Hace tiempo que no pongo algo realmente personal o quizás con las canciones o las cosas que comento o los silencios no he dejado nunca de hacerlo , de alguna manera creo que es asi; sin embargo, esta noche quiero gritar y desahogarme por medio de esta canción que me llega muy muy dentro y que aunque, si os fijais bien en la letra, en realidad los Shouting Matches o Justin Vernon, lo que necesitan es que su chica cambie, yo lo interpreto como si yo fuera su chica.
Soy libre para hacer cumplir mis sueños y lo debo intentar, no tengo que seguir mirando al río fluir porque es demasiado cómodo y el tiempo pasa. Eso me dice la cabeza y aunque veo que es el momento, no arranco.
La canción podría ser del Bring the Family de Hiatt, dejad volar la imaginación.
Directo a lo mejor de 2013, la canción, porque es EMOCIONANTE y es con la que se cierra su Grownass Man (ese discazo de acento sureño del otro proyecto del valiente y superdotado de
Justin Vernon de Bon Iver, el otro es de Volcano Choir cuyo nuevo disco
también me tiene loquito, es como la segunda parte de Bon Iver-Bon Iver)
Tendrán su merecida reseña ambos porque son muy buenos y con las escuchas todavía mejores, este chico es muy talentoso, mucho y desde su directo en el Euskalduna, se ha ganado nuestro respeto y admiración eterna.
I need a change, lo sé, lo sé Justin, me lo estás pidiendo. Buff...¿debo hacerte caso?
Ayer, el concierto de Bob Iver en el Palacio Euskalduna fue el colofón a un fin de semana para no olvidar. El grupo donde se esconde el proyecto personal de ese alma errante que es Justin Vernon, generó una tempestad de belleza infinita para que todos nos pellizcáramos durante ese breve sueño de dioses que fue sentir su magnifica puesta en escena y el desarrollo de una obra de arte mayúscula.
No fue un concierto al uso, fue otra vez , el palacio, lo que fue, una fundición.
Si Music from the Big Pink creo una arcadía, What Going On una liturgia, Rock Bottom un océano, Marquee Moon unas nuevas matemáticas , Grace una nueva forma de confesión, Deserter´s Song un bosque austral y Yankee Hotel Foxtrot la reinvención de la americana, Bob Iver ha publicado dos discos absolutamente ESENCIALES y un sonido totalmente propio. Como todos ellos, vienen un poco de un agujero negro, las constelaciones se suceden pero de repente hay un vacío sin luz de donde nace la siguiente, que en realidad trae los mismos brillos que el resto de estrellas y planetas de sus vecinas pero que son, al mismo tiempo, muy diferentes. Esos vacíos o mutaciones nacen de un genio y un talento que se dan de pascuas a ramos. Justin lo tiene.
Después del milagro de ayer sólo queda decir que lo enlatado comparado con lo fresco, nada tiene que ver.
La única manera de describir semejante acontecimiento es insistiendo en una palabra y un adjetivo: Belleza Infinita.
Al acabar , los afortunados que pudimos estar allí, nos abrazamos como un símbolo de victoria , de haber elegido la nave espacial que llegó hasta la luna, que no se quedó en camino, que te planta en un lugar donde olvidarte de la fealdad reinante, un refugio contra la tormenta, a un estado donde no son necesarias las sustancias químicas u orgánicas para alterar las emociones, donde con la misma piedra se esculpen tallas como las del maestro Miguel Ángel.
Ahora mismo la gira a la que hay que asistir, por la que hay que robar si es necesario, es la de Bon Iver.
Como Wilco presentando el Ghost is Born, como Arcade Fire en Madrid, como The National en Zambujeira, son experiencias vitales para contar a los nietos, para que figuren como hitos en tu libro de ruta del rock mayúsculo, ese que se reinventa, ese que sirve de psiquiatra, ese que habla directo del artista al fan, que te explica que merece la pesa seguir duchándose a las mañanas y arrancar, pese a todo.
Los detalles no puedo explicarlos porque lo de anoche hay que sentirlo en el pellejo.
Me hizo una ilusión tremenda recordar esta reseña de su disco segundo y como aposté y gané.
Jamás veré algo semejante.La noche más estrellada.
Coco...de ti si que me acorde...
Un cuento, eso es lo que parece la portada del esperado retorno de esa especie de EEls de Justin Vernon llamado Bon Iver porque señores ya está bien con esa manía de ocultarse tras un combo; a esos dos tipos tan geniales no les da resultado, yo a Mark Everett y creo que todos, le llamamos Eels en singular y a Justin, Bob Iver salvo que seas el colmo del gafapasta.
Y es que la cover es apropiada al contenido de fabula como ese precioso cartel de Midnight in Paris de Woody Allen donde los cielos de Paris son los de Van Gogh. Acabo de verla, en familia, en el cine ( el último estreno al que fuí creo que se llamaba Lo que el Viento se llevó, tenemos que ir más al cine y yo no es porque me baje pelis porque lo detesto, como dice mi amigo Javi, me he bajado todas las de Monica Randall, para qué, "para nada , no las voy a ver pero las tengo") y , llamarme romántico, stendhaliano, cliché, facilón pero me he vuelto a enamorar de la luz dulzona de Paris.
Y allí se habla de la mitomanía, de que creemos que cualquier tiempo pasado fue mejor, de lo que es vivir una fantasía de una manera como sólo lo sabe contar ese otro genio judio norteamericano y eso me viene al pelo con este nuevo artefacto, quizás con el de P. J. Harvey , aunque no te guste o arrebate, lo más relevante de este 2011. Porque si crees que Drive By Truckers hacen los mejores discos del año vives en la alucinación del protagonista de Allen (en ese caso te desplazas en un Thunderbird a 1970-1971) pero denota que no disfrutas de los grandes artistas de tu tiempo.
