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24.11.22

ENIGMA:
"The Screen Behind the Mirror"

La inercia de ventas y popularidad de Michael Cretu bajo el nombre de Enigma tras su tercer álbum, el fabuloso "Le Roi est Mort, Vive le Roi!", continuaba siendo muy exitosa. Aparte de su impulso rítmico y de lo acertado de sus canciones, la crítica (al menos la que poseía criterio y no se dejaba llevar simplemente por los estantes en los que se vendía el producto, que podían abarcar denominaciones como new age, pop, tecno o electrónica) también alababa su incursión en músicas mundiales de diferentes latitudes, a las que este músico nacido en Rumanía sabía imprimir su toque de calidad tecnológica sin entrar ni salir en estilos concretos: "Desde el principio, Enigma ha sido un tipo de música que no está conectada con ninguna tendencia", decía. En 1999, cerca de una década después de su irrupción en el panorama musical internacional con "MCMXC, a.D.", que popularizó los cantos gregorianos modernizados, llegó a las tiendas el cuarto paso de su atrayente aventura, grabado en Ibiza en los A.R.T. Studios, publicado en 1999 de nuevo por una grande, Virgin Records, y con el interesante título de "The Screen Behind the Mirror". 

A la vez que tecnológica, la música de Cretu se volvía más alquímica en cada disco, este artista combinaba elementos dispersos construyendo a partir de la nada y del todo un producto musical que, al que entraba en su juego, le transportaba a lugares únicos, apoderándose del espacio y del tiempo para crear una fantasía musical propia, donde se confunden lo utópico y lo distópico, lo de antes, lo ahora y lo de siempre. "El título del álbum, 'The Screen behind the Mirror', casi podría ser el título de un libro de Jean-Paul Sartre. Lo que quiero decir es que si alguien se mira en un espejo, se ve a sí mismo de la forma en que quiere verse a sí mismo". El Michael Cretu que se ve en el espejo de este álbum es un músico humilde pero conocedor de su clase, de que su música es algo que atrae a mucha gente e incluso les puede conmover y condicionar: "Las canciones y los arreglos del disco tienen varias capas. El álbum ofrece capas emocionales en función de vuestros estados de ánimo y sentimientos, que podéis reconocer y que gustarán a todos. Eso fue lo primero que noté cuando lo terminé". El comienzo, "The Gate", es excitante. A la fanfarria característica de Enigma hay que unir la voz recitante, tan bien utilizada que es capaz de enaltecer al oyente, y el enlace definitivo con una pieza maestra de la música coral como es "Carmina Burana" -concretamente "O Fortuna"- del alemán Carl Orff, en la versión de Schott Musik International, con su correspondiente permiso para evitar polémicas pasadas. Este breve acercamiento será desarrollado enseguida, pero antes llega la energía sin control del segundo sencillo del disco, "Push the Limits", nueva unión de elementos dispersos (cantos de apariencia folclórica, una sensual voz femenina susurrante, un ritmo bien construido que acerca lo tribal a la cultura de club) que se aunan con estilo en una fenomenal labor de producción. Como todos los videoclips de Enigma, el de "Push the Limits" es oscuro, sensual y ciertamente extraño. "Carmina Burana" regresa para adornar "Gravity of Love", el sencillo principal del disco, nuevo éxito de Cretu con la voz de Ruth-Ann Boyle, de la que destaca el compositor rumano su frescura e ingenuidad juvenil. "Probablemente esta parte sea uno de los momentos más fuertes jamás escritos en la música clásica", afirma Michael sobre la pieza de Orff, que añade "atrae instintos básicos". Efectivamente, el músico habla de la gravedad como magnetismo, atracción, esa implicación sensual, incluso sexual, que desbordaba en obras de Enigma como "MCMXC a.D.", y que aparece claramente en la letra y en el videoclip de esta canción. Si "Gravity of Love" tiene la gravedad en su título, "Smell of Desire" parece ingravida. Grandísimo tema, cuyas guitarras poseen un estilo muy cercano a uno de los amigos de Michael Cretu, con el que coincidió pocos años atrás en su lugar de residencia (la isla balear de Ibiza), Mike Oldfield. Muchos han deseado una colaboración de Oldfield en los discos de Enigma, pero no se dio aquí, las guitarras estaban interpretadas, como de costumbre, por Jens Gad, que tiene mucho que ver en algunas de las músicas del álbum y lo co-produce junto a Cretu. "Modern Crusaders" es otra buena canción, con la voz de Cretu y un toque especial por la que bien podría estar incluida en un musical. Suena otra vez Orff, y al final, la "Tocata y fuga en re menor, BWV 565" de Bach. Aunque lo más profundo y descarnado del trabajo se encuentre en este primer tramo, no por ello lo que sigue deja de ser por momentos fascinante, comenzando por "Traces (Light and Weight)", sencilla pero bien construida, elegante en su producción, como la canción que da título al álbum, "The Screen Behind the Mirror". "Endless Quest" es el retorno de las flautas shakuhachi sampleadas que marcaron el comienzo del sonido Enigma, en un instrumental sugerente y con poderosos guitarreos. En "Camera Obscura" vuelve a aparecer "O Fortuna" en un total más deshilvanado, pero realmente es sólo un tema puente hacia la sensual "Between Mind & Heart", que porta un componente angelical y otro muy mundano, incluso étnico. "La gente habla demasiado para lo que tiene que decir", opina Michael al final del disco en "Silence Must be Heard", un clímax final que vuelve a demostrar el buen sonido presente en la obra. Se disfruta de cada detalle de la pieza, los ritmos, los graves, las voces... Cretu demuestra de nuevo que es un maestro del estudio, aunque se había pensado en hacer un gran concierto tras sus tres primeros discos, lo cual se desestimó en favor de trabajar en este nuevo y acertado proyecto. Sandra, Andru Donalds, Elisabeth Houghton y el propio Michael Cretu ponen otras voces, que son tratadas como una ambiental y sugerente instrumentación más. "The Screen Behind the Mirror" estuvo 7 semanas en las listas españolas, alcanzando el puesto número 14 en las mismas.

