GUADALAJARA (México)
La Catedral de
Guadalajara o Catedral de la Asunción de María Santísima
Comenzó a levantarse en el año 1568 por mandato de Felipe II, rey de España, culminando su construcción en 1618. Sin embargo, con el paso del tiempo ha sufrido transformaciones diversas, ha sido víctima de varios terremotos, dos de los cuales le dejaron casi en ruinas por lo que fue necesaria su reconstrucción.
Comenzó a levantarse en el año 1568 por mandato de Felipe II, rey de España, culminando su construcción en 1618. Sin embargo, con el paso del tiempo ha sufrido transformaciones diversas, ha sido víctima de varios terremotos, dos de los cuales le dejaron casi en ruinas por lo que fue necesaria su reconstrucción.
Entre los tesoros mejor guardados en este templo, resaltan por su importancia una pintura de la Santísima Concepción, una escultura de la Virgen de la rosa, el cristo de marfil, así como algunas otras pinturas al óleo.
La Plaza de Armas
Pintoresca plazoleta ubicada al lado izquierdo de la Catedral Metropolitana.
Construida a finales del siglo XIX, por muchos años fue el centro de reunión de la sociedad hasta principios del siglo XX cuando la ciudad comenzó a expandirse y el centro histórico fue adquiriendo más lugares de esparcimiento.
Preparación para el día de los muertos, una celebración muy importante en México.
Al fondo se encuentra el imponente Palacio Legislativo que le da el toque característico al paisaje
folclórico.
El Palacio de Gobierno
En su interior deambularon los gobernadores de la Nueva Galicia, además de figuras como Miguel Hidalgo, que aquí promulgó el decreto donde se abolía la esclavitud, y Benito Juárez, cuando trasladó la sede del gobierno federal a Guadalajara y que en este lugar fue casi asesinado en 1858.
El Palacio como tal comenzó a utilizarse en 1650, aunque era un lugar modesto y hecho de adobe. Con el temblor de 1750 la edificación se vino abajo y tiempo después el gobernador de la Nueva Galicia, José de Basarte, mandó levantar un nuevo edificio.
Esta hecha con la mejor piedra dorada de Huentitán, tiene balcones y once ventanas distribuidas entre dos líneas paralelas, ornamentado con cañones labrados, trofeos colocados sobre el cimacio, numerosas colgaduras, coronas, plumas y flores de laurel adornan a este bello conjunto de arquitectura militar galante.
El gran patio central sirvió para los grandes bailes de la época donde se ejecutaban los bellos minuetos y las graves pavanas para el deleite de los tapatíos de ese tiempo.
Actualmente el edificio alberga las oficinas de la Presidencia Municipal, las regidurías, las sindicaturas, la Secretaria del Ayuntamiento, y algunas otras. Posee dos recintos solemnes: el Salón de Presidentes y el de Cabildos, este último decorado con un estilo de fines del siglo XIX y luce en sus muros retratos de personajes de la historia nacional y local.