El sábado pasado un par de amigos y abonados a la temporada de ópera de les Arts me lo comentaba y al llegar a mi casa y mirar el buzón comprobé que era cierto: La Fundació Palau de les Arts Reina Sofía ha mandado a cada abonado por correo un librito con toda la programación del Festival del Mediterráneo. Muy bien, todo un detalle por su parte, pero... ¿no hubiese sido más adecuado hacerlo ANTES de que empezase el festival? ¿Qué sentido tiene mandarnos el programa ahora cuando el Festival ya va por más de la mitad? Hay varias hipótesis, por ejemplo, que tras vender todas las entradas de Turandot fácilmente se han dado cuenta de que Siegfried no vende tanto y La Corte de Faraón menos aún y han pensado que quizá así vendan alguna más. Otra hipótesis: Estaba previsto mandar el programa antes pero las cosas de palacio (del Palau, vamos) van despacio. Ésta me parece más creíble, acostumbrados como estamos a que todo se haga tarde y mal. Pero se me acaba de ocurrir una tercera hipótesis: La Fundació ha inventado la máquina del tiempo, por lo que no pasa nada si nos mandan ahora el programa, podemos viajar al pasado y comprar las entradas que queramos. Por esa misma razón nos mandaron los códigos para la venta anticipada de entradas cuando ya se había acabado el plazo para comprar, nos estaban animando a hacer un viajecito hacia atrás en el tiempo. Aún así, me pregunto si no hubiese sido mejor hacer las cosas bien, haber mandado el programa cuando tocaba o, mejor aún, no haber mandado nada, porque el libro en cuestión tiene pinta de haber costado bastante de imprimir y de mandar por correo. Mejor sería que para la temporada que viene se dejaran de programas, de felicitaciones navideñas y de zarandajas y que ahorrasen para pagar envíos URGENTES que llegasen a su destino cuando deben y no medio mes después y con una pegatina blanca tapando la palabra URGENTE en el sobre, como pasó hace un par de años.
Ahora voy a ligar el tema con algo musical de una forma que está un poco cogida por los pelos, pero a estas alturas del curso la verdad es que tampoco doy para más. Si los de la Fundació me dejasen usar su máquina del tiempo, en vez de ir a comprar entradas para Turandot, se me ocurre que podría usarla para ver a cantantes como, por ejemplo, y aprovechando el wagnerianismo imperante, Kirsten Flagstad:
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