En la peli se dice que no hay canción o música más bella que una ciudad porque cada rincón es una obra de arte, insuperable y lo sé pero hay melodías, voces, sonidos que ensalzan sus calles.
Lo recuerdo bien, he estado en Paris dos veces y una fue para ver a Dylan, en el año 2000, tren en Hendaya, solo y llegada de madrugada a Montparnasse ( dios ahí si que me sentí protagonista de una ópera, a las seis de la mañana andando con los serenos por los quays del Sena, llegando a Notre Dame, sólo ante su fachada con el salpicado del manguerazo del barrendero de turno , aquella preciosa madrugada de Octubre)
Esperándome un setlist con ocho temas de su reciente Time Out of Mind ( ese disco es de mis favoritos, me matan sus blues sobre hacerse mayor y del tiempo inmemorial) me pateé la ciudad y me embriagó bastante más que cuando había estado cuatro días, viajar sólo es alucinante, te entra todo por la vía.
Y la cuestión del tiempo es relativa, depende de como te lo tomes puedes hacer en un día en Paris lo que los del Tour Operator no hacen en semanas.Jean Patrick Capdevielle en el walkman hizo lo demás.
Eso es Bon Iver-Bon Iver, en un disco-en un día , todo lo que echaba de menos este 2011 , algo que destaque.
La introducción con The Blue Nile tenía sentido porque nada tiene que ver este trabajo con el que grabó en la cabaña, el For Emma que aunque extraordinario suena a cabaña a bosque y es más de guitarra de palo. Ahora bien, ya le vimos las intenciones con el increíble ep Blood Bank y sus proyectos con Volcano Choir, él quería ir más allá, adoptar un nuevo lenguaje y seguir experimentando texturas emocionantes con efectos, ecos y reverb que es lo suyo. Se parece bastante más a Nina Simone que a Will Oldham y por eso , no me sorprende que los acordes del primer tema Perth me lleven al Grace de Jeff Buckley y un redoble de semana santa trianera anuncie la llegada de su falsete triplicado y los golpes eléctricos sean lo más parecido a eso que tanto echamos de menos del ángel que se ahogó escuchando Whola lotta Love.Otro que quería vivir la fantasía setentas Zeppeliana, otro romántico al que la chaladura le costó la vida.
Ahora Bon Iver suena más épico, como si John Martyn resucitara para contratar para una gira a The National, ojo Perth se parece a Fake Empire, ese gris plomizo...y las trompetas de Jericó.
Marcando diferencias.No es de recibo elegir como mejor disco del año uno retro porque eso es de miserables, el protagonista de la peli se da cuenta al final de que en el pasado no está la belleza viva y en la actualidad, aunque no lo parezca, en 2011, hay belleza (la escena final, preciosa en el puente, back to real beauty, que tres tías protagonistas madre)
Y belleza ahora es este segundo album homónimo, un disco que no es tan fácil como el primero pero tampoco es hosco, ni duro, es simplemente, diferente, todavía más atmosférico, más de no tocar los pies en el suelo...
A los muy fanáticos de La Violeta, les va a encantar, él ya ha dicho en alguna entrevista que el planteamiento de los hemanos gemelos del grupo de Brooklyn le encanta, que se palntean las cosas sin complejos, que hace falta una orquesta pues toma orquesta y que en eso le han enseñado a quitar complejos.
La combinación de sonidos e instrumentos le acerca más a Radiohead, lo cual a muchos también puede espantar pero de esos a los que los de Oxford les espanta o los consideran sobrevalorados...que levanten la mano quienes les han visto en directo...Lo que pasa es que como en yanki y tiene barba al Justin se le puede meter en el club ese de la americana pero nada más lejos...como The Blue Nile, es gospel, gospel norteño aunque lo sea de otro continente, Holocene me suena a los de Gasglow.
Y de alguna manera es lo que hacen los más sobrevalorados, yo creo, Fleet Foxes , los cuales me chiflan también, cantar al Universo pero los de Seattle, sin embargo, viven en la época de Miguel Ángel, les cogió en algún taxi de Roma at midnight y les encerró en la sixtina.
Pero en Bon Iver es contemporáneo, aunque se trabaje con conceptos, texturas , hay melodías y hay canciones que es también lo que diferencia In Rainbows de la cagada o repetición que es el último trabajo de Tom Yorke y cia.
Michicant es preciosa y Hinnon,TX es de esos mantras que sólo My Morning Jacket saben firmar y te hace pensar en lo revolucionario y vanguardiasta que fue el señor Marvin Gaye, esos halos de sus obras maestras son siempre un propósito para los grandes, llegar a rozarlos...tocar el cielo con las yemas de los dedos.
Wash se abre con un piano Sufjan, de fábula y se está tan a gusto que desde la Bob Fest igual para calmar los nervios, todas las noches tomo de esta medicina y me duermo con ella puesta, una nana.
Calgary puede ser la bandera como Hope there´s Someone en el famoso de Antony. Un sintetizador solemne y gospel deja paso a otro himno que se va para arriba y el broche Beth /Rest es la más escalofriante, rubricando lo que va a ser fusilado en los créditos finales de multitud de películas porque tiene esa amplitud, ese espíritu de recapitulación y hasta me recuerda al cierre de Short of Love con Every grain of Sand, gospel, gospel donde el fantasma de la electricidad aulla en sus huesos.
Creo que Bob Iver-Bob Iver es sincero, magistral y ha venido para crecer, para quedarse y convertirse en una p.o.m. No creo que salga este año nada que lo supere porque esto sangra por todos sus poros.
¿No es curioso que los temas lleven casi todos títulos de ciudades? Comulgando por los pasillos laterales...esto es gospel, esto es sublime.