Su gusto por la tradición americana se hace notable en el tratamiento de los instrumentos, donde el banjo lleva la voz cantante, evocando atmósferas muy frondosas en ambiente pero muy animadas dentro de una tonalidad melancólica, con la aniñada voz perfectamente secundada por esa coralidad optimista con la que reverdecen los estribillos, como si nos quisieran acompañar en una merienda familiar al aire libre celebrada en cualquier paraje natural idílico.
El disco en su computo global es precioso, ni sobra ni falta de nada, cada nota y cada estrofa están en el lugar que les corresponde dejando una sensación de frescor, entusiasta, libre, con un punto épico ajeno a toda presunción, sencillo, afable y emocionante. Tal vez escuchar este tipo de música sin la presencia de una voz desgastada o algo más grave, se haga extraño, pero a la segunda escucha, cuando ya hemos captado esa noble intención de unir estilos opuestos entre sí como son el pop electrónico y el folk, en una onda similar a lo que hiceron The Elected en su primer disco (aunque muy diferente en el fondo), solo podemos esbozar una reconfortante sonrisa y dejarnos llevar por su sincero discurso.
Freelance Whales solo pretenden disfrutar y hacernos sentir su compañía indespensable para esos viajes al subconsciente que tan necesarios se nos antojan cuando queremos encontrar un rincón de positivismo dentro de sus frágiles tejidos y cumplen dicho cometido con creces, así que cerrad los ojos, abrid bien los oídos y pasead por vuestro interior gozando al ritmo de piezas tan sensibles como "Generator ^ first floor", bellísimo inicio en el que cada acorde brilla con luz propia al son de esas inmejorables polifonías, un homenaje a los placeres más sutiles de la vida, mi favorita del álbum por reunir en apenas tres minutos todo su arsenal, "Hannah", la comunión entre sintetizadores y raíz, sumada a la dulzura vocal, con un espíritu bailable de tacto etéreo, una canción que no desentonaría en el repertorio del ilustre 'Give up' ni en cualquier otra historia en la que podamos encontrar la firma de Jimmy Tamborello, "Location", un tema más próximo al pop adolescente o al rock alternativo de Wheatus, "Starring", a medio camino entre Le Chevre y Aqueduct, disparando loops y con un toque de batería que marca un tempo inquieto ante el que es imposible permanecer quieto, "Ghosting", suave, relajada, con unas handclaps tiernas y accesibles cubriendo de hermosura su recorrido, y "The great estates", corte de clausura que es un repaso a su propia declaración de intenciones compositivas.
Un muy buen álbum de una banda cuyo nombre deriva de la infancia de su cantante, transcurrida en Jerusalén, donde se vio envuelto un percance en el que estuvo a punto de ahogarse en el Mar de Galilea. Freelance Whales son Judah Dadone, Doris Cellar, Chuck Criss, Jacob Hyman y Kevin Read.