. El estrecho sendero entre deseos es un vistazo a los traviesos asuntos diarios del Fata, dividido en diferentes momentos del día, donde obtiene información y secretos del pueblo mientras en su interior y de cierta manera, los ayuda y/o manipula para llevar a cabo sus planes. Si tienes preguntas sobre Bast y sus motivaciones tras leer El nombre del viento y El temor de un hombre sabio probablemente no resuelvas muchas aquí, pero sí que podemos atisbar su lado más cálido y a la vez más sombrío, siendo en el fondo, una pequeña, ligera y conmovedora historia que logra encoger el corazón.
La historia de origen El estrecho sendero entre deseos es originariamente un relato corto llamado El árbol del relámpago que Rothfuss escribió para la antología Canallas (2018, L' Encobert). Sin embargo, no es exactamente ese relato el que leemos aquí. Hace un par de años, en una transmisión online, resulta que nadie (o casi nadie) conocía el mencionado texto. Entonces al propio Rothfuss le surgió la pregunta: ¿qué pasaría si retoca el relato, le pone unas ilustraciones bonitas y publica algo similar a La música del silencio? Ese era el plan… pero resulta que Patrick Rothfuss terminó reescribiendo la mitad de la historia original y agregando unas 15.000 palabras al texto original, además de reordenar alguna de las escenas. Al final, en sus huesos estructurales, sigue siendo la misma historia, pero a otro nivel, en el del lector más perspicaz, el material adicional nos da una historia de mucha más profundidad y emoción sobre Bast, donde él intenta entender a la gente de Newarre y muestra su peculiar aprecio por ese misterioso posadero que todes (bien) conocemos.
Más Rothfuss que nunca Desde su publicación, soy uno de esos extraños defensores absolutos de La música del silencio, aunque no está reseñada —quizá una próxima relectura arregle eso— en el blog. En general, todo lo que escribe Patrick Rothfuss me fascina. Pero esa novelita… mucho más. Como está escrita, creada y de alguna extraña forma, es capaz de tocar mi corazón sin que realmente no suceda nada. El estrecho sendero entre deseos no es una excepción en ese aspecto. La hermosa prosa marca de la casa de Rothfuss, con una especie de refinamiento llevado hasta la extenuación, consigue hacer sentir al lector que cada frase y palabra está más que pensada, evocando cierta musicalidad y oralidad cuando lees el cuento. Como lector del relato original, volver a esta historia ha sido una agradable sorpresa. No solo por las ilustraciones de Nate Taylor, con esos marcos de inicio de capítulo repletos de huevos de pascua, si no por todo el trabajo temático agregado a la historia. Por que entre sus líneas se cuelan ideas sobre la perfección, la violencia doméstica y otros temas que siempre han estado presentes en Rothfuss tanto en sus libros como en su persona. Y se agradece.
¿Merece la pena como adicción al mundo de Crónica del Asesino de Reyes? Me imagino que esta sea una de las preguntas más repetidas a partir de ahora cuando se hable de este libro. ¿Fue esto sólo una conveniente reedición de una historia ya publicada en vez de sacar un nuevo libro? No, no lo creo para nada. Entiendo los sentimientos que tiene el público por la espera de la tercera y última entrega de la trilogía, o el debatible tema del capítulo prometido, pero El estrecho sendero entre deseos debe ser tomado como una celebración de que Patrick Rothfuss consiga volver a conectar con su universo. Y además, es una novela corta que cualquier seguidor (o no) del mundo de Kvothe podrá apreciar. Agrega algunas cosas a la construcción de su universo, como el sistema de adivinación de los Fata, y sobre todo, nos entrega mucho más de nuestro querido Bast. Si anhelas volver al mundo de Crónica del Asesino de Reyes, por supuesto (¡faltaría más!), debes leer El estrecho sendero entre deseos. Pero sobre todo, si quieres saber un poco más sobre los Fata y Bast, y te gusta lo que suele hacer Patrick Rothfuss, este es el libro que debes leer.
