El libro que acompaña estas grabaciones consta de dos partes: Una voz inmortal, escrita por Elisabetta Romagnolo, en la que se nos ofrece un resumen de la carrera del gran Mario y Mi Otello, extractos de una entrevista concedida a Mario Morini en 1966 en la que el propio del Monaco explica cómo se enfrentó por primera vez al reto de cantar Otello, cómo lo preparó y de qué manera varió su interpretación del moro con los años. Todo esto se completa con cientos de fotografías en las que vemos al cantante con su familia, en el teatro, en compañía de otros cantantes legendarios (Tebaldi, Simionatto, Merrill, Protti, Bastianini...). También aparecen algunos documentos curiosos, como el telegrama que le mandó Wieland Wagner para preguntarle si era capaz de cantar Lohengrin en alemán y si estaba disponible para el siguiente festival de Bayreuth.
Me he dejado lo mejor para el final. En el disco dedicado a Verdi, aparte de los extractos de sus Otellos de estudio ya comentados, tenemos cuatro extractos de su debut en el papel del moro que tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires el 21 de julio de 1950, cuando el tenor tenía 35 años. Según cuenta el propio Mario del Monaco, cantar Otello era su máxima aspiración desde que inició su carrera, pero el papel le inspiraba un temor reverencial. No es para menos, además de lo durísimo que es el papel de por sí, un autentico rompe-gargantas que hacía que casi todos los tenores que se aventuraban a cantarlo lo hicieran al final de sus carreras, cuando ya no tenían nada que perder, estaba la sombra del primer Otello, Francesco Tamagno, una figura elevada a la altura de mito con la que la comparación era inevitable. Decían los que le habían escuchado que durante los arranques de furia de Otello en escena su voz era tan atronadora que llegaba a apagar las lámparas del teatro. No fueron pocos los cantantes que, teniendo la vocalidad adecuada para enfrentarse al papel, tuvieron miedo de la comparación y nunca llegaron a cantarlo. Mario del Monaco sí se enfrentó al reto (en un estado de pánico absoluto y tras haber intentado convencer al director, Antonino Votto, para que le permitiera abandonar, según cuenta él mismo). Escuchemos el resultado, empezando por su primera intervención en la ópera, el Esultate! que se convertiría en marca de la casa a lo largo de su carrera y donde, a pesar de la mala calidad de sonido, se puede apreciar sus características más importantes, el squillo o timbre broncíneo de sus agudos y su inacabable fiato, que le permite mantener las notas y atacar las siguientes sin señal de ahogamiento.
Click para escuchar "Esultate-88"
Seguimos con un Ora e per sempre addio cantado muy a la verista, con fiereza quizá excesiva en los acentos pero que consigue arrancar los aplausos del público.
Click para escuchar "Ora-e-per-sempre-addio"
Si en el fragmento anterior el público aplaudía el apasionamiento de Mario del Monaco, en este fragmento vamos a comprobar cómo es capaz de llevarlos al delirio. Dio! Mi potevi scagliar empieza con del Monaco intentando lo imposible, controlar una voz de caudal tan inmenso como es la suya, empresa de la que sale victorioso, si bien no faltan los arranques de pasión en determinados momentos, siempre colocados con la minuciosidad de quien era un perfeccionista obsesivo, capaz de pasarse días ensayando una misma frase hasta que conseguía darle la entonación adecuada. Mario del Monaco demuestra en este fragmento que era un gran actor además de un gran cantante, con una pronunciación perfecta del italiano y una gran capacidad expresiva. Al final, cuando libera toda su potencia vocal en O, gioia! uno no puede dejar de pensar que si las lámparas del teatro no hubiesen sido eléctricas, seguro que las habría apagado como hacía Tamagno. Tras ésto, la reacción del público no podía ser otra.
Click para escuchar "Dio-Mi-potevi-scagliar"
Llegamos al final de la ópera, Niun mi tema, el fragmento donde más se nota la influencia de Tamagno y de la tradición previa a del Monaco. Es inevitable comparar esta versión con otras posteriores en las que Mario del Monaco aporta un punto de vista mucho más personal, consiguiendo un resultado mucho más emotivo y menos truculento, sin los gritos y lamentos que usa en el momento de su muerte.
Click para escuchar "Niun-mi-tema-88"