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26 noviembre 2010

La Mezquita Azul

ESTAMBUL (Turquía)

La Mezquita Azul o Mezquita del Sultán Ahmed (en turco), situada frente a la Iglesia de Santa Sofía, separadas ambas por un hermoso espacio ajardinado y es la única en Estambul que posee 6 alminares.
Su magnífico exterior no le hace sombra a su suntuoso interior, en el que una verdadera sinfonía de bellísimos mosaicos azules de Izmir, dan a este espacio una atmósfera muy especial.
La Mezquita del Sultán Ahmed, conocida como Mezquita Azul, es uno de los monumentos más impresionantes del mundo.
En la parte inferior y en cada pilar, del interior de la mezquita está revestido con más de 20.000 azulejos de cerámica hechos a mano, fabricados en İznik (la antigua Nicea) con más de cincuenta diseños diferentes de tulipanes. Los azulejos de los niveles inferiores cuentan con un diseño tradicional, mientras que en las galerías, éste es más llamativo, con representaciones de flores, frutas y cipreses. Los colores han perdido la intensidad original y han cambiado (el rojo se ha vuelto marrón y el verde se ha convertido en azul, adquiriendo además manchas blancas) y el vidriado ha perdido el brillo.
Los niveles superiores del interior están dominados por las pinturas de color azul, todas ellas de una calidad pobre. La luz natural entra a través de más de 200 vidrieras de complejos diseños, a la vez que diversas lámparas de araña proporcionan luz adicional. En las lámparas hay huevos de avestruz que se colocaron para evitar que las arañas entraran en la mezquita e hicieran telarañas. La decoración incluye versos del Corán, muchos de ellos realizados por Seyyid Kasim Gubari, considerado el mejor calígrafo de su época. El suelo está cubierto de alfombras que donan los fieles y que se sustituyen a medida que se desgastan. Los numerosos ventanales aportan a la mezquita la sensación de un mayor espacio interior.
El elemento más importante del interior de la mezquita es el mihrab, de mármol finamente esculpido, con una hornacina y un panel doble con inscripciones. Las paredes adyacentes están cubiertas de azulejos. Sin embargo, las numerosas ventanas alrededor del mihrab lo hacen menos espectacular. A la derecha del mihrab se encuentra el minbar, donde el imán se coloca cuando dirige el sermón durante el rezo de los viernes o las festividades. La mezquita está diseñada para que cuando está llena de gente, todos puedan ver y oír al imán.
En el pasado, las numerosas lámparas que iluminan el interior estaban cubiertas de oro y gemas. Entre las lámparas de cristal, se encontraban huevos de avestruz y bolas de vidrio. Todas estas decoraciones se han retirado o instalado en museos.
La Mezquita Azul y sus seis minaretes.
La Mezquita Azul es una de las dos mezquitas de Turquía que cuentan con seis minaretes, junto con Adana. Cuando se supo el número de minaretes que tendría la mezquita, se criticó al sultán por presuntuoso, ya que, en aquel momento, era el mismo número de minaretes que la mezquita de la Kaaba, en La Meca. El sultán solucionó el problema construyendo un séptimo minarete en la mezquita de La Meca.
Cuatro de los minaretes se encuentran en las esquinas de la mezquita. Son estriados y con forma de lápiz, y cuentan con tres terrazas (ṣerefe) con ménsulas, mientras que los otros dos, al final del patio delantero, sólo tienen dos terrazas.

19 noviembre 2010

Cisterna y otros Estambul

ESTAMBUL (Turquía)

