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domingo, 11 de diciembre de 2022

BLADE: TRINITY. UN COLOFÓN TERRIBLE E INEXPLICABLE PARA LA TRILOGÍA

BLADE TRINITY de David S. Goyer - 2004 - ("Blade Trinity")

"Blade Trinity" cerró de la peor manera posible la trilogía del cazavampiros de Marvel. Dirigida por David S. Goyer, que como director es terrible (o por lo menos en esta película "se luce"), presenta la peor de las historias de la serie con diferencia en un cócktel de acción tonta con un guión horroroso lleno de fallos de bulto. 

Blade ahora se alía con la hija de Whistler y sus amigos cazavampiros para matar a nada más y nada menos que a Drácula (en versión maroma ridícula). 

Todo es un desastre de principio a fin: la trama es absurda (vampiros milenarios que cometen errores chorras, cazadores expertos que ídem, Blade y sus amigos a pleno día armados hasta los dientes por la calle como Pedro por su casa -la mejor escena sin duda, para la antología del disparate-...), los diálogos son bochornosos, los gags supuestamente humorísticos son aún peores y las escenas de acción y de lucha son absolutamente olvidables.

Por otra parte, el Drácula que hace de villano de turno es como he dicho ridículo (le da vida el actor Dominic Purcell, que ha hecho buenos papeles en series como "Prison Break", pero que aquí está terrible) y los actores principales son en este momento de sus carreras malos, malos, malos (Wesley Snipes está ya aburrido del personaje y sus amigos, Jessica Biel y Ryan Reynolds, no tienen carisma -y el segundo especialmente es bastante insufrible con sus chistes-). 

Con "Blade Trinity" terminó esta trilogía, por suerte, porque para ver más posibles cosas como este bodrio mejor que no hubiesen seguido con la saga. 

Está anunciado que el cazavampiros de Marvel tenga su reinicio ya dentro del Universo Cinematográfico de la compañía de Spider-Man. Espero que cumpla.

sábado, 10 de diciembre de 2022

BLADE II. GUILLERMO DEL TORO ENTREGA LA MEJOR PARTE DE LA TRILOGÍA

BLADE II de Guillermo del Toro - 2002 - ("Blade II")

El éxito de "Blade" fue tal que propició dos secuelas para el personaje, llegadas ya en plena fiebre del "nuevo" cine de superhéroes. 

La primera de ellas, "Blade II", es desde mi punto de vista la mejor de la trilogía en cuanto a calidad se refiere. No es ninguna maravilla tampoco, pero es la que presenta una personalidad visual más marcada y es la única de las tres que fue dirigida por un "autor" (David S. Goyer, que realizó la tercera -horrorosa por cierto-, no me parece un autor en estos términos, por lo menos en lo que a dirección se refiere).

Guillermo del Toro se encargó de la nueva aventura del cazador de vampiros de Marvel y se recuperó de los batacazos artísticos de la horripilante "Mimic" y de la flojita "El Espinazo del Diablo". 

Entregó una película de acción bastante digna, con algunas precipitaciones en el guión, algo apresurado y como tantas veces con un desenlace forzado deprisa y corriendo (al director mexicano le ocurre a menudo esto, no sé por qué, pero le pasa en muchas de sus películas) y con personajes que podían haber dado bastante más de sí pero con una personalidad visual como he dicho marcada, caracterizada por una atmósfera oscura y un universo de tinte gótico en el que tienen una presencia importante los insectos o los seres emparentados con ellos (otra marca de la casa de Del Toro).

"Blade II" podría haber sido mejor, no se puede negar, sobre todo viniendo de un director que ha entregado maravillas como "Cronos" o "El laberinto del fauno" y sagas de acción tan solventes como la de "Hellboy". 

