Mostrando entradas con la etiqueta Puccini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puccini. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de marzo de 2012

Arias para Helga


Según se está comentando últimamente (podéis leerlo en el Blog de Atticus), el cese de Helga Schmidt como Directora Artística e Intendente del Palau de les Arts de Valencia es inminente. Mientras se hace público, aquí tenemos una selección  de arias dedicada a ella, todas cantadas por cantantes prestigiosas y en activo, que nos servirán para ir ambientando la espera. Disfrutadlas.


Vídeo de ArwenUndomiel7


Vídeo de capitalchina


Vídeo de carosaxone


Vídeo de Arashi110


Onegin65


Vídeo de GrandTier

viernes, 1 de julio de 2011

Giuseppe Borgatti, el heldentenor italiano


BIOGRAFÍA

Giuseppe Borgatti nació en Cento, en la provincia italiana de Ferrara, en 1871. Su familia era tan humilde que no pudieron pagarle ni la más mínima educación. Desde niño trabajoó como albañil y cantero, trabajos en los que solía entretenerse cantando, y tan bien lo hacía que uno de sus patrones, el marqués Plattis, decidió subvencionarle sus estudios musicales, así como una mínima educación general que le permitió salir del analfabetismo. A los veintiún años, en 1892, debutó como Faust en la ópera homónima de Gounod, al que siguieron otros papeles de tenor lírico hasta que en 1894 incorporó, con gran éxito, el rol de Chevalier des Grieux de la ópera Manon Lescaut, recomendado por el mismo Puccini, demostrando así que estaba preparado para papeles más propios de un tenor spinto. Ese mismo año también debutó el papel de Lohengrin, su primera encarnación wagneriana. En 1896 cantó el papel principal de la ópera Andrea Chénier de Umberto Giordano en el estreno absoluto de la misma en La Scala de Milán, lo que le convirtió en una estrella de la lírica a nivel internacional. Aunque no cantó en el estreno absoluto de Tosca, sí lo hizo en el estreno en La Scala en 1900, obteniendo mejores críticas que Emilio de Marchi, el primer Cavaradossi.

Borgatti siguió cantando, siempre de forma exitosa, óperas de Donizetti, Verdi, Puccini y los veristas, pero el repertorio que realmente le atraía era el wagneriano. Tuvo la suerte de coincidir con otro gran músico italiano wagnerófilo, el director Arturo Toscanini, por aquel entonces titular en La Scala, y junto a él preparó y debutó, siempre en italiano, los papeles de Tannhäuser, Walther, Tristan, Siegmund, Siegfried y Parsifal (estos dos últimos en su estreno en Italia).

En 1904, Giuseppe Borgatti se convirtió en el primer tenor italiano invitado a participar en el Festival de Bayreuth, causando una gran impresión en Cosima Wagner, viuda del compositor y directora del festival y en Hans Richter, director musical del mismo.

En 1906, tras cantar el papel de Herod en el estreno italiano de Salome de Richard Strauss en La Scala, decidió dedicarse con exclusividad al repertorio wagneriano, iniciando una carrera que culminaría en 1914 con el estreno italiano de Parsifal en Bolonia y La Scala. Ese mismo año, con su carrera en su punto más alto, Borgatti decidió retirarse de la escena a causa de un glaucoma que desde 1907 le estaba haciendo perder la visión y que acabó por dejarle completamente ciego en 1923. En 1927 cantó por última vez en un concierto y desde entonces se dedicó a la enseñanza, teniendo entre sus alumnos a la contralto estadounidense Marian Anderson. Falleció en 1950.


LA VOZ Y EL ARTE

Giuseppe Borgatti poseía una voz de gran volumen, robusta y con un hermoso timbre claro. Era capaz de cantar con delicadeza, con dulzura, especialmente durante su primera etapa. Posteriormente, a pesar de no llegar a ser una voz de auténtico tenor dramático, pudo enfrentarse a los papeles más pesados del repertorio wagneriano gracias a su homogeneidad y a su timbre. Las crónicas de la época lo retratan como un hombre atractivo, de constitución fuerte, con una resistencia física y vocal que le permitía entregarse al máximo en escena. Su estilo de actuación histriónico y su peculiar forma de cantar las óperas veristas, introduciendo el declamado vehemente que tanto han copiado otros tenores posteriores debido a su gran efecto empático, no deben hacernos olvidar su capacidad para el canto lírico y virtuoso y su excelente dicción, que lo conectan con tenores de generaciones pretéritas como Roberto Stagno o Fernando de Lucia. Borgatti se preciaba de que, aún después de haber incorporado los papeles más exigentes del repertorio wagneriano, era capaz de cantar Una furtiva lagrima con facilidad y sin que se echase en falta la ligereza necesaria para sacarla adelante de forma adecuada. Estamos pues ante un tenor puente entre dos generaciones, dos estilos de canto. Es destacable también la profundización en la psicología de los personajes que interpretaba. En conjunto, nos encontramos ante un gran cantante, con unos medios privilegiados, capaz de aportar a la ópera un nuevo estilo en lo canoro y una nueva forma de interpretar, lo que resultó clave para encandilar al público y así acercar las grandes creaciones wagnerianas a la audiencia italiana.


GRABACIONES

Curiosamente, Borgatti no grabó ni un solo fragmento de Andrea Chénier, a pesar de haber estrenado el papel, ni de otras óperas en las que destacó como Mefistofele, Aida, La Traviata, Pagliaci, Fedora o Manon Lescaut. Sólo entró dos veces en un estudio de grabación, en 1905 y en 1919, dejando menos de veinte discos para el recuerdo. Empecemos la escucha de sus grabaciones de 1905 con su interpretación de E lucevan le stelle, de Tosca.


Vídeo de lodiopera

A continuación, un fragmento de su Lohengrin en italiano, Di, non t'incantan.


Vídeo de lodiopera


Y para cerrar la escucha de sus grabaciones de esta etapa, Nel verno al pie del focolar, de Die Meistersinger von Nürnberg.