La historia sigue a Adira, una joven que lucha contra una estructura familiar y social misógina que pretenden reclamar de forma violenta su cu4,25 / 5
La historia sigue a Adira, una joven que lucha contra una estructura familiar y social misógina que pretenden reclamar de forma violenta su cuerpo. Es decir, casarla con quién su madre quiera y no permitirle ninguna libertad. Al mismo tiempo, quizás en otro espacio y período temporal, Bennet, el director de armas de un centro de investigación privado y secreto, construye un dispositivo neurocognitivo e inteligente que parece desarrollar su propia conciencia. A medida que el centenar de paginas va pasando, tres personajes (Adira, Bennet y la conciencia) descubren un enemigo común casi cósmico que pretende terminar con todo: una amenaza invisible que atrae a aquellos que se oponen a su violencia sobrenatural para convertirse en acólitos de un culto sin nombre. El comienzo de una batalla cósmica a través de paisajes oníricos alucinantes y realidades disonantes.
No miento cuando digo que La envergadura de unas manos cercenadas es probablemente una de las novelas más extrañas y agotadoras que he leído en los últimos años. Con un lenguaje poético y densamente evocador, la prosa de Koch se despliega de forma tan lírica como inquietante. Koch parece ir un paso más allá en todo momento, invitando a mirar y presenciar el horror que es la locura y la violencia de una forma que parece estar en constante evolución. Con estrategia narrativas que obstruyen deliberadamente el flujo de la lectura, la novela corta nos obliga a pararnos en los giros que da su espiral cósmica de horror para contemplar sus llamativas imágenes y dejarnos embargar por la angustia y las sombras que parecen sangrar color amarillo. Sublime, delicada y magistral, leer este libro es una experiencia indescriptible tan solo por su cuidado del lenguaje, cuya traducción a cargo de José Ángel de Dios no ha debido de ser nada sencillo y debemos aplaudir.
Quizás uno de los adjetivos que puedan definir La envergadura de unas manos cercenadas es el de resbaladizo. Joe Koch se dedica a ensamblar secuencias de pura alucinación filtradas a través de diferentes puntos de vista con una maestría asombrosa. Es como una especie de relato lynchiano que aplica el horror corporal al estilo de Cronenberg con transferencias de conciencia para hablar sobre la propia individualidad. Aunque la novela nos lleva hacia paisajes oníricos y bordes infranqueables, Koch esta más interesado en la corrupción institucional y en la transformación corporal que en las convenciones del horror cósmico. Es decir, menos dioses primigenios pululando y más profundidad en el trauma. Metamorfosis y transformación se anclan como los dos pilares centrales dentro de las tres historias para dejar a los lectores desconcertados y sorprendidos una y otra vez.
Más allá del disfrute mayor o menor si uno tiene referencias sobre el mito de El Rey de Amarillo de Robert W. Chambers, La envergadura de unas manos cercenadas no es una novela para todo el mundo. Lo primero de todo, porque aunque su extensión es breve, algunos lectores pueden verse intimidados por la densidad de su prosa. Es un libro desconcertante, que genera más preguntas que respuestas y puede ser frustrante para algunos tipos de lectores. Sin embargo, también es un rico tapiz en el que asoma el amarillo andrajoso y que los amantes de la pura especulación pueden abrazar con gusto. Es uno de esas historias donde nunca esta del todo claro lo que sucede en realidad durante una primera lectura y siempre te encuentras pensando en como Joe Koch ha sido capaz de escribir algo así.
Si hay algo que caracteriza cada visita a la tienda de muebles más famosa del mundo, es decir el IKEA, es sentir que el tiempo y el espacio se4,25 / 5
Si hay algo que caracteriza cada visita a la tienda de muebles más famosa del mundo, es decir el IKEA, es sentir que el tiempo y el espacio se reducen a un laberinto (casi) interminable e infinito. Perdido durante horas con tu libretita, lapicito y carrito, pasando entre secciones y salas para llegar a comprar solo una sartén. Pero, ¿te imaginas descubrir que allí mismo se abren portales a otras dimensiones por culpa de ese efecto intencionado? Si no lo has hecho, Nino Cipri lo ha hecho por ti en Aventuras en el LitenVerso. También Laurielle, con esa brillante e ingeniosa cubierta que viste la edición española. Dos novelas cortas ambientadas en el mismo mundo, y que transcurren casi al mismo tiempo, donde nos vamos de aventura por agujeros de gusano y dimensiones paralelas mientras hablamos sobre los trabajos precarios y la explotación del capitalismo.
