LOST WISDOM (2008)
Ayer por la noche llegué a casa después de pasar la tarde con uno de mis mejores amigos viendo el fútbol y poniéndonos al día de lo acontecido en nuestras vidas estos últimos días, para llegar con pocas ganas de nada, así que cené rápido algo ligero y ante la pereza de pasar alguna película del ordenador, eché un ojo a lo que daban en la tele, con la fortuna de que ante la huelga habían programado varias cosas interesantes en detrimento de esos horribles programas con que nos castigan al personal a diario. De ese modo dí con la excelente 'Cadena perpetúa', con una proeza de guión adaptado de una novela de Stepehn King, la cuál proyectaban por enésima vez, pero que hacía bastante que no veía, y hoy me sirve de pie para escribir estas líneas, ya que no recordaba que en ella sale una de las escenas más memorables de la historia del cine a mi juicio, que nos dejó un extracto de lo que tendría que suponer la música para todos los que alguna vez nos hemos sentido afortunados por disfrutarla y sentirla dentro todos los días. En dicho momento estelar, protagonizado por Tim Robbins y Morgan Freeman, se define la emoción de este noble arte con unas palabras y una perspectiva francamente emotiva, y para mí inesperada alegría he dado con un vídeo en youtube en la que aparece esa escena que enlazaré al final de este post. Por ese motivo he decidido alabar las virtudes de este noble disco de Mount Eerie, alter-ego de un músico de Anacortes (Washington), porque este disco tal vez no tenga nada de especial ni innove mucho, pero sienta de maravilla cuando te dejas llevar por su cálido posos triste y esa sencillez instrumental que adorna las polifonías de su autor y su colaboradora femenina. Un cúmulo de guitarras tiernas, de belleza folk y que se podría poner en algún lugar cercano a lo que hacen Bon Iver, Bowerbirds o Vetiver, sin hacer ascos al slowcore de Ida y Low. Un trabajo que quizá en otras circunstancias defendería con más ahínco, pero que ante el simple hecho de que considero que es algo que resulta imprescindible escuchar para atender bien a sus encantos y que en su momento viví una experiencia similar con él a la que viven los presos de la película de Frank Darabont, solo puedo aconsejar opinar por vosotros mismos lo que os inspira la delicadeza de joyas como la inicial homonima "Lost wisdom", con esa forma de acariciar las cuerdas con imponente sobriedad, la profundidad devastadora de "Voice in headphones", la melodía agradable de "You swan, you go", que nos saca la mejor de nuestras sonrisas en su efímero trayecto, la lacrimal "Who?", de un intimismo atroz, la coral "Flaming home", con una atmósfera que nos invade y penetra hasta en el último poro de nuestra piel, la dulce "If we new", en la que aparecen los primeros retazos eléctricos con éxito considerable, la aterciopelada "O my heart", o lo que vendría a ser una caricia de la brisa fresca del Otoño más luminoso, y la desnudez de "Grave Robbers", que cierra el álbum con templanza. Un bello trabajo que aparte de todo lo dicho, además se eleva a los altares si añadimos que la antes mentada colaboradora femenina es Julie Doiron de los inimitables Eric's Trip, de la cuál nuestro protagonista, cuyo nombre real es Phil Elverum ha sido fan incondicional desde que tiene uso de razón según sus propias palabras. además para grabar este disco también le ayudó el también canadiense Fred Squire de Shotgun & Jaybird. El nombre de Mount Eerie proviene de una zona montañosa situada cerca de su pueblo natal, en concreto en Skagit County (Washington). Sería de grato que os animaráis a dejar vuestra impresión sobre la escena de 'Cadena perpetúa', a mí me encanta, y vosotros?