Vídeo de lodiopera

Pasamos a sus grabaciones de 1919, esta vez con orquesta. Empezamos con Niun mi tema, final de la ópera Otello de Verdi.


Vídeo de jaquesurlus

Nos metemos de lleno en harina wagneriana, empezando por su Tannhäuser, del que escucharemos Col cor contrito (Inbrust im Herzen).


Vídeo de MrCafiero

Pasamos a su apasionado Winterstürme de Die Walküre.


Vídeo de MrCafiero

Y por último, volvemos a la ópera Lohengrin para escuchar Mein lieber Schwan.


Vídeo de titaruffo2

domingo, 5 de junio de 2011

Tosca en el Palau de les Arts

Tosca es una de esas óperas que llenan cualquier teatro a poco que se ofrezca con un mínimo de garantías, por lo que era de esperar que el Palau de les Arts se hiciera con una puesta en escena propia (compartida con otros teatros) que le permita reponerla con frecuencia y hacer caja, como ya ha hecho con Turandot y la tetralogía wagneriana, incluso con Fidelio, que no es un título tan llamativo para el gran público. Ya sabemos que en tiempos de crisis, la política de Doña Helga va a ser ir a lo seguro, programar obras muy populares y repetir las que salen más baratas, aquellas cuya puesta en escena es propiedad del teatro. Esta Tosca pasa a engrosar este grupo, y lo hace con honores, ya que el baratismo impregna la escena en su totalidad, desplazando al ya tradicional por estos lares minimalismo neo-soso y sustituyendo las pretensiones arty de éste por puro funcionalismo.

Jean-Louis Grinda, el encargado de esta producción, apenas se ha tomado licencias con el libreto, lo que hoy por hoy resulta casi sorprendente, y se ha limitado a intentar ser fiel a la obra con los mínimos elementos imprescindibles. El primer acto resulta demasiado desangelado, apenas dos paredes curvas y unos pocos reclinatorios para representar una iglesia inexistente, con una capilla subterránea. Mejor pensado está el segundo acto, con un juego de transparencias gracias al cual el gran mapa de Roma que preside el despacho de Scarpia hace las funciones de ventana por la que no sólo se escucha la cantata de Tosca, sino que también se la ve. Sin embargo, la idea de que un mecanismo transforme la mesa de Scarpia en la entrada de las mazmorras donde torturan a Cavaradossi parecía sacada de una película de Fu Manchú. En el tercer acto, vuelven las paredes curvas del primero, esta vez representando la azotea del Castel Sant'Angelo, aunque esta vez la aparición de la estátua del ángel que da nombre al edificio evita, lógicamente, que la escena quede desangelada.


Una peculiaridad de esta puesta en escena es la proyección de unas imágenes en las que vemos a Tosca lanzándose al vacío tanto al principio como al final de la obra. Al principio no aportan demasiado, quizá su principal función sea prepararnos para que no nos resulten chocantes cuando las volvamos a ver al final. Como cierre de la obra sí cumplen una función clara, pues evitan que veamos a la soprano simulando un suicidio que en muchas producciones resulta poco creíble. Es, junto con la cantata del segundo acto, la única buena idea de una producción correcta pero demasiado pobretona, que salvo por dos o tres detalles parece más propia de una modesta compañía del este de gira por teatros de provincias.

Pero vayamos a lo más importante, lo musical. Zubin Mehta volvió a meterse al público valenciano en el bolsillo con una dirección que empezó bien, aunque algo pesada y demasiado estridente y fue mejorando, aligerándose y ganando matices hasta un maravilloso tercer acto. Tanto la escena del amanecer, con la cancioncilla del pastor, como la introducción del adiós a la vida fueron los mayores momentos de lucimiento orquestal. El Cor de la Generalitat Valenciana y la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats impresionaron en la escena del Te Deum por volumen y calidad, como supo reconocer el público con sus aplausos.

De los tres principales solistas hay que destacar a Bryn Terfel, pletórico de voz y dominador del que posiblemente sea su papel más destacado (algo raro, tratándose como se trata de un bajo-barítono de voz pesada al que el rol, en teoría, debería quedarle demasiado ligero). Sabía que no es un cantante que se caracterice por sus sutilezas, pero lo cierto es que lo compensa con su gran magnetismo personal y su capacidad actoral. Es uno de esos casos raros de cantantes que llenan el escenario con su carisma y saben llevarse los papeles a su terreno, haciendo que la impresión general sea muy positiva.


Marcelo Álvarez, en cambio, no tuvo un buen día. Dicen quienes asisiteron a las dos funciones anteriores que en ambas estuvo mucho mejor de voz. Y es que ayer, aunque cantó con gusto y mostró su amplia gama de recursos canoros, la voz no le respondió, quedándosele atrás y sonando sin el brillo y el volumen habituales. Su Recondita armonia pasó sin pena ni gloria, como el resto de su intervención en el primer acto, en el que intentó pianissimi muy bien traidos pero apenas audibles. En el segundo acto mejoró e incluso se lanzó con unos vittoria más propios del spinto que no es que del lírico que sí es. En el tercer acto llegó lo mejor de su actuación con su adiós a la vida y su O dolci mani, cantado con gran delicadeza y, esta vez sí, de forma audible. Una lástima que la voz no le respondiera porque el buen canto sí estaba allí.

Oksana Dyka, que nos sorprendió con una gran Butterfly la temporada pasada, estuvo ayer a un nivel muy inferior. Su voz destacaba por su volumen y por un agudo seguro y potente (no así el grave, notablemente más débil), pero su canto fue algo vulgar, carente de variedad y de matices, algo que unido a su dicción le restaba credibilidad en un papel que no puede resolverse de forma satisfactoria sólo a base de agudos y de caudal sonoro. Su Vissi d'arte resultó frío y plano, aunque no todos debieron pensar así ya que se llevó su buena ración de aplausos.

