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viernes, 17 de junio de 2011

PYLON

GYRATE (1980)

Como he dicho en numerosas ocasiones, cosa que me llevará a que me tildéis de cansino, no sé que tiene la ciudad de Athens (Georgia) que todo lo que sale de allí musicalmente hablando es tremendo en calidad y variedad. Bandas y artistas tan populares como The B52's, R.E.M., Love Tractor, Vic Chesnutt, The Agenda, Masters Of The Hemisphere, Great Lakes, Phosphorescent, Neutral Milk Hotel, The Apples In Stereo, Japancakes u Olivia Tremor Control, tienen en común su origen pero también su destacado papel en la escena indie estadounidense, pero si realmente hay un notable exponente de ello, esos son Pylon, adalid de la autenticidad, de la coherencia vocacional desde el anónimato, con humildad, haciendo siempre lo que les vino en gana y lejos de querer apuntarse al carro de la tendencia musical de la época.

El cuarteto me va de perlas para reivindicar eso que me dijo Lapor en comentarios del viejo post de Tarantella (quién se quiera animar a dejar su opinión será más que bienvenido en ese debate a dos con ganas de carnaza exterior), la valoración de lo cotidiano, de que una canción o una propuesta, entre sin importar el estilo o la imagen, solo la actitud, el empeño que se pone en que algo que sientes agrade a los demás, pero sin la obsesión de hacerlo empujado por un fin lucrativo o de ego. Algo así como lo que decía ella allí con sabias palabras, indicando que se puede sentir identificado cualquiera con el sonido que sale del corazón, que se hace rompiendo las estructuras desde el principio, sin necesidad de tener una gran pericia para interpretar y huyendo sin alevosía de los convencionalismos para romper las reglas por pura necesidad inconsciente. Para más inri puso el nombre de esta banda en ese imaginario pero muy real buzón de sugerencias para mi alegría personal, ya que todavía no les había dedicado unas líneas y esperaba la excusa perfecta. Pylon editaron desde su creación a finales de los 70's hasta su disolución a principios de los 90's, tan solo tres largos, dos Ep's y dos 7", hasta que el gran James Murphy, capo de DFA Records y más conocido por ser el cerebro de LCD Soundsystem, les recuperó para su sello y para que recobraran la actividad hace un lustro.

El emblemático artista que revolucionó el post-punk bailable en la pasada década, reeditó sus dos discos de estudio con temas inéditos para lanzarlo al mercado remasterizado y pulido, y aunque hoy gozan de buena salud y se supone que pronto estarán de rabiosa actualidad, lo cierto es que el fallecimiento de su guitarrista Randall Bewley (sufrió un fulminante ataque al corazón mientras conducía su furgoneta) deja este último dato en incógnita. Estos estudiantes de la University of Georgia, lugar en el que se conocieron, debutaron con este disco (lo que he elegido, no obstante es el disco reeditado con temas extras) en que se balanceaban con descaro entre el rock alternativo, el post-punk, el jangle pop y la New Wave y de forma inmediata lograron un gran reconocimiento en el circuito de salas de su ciudad llevándose halagos de amigos e ídolos como Bill Berry , batería de R.E.M., que en una entrevista con la prestigiosa revista Rolling Stone, decía con su amabilidad habitual que el artículo que el enunciado que describía a su banda como la mejor de América, estaba equivocado, porque los mejores eran Pylon. Con aquella publicidad tna inesperada como agradecida, la gente se interesó por un grupo que nunca supo lo que era el lucro y siguió disfrutando de su hobby con los años, al igual que se les vio gozar de brindar al mundo piezas tan grandes como "Cool", inicio atronador con ese bajo de tintes punk y esa atmósfera ante la que uno no sabe si bailar o relajar los músculos, con esos gorgoritos que se tornan griterío de su fantástica vocalista femenina, muy próxima a la locura primeriza de Siouxsie Sioux, "Dub", ritmos tropicales envueltos en telarañas de oscurantismo, resquebrajando las garganta en un corte que hubiera soñado grabar la mísmisima Björk en sus inicios al frente de Sugarcubes, "Volume", como si las ESG se fueran de fiesta con !!! (chk chk chk) e invitaran a Le Tigre a tomar café por la mañana para hacer llevadera la resaca, "Feast on my heart", constancia rockera de base inflamable, con furiosa letra y batería contundente, "Precaution", o como se descubre la herencia de Yeah Yeah Yeahs en dos acordes, "Weather radio", destello instrumental de animosidad con leves elementos tropicales y deudora del surf-rock, "Huamn body", veloz, trepidante, incluso vertiginosa ira anárquica coetánea del punk-rock abierto de miras de los The Gun Club (los de los dos primeros álbumes, claro), "Driving school", ciertos aires psychobillys por su textura opaca y que se desarrolla con una melodía tan enfadada como saltarina, "Gravity", que bebe a morro de la fuente inagotable que fue como influencia para toda una generación de bandas con chica al frente The B52's, "Danger", una innegable rompepistas que parece mentira que suene todavía tan actual, y esa maravilla llamada "Stop it", mi favorita sin duda, referencia para las fieles riot grrlrs, con Courtney Love a la cabeza (solo hace falta escuchar el tono de esta al cantar para ver que aprendió mucho de la señora Briscoe) y que podría haber encajado como buque insignia de cualquier movimiento musical, llámese grunge, rock alternativo, punk rock, noise, etc. Un disco imprescindible para todo amante de lo sencillo. Pylon eran entonces Vanessa Briscoe Hay, Curtis Crowe, Michael Lachowski y el malogrado Randall Bewley.