Michael Cretu afirmaba que a estas alturas el éxito comercial ya no era prioritario para él, que se alegraba de seguir respondiendo musicalmente en un mundo tan competitivo, con un producto fresco y moderno a sus más de 40 años. No sólo la música, el diseño de "The Screen Behind the Mirror" continúa siendo enormemente atractivo, mezclando épocas y conceptos como sucedía en sus obras anteriores, especialmente destacable en "Le Roi Est Mort, Vive le Roi!". El alemán Johann Zambryski, que estuvo nominado al premio Grammy en la categoría de mejor diseño de embalaje por el disco antes mencionado, es el creador de esa imaginería tan fabulosa. Un vinilo naranja publicado en 2018 cambiaba el diseño original por otro de Dirk Rudolph, y aportaría en números romanos la posición de este trabajo en la discografía de Enigma, es decir: 'Enigma IV'. La música era la misma, ese impoluto producto de estudio que desborda magia y lujuria, o como decía la compilación publicada en 2001 con todos sus grandes temas, amor, sensualidad y devoción ("Love Sensuality Devotion").

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30.5.20

ENIGMA:
"Le Roi Est Mort, Vive le Roi!"

La avidez de Michael Cretu por modernizar a su antojo las músicas de antaño y fusionar lo étnico con lo electrónico le proporcionó a este artista rumano, desde comienzos de los años 90, fama y fortuna, además de una serie de detractores que le acusaban de desvirtuar las intenciones para las que esas músicas (cantos gregorianos y canciones folclóricas de zonas lejanas como Mongolia o Taiwán, en sus dos primeros trabajos) fueron creadas. No hay que negar sin embargo las cualidades de sus obras, sobreproducidas pero inteligentes, y con una capacidad extraordinaria de conectar con la parte más vital de una gran cantidad de público. Este buen número de seguidores y una exhaustiva promoción y radiodifusión en estos tiempos de apertura, elevaron enormemente la popularidad del ethno tecno de esta banda ficticia durante la última década del siglo XX, y no quedaron decepcionados con el nuevo giro que dio su música, siempre dentro de su estilo propio, en 1996, con otra estupenda obra titulada "Le Roi Est Mort, Vive le Roi!". 