Los comprimarios estuvieron todas muy bien servidos, incluso el pastorcillo del niño soprano Salvador Belda, por mucho que a mí no me simpaticen los niños soprano en las óperas. En general, y a pesar de lo floja que estuvo Dyka, del mal día de Álvarez y de la pobre puesta en escena, fue una buena tarde de ópera y el público salió encantado del teatro.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Io tornerò


Escribo esta entrada sólo para deciros que estoy muy liado y voy a estarlo más durante los próximos días y que posiblemente no pueda conectarme a internet hasta dentro de una temporada, por lo que no podré actualizar el blog ni escribir comentarios en los blogs amigos. Espero que esta situación un poco caótica acabe pronto para poder así retomar el ritmo habitual de entradas, pero mientras tanto, os dejo con una de mis debilidades, el tenor Mario del Monaco, cantando el aria Ch'ella mi creda de la ópera La Fanciulla del West de Puccini y enloqueciendo a la audiencia. A diferencia de lo que canta Del Monaco, yo sí que "tornerò".



Vídeo de valentinmonaco

lunes, 12 de julio de 2010

Vittoria! Vittooooooooriiiiiiiiiaaaaaaaaaaa!!


Desde hace días tengo pensado dedicar una entrada a Franz Berwald, un compositor sueco que me gusta mucho y que merecería ser más conocido de lo que es, pero hoy no está el día como para ponerse a escuchar sinfonías decimonónicas, por muy buenas que estas sean, pues inmersos como estamos en plena resaca mundialística, algo hay que hacer para celebrar el título de campeones del mundo, que hasta hace poco parecía ciencia ficción y que ayer se convirtió en realidad. Berwald lleva siglos esperando ocupar el lugar que le corresponde, podrá esperar un poco más.

He estado pensando qué le podría venir bien a este momento de júbilo y lo primero que se me ha ocurrido es el famoso fragmento del segundo acto de Tosca, de Puccini, en el que Cavaradossi canta Vittoria! Vittoria!, algo que tradicionalmente han aprovechado los poseedores de voces importantes para lucirse, provocando el delirio del público y las críticas de quienes no conciben que en la ópera, o al menos en esta ópera, puedan intercalarse estas exhibiciones, rompiendo el discurso dramático. Reconozco que con la cabeza fría, este segundo grupo tiene razón, pero me conozco y sé que si alguna vez pudiese llegar a escuchar un alarde como los que se solía marcar el más exhibicionista de los tenores, Franco Corelli (con permiso de Bonisolli, que juega en una división inferior) , me iba a dejar las manos aplaudiendo.

Hablando de Corelli, es curioso este vídeo en el que se pueden observar las diferentes reacciones del público del Covent Garden y el de Parma ante una misma sobrada:


Vídeo de Serggio123

¿Es la reacción del público italiano más propia de tifosi futbolísticos que de melómanos? ¿Corre horchata por las venas del público inglés? ¿Ambas cosas? Probablemente ambas cosas, pero la verdad es que si a la ópera le quitamos ese punto de exhibición circense que tiene, el resultado ganará corrección y seriedad pero perderá algo de magia, esa magia que hace al público operístico más apasionado, más activo, más dinámico que el público de música sinfónica.

Bueno, a lo que íbamos: vamos a dejarnos llevar por nuestro lado más italiano, de tifosi operísticos, y vamos a disfrutar con las exhibiciones de algunos de los mejores tenores que han interpretado el papel de Mario Cavaradossi a lo largo del siglo XX.

1. Beniamino Gigli, 1938 (con Maria Caniglia como Tosca y Armando Borgioli como Scarpia)
2. Jussi Bjoerling, 1957 (con Zinka Milanov y Leonard Warren)
3. Franco Corelli, 1957 (con Zinka Milanov y Giangiacomo Guelfi)
4. Mario del Monaco, 1959 (conRenata Tebaldi y George London)
5. Giuseppe di Stefano, 1962 (con Leontyne Price y Giuseppe Taddei)
6. Renato Cioni, 1964 (con Maria Callas y Tito Gobbi)
7. Jose Carreras, 1976 (con Montserrat Caballe y Ingvar Wixell)
8. Placido Domingo, 1981 (con Renata Scotto y Renato Bruson)
9. Luciano Pavarotti, 1985 (con Ghena Dimitrova y Ingvar Wixell)
10. Giacomo Aragall, 1986 (con Kiri te Kanawa y Leo Nucci)
11. Giorgio Lamberti, 1990 (con Nelly Miricioiu y Silvano Carroli)
12. Roberto Alagna, 2001 (con Angela Gheorghiu y Ruggero Raimondi)


Vídeo de baritonoguapo

lunes, 28 de diciembre de 2009

Madama Butterfly en Les Arts: Maazel vuelve a triunfar

Con la anterior Madama Butterfly de Les Arts ya me pasó: iba sin muchas ganas y salí contento, especialmente gracias a Maazel. En esta el efecto se ha multiplicado: iba con menos ganas, sobre todo porque no han pasado ni dos años desde que se programó este título con otra puesta en escena, y salí encantado. Y de nuevo, el principal artífice de mi satisfacción fue Lorin Maazel, que estuvo aun mejor que hace dos temporadas. Pero no fue el maestro el único que me hizo disfrutar.

Oksana Dyka, joven soprano ucraniana con una breve pero intensa carrera, cantó una sensacional Butterfly, sobrada de volumen incluso cuando la puesta en escena no jugaba a su favor, delicada (dentro de lo que cabe) en el primer acto y dramática en los dos posteriores, sin caer en la exageración. La suya es una voz todo-terreno, con agudos en punta cuya presencia destacaba sobre la masa orquestal y un centro maleable que se adaptaba con suma facilidad a las exigencias de la partitura. Nos dejó boquiabiertos con Un bel dí vedremo, momento que la mayoría de Butterflies intentan salvar sin desgastarse excesivamente porque aún les queda mucho que cantar y que ella aprovechó al máximo.