Sin embargo, la irregularidad es una característica habitual de la filmografía de Guillermo del Toro. Por una parte, tenemos como he dicho una personalidad visual clara y una historia que se sigue con dignidad. Por otra, tenemos un guión bastante simple (demasiado lineal, demasiado predecible, demasiado obvio) que se precipita en su parte final y unos personajes con carisma (bien interpretados de nuevo y ahora con Ron Perlman, actor fetiche del mexicano, haciendo un papel graciosillo) pero que no pasan del conflicto más básico. 

El nuevo villano de la función por otra parte, si bien tiene un mínimo de interés, tampoco le hace sombra al Stephen Dorff de "Blade", por lo que las comparaciones pueden llegar a ser odiosas. "Blade II" en conjunto, sin embargo, recupera a Del Toro de sus dos anteriores caídas y se erige como el colofón de calidad de su trilogía.

viernes, 9 de diciembre de 2022

BLADE. LA MÍTICA PELÍCULA QUE ABRIÓ EL NUEVO CINE DE SUPERHÉROES

BLADE de Stephen Norrington - 1998 - ("Blade")

"Blade" fue el filme bisagra entre las "viejas" sagas de superhéroes del cine y las "nuevas". En 1997 Joel Schumacher terminó de cargarse el fabuloso mundo de Batman de Tim Burton con la infame "Batman & Robin" y en 1998 "Blade", el cazavampiros de Marvel, era un éxito de taquilla y abría el paso a la llegada, pocos años después, de las primeras películas serias de Spiderman o los X-Men. 

El hoy devaluado y anclado en papeles de filmes de acción menores Wesley Snipes, que en ese momento se encontraba en la cresta de la ola del cine comercial tras películas como "Los blancos no la saben meter", "Demolition Man", "Asalto al tren del dinero" o "Fanático" (y que incluso en aquellos años también hacía de vez en cuando papeles de más enjundia en películas de Abel Ferrara o Spike Lee) fue el elegido para ser Blade y, la verdad, supo aportarle carisma, muchísimo carisma. 

Blade era un cazarvampiros chulo, testosterónico, "tuneado", con armas y objetos para fanfarronear por todas partes, con frases lapidarias chorras y, por supuesto, con un buen corazón. Vaya, era una vez más el héroe de acción habitual de los ochenta y los noventa. Fue efectivo y hoy es un clásico de este tipo de cine y del de superhéroes, y nadie se imagina, por lo menos hasta ahora, a otro Blade que no sea él (que llegará, desde luego).

"Blade", dirigida por Stephen Norrington, no es ninguna maravilla a pesar de ser entretenida y de ser ciertamente importante, aunque a menudo no se lo reconozcan, en la transición que he comentado hacia el cine de superhéroes "actual". 

La película tiene lagunas de guión por todas partes, escenas cogidas con alfileres, diálogos malos, improvisaciones y errores de bulto que son directamente de concepción.

Los personajes también son bastante planos (los buenos, los malos, y ya). Sin embargo, las escenas de acción cumplen (y la del prólogo en la discoteca vampírica se ha convertido en un clásico del cine de superhéroes con el paso del tiempo) y el ritmo también. 

Hay que señalar de la misma manera que Kris Kristofferson tiene el carisma suficiente para apoyar al héroe y que Stephen Dorf, que también se ha devaluado mucho y que realizó años después de "Blade" papeles en películas verdaderamente infames (hoy parece ir, poco a poco, remontando el vuelo de nuevo tras trabajar con creadores como Lee Daniels, Michael Mann, Sofia Coppola o Nick Pizzolato) entrega el mejor villano de toda la saga. 

No es que los otros dos sean especialmente maravillosos, pero Dorf supo interpretar a un vampiro esnob y exquisito, conspirador y sexy, con mucha solvencia (al César lo que el del César).

Con todas estos méritos y defectos, "Blade" no es ciertamente ni un bodrio ni ninguna maravilla, pero tiene su página en la historia del cine de superhéroes y fue una película que claramente abrió una nueva época.