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domingo, 28 de octubre de 2012

LA MISA DE DOCE: LO ÚLTIMO DE GREG BROWN

Greg Brown fue para mi un descubrimiento con el cambio de siglo. Tuve una época, como me pasa con muchos, ahora me viene a la cabeza Townes, que sólo escuchaba a Greg y compré todos sus discos. Llegué a hacer una recopilación hecha a mano preciosa que como soy idiota a alguien presté pero no he recuperado. No coño, aquí la tengo, la he encontrado,  menos mal.
La titulé Diamonds by the road (2002) ya que ahora entiendo muchas cosas: por ejemplo, que Justin Vernon (aka Bon Iver) es casi una modernización del sonido a cabaña del medio oeste que es Brown. Digamos que Greg es the real deal y que los grandes artistas se fijan en otros grandes artistas muy desconocidos para , digámoslo finamente, asimilar su concepto.For Emma era puro Greg Brown modernizado. Siempre hay diamantes en el camino que son difíciles de ver y Greg Brown es uno.

Sus 25 discos son bellos, todos imprescindibles para entenderle , con sus puntos altos y medios, nunca suspende y ni siquiera saca un BIEN. ( ahora ya no existe el BIEN en las notas, no hay quien las entienda)
Yo destacaría estos: One more Goodnight Kiss / The Poet Game / Further In ( su POM) , Milk of the Moon y seguro me dejo alguno más.
Aunque su anterior trabajo fue ensalzado por Chals en su Route, yo andaría enfrascado en mis obsesiones pero no le presté atención, incluso ni lo compré, cosa extraña porque a Greg le seguía como un loco y consultaba hasta su web una vez al mes para seguirle sus pasos.
Es una laguna que tengo que solventar pero me da que me pareció el clásico disco en autopilot y por eso lo aparqué. Se llama Freak Flag, la bandera del freak, justo lo que este iowense es. Un amish, un tipo de fiar y que cuenta con la siempre genial compañia de Bo Ramsey y que esta desposado con la gran  Iris De Ment.


Hymns for What is Left es su nuevo y reciente trabajo y este me ha pillado con pensamientos camperos por el Fest de Frías y ha venido cuando tenía que venir pero es que además, queridos landers, es maravilloso y lo podria poner en la listita de highlights de su carrera.
Porque Greg es muy folklorico en el buen sentido y se mete en muchos proyectos de la old weird american music y es que él es muy currante pero este es un disco de lo que él mejor sabe hacer que es folk soul del medio oeste: soul de alma, soul de entrega, soul de verdad.
Arreglos espartanos, combinables con la sección larga de Tempest ( Tin Ángel-Tempest) o con lo que añoramos del Tom Waits de Mule Varations, en el que la olla se le había ido lo justo.

Banjos, fiddles, acústicas y una voz rocosa, aguadentosa, puro moonshine whiskey que diría Van The Man y la sombra de Bo que ya hizo preciosidades con Lucinda y él mismo en solitario, como si de un nuevo Jim Dickinson se tratara. Tiene los fantasmas, en este caso del Medio Oeste.
Y luego esa actitud prairie wind tan propia para este día invernal de Bilbao donde parece querer oler a leña de chimenea de pueblo en el pensamiento, echando de menos no poder sufrir a Frías los fines de semana por tener un hijo adolescente que no quiere.
Ambientes impresionantes con falsetes ( Bon Iver , jejeje) en la canción Besham Bokery (pelotazo) o Brand New Angel con una cadencia como la de Tin Angel de Bob, al fin y al cabo son tipos del North Country y saben pintar el calor en la estepa: aquí su mujer Iris le hace unos coros de piel de gallina.
Es el disco que Greg necesitaba para estar de nuevo nominado a los Grammy y nunca ganarlos, para volver a ser el delirio de los críticos enrrollados pero no comerse un colín pero lo que importa es que ha vuelto para contarnos lo que su corazón siente con el mejor de los aderezos.
I could just cry , el ejemplo de su especialidad , nanas para todos los públicos. Necesitamos nanas porque la cosa está muy mal y cualquier noticia nos puede quitar el sueño, creemos que no se pasa mal pero se pasa y esto deberiamos cambiarlo pero somos unos cobardes.
Nos refugiamos en la belleza pero bien que nos vendría practicar un poco de fealdaz social frente a todos estos hijos de puta que están riéndose de la gente. Y votamos a los partidos que nos han llevado a esta situación, somos unos inbéciles.
Vuelvo a Greg porque me calma. La canción que da título al disco es un clásico y puede hacerte llorar. End of the Party con esa armónica  también me destroza.
Es un disco tranquilo, emocional,  con algún blues suelto, lleno de baladas tan amplias como los cielos de su tierra. Poco a poco, de manera suave pero con sustancia, creo que Greg Brown ha sacado uno de los mejores discos de 2012 y eso,  con tanta competencia como hay,  es todo un honor. Pasito a pasito, con su Lanois, el amigo Ramsey, desde la cabaña, Greg Brown nos construye el alma y nos da una respuesta de donde está lo poco que queda de felicidad.



lunes, 19 de diciembre de 2011

GREG TIME

Nadie me conoce pero es que no estoy en venta.

Este tema parece un outtake de Blonde on Blonde, siempre lo pensé...cuando Tom decía aquello de que Sad Eyed Lady le dejó con ganas de casarse con una gitana e irse en un carromato por todo el mundo, en su psique ahí se quedó,  para aparecer después en esta pom de canción (una de mis 5 fetiches del de Pomona) pero hay covers y covers y el GRAN Greg Brown se la lleva a su austeridad sublime del midwest y sientes el viento helado de Iowa en un día como hoy rajándote la comisura de los labios. Y te preguntas---¿es todo cuestión de tiempo? Time , time, time.
Es una versión digna de Buckley o la Simone pero nadie se acuerda de que en Iowa hay un tesoro y se llama Greg Brown porque él está en su cabaña viendo pasar el time, time, time. 
Cacao en barra para las grietas del trancurso del tiempo. Un artista de discografía completa, uno de mis tesoooros.

Amo la música más que a todo.

Amo la música más que a todo.
Todos los textos pertenecen a Joserra Rodrigo salvo citas y párrafos con su autor referenciado.