Aunque en la función de ayer estaba previsto el debut en Les Arts de Demos Flemotomos como Pinkerton, un aviso por megafonía antes de que empezara la función nos hizo saber que el papel sería interpretado por el italobrasileño Thiago Arancam. Curiosamente, ambos tenores presentan coincidencias en su biografía: Arancam ganó el segundo premio absoluto, el premio de zarzuela y el premio del público en Operalia 2008 y Flemotomos ganó los mismos premios en Operalia 2009. Por lo visto, Arancam fue llamado de urgencia para cubrir la baja de Flemotomos y apenas tuvo tiempo para familiarizarse con la escena ni para ensayar. Digo esto porque, aunque su rendimiento fue insuficiente, sonó engoladísimo y la orquesta le superó con frecuencia, me pareció una injusticia el abucheo que se llevó cuando salió a saludar. Ya sé que abuchear forma parte de la tradición operística, pero por favor, que era un sustituto, un chico que hace una semana ni siquiera sospechaba que iba a estar en Valencia cantando Pinkerton y que ha aceptado meterse en este lío para salvar una función que de otra forma seguramente se habría tenido que cancelar. Si este chico fuese el Pinkerton titular y lo hubiese cantado así no diría nada, pero siendo un cover de urgencia me parece muy mal que se le abuchee con tal saña. Cuatro años sin un buh (y motivos ha habido de sobra) y este año se abuchea hasta al sustituto. Ni tanto ni tan calvo, ¿no?

El resto de papeles estuvieron cantados con corrección, destacando la Suzuki de Marianna Pizzolato y el Sharpless de Gevorg Hakobyan, a quien me quedo con ganas de escuchar en papeles con más opción para el lucimiento, pues su voz es muy buena y quisiera saber si la sabe aprovechar.

Otro de los motivos por los que disfruté de esta Butterfly fue la puesta en escena de Marusz Trelinski, procedente del teatro Wielki de Varsovia. Será porque ya estoy hasto de ver la típica casita en la colina, las sombrillas rotatorias y demás parafernalia, pero esta producción me ha encantado. La dirección de actores es excepcional y la escenografía consigue momentos de gran plasticidad con grandes superficies de color que cambian según lo hace el ánimo de los personajes. Es, por tanto, una puesta en escena más psicológica que realista, lo que explica la licencia de hacer aparecer a Butterfly en barco y otras muchas que se toman durante la obra y que a mí en ningún caso me parecieron chirriantes, más bien todo lo contrario: me ayudaron a meterme en la trama, algo que sin ayuda posiblemente nunca habría hecho por ser el de Butterfly el argumento con el que más me cuesta empatizar de toda la obra de Puccini.

Pero, después de todo lo que he comentado, vuelvo al principio y digo que si hubo algo que me hiciese disfrutar por encima de todo fue la labor de Lorin Maazel. Con esos tempi lentos pero nunca relajados que ya son marca de la casa, se dedicó a diseccionar la partitura, detalle por detalle, exprimiendo la sonoridad de la orquesta que ayer sonó como en las mejores ocasiones. A diferencia de su anterior Butterfly, no hubo efectismos ni gestos de lucimiento de cara a la galería. El maestro consiguió con eso dotar a la obra de una uniformidad y de una coherencia que faltó entonces. Es curioso eso de mostrar todos los detalles y a la vez conseguir que el conjunto sea coherente, algo al alcance sólo de grandes directores y de grandes orquestas. Y ya que estamos, de grandes coros: excepcional el coro a bocca chiusa que cantaron bajo la dirección de Francesc Perales.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Alexia Voulgaridou: ¿A la tercera va la vencida?


Seguimos repasando a los cantantes que nos revisitan en la Luisa Miller que hoy mismo se estrena en el Palau de les Arts. Esta vez le toca el turno a la soprano griega Alexia Voulgaridou, que cantará por tercera ocasión en Les Arts, tras su Micaela en Carmen y su Liú en Turandot, ambas en la pasada temporada.

Su actuación en Carmen pasó sin pena ni gloria, fue una actuación correcta pero fría enmarcada en una obra que destacó como lo peor de toda la temporada. Ni sus compañeros de reparto, ni la dirección de Maazel, ni la espantosa puesta en escena de Saura ayudaron, desde luego. Aún así, y sabiendo que sería la Liú de Turandot al final de la temporada, tenía mis esperanzas puestas en que una vez todos los factores adversos que lastraron esta Carmen desaparecieran, su rendimiento también mejoraría.

Pues no, siguió en sus trece, correcta pero fría. Y una Liú fría, por muy correcta que sea, es una Liú fallida. Leyendo los comentarios de varios asistentes a estas funciones de Turandot en diversos blogs y foros me fijé en que básicamente había dos opiniones: por un lado, estábamos los que nos dejamos llevar al huerto por el volumen brutal y el apasionamiento de Guleghina, a los que Voulgaridou nos pareció una sosainas. Por otro lado estaban los que criticaron la actuación de Guleghina, considerándola excesiva, demasiado gritona y con una afinación dudosa. Éstos últimos destacaban siempre a Voulgaridou como la mejor de la función, ante el pasmo de los que nos aburrimos con ella. Aunque una captura en vídeo nunca es fiel a lo que se vive en un teatro, vamos a escuchar su Signore ascolta en una de estas funciones de Turandot y que cada cual saque sus propias conclusiones.



Voulgaridou acaba de debutar en la Royal Opera House Covent Garden cantando Mimí de La Bohéme, uno de los papeles que interpreta con más frecuencia y que podemos escucharle en el siguiente vídeo, procedente del festival de Bregenz del 2002.



Hoy se produce su debut en el papel de Luisa Miller, veremos qué dicen de ella las críticas en los próximos días. Esta es su oportunidad para demostrarnos a quienes dijimos que era una cantante fría y monótona que estábamos equivocados. El papel de Luisa Miller le va a dar más oportunidades para ello que los que nos ha interpretado hasta ahora. Y si no, siempre habrá quien disfrute con su frialdad e insulsa corrección. Como decía Guerrita, "hay gente pa tó".