Bienvenides a LitenVärld, la cadena de muebles multiversal repleta de sofás asesinos, clones y mundos alternativos por los que perderse. Ten cuidado si eres uno de los últimos en llegar a la plantilla de la tienda, por que es probable que te toque ir a través de los agujeros de gusano a rescatar algunos clientes que se pueden haber perdido. También vigila a aquel que sea más corporativista, puede que esconda un gran secreto. Aunque en Aventuras en el LitenVerso tienes dos novelas cortas e independientes por las que perderte, recomiendo fervientemente que sigas el orden de aparición. FINNA es la perfecta introducción al LitenVerso para poder disfrutar al 100% del despliegue emocional de Defekt, con la que Nino Cipri gano el British Fantasy Award (BFA) en 2022 a mejor novela corta.
Hablemos de FINNA… Publicada originalmente en 2020, FINNA nos cuenta la historia de Ava y Jules, que por una serie de circunstancias acaban teniendo que recorrer el multiverso tras la apertura de un agujero de gusano en su tienda de LitenVärld. Los lunes pueden ser horribles, pero son mucho peores si como Ava y Jules tenéis que lidiar con una reciente ruptura de apenas tres días a la vez que vais en busca de una mujer mayor desaparecida por la tienda. Y es que más allá de la aventura, de la locura del multiverso de LitenVärlds creado por Nino Cipri, FINNA es una magnifica historia sobre el proceso de abrir el camino hacia una amistad tras la relación entre dos personas.
En medio de la extravagante aventura, vemos como dos personas cuya relación termino hace poco están tratando de portarse bien el uno con el otro, luchando por construir una sólida amistad. Es de apreciar el trabajo de Nino Cipri, que en vez de volcarse en el tropo de una reconciliación sabe dar voz al proceso de formar un vinculo de compañerismo entre ambos. Y todo eso, mientras de forma fluida vivimos toda una aventura interdimensional repleta de ideas, imaginación y critica social a los trabajos basura y los sistemas coercitivos. FINNA tiene un enfoque casi cinematográfico, con un ritmo hábil para presentar la acción e imaginación de cada mundo, pero con agudos momentos de perspicacia sobre el trabajo, el amor y la política que la hacen mucho más compleja de lo que parece en un primer vistazo. Un telón de fondo astuto y brillante para representar una conmovedora historia en el escenario principal.
… y ahora de Defekt De la aventura multiversal, del frenético viaje por las dimensiones paralelas, pasamos a Defekt, una historia sobre la soledad, la alegría de ser aceptado por una comunidad y de encontrarse a uno mismo. Defekt llego en 2021, tras esa conocida pandemia, y en ella conoceremos a Derek, el compañero de Ava y Jules que fue el catalizador de FINNA. Es por tanto una secuela que actúa de forma perpendicular, dado que ambas historias se encuentran por un breve momento para luego tomar direcciones diferentes. Por tanto, si piensas que tras el clímax abierto de FINNA la historia va a seguir aquí, lamento truncar tus lindas esperanzas. Tampoco de visitar más multiverso. Defekt se concentra en un escenario más pequeño, en la tienda LitenVärd que conocemos de la primera entrega, y da espacio a un personaje vulnerable como Derek que puede destrozar nuestros corazones.
Nuestro protagonista es Derek, un empleado cuya lealtad a la familia LitenVärld no tiene igual. Vive en un contenedor del patio trasero de la tienda, nunca enferma y sigue las reglas a rajatabla. Es el empleado modelo según el manual. Pero… ha empezado a toser sangre. Sin embargo, cuando lo llaman para formar parte del equipo de inventario especial de la noche, no se lo piensa dos veces. Lo que no sabe, es que se va a dedicar a una caza de productos defectuosos que parecen estar vivos y que el equipo de inventario esta formado por cuatro extraños que se ven y suenan (casi) como él. Defekt es una aventura mucho más emocional, de puro horror queer por momentos, de alguien que se da cuenta de que amoldarse al sistema esta terminando con él. De alguien que por fin ha encontrado el lugar donde encaja y lucha por no perderlo nunca más.
“Jonathan always feared the worst. The worst was inevitably what happened when you were in the company of vampires.”