Aunque el aspecto exterior del nuevo trabajo sea más tecnológico que los anteriores (las figuras de la portada aluden, según dijo Cretu, a cómo imaginaba la gente hace 100 años o antes, en la época de Julio Verne, al 'hombre-máquina'), este nuevo retorno de Enigma tuvo en su planteamiento, más que un viaje físico, un importante componente espiritual, proponiendo una mirada al ciclo de la vida, a la seguridad de que nadie es imprescindible y el mundo seguirá su curso con o sin nosotros. Es decir, "Le Roi Est Mort, Vive le Roi!", o como se suele decir en castellano, 'A rey muerto, rey puesto'. Publicado por Virgin Records el 25 de noviembre de 1996, este tercer proyecto de Enigma (conocido por tanto como E3, como incluso figura en su portada) es muy apreciado por los fans del grupo, y mantuvo una buena cifra de ventas en muchos países del globo, con disco de platino en Estados Unidos, discos de oro en España, Alemania, Francia y Reino Unido, y un número 1 en Noruega. La introducción, que lleva el título del disco (que se escucha al final de la declamación de Louisa Stanley) y aúna voces tecnológicas (un sampler de la torre de control contactando con el Discovery One de la película '2001: Una odisea del espacio') y coros celestiales, lleva incluida la fanfarria característica de Enigma, el conocido como 'cuerno de Enigma'. En "Morphing Thru Time", los coros gregorianos remiten al exitoso primer trabajo del grupo, aunque evidentemente se pierde el factor sorpresa. Por fortuna, aparecen las voces convirtiendo el tema en una canción, extraña y fusionada, pero distinta a aquel "Sadeness". De hecho, aparte de un sampler que dice "Tierra: una biosfera, un complejo sistema de soporte vital sutilmente equilibrado" (una frase tomada de librerías de sonido, que ha sido utilizada por varios grupos y artistas) y la voz cantante, masculina (Michael Cretu se encarga de cantar los temas), el tarareado femenino evoca en cierto modo los cantos del segundo trabajo (un canto mongol, de nuevo). Sólo así se entienden las intenciones de Cretu, considerando este trabajo como el hijo de los dos anteriores, como se puede deducir del corto tema "Third of it's Kind". Sin desmerecer al tramo anterior, por fin llega esa canción principal que necesita todo disco para darse a conocer, una gran canción, bien mezclada y estructurada, aunque realmente "Beyond the Invisible" tal vez no posea todo el carisma de los primeros sencillos de los discos anteriores o al menos el asombro de su aparición sorpresiva. Utilizando de nuevo un fondo aflautado, textos recitados (la conocida cantante Sandra, esposa de Cretu, continúa con su sensualidad), un tarareado folclórico (la canción letona "Sajāja Brammaņi") y voces gregorianas, la parte cantada al modo radiofónico (por decirlo de algún modo) por el propio Cretu se limita al estribillo, y bien es cierto que este momento es de una fuerza majestuosa, y tan atrayente como para aupar al sencillo a buenas posiciones mundiales. El fantasioso videoclip (rodado por Julien Temple, como los del álbum anterior, "The Cross of Changes") mostraba un onírico baile de patinaje sobre hielo en un bosque. El segundo single sería "T.N.T. for the Brain", una canción tal vez no excesivamente sólida que comienza con la sugerente voz de Sandra al estilo de "Mea Culpa", y tras una réplica de teclado, de nuevo llega la voz masculina algo más potente a la hora del estribillo. Como sucedía en el disco anterior con las notas de 'Encuentros en la tercera fase', aquí de vez en cuando se pueden escuchar de importante acompañamiento unos compases característicos (como otra fanfarria) de la estupenda versión musical de "La guerra de los mundos", de Jeff Wayne. Es de extrañar que "Why!..." no hubiera sido elegida como segundo sencillo por delante de "T.N.T. for the Brain", pues porta una estructura atractiva más radiofónica. Es su desarrollo, de fondo, más cantos gregorianos, otorgando un ambiente calmado en la tormenta. Otra de las canciones posteriores, "The Roundabout", sería la elegida en principio como tercer single, lo que al final se desestimó sin motivo aparente (posiblemente por la escasa acogida del segundo). "The Roundabout" se aproximaría más a 'Enigma 2', por su melodía vocal principal dominada por un estilo de canto indígena africano, aunque está bien cercano al de los indios americanos, que tan de moda se pusieron en las Nuevas Músicas gracias a grupos como Sacred Spirit. Tampoco se trataría de los mejores cortes del álbum, a pesar de sus buenas intenciones, siendo la propia "Why!..." o por supuesto "The Child in Us" las mejores elecciones. "The Child in Us" es sin duda la mejor pieza del trabajo, especialmente por unas intenciones vocales que nos transportan al subcontinente indio (está cantada en sánscrito), combinado con el sonido de flauta shakuhachi y los inevitables cantos gregorianos, en cuyo conjunto se respira una estupenda paz y un halo de unificación y armonía, una orgánica mezcla de culturas de la que hablaba Cretu en la promoción del álbum. Retomando los paisajes instrumentales, en los que este avispado músico es también un consumado artista, "Shadows in Silence" es un oasis de intenciones tranquilas, parecidas a las de "Almost Full Moon" (que acompañaba al CDsingle de "Beyond the Invisible"), ambas con teclados y voces étnicas de fondo. "Prism of Life" es la última de las canciones, algo más coral (se trata de un coro zulú), combinando de nuevo las intenciones de los padres de este álbum, las de 'Enigma 1' y las de 'Enigma 2'. Para finalizar, "Odyssey of the Mind" es la réplica al tema de inicio, un final con la voz femenina y la conexión con los astronautas de la nave Discovery, pero reproducidos al revés; además, la inevitable (pero deseable, sin duda) fanfarria y la frase de  Louisa Stanley: "No hay un maestro que pueda enseñar algo nuevo. Él puede ayudarnos a recordar las cosas que siempre supimos". En el CDsingle de "Beyond the Invisible", había una canción nueva, "Light of your Smile", aunque realmente ya había aparecido en una edición especial de "The Cross of Changes". Salvo por un par de composiciones especiales, el disco funciona más en conjunto que por separado. Cretu experimenta en una obra avanzada y exótica a la vez, grabada en su estudio ibicenco (A.R.T. Studios), suaviza las percusiones, utiliza varios estilos vocales, incorpora nuevos sonidos que unen varios continentes (ópera, samplers de ciencia ficción, voces de la India, de Mongolia, de África...) y atrapa con algunas de las melodías, que nos transportan de la luz a la oscuridad y viceversa, con una elegancia característica. En cuanto al viaje musical por el globo, comentaba esto: "Podría abrir una tienda de música étnica con todo el material oculto en mis armarios, desde 'Enigma 1' he escuchado cientos, si no miles, de CDs, grabaciones, samplers, etc. Y ni siquiera un 1% es útil en un proyecto de Enigma". La labor de investigación es mayor de lo que sus críticos, poco documentados por lo general, le achacaban, y delata un estupendo afán por conseguir el sonido perfecto. 