Para hacernos una idea de su estilo verdiano, escuchémosla cantando el final del Requiem bajo la batuta de Riccardo Muti. No es lo mismo que una ópera, pero poco le falta.


Vídeos de orfnos

domingo, 9 de noviembre de 2008

Orlin Anastassov, nuestro próximo conte Walter

Ya acabaron las funciones de Parsifal en el Palau de les Arts y empezamos a prepararnos para Luisa Miller. En el reparto nos encontramos con dos conocidos del público valenciano: Alexia Voulgaridou, de la que hablaremos en otra entrada y Orlin Anastassov. Otro conocido habría sido el barítono Carlos Álvarez, pero anunció su baja hace un tiempo y será sustituido por Andrzej Dobber en las tres primeras funciones y por George Gagnidze en las tres últimas. En realidad a este último también le conocemos, pues cantó el breve papel de Paolo Albiani, bastante bien, según creo recordar, en el Simone Boccanegra que contó con Álvarez en el rol titular.

Vamos a centrarnos en Orlin Anastassov, bajo búlgaro nacido en 1976, que ya estuvo presente en la temporada inaugural del teatro, precisamente en la misma ópera que mencionábamos más arriba, Simone Boccanegra, donde interpretó a Jacopo Fiesco. Lo recuerdo como un buen cantante, con una voz muy bonita, un timbre muy claro para tratarse de un bajo y unos registros medio y agudo más solventes que el grave, del que no anda sobrado. Me gustó su voz, pero no su actuación, que me dejó frío, sin conseguir transmitir nada de la intensa carga emocional del personaje.

Volvió en la segunda temporada para cantar el Filippo II de Don Carlo, y aquí sí que me convenció. No tiene la voz de bajo profundo que solemos asociar con este personaje ni la edad para hacer de padre de Don Carlo, pero su gesto señorial, su línea de canto de gran nobleza y su presencia sobre el escenario le dieron la credibilidad necesaria y cuando llegó su gran momento con Ella giammai m'amò sí transmitió la tristeza del monarca en su soledad. Para mí fue lo mejor de aquella función, junto con la dirección de Maazel. Segun recuerdo, los asistentes a funciones previas no estuvieron tan contentos con su actuación, no sé si será porque no estuvo al mismo nivel o porque simplemente sus gustos no coinciden con el mío.

Escuchémosle cantando el aria de Zaccaria de Nabucco en el teatro Carlo Felice de Génova en 2004.


Vídeo de fitz65

Pasemos a escuchar su Vecchia zimarra, senti de La Bohème tal y como la cantó en Orange en 2005.


Vídeo de Gabba02


Y acabamos con la muerte de Boris Godunov. En el momento de la grabación, Orlin Anastassov tenía 27 años.


Vídeo de opereato

domingo, 10 de agosto de 2008

Karita Mattila


Muchos ya conocéis mi predilección por la soprano finlandesa Karita Mattila. Hoy he caído en la cuenta de que en todos estos meses de blog nunca ha aparecido por aquí, así que vamos a poner fin a esa ausencia escuchándola (y viéndola, que en su caso es casi igual de importante, dado que es una excelente actriz) en algunos de sus más destacados papeles.

Empezaremos con el papel que supuso su triunfo definitivo en el Met, donde ya había cantado con éxito desde 1990 pero sin alcanzar el grado apoteósico que sí alcanzó con esta Salomé de Strauss dirigida por nuestro futuro amigo Gergiev en el año 2004:


Vídeo de Homoclassicus

Veamos ahora un vídeo del año 1996 en el que canta otro de sus papeles más logrados, el de Elsa en Lohengrin. El director es James Conlon.


Vídeo de Operalou

Retrocedemos un poco más hasta 1994, cuando cantó estos Gurrelieder de Schoenberg dirigidos por Andrew Davis.


Vídeo de Operalou

En su repertorio abundan las óperas de Verdi y Puccini, si bien yo la prefiero en repertorio alemán y centroeuropeo. Escuchémosla ahora como Manon Lescaut en 1999.


Vídeo de Gabba02

Y ahora cantando la Amelia del Simone Boccanegra verdiano en 2002, bajo la dirección de Claudio Abbado.


Vídeo de Operalou

Y para acabar, una jovencísima Karita Mattila canta una canción del compositor finlandés Toivo Kuula: Tuijotin tulehen kauan (Estuve mirando al fuego durante mucho tiempo).


Vídeo de leloriot

viernes, 6 de junio de 2008

Una nueva Bohème en DVD

Recientemente ha salido al mercado una nueva versión de La Bohème en DVD. Dada la amplia oferta que existe en cuanto a versiones de esta ópera se refiere, es previsible que pase algo desapercibida. Sin embargo, me gustaría dedicarle unas líneas (sin haberla visto, quede claro) ya que en el papel de Rodolfo aparece un tenor que se ha convertido en habitual en el Palau de les Arts: Massimiliano Pisapia. La temporada pasada ya cantó este mismo papel en Valencia, aunque desgraciadamente el accidente de la plataforma del escenario me privó de asistir a la función que me entraba en el abono. Posteriormente, regresó para cantar el Adorno de Simon Boccanegra, papel en el que gustó bastante, y este año ha vuelto como Pinkerton en Madama Butterfly, dejando también un buen sabor de boca. Sus características vocales ya fueron comentadas a raíz de esa Butterfly: un registro agudo de gran belleza y potencia y unos registros medio y grave mucho más discretos, tanto en volumen como en timbre. Debutó como cantante en el año 2001, por lo que tiene mucha carrera por delante y es previsible que acabe siendo un habitual en los teatros europeos. Veamos un vídeo en el que canta Che gelida manina, aunque no pertenece al DVD citado, sino a una función en el Teatro Colón de Buenos Aires.