Una de las obras históricas majestuosas en Estambul es sin duda La Cisterna Basílica. Esta cisterna subterránea gigantesca construida durante el reinado del emperador Bizantino Justiniano I. (527-565) fue llamada “Palacio Sumergido” también por la gente como consecuencia de su aspecto con sus columnas de mármol casi innumerables lanzándose hacia el cielo en el agua.
Los bloques de mármol utilizados como bases para dos columnas llevan los bajorrelieves representando la cabeza de Medusa y así destacan como dos ejemplos maravillosos de la escultura de la Época Romana.
Estas cabezas de Medusa llaman la atención casi de totalidad de los visitantes pero no se sabe de donde se sacaron. Los investigadores opinan por lo general que estos bloques esculpidos fueron elegidos y traídos durante la construcción de La Cisterna solo para utilizarlos como bases de columna, pero a pesar de esas opiniones,se crearon varias leyendas alrededor de estas cabezas de Medusa.
Según la leyenda de la mitología griega Medusa es una de las tres “gorgonas” que son monstruos del mundo subterráneo. Una de estas hermanas, Medusa con el cabello formado de trenzas de serpientes tenia el poder de petrificar a los que miraban a ella. Conforme con algunas creencias de aquellas épocas, se solía servirse de las representaciones pintadas o esculpidas de esas mujeres, Gorgona, para proteger los edificios y sitios de cierta importancia. Así, es porque estas cabezas de medusa se eternizan en La Cisterna.
Otras creencias relatan que Medusa era una chica muy orgullosa con sus ojos negros, su pelo largo y su cuerpo harmonioso. Ella estaba enamorada de perseo, hijo de Zeus. Por otro lado Atenea también amaba a Perseo y como se celaba, Atenea transformo el pelo suave y largo de Medusa en una trenza de serpientes. Desde luego las personas que echan una mirada hacia Medusa se encontraban petrificadas. Mas tarde, las creencias dicen que Perseo había decapitado a Medusa para dotarse de poderes extraordinarias para vencer a sus enemigos. Así, es porque en el Arte Bizantino estas cabezas de Medusa decoraban las asas de las espadas. Se dice que las cabezas de Medusa fueron colocadas al revés o de lado en La Cisterna para no petrificar a la gente.

Las cabezas de Medusa
Barrio de reparacion de coches
No son de las mas famosas, pero aun con ello son estupendas de admirar
Tumbas
Hacía mucha historia con la preparación de los helados
Un sitio de descanso, me tendí un rato para descansar
cerca del hotel, entrada al metro
recogida de basuras

13 noviembre 2010

Ambiente de Estambul y algunas mezquitas

ESTAMBUL (Turquía)

Después de haber pasado la penosa frontera, con un enorme calor, mala organización, apenas hablan ingles, sin comer nos encontramos en el primer pueblo, comimos y enseguida camino a Estambul, que mala sorpresa la carretera toda ondulada, uno se pregunta que es lo que nos espera, pues nos espera todo lo bueno la gente y la ciudad.

Buscar un camping, según la indicación, pues nada de nada, al final ya la noche caída nos decidimos mejor dejar la idea del camping e instalarse en Estambul, ya que es una ciudad de 11 millones de habitantes y no podremos usar el coche, pero no estábamos por la idea del hotel creyendo que seria un problema en donde dejar el coche en la ciudad.

Encontramos un hotel relativamente en el centro, siempre dejan visitar las habitaciones libres (ya las dejan abiertas) antes de inscribirse nos pareció bien, preguntamos en donde podríamos dejar el coche, pues delante del hotel, sacan la barrera y allí uno aparca. Cada comercio tiene su barrera para reservar el estacionamiento a sus clientes, así como cada trozo de acera es distinto del otro, según cada comerciante haya hecho su propria reforma, con lo cual uno anda y va bajando, subiendo y mirando al suelo para no caerse.

Caímos en un hotel muy simpático, nos sentíamos a gusto en el, estábamos instalados en el sexto piso con terraza se nos secaba la ropa después de haber pasado todo el calvario de la ropa en Italia, con tanta humedad no había nada que se secase, tan solo encontramos un camping con lavadora que por cierto nos cobraron 6 euros por una lavada.

Nos despertábamos a las 5 horas de la mañana con la llamada al rezo, ya que teníamos una mezquita muy cerca del hotel, pero a parte de esto era tranquilo.

Podíamos hacer Internet en la sala de descanso, nos servían un té turco, hay que echarle un poquito de azúcar aunque los nativo le echan varios trozos.

Estambul tiene mucho ambiente, la gente es muy amable, hay mucho comercio, muchos talleres de coches los arreglan en la calle, se ven comercios muy antiguos mercancías completamente olvidadas, pero en cambio hay tiendas muy modernas como en cualquier ciudad norteamericana.

Hay mucho lió de estacionamiento, circulación, un día iba al hotel y un señor paró la circulación para que me dejasen pasar, pocos papeleras o basureros públicos con lo cual no hay mucha limpieza en las calles, recogen las basuras manualmente, como decía mi marido todo lo que sea gubernamental malo, nos cobraban muy caro por las entradas a las visitas de cualquier lugar, no había ninguna rebaja para la gente de 65 años, en cambio la gente no huele mal, se la ve rezando por la calle, hay limpieza en los comercios y son muy amables y afectuosos.

Uno disfruta paseándose por la calle, ver toda la diversidad de comercios, gente y entrar en cada mezquita que se encuentra, admirar todo el arte, cual es la más bonita entre ellas se pregunta uno, pues todas son preciosas, por sencillas que sean.