Tras su espectacular contribución en los discos anteriores, Johann Zambryski volvía a recrear la mente de Michael Cretu en un diseño de producto espectacular, tanto la portada como el interior son avanzadas muestras de ilustración y packaging (una edición del disco era de papel normal, pero en otra el libreto estaba impreso en plástico transparente), que fueron nominadas al premio Grammy en 1998 en la categoría 'Best recording package'. También "Le Roi Est Mort, Vive le Roi!" obtuvo la nominación en esa edición de los Grammy a 'Mejor álbum de New Age', compitiendo con Mike Oldfield, Vangelis, Paul Winter o Michael Hedges, que se llevó el premio de manera póstuma por su trabajo "Oracle". Dice Cretu que, en su actitud hacia la vida, él siempre busca respuestas, y que a la hora de preparar un disco, llega un momento en el que la situación va fluyendo poco a poco, hasta que todo cuadra. La jugada volvió a salirle redonda con su tercer trabajo, pero tenía que continuar alerta porque era muy consciente de que cualquier fallo podría suponer la caída de su enigmático imperio en favor de cualquier joven con las suficientes dotes para conectar con el público. Ya se sabe, 'Le Roi Est Mort, Vive le Roi!.

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28.11.13

ENIGMA:
"The Cross of Changes"

En 1990 se produjo un fenómeno musical por el que música moderna y antigua se entregaban a una fusión sin precedentes en la que el músico rumano Michael Cretu, escondido tras el nombre de Enigma (junto a su esposa Sandra, Frank Peterson y David Fairstein), se deslizaba por una pendiente de lujuria entre voces antiguas de contexto religioso, elementos sampleados y ritmos cercanos al dance y al ambient. Tres años después de ese trabajo inusual y rompedor mundialmente de título "MCMXC a.D.", su autor se adentraba en otra sensualidad más mundana, la de la world music, en un viaje sonoro por Asia y Europa. Desenmascarar a Michael Cretu supuso irrumpir en una discografía anterior bastante desconocida (salvo posiblemente por la canción "Samurai" y tal vez por el single "Gambit") pero también extensa, en solitario o produciendo a otros músicos, durante los años 80. Cuando se dio cuenta de las posibilidades de la fusión de elementos antiguos, incluso étnicos, con la tecnología de los años 90, sólo tuvo que adaptar su forma de componer y encauzar correctamente unas ideas que pasaban irremediablemente por el trabajo en el estudio de grabación, naciendo un nuevo Cretu y un nuevo sonido, al que el nombre contribuyó a enigmatizar.