Vídeo de usmarco

El resto del reparto lo forman Norma Fantini (reciente Aida en el Liceu) como Mimí, Donata D'Annunzio Lombardi como Musetta y Gabriele Viviani como Marcello, así como Massimiliano Valleggi, Andrea Patucelli, Franco Boscolo y Riccardo del Picchia. Como se puede ver, es un reparto puramente italiano, lo que garantiza, al menos, la corrección idiomática. El director es Stewart Robertson y la puesta en escena, de las tradicionales, es de Maurizio Scaparro. Como curiosidad, la función fue grabada en el teatro al aire libre de Torre del Lago durante el festival Puccini que se celebra allí cada verano. Para más detalles, se puede leer la crítica de Fernando Fraga en Diverdi.

También está a la venta desde hace algún tiempo un DVD de la ópera Un ballo in maschera dirigida por Riccardo Chailly en el que Pisapia canta el papel de Riccardo.

lunes, 2 de junio de 2008

Turandot en el Palau de les Arts

Ayer se acabaron las funciones de Turandot en el Palau de les Arts, una ópera que, quizá por ser de fácil acceso, por tener el famoso Nessun dorma o por prestarse a momentos de opulencia orquestal, vocal y escénica, suele gustar mucho al público y eso se tradujo en la mayor ovación que yo he vivido nunca en este teatro sin ser la mejor función que he escuchado, aunque sí fue muy buena.

La puesta en escena de Chen Kaige era muy tradicional, bonita pero poco imaginativa. Uno parecía estar metido en una de las últimas películas de Zhang Yimou. Estéticamente funcionaba, el movimiento de las masas en cambio era más bien simple, la mitad del coro a un lado del escenario, la otra mitad al otro y poco más. Hubo un momento en el primer acto en el que hicieron la ola y me dió por pensar que estaban ensayando para los Juegos Olímpicos de Pekín. En la escena de los enigmas también hubo un momento deportivo cuando agitan unos banderines triangulares y me costó retenerme para no gritar "¡Gol de China!". Los trajes de época (no sé de cuál, pero de alguna época serían) estaban muy conseguidos, aunque a base de cambiarle el vestido a la Guleghina (creo que ocho en total), al final acaba saliendo con un híbrido entre salto de cama y bata de cola bastante raro. Eso sí, algunos de los que lleva son espectaculares.


En esta foto hay que encontrar a Wally

Entre las voces, impresionante Maria Guleghina (Turandot). Sabe jugar muy bien sus cartas, deja apabullado al público con unos agudos enormes que traspasan al coro y a la orquesta. Muy metida en el personaje, fría como el hielo, da miedo cuando debe darlo y hace creíble el increíble final. Éste era su debut en el papel y no me cabe la más mínima duda de que repetirá y obtendrá grandes éxitos con él. Me alegro, ya que hace poco expresé mis dudas sobre el devenir de su carrera, fue un gustazo verla salir airosa de la prueba. Como pegas, las que ya conocíamos de antemano, vibrato y sonidos calantes, pero nada que impidiese disfrutar de su actuación.

Marco Berti (Calaf) en tamaño vocal no se queda atrás, aunque su canto es más irregular. Aún así me gustó mucho, fue mejor de lo que me esperaba, menos bruto y mejor fraseador de lo que se intuía por los vídeos que había visto. Su primer acto fue muy bueno, en los enigmas le plantó cara a la Guleghina, que no es poco, y en el Nessun dorma, el único momento conocido de la ópera para muchos y por tanto la parte más esperada, estuvo más que digno, aunque peor que en las escenas anteriores. Sigo pensando que es una lástima que no haya venido Giordani, pero estoy muy contento con Berti, me alegraré si vuelve a venir por aquí.

Me gustó también Alexander Tsimbaliuk (Timur), así como los tres ministros, en especial Ping (Fabio Previati), con una voz lírica y muy bella. Un poco menos me gustó Alexia Voulgaridou (Liù). No es que lo hiciese mal, pero en ningún momento salió de una anodina corrección que palidecía al compararla con el resto de intérpretes. Algo parecido le pasó a principio de temporada, cuando cantó la Micaela de Carmen, y eso que ahí no había ningún cantante que le hiciese sombra pues todo el reparto fue más bien mediocre. En ambas funciones, el público la aplaudió más de lo que se merecía, supongo que por lo agradecido de los personajes.

Y, como siempre, sobresalientes coro, orquesta y el director Zubin Mehta. Me da igual si esta orquesta se ha conseguido a golpe de talonario o si este modelo es insostenible, que lo es y todos lo sabemos, lo que estamos escuchando en estas dos temporadas es algo irrepetible y dentro de unos años, cuando quede claro que hay que rebajar costes, recordaremos esta etapa como algo legendario. Disfrutémosla mientras podemos.

sábado, 31 de mayo de 2008

In questa reggia

Últimamente, y en previsión de la función de Turandot de mañana en el Palau de les Arts, que es la que voy a presenciar, hemos escuchado a distintos tenores cantando el famoso Nessun dorma. Vamos ahora a escuchar una selección de fragmentos de In questa reggia, la tremenda aparición de Turandot en escena en el segundo acto. Las sopranos seleccionadas son, en este orden, Eva Marton, Montserrat Caballé, Alessandra Marc, Ghena Dimitrova y Birgit Nilsson.


Vídeo de GrandesVoces

Escuchemos ahora a una cantante de una generación anterior a las del vídeo que acabamos de ver: Gina Cigna, quien fuera maestra de Ghena Dimitrova.


Vídeo de TurandotFanatic

Y como curiosidad, una cantante actual que no podría, o mejor dicho, no debería cantar esto en directo, pero sí lo ha hecho en estudio: Angela Gheorghiu. Digo no debería porque cosas peores se han visto y se ven, pero supongo que no caerá en el error de atreverse a cantar este papel habiendo otros que se adecuan mejor a su voz.