La cuarta entrega del Judge Dee de“Jonathan always feared the worst. The worst was inevitably what happened when you were in the company of vampires.”
La cuarta entrega del Judge Dee de Lavie Tidhar nos propone una especie de versión con colmillos de ‘Y no quedo ninguno’ donde siete vampiros, casi sacados de diferentes épocas, huyen de París. Entre ellos, claro esta, viaja el Juez Dee y su compañero humano Jonathan, que se verán como sus extraños y amenazadores compañeros de viaje van cayendo uno a uno.
Sin la tenebrosidad y oscuridad de las dos primeras entregas, pero más serio que el tercero, este nuevo caso del Juez Dee se siente como un eslabón de transición en sus historias, en una especie de excusa para brindar un nuevo escenario para su siguiente entrega. Un misterio divertido, cuya resolución no me convence del todo, pero que presenta un colorido y atractivo elenco vampírico....more
¿Recordáis a El demonio de Próspero? Bien, por que K. J. Parker regresa al mundo amoral y protagonistas planteados en la anterior y sarcástica3,5 / 5
¿Recordáis a El demonio de Próspero? Bien, por que K. J. Parker regresa al mundo amoral y protagonistas planteados en la anterior y sarcástica novela, a esa lucha inmutable entre el bien y el mal donde los exorcistas equilibran la balanza del mal expulsando a los demonios. Sin embargo, Infiltrado se pone del lado de los demonios, invirtiendo los papeles anteriores y mostrando la eterna batalla burocrática de oposición estabilizada que viven el Cielo y el Infierno para que el Plan Inefable tenga lugar. Con la misma brevedad y humor que la primera, Infiltrado es un continuación (o precuela) de lo más sencilla, poco profunda en la construcción de su mundo y que dobla sus monólogos humorísticos y teológicos en un cincuenta por ciento.
Nuestro protagonista es un demonio que pasa sus días en un apacible convento distrayendo a los monjes de sus obligaciones religiosas. Lo hace desde que fue designado por sus superiores como frágil. Sin embargo, su hastío termina cuando le encargan una nueva misión en la lejana Antecira, donde un duque amenaza con hacer trizas el gran Plan (si, con P mayúscula, por que así se le llama al Plan) que rige la humanidad. O eso dicen desde arriba. Un complot de insospechadas consecuencias universales donde nuestro querido demonio se verá las caras con su peor enemigo: un exorcista al que poseyó en el pasado.
El nuevo punto de vista de Infiltrado nos aporta una nueva y particular visión sobre el mundo de la primera novela corta, planteando una interesante vuelta de tuerca de nuevo en ese mundo pseudo medieval que reflexiona mucho más sobre la eterna división de los conceptos del bien y del mal. Por que aunque Infiltrado podría haberse centrado en una posesión demoníaca o en la rivalidad entre el Demonio y el exorcista protagonistas que se conocían desde el pasado, K. J. Parker pone mayor empeño en hablar sobre el mundo de los demonios y su funcionamiento casi burocrático, sobre su naturaleza, jerarquía y su eterna lucha (tanto interior como exterior) para ganar a los del bando contrario.
Sin embargo, al contrario de El demonio de Próspero, cuya trama se cerraba a la perfección con concisión y parecía no dar pie a más secuelas, en esta entrega el autor deja algún que otro hilo más suelto a los que poder volver (y ojalá lo haga) en un futuro. Infiltrado no gira en torno a una gran trama ni es muy elaborada y hábil al hablar de su universo, pero si que indaga sobre el libre albedrío y el lugar que ocupa cada uno en el mundo de forma tan divertida como a veces demoniacamente metafórica. Infiltrado es, sin genero de duda, la recomendación perfecta para aquel que murió de carcajadas leyendo los Buenos Presagios de Neil Gaiman y Terry Pratchett, que quiera indagar en los orígenes de la fe y la burocracia de forma divertida, y por supuesto, necesite un cuento de exorcismo narrado por un demonio.
Mi pequeño insomnio de hoy ha hecho que me lea del tirón Punto ciego, la nueva “novela” de Paula Hawkins, una historia que pertenece a una cole2,5 / 5
Mi pequeño insomnio de hoy ha hecho que me lea del tirón Punto ciego, la nueva “novela” de Paula Hawkins, una historia que pertenece a una colección de historias cortas de autores bestseller (Quick Reads) que propone un thriller rápido sin mucha profundidad.