Cretu, avispado como pocos, comprendió que lo que había comenzado con cantos gregorianos podía continuarlo de manera incluso más rotunda con músicas del mundo, que tan en alza estaban en aquella época de cambios, globalización, mezcolanzas y descubrimientos. Contaba además con la ventaja de la calidad y la innovación en cuanto a la grabación digital y de una mente activa e inspirada que iba a desarrollar una serie de ideas acertadas que iban a continuar por la senda del éxito. Virgin Records también se aprovechó de la situación, y publicó "The Cross of Changes" en 1993, tres largos años después de que "MCMXC a.D." se convirtiera en su álbum más lucrativo del momento, así como una edición especial muy limitada en 1994, con tres nuevas remezclas de los singles principales: "Return to Innocence", "Age of Loneliness" y "The Eyes of Truth", de los que hablaremos enseguida. Con un título que deja bien claro que nos encontramos en una continuación (al menos en cuanto al estilo, al alma) del trabajo anterior, "Second Chapter" es la pieza de inicio, en la que el ambiente misterioso introduce una fanfarria que ya sonaba en "MCMXC a.D.", esa especie de sirena de barco que algunos llaman 'el cuerno de Enigma' que se iba a convertir en identificativo santo y seña de los discos de este grupo ficticio. Un comienzo muy original (un atrevido sonido de viento de apariencia gitana), da paso a un colorido canto mongol con espectacular vocalista y a las mismas flautas shakuhachi sampleadas que auparon a "MCMXC a.D." al número 1 en media Europa. Se trata de "The Eyes of Truth", creación sugerente y distinta de lo que se podía escuchar en cualquier radiofórmula, en la que la sensualidad de los vientos unido a lo erótico de la voz conforma una canción verdaderamente inspirada, dotada además de un poderoso ritmo que entra de lleno en el etno-tecno que practicaban grupos exitosos como Deep Forest o, pocos años después, experimentos controvertidos como Sacred Spirit y más aceptados como la banda multicultural Afro Celt Sound System. Dicha cadencia es suave, elegante, como sucede en prácticamente todo el álbum, donde la electrónica no acapara necesariamente todo el protagonismo, es la combinación étnico-electrónica la triunfante, el baluarte de este fascinante sonido. Cretu estaba verdaderamente motivado en esta etapa gloriosa de su obra, y la irrebatible demostración es el corte estrella del álbum, ese single de éxito que exigía Virgin, una sencilla canción titulada "Return to Innocence", radiada sin cesar en la publicidad de radios y televisiones, para la que el músico rumano utilizó cantos del pueblo Amis, aborígenes taiwaneses que fueron confundidos con indios nativos americanos. Los ambientes étnicos modernizados seducen de manera natural, acompañados en general por la sensual voz de Sandra, de igual manera que en su primer trabajo. Concretamente, "I Love You... I'll Kill You" recuerda sobremanera a aquel "Mea Culpa" que fue segundo sencillo de "MCMXC a.D.", si bien se añade el válido complemento de la guitarra, como lo demuestra el poderoso solo aquí incluido. Más sonidos indígenas se escuchan de fondo en "Silent Warrior", otra canción interesante en lo que a estas alturas es ya un álbum muy completo. El intérprete en esta ocasión es el propio Cretu, que intenta así reverdecer su época de "Samurai" con este otro 'guerrero silencioso'. "The Ring of the Dolphin" es el tema más tranquilo, con entradilla de teclados y silbidos de acompañamiento, además de la inevitable voz, para una atmósfera muy agradable que ayuda a equilibrar el disco y que está dedicada a su esposa Sandra. En "Age of Loneliness (Carly's Song)" escuchamos más flautillas y voces que recitan eróticamente junto a otra más étnica que domina el conjunto de la pieza junto a la base rítmica. Esta canción se incluyó, retocada, en la banda sonora de la película "Sliver", protagonizada por Sharon Stone en el momento álgido de su popularidad (basada, como la música de Enigma, en un innegable erotismo). Lo evocativo de las construcciones musicales de Michael Cretu hace que sean estupendas para spots comerciales, es el caso de algunas de las composiciones anteriores y de "Out From the Deep", donde Cretu vuelve a tomar la iniciativa vocal sin prejuicios. La guitarra vuelve a sonar frenética al final de la pieza, desembocando en "The Cross of Changes", un último corte más relajante y abierto a nuevos experimentos globales y tecnológicos, que llegarán definitivamente años después con trabajos eficaces como "Le Roi Est Mort, Vive le Roi" o "The Screen Behind the Mirror". Escuchando este álbum se pone de manifiesto que una buena idea, bien producida y ejecutada, no tiene por qué pasar de moda, de hecho en la música actual suenan demasiadas ideas robadas del pasado, por ejemplo de trabajos como éste, que cuenta con una espléndida producción a cargo de un Cretu que, ciertamente, también tomó 'prestados' ciertos ritmos de otros artistas, si bien el empleo de esos elementos sampleados (de canciones de Led Zeppelin, Genesis, Black Sabbath, U2, Peter Gabriel, Anne Dudley o Vangelis, entre otros) es nimio y no ensombrece su creatividad. Lejos de eso, "The Cross of Changes" se erigió como un fenomenal ejemplo de fusión, con una enorme labor de composición y ejecución que para muchos superaba a su primer disco, y volvió a ser un superventas en Europa (aunque no vendió tanto como su antecesor, fue número 1 en Gran Bretaña y alcanzó puestos importantes en Alemania, Suecia o Suiza) y llegó al noveno lugar en los Estados Unidos. En España alcanzó el número 6 en marzo de 1994. Tres videoclips ilustraron los tres singles del trabajo, en general con imágenes folclóricas, destacando especialmente un "Return to Innocence" en el que, en un bien conseguido efecto, todo iba al revés, y la fusión acuático-terrestre de "Age of Loneliness".