Vídeo de Ostasio

martes, 20 de mayo de 2008

Yu Qiang Dai, el Calaf que me habría gustado

Tras la reciente sustitución de Marcello Giordani por Marco Berti como Calaf en la Turandot del Palau de les Arts, se han podido leer opiniones para todos los gustos, tanto en este blog como en otras páginas. Para unos, salimos ganando con el cambio. Para otros, entre los que me incluyo, salimos perdiendo. Comparando los vídeos en los que uno y otro interpretan este papel, me ha venido a la memoria el nombre de un tenor que causó sensación entre muchos aficionados hace unos años y del que llevaba mucho tiempo sin saber nada, el del tenor chino Yu Qiang Dai. Ojalá hubiera sido el recambio de Giordani, es un tenor que me encantaría escuchar en vivo. Escuchemos su Nessun dorma y atentos al final, todo un derroche de potencia:



Vídeo de baritone123456

Vaya una voz la de este tenor, bonita, bien colocada, sin rastro de engolamiento, brillante, con squillo, un rayo de esperanza en la época de los baritenores con la voz en el cogote y de los que confunden canto heróico con grito y testosterona. No es perfecto, desde luego, pero en el país de los ciegos el tuerto es el rey, y aunque podríamos hablar mucho sobre su matización y su fraseo (que a mí me gusta, vaya por delante, pero sé que los ha habido mejores), sólo el hecho de saber colocar correctamente la voz ya le pone por delante de la mayoría de tenores actuales en su repertorio. Hay aspectos de su canto que recuerdan a Corelli y Del Monaco, otros a su maestro, Luciano Pavarotti. Aún le queda mucho camino para llegar a estar a la altura de cualquiera de los citados, ojalá en algún momento ese camino le traiga por aquí.

Aunque desarrolla casi toda su carrera en EEUU, Yu Qiang Dai ha venido ocasionalmente a Europa. En el 2006 se turnó como Calaf con Ben Heppner en el Covent Garden, deslumbrando a crítica y público y alcanzando un éxito mayor que el tenor canadiense, mucho más conocido y esperado. Previamente había cantado el Cavaradossi de Tosca en el mismo teatro. También ha grabado para EMI el disco Opera Arias, en el que los ingenieros de sonido le jugaron una mala pasada. Escuchemos el aria Quando le sere al placido, de Luisa Miller (Verdi) extraída de ese disco:


Lo último que he averiguado de él es que canta una de las canciones oficiales de los juegos olímpicos de Pekín, es posible que lo veamos en la ceremonia de inauguración, aunque eso son ya elucubraciones mías. Vamos a acabar esta entrada escuchándole en una canción tradicional china, Ése soy yo.



Vídeo de baritone123456

miércoles, 23 de abril de 2008

Próximamente: Turandot en el Palau de les Arts

El próximo día 25 de abril, con la última de las funciones de Madama Butterfly, acabará la temporada de ópera 2007-2008 en el Palau de les Arts y quedaremos a la espera de que empiece el Festival del Mediterráneo, que este año queda fuera de abono. Las obras que se interpretarán serán Turandot, Siegfried y La corte del faraón. Conocido es el pésimo funcionamiento administrativo del Palau, así que en estos momentos no sabemos seguro ni quien cantará, ni cuándo serán las funciones, ni cómo será la venta de entradas. Basándonos en la información que se dió al principio de la temporada, vamos a escuchar a los cantantes que en teoría van a interpretar los principales papeles de Turandot, aunque puede que al final sean otros quienes lo hagan, de hecho uno de ellos, Giordani, ya canceló su participación en Don Carlo, siendo substituido por Yonghoon Lee.

El principal atractivo es la vuelta a Valencia del director que mejor rendimiento ha sacado de la orquesta del Palau, Zubin Mehta. Además, vuelve con una de las obras que más fama le han dado, Turandot, de la que grabó una imprescindible versión con Sutherland, Pavarotti y Caballé.

La soprano que, según se anunció, se encargará del difícil papel de la principessa di gelo es la controvertida Maria Guleghina, a la que se ha podido ver en el Liceu en las últimas temporadas. Vamos a escucharla cantando Sola, perduta, abbandonata, de la ópera Manon Lescaut de Puccini.



Vídeo de Gabba02

Escuchemos ahora al tenor Marcello Giordani, en teoría futuro Calaf en les Arts, cantando el celebérrimo Nessun dorma.



Vídeo de nalab

Y por último, la soprano griega Alexia Voulgaridou, quien cantará el papel de Liù si no hay sorpresas, cantando Mi chiamano Mimi, de La Bohéme de Puccini.



Vídeo de orfnos

En principio no parece un mal reparto para los tiempos que corren, ojalá no haya cambios, o al menos no para peor. Seguiremos pendientes de la web del Palau hasta que Doña Helga se digne a informarnos de la situación definitiva. Y si no lo hace pronto, haremos tiempo comentando el Siegfried que seguirá a esta Turandot.

lunes, 21 de abril de 2008

Madama Butterfly en el Palau de les Arts - Más que correcta


Como ya comenté hace unos días, temía que la Madama Butterfly de Les Arts no pasase de la corrección. Al final tuve suerte y fue algo más, no mucho pero si algo más que correcta. Lo mismo se podía decir de la conocida puesta en escena de la Scala, es más que correcta, con momentos muy bellos y otros en los que quizá se podría haber buscado otra solución más innovadora, pero en general está bien. Gusta mucho a los que prefieren puestas clásicas que se ciñen al libreto y no desagrada a los que hubiesen preferido algo más rompedor. Eso sí, me parece excesiva la aparición en escena de figuras vestidas de gris que manipulan la escenografía, abren y cierran las puertas de la casa de Butterfly, etc... Entre el uniforme de monja-ninja que llevaban y su forma de caminar a lo Chiquito (cada vez que aparecían no podía dejar de pensar: "No puido, no puido...jaaarl!!!"), distraían la atención más que otra cosa.