Emulando las atmosferas asfixiantes de Gillian Flynn o Deep Water, Punto ciego nos presenta a Edie, Jake y Ryan, tres amigos que han sido inseparables desde su adolescencia. Sin embargo, todo cambia cuando el marido de Edie (Jake) es brutalmente asesino y su mejor amigo Ryan, parece el principal sospechoso.
Paula Hawkins va de lleno al meollo del asunto, presentando pocos personajes y un par de escenarios reconocibles y contundentes. Sin embargo, cuando todo parece impredecible y que no sabes por donde va a ir, todo se queda en un simple relato que funciona bien, pero que no sorprende ni impresiona.
Dice una review que es como un ramen instantáneo, que sabe bien, pero no es tan sabroso como la versión del restaurante. La trama esta ahí, los ingredientes parecían interesantes, pero todo necesitaba una pizca más de profundidad y originalidad en los giros para funcionar bien.
Una lectura rápida y entretenida, pero que no volará la cabeza de nadie....more
Vayamos hasta el año 2267. En el futuro, la humanidad aún se está recuperando de los efectos frente a un desastre global. La población se concentra enVayamos hasta el año 2267. En el futuro, la humanidad aún se está recuperando de los efectos frente a un desastre global. La población se concentra en determinados hábitats, y la gran mayoría, vive bajo el subsuelo. Sin embargo, existe un reducido grupo de personas que se dedica a viajar en el tiempo para recabar datos medioambientales que sirvan para restaurar el equilibrio ecológico del futuro. Esta es la misión que quiere emprender Minh, una ecóloga de 83 años modificada cibernéticamente y que lidera un pequeño equipo.
Su misión consiste en retroceder más de cuatro mil años en el tiempo y visitar la época en que las civilizaciones mesopotámicas florecían alrededor de los ríos Tigris y Éufrates. No obstante, antes de poder viajar, Minh tiene un reto más importante: que su propuesta sea la elegida. En el futuro, casi como actualmente, los proyectos y la tecnología debe ser financiada por promotores burocráticos con los que los tiras y aflojas están asegurados.
Publicada en el año 2018, la poco convencional novela corta de Kelly Robson ha optado nada menos que a los premios Hugo, Nébula y Theodore Sturgeon Memorial, siendo finalista en todos ellos. Dioses, monstruos y el melocotones de la suerte es una novela corta exigente. Kelly Robson no es amable con el lector, y aunque deja caer conceptos y avances de ese futuro, nunca les llega a dar un significado conciso. No esperes descripciones detalladas de los viajes en el tiempo o saber que desastre ha ocurrido en el mundo, por que lo único que obtendrás serán datos magros y vagos.
Una primera parte, repleta de más intrigas corporativas y negociaciones burocráticas de las que me gustaría, preceden a ese anunciado viaje en el tiempo de la sinopsis. Confluyendo entre estos tira y afloja de la primera mitad, a cada inicio de capítulo, unos párrafos nos narran la historia desde el punto de vista mesopotámico. Unos crípticos pasajes que van teniendo sentido según llegamos a la segunda parte de la novela corta, pero que resultan casi más interesantes que todo el viaje en el tiempo de Minh y su equipo.
El viaje en el tiempo es solo un recurso de Dioses, monstruos y el melocotones de la suerte para explorar el conflicto intergeneracional, dar cierto trasfondo ecológico y explorar las relaciones dentro de un entorno laboral. Minh y su equipo, que muestran las inevitables tiranteces entre ellos, son el motor de la historia, pero nunca un conector. Su abrupto clímax final es tan anticipado de forma premonitoria por los pasajes crípticos de cada capítulo, que dejan en el lector cierta sensación agridulce y de quedarse con relato inacabado.
Se nota a leguas que Kelly Robson tiene mucho más que decir en esta historia. Tiene ideas potentes, algunos de los conceptos que presenta sobre el viaje en el tiempo son interesantes y la especulación social que plantea puede generar debate, pero nunca los llega a explotar del todo cada arista. Robson se guarda para si los ases bajo la manga, y nunca consigue explicar concretamente todo lo que la historia necesita, pese a las buenas ideas que presenta durante gran parte del texto....more