Aunque se eliminen los cantos gregorianos (hubiera sido fácil continuar en esa línea), el misticismo vuelve con la espiritualidad y una estupenda conexión con la Madre Tierra a través de sonidos naturales y elementos folclóricos. También se incluye en el libreto un texto del poeta místico musulmán Jalaladdin Rumi, inspirador de los conocidos 'Derviches giróvagos', que iría en consecuencia con las imágenes simbólicas del cuadernillo, un atractivo diseño obra de Johann Zambryski (encargado del artwork de los primeros álbumes del grupo), en el que figuran las letras de las canciones y los datos del trabajo: Cretu (de nuevo con el pseudónimo de Curly M.C.) firma todas las canciones y ejerce de productor e ingeniero de sonido desde su estudio ibicenco, A.R.T. Studios, e interpreta todos los instrumentos y programaciones excepto las guitarras (a cargo de Jens Gad y Peter Cornelius) y las voces de Angel (Andreas Harde en realidad, que interpreta "Return to Innocence"), Sandra (la esposa de Cretu), Louisa Stanley y Curly M.C., es decir, Michael Cretu. De sus dos colaboradores en la idea original de Enigma, David Fairstein continúa en "The Cross of Changes" su colaboración como letrista, mientras que Frank Peterson abandonó el grupo por discrepancias con Cretu, y años después mantuvo la idea del canto gregoriano como instrumento de fusión antiguo-moderna en otro grupo de estudio, de nombre Gregorian, aparte de introducir dicho elemento en la música de su pupila y esporádica compañera sentimental Sarah Brightman, con el culmen del álbum "Eden". En cuanto a Cretu, no tardaría mucho en volver a la senda del éxito con otro fenomenal trabajo de Enigma, "Le Roi Est Mort, Vive le Roi!".

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30.8.08

ENIGMA:
"MCMXC a.D."