Lorin Maazel siguió en su línea habitual, o sea, subidones de volumen cuando le parece apropiado y ralentización de los tempi en determinados pasajes a placer. Los subidones, a los que ya nos tiene acostumbrados, resultan muy expresivos en determinados pasajes, sobre todo cuando los cantantes sacan voz y consiguen sobreponerse a la orquesta. El problema llega cuando los cantantes están cantando un pasaje a media voz y Maazel decide subir el volumen orquestal y taparlos por completo. Ellos podrían hacer lo mismo y cantar más fuerte, pero la partitura les dice que no, que ese pasaje va en piano, o en mezzo forte. Respecto a la ralentización, destacable fue el coro a bocca chiusa en el que hizo sudar sangre a las pobres coristas alargando las notas todo lo que pudo. No quedó mal porque se trata de una página muy delicada que admite tal lectura, pero un poco más de brío no hubiera estado de más. Eso sí, el coro estuvo fenomenal, tanto en esta intervención como en las demás. Y la orquesta, excepto un par de fallos en los metales, siguió demostrando su excepcional estado de forma. Qué ganas tengo de que venga Mehta y la vuelva a hacer sonar como en los Wagner del año pasado.

Los cantantes estuvieron todos bien, especialmente la soprano china Hui He, con una voz potente y muy homogénea, aunque quizá falta de la inocencia necesaria para este personaje. Actoralmente estuvo muy metida en el personaje. Marina Rodríguez-Cusí como Suzuki nos dejó apabullados en el tercer acto con un registro grave potente y hermoso. Massimiliano Pisapia me gustó más que en el Boccanegra del año pasado, tiene unos agudos maravillosos, aunque le falta homogeneidad y los registros medio y grave no tienen ni la potencia ni la belleza del agudo. Aún así, supo sacar partido de su voz y cantó un dúo del primer acto de gran nivel. El resto, correcto sin más, incluído un Sharpless, Vasili Gerello, que no supo destacar a pesar de que su papel le ofrece varias oportunidades para hacerlo.

miércoles, 16 de abril de 2008

Addio fiorito asil


El próximo domingo me toca Madama Butterfly en el Palau de les Arts y aunque para mí cualquier ocasión de sentarme en mi butaca del cuarto piso es buena, la verdad es que de todas las óperas que me entraban en el abono ésta es la que menos me apetece. Para empezar, no es una obra que me vuelva loco, hay otras óperas de Puccini que me parecen muy superiores. Aún así, cuando los intérpretes son de calidad (y la discografía está llena de ejemplos) sí me parece muy disfrutable. Éste es el principal problema de la función del domingo, que todo hace pensar que no vamos a salir de una aburrida corrección, al estilo de la Carmen inaugural, que puede que sirva para contentar a los amantes de la obra (son legión) pero no a los que no acabamos de encontrarnos a gusto con ella. El año pasado lamenté mucho no poder ver una Bohéme que todos calificaron de floja por culpa del accidente de la plataforma, sin embargo esta Butterfly, que puede que no sea tan floja, me apetece menos.

Para abrir el apetito ante el culebrón musical que nos aguarda, y ya que maac se ha encargado de ofrecernos una amplia gama de Butterflies en su blog, vamos a escuchar unos cuantos Pinkertons cantando uno de los fragmentos más conocidos de la obra, sin llegar al nivel de popularización y banalización del Un bel di vedremo. Me refiero a Addio, fiorito asil, en el que Pinkerton recuerda los días pasados con Cio Cio San y lamenta haberla engañado como lo hizo. Empecemos con el tenor Peter Dvorsky, aunque sólo sea como excusa para ver la escenografía de la Scala, que es la misma que se está pudiendo ver actualmente en Les Arts.



Vídeo de Scarpios

Una versión que me encanta, la de Giuseppe di Stefano en su grabación con Victoria de los Ángeles.




Vídeo de CantStandYaConstanza

Un tenor legendario con una voz privilegiada, Giacomo Lauri Volpi.




Vídeo de geologicalmap

Plácido Domingo, al que alguien convenció para que la cantara peinado como Don Pantunflo, el padre de Zipi y Zape.



Vídeo de rmm413b

Y por último, no podía faltar el gran Mario del Monaco, esta vez acompañado por su señora dirigiendo la orquesta (o al menos eso dicen en los comentarios de youtube) en un recital, donde obviamente busca más el lucimiento vocal que la profundidad dramática.



Vídeo de Tenor65

sábado, 12 de abril de 2008

Montserrat Caballé canta Turandot

Hoy la soprano catalana Montserrat Caballé cumple 75 años, así que dedicarle una entrada es casi obligatorio. He elegido como tema y como audición la escena de los enigmas de la ópera Turandot de Puccini por ser una de las que más me impactó la primera vez que la escuché. A priori, uno piensa que la de Caballé no es voz para Turandot, sobre todo después de haber escuchado su referencial Liù. Es difícil creer que alguien capaz de dotar de tanta calidez a Liù pueda resultar creíble como princesa de hielo. Sin embargo, tras la primera escucha es imposible rendirse ante la inteligencia de Caballé, capaz de acertar con el matiz adecuado para que su personal interpretación de Turandot sea no sólo válida, sino digna de estar situada entre las mejores. Para muchos, la mejor. Yo sigo prefiriendo los agudos como cuchillos y la frialdad de la Nilsson, pero reconozco que la de Caballé es la única interpretación en la que me he creído que al final la princesa de hielo se derrita en los brazos de Calaf. El fragmento seleccionado pertenece al debut en el papel de Caballé en San Francisco, 1977. La acompaña Luciano Pavarotti, también debutante en el papel de Calaf. Ambos poseen voces más líricas de las que estamos acostumbrados a escuchar en esta ópera, lo que hace que se compenetren muy bien. Riccardo Chailly, que por aquel entonces tenía 24 años dirige la orquesta.



Vídeo de LadyArmide

sábado, 2 de febrero de 2008

Sergei Lemeshev

Sin palabras. Ésto es cantar bien.

MARTA (Flotow) -En ruso

Vídeo de slawa2007

CHE GELIDA MANINA (La Boheme, Puccini) -En ruso

Vídeo de futumodcord

KUDA, KUDA (Eugen Onegin, Chaikovski)

Vídeo de arcloq66