Desde el silencio de una antigua abadía, muy lentamente, unos delicados teclados invitan a la relajación. La sugerente voz de Louisa Stanley se identifica como 'la voz de Enigma' y nos hace una misteriosa proposición: "En la próxima hora vamos a llevarte con nosotros a otro mundo, un mundo de espíritu, música y meditación; apaga la luz, respira profundamente y relájate, comienza a moverte despacio, muy despacio, deja que el ritmo sea la luz que te guíe". De repente, una corta fanfarria (que iba a convertirse en santo y seña de este grupo) emerge y da paso a la gran sorpresa, un coro de monjes gregorianos que se fundía con la atmósfera de olor a algo antiguo e incienso. Con este comienzo y su espectacular ejecución, lo extraño sería que este sonido tan particular no se hiciera tremendamente popular, Enigma no sólo es el nombre de una banda de laboratorio que revolucionó el panorama musical de 1990 sino que además ese enigmatismo era la auténtica intención de su creador y único miembro (aunque con la ayuda en su concepción de Frank Peterson y David Fairstein), el rumano Michael Cretu, que quería -o así decía- "que la música hablase por sí misma", sin importar los nombres y personajes implicados en su creación. Del misterio que rodeó la publicación de este álbum por parte de Virgin Records (realmente no contiene ninguna información, con lo cual se especuló con las autorías de grandes mitos del estudio de grabación como Alan Parsons o Mike Oldfield), procede el nombre de Enigma, y como era de esperar (muchos opinan que se trataba tan sólo de una maniobra publicitaria) contribuyó a que su fama e interés fuera aún mayor, lo que se tradujo en suculentos royalties. Sea como sea, con "MCMXC a.D." ('1990 anno domini') Enigma inauguró un nuevo y exitoso modo de combinar la música antigua o tradicional con elementos electrónicos en una extraña intemporalidad que iba a contar con numerosos seguidores e imitadores hasta la actualidad.

"Sadeness (Part I)" fue la canción que inició la ascensión fulgurante de Enigma en popularidad, merced a una interesante base rítmica unida a la efectiva melodiosidad de una flauta shakuhachi (flauta de bambú japonesa) sampleada, al ambiental coro de monjes y a otras voces envolventes en francés que se unen al contexto electrónico, como la de la conocida cantante Sandra, esposa de Cretu desde 1988 hasta 2007 y posiblemente inspiradora de la sensualidad impregnada en el trabajo. "Sadeness (Part I)" es una muestra imprescindible de la búsqueda de nuevos caminos de la música moderna en un terreno delicado pero que, de manera asombrosa, produce una perfecta y atrayente casación de corrientes musicales separadas por milenios, unificando en un mismo material la conexión con la mente (la religiosidad del canto gregoriano como forma de contacto espiritual en la antigüedad) y con el cuerpo (ritmos dance y ambient muy acertados, de inevitable seguimiento), en una curiosa armonía de un falso misticismo que simbolizaba la lucha entre la religión y la sexualidad. En el contexto pseudoreligioso del trabajo, la extremada sensualidad de ciertos momentos del mismo (por sus voces susurrantes, jadeos y referencias al Marqués de Sade), abrió una polémica que posiblemente le favoreció, incluida una provocación que iba más allá en sus imprescindibles videoclips, dotados de un marcado erotismo (en especial el de su tercer single) y censurados por la MTV y otras cadenas de televisión. A "Sadeness (Part I)" le siguió, como segundo sencillo, "Mea Culpa", más rítmica que su predecesora, más sensual en sus voces, de nuevo con gran protagonismo de la flauta sampleada, además de la apagada aparición de una guitarra eléctrica. Como tercer tema para promocionar el álbum se eligió "The Principles of Lust", que correspondía realmente en el disco con el titulado "Find Love", otro corte espectacular que sumerge al oyente en un mundo oscuro, de sonidos extraños, ritmos frenéticos y emociones lujuriosas. Como último single, el también último corte del disco, "The Rivers of Belief", con el mismo ritmo característico de todo el álbum pero con más estilo de canción tradicional, con la voz de Michael Cretu y sin cantos gregorianos. Aparte de esos cuatro sencillos, es obligatorio reconocer que "MCMXC a.D." funcionaba como conjunto y recogía una gloriosa variedad de atmósferas, ritmos y samples (entre ellos, extractos de María Callas -en el corte "Callas Went Away"-, de John Williams -las conocidas cinco notas que nos comunicaban con los extraterrestres en 'Encuentros en la tercera fase'- o del mítico álbum "666" del otrora grupo de Vangelis Aphrodite's Child) que constituyen, sobre todo en esa época (aunque hay que reconocer que el trabajo no ha pasado de moda en absoluto), una experiencia única. Otro elemento que impactaba en el álbum era la fabulosa flauta sampleada: más que en sus álbumes en solitario, fue en su colaboración de 1988 con Manfred Thissy Thiers (con quien había coincidido en el aplasticado grupo de 'New Wave' Moti Special), "Belle epoque", donde ya se dejaron escuchar, concretamente en el single "Mona Lisa", dichas flautas shakuhachi que serán tan características, en sólo un par de años, del 'sonido Enigma'. "MCMXC a.D." alcanzó la escalofriante cifra de 14 millones de copias vendidas en todo el mundo, algo verdaderamente extraño para unos piadosos cantos gregorianos, fue número 1 en varios países como Gran Bretaña, Francia o España (donde también alcanzó el número 1 el sencillo "Sadeness (Part I)"), así como muy bien posicionado en casi todo el resto de Europa y en EEUU, donde alcanzó el número 6 en las listas de ventas. En 1991, una edición limitada de "MCMXC a.D." incluía cuatro nuevas remezclas de "Sadeness", "Mea Culpa", "Principles of Lust" y "The Rivers of Belief", los cuatro sencillos del álbum, y más remezclas de "Sadeness" y "Mea Culpa" venían contenidas en un segundo disco de una nueva edición especial en 1999. En 2003 se publicó el DVD "MCMXC a.D. The Complete Album", que recogía, trece años después, todo el primer álbum en forma de imagen, junto a una amplia entrevista con Michael Cretu. Dos años antes había visto la luz otro DVD de Enigma con todos sus videoclips, "Remember the Future", incluídos "Sadeness", "Mea Culpa", "Principles of Lust" y "The Rivers of Belief". Aunque seguramente situados en un segundo plano (tras la bonanza económica), numerosos problemas acosaron a Cretu y su propuesta gregoriana: este habitante de la isla de Ibiza firmó sus temas en el disco como Curly M.C. ('curly' por su pelo rizado, M.C. por sus siglas), lo cual nadie descubrió hasta que su anonimato tuvo que salir a la luz por mediación de los tribunales, ya que Kapelle Antiqua, coro de la ciudad de Munich, denunció que en "MCMXC a.D." se habían utilizado sin permiso sus grabaciones de cantos gregorianos. Aunque todo se solucionó fácilmente, el nombre de Michael Cretu salió a luz y resolvió el misterio de Enigma. El segundo problema fue interno, llegó varios años después, y vino por parte de Frank Peterson, productor alemán (de Sarah Brightman o Ofra Haza, por ejemplo), que aliado con Cretu desde mucho tiempo atrás fue, según él, el impulsor y principal ideólogo de "MCMXC a.D." (su pseudónimo en el disco era F. Gregorian), siendo arrinconado por las ansias de protagonismo del rumano. Curiosamente, y aprovechando totalmente la idea de ese tipo de cantos eclesiásticos, Peterson fue el impulsor del proyecto Gregorian desde finales de la década.

En 1993, los cantos gregorianos alcanzaron un éxito sin precedentes por mor del disco publicado por EMI "Las mejores obras del canto gregoriano", una reedición de un trabajo grabado originalmente en 1973 por el Coro de Monjes del Monasterio Benedictino de Santo Domingo de Silos, que en España alcanzó unos sorpresivos cuatro discos de platino. Tal vez fuera "MCMXC a.D" parte de ese éxito tardío y Cretu (o los miembros de Enigma, en general) un visionario, el caso es que en octubre de 1995, los Monjes de Silos dieron el basta a EMI por ser, según ellos, una compañía que sólo pensaba en el dinero, y expresaron su pesar por la degradación del canto gregoriano, "por gente que utiliza su música sacra para bailar, excitarse y llevar a cabo actos pornográficos". En cierto modo tenían razón, pero el mundo no era ni mucho menos (afortunadamente) el de la Edad Media, y la libertad accedió, legalmente, al pecaminoso campo de la música. Cretu continuó utilizando cantos gregorianos fusionados con otro tipo de músicas étnicas en los siguientes álbumes del proyecto Enigma, un grupo de catalogación difícil por su propuesta novedosa, cuya originalidad (así como misterio y provocación) de su primer disco le hizo vender millones de ejemplares, y que con esas originales propuestas (en especial las de los cuatro primeros trabajos) ha consolidado a Michael Cretu como un compositor de gran talento y un productor excepcional.