Mostrando entradas con la etiqueta Claudio Simiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Claudio Simiz. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de octubre de 2021

CLAUDIO SIMIZ Cuando la primavera sea de todos




MARINAS

I

El que no ha remontado los mares de la infancia/ y recorre pedestre y solitario/ las costas entrevistas en los años de bruma/ y bebe su alcohol en puertos macilentos/ donde un día creyó que ella estaría esperándolo/ no recuperará jamás su corazón/

Acaso intuirá/ sí/ que la sirena no era un sueño/ ni un señuelo/ no/ era el amor/ la voz del verdadero amor/ la sinuosa pasión de lo profundo.


II

No es oro, no 
aunque la luz lo enciende.
Es un puñado de arena 
que se va deslizando de tu mano
y se vuelve otra vez
arena indiferente.
No es lluvia, no, 
es arena regresando a la arena
antes de la próxima ola,
    pero de pronto
puede ser tu corazón,
la simiente desvelada
de lo que no ha sido,
el peso de una lágrima
a merced del viento.


III

Bebamos, 
la playa ha desplegado su sinuoso mantel.
El mar celebra sus olorosos partos,
crepita el cielo desbandado de pájaros.
Brindemos, 
por las islas ignotas,
abrumadas de distancia,
y el vino que seremos
en los labios del tiempo.
Ante el gris desatado 
que de inmenso parece una calle desierta
levanto mi copa de sal;
a través de todas estas millas de lágrimas
ya no sé si te espero
o te recuerdo.


HAIKUS

Buscó la noche 
entre las luciérnagas.
Amaneció.


Cede la bruma.
Todo es antiguo y nuevo 
en la mañana.


El alba tarda.
El silbo del zorzal 
le abre camino.


Clama la noche.
Se desliza la luz por 
tu silencio.


La hojita ocre 
no volverá a la rama.
Libre agoniza.


EL PIBE DE LA BOLSITA

Nunca tendrá mañana la embriagada 
luna que aspira entre sus manos frías. 
Sus noches, una tumba, y sus días 
un cilicio de piel deshabitada. 

No cabe el mundo en la desorbitada 
pupila, que ya muestra las estrías 
de una historia contada por sangrías 
y una cuna cautiva y enzarpada. 

El pibe en su bolsita infla un sueño 
tal vez allí, de algo sea dueño 
y la brutalidad no dicte las leyes. 

Y mientras él su sombra va esquivando, 
los poderosos siguen azuzando 
sus hoscos, foscos, sordos, torvos bueyes.


LA PRIMAVERA NO ES

La madrugada en que comenzaba la primavera, Sergio, un niño que vendía flores en una ruta con su madre y hermana, murió atropellado por un auto.

La primavera no es de la florida 
reina que arroja besos a la gente,
ni del alcalde, ni del Presidente
que corta cintas con su mano henchida.

La primavera no es del homicida 
que desflora la vida impunemente,
ni del rico, que empuja al indigente
a convertir sus hijos en herida.

Ante tu cuerpo en lirios deshojado 
la primavera huyó de lado a lado
escondida en disfraces y en apodos.

Un día volverá tu canto tierno 
a desterrar los ramos del invierno 
cuando la primavera sea de todos.






En Poesía reunida (1980 – 2017), libro digital, 2021 / De Café con lluvia, 2017 
Claudio Simiz (Buenos Aires, 1 de junio de 1960) / Selección y fotos: jmp

jueves, 14 de mayo de 2009

Claudio Simiz: “El dolor de los otros” y otros poemas inéditos


_
_
Marina I


No es oro, no,
aunque la luz lo enciende,
es un puñado de arena
que se va deslizando de tu mano
y se vuelve otra vez arena indiferente.
No es lluvia, no,
es arena regresando a la arena
antes de la próxima ola,
pero de pronto
puede ser tu corazón,
la simiente desvelada
de lo que no ha sido,
el peso de una lágrima
a merced del viento.


_
Los años


“Esta segunda inocencia
que da el no creer en nada”
Antonio Machado


Este que no quería ver cómo la luz de su cuarto se apagaba/ y surcaba el océano al cruzar la avenida/ y juntaba piedritas de colores de todas las galaxias/ maravillosamente/ es el padre de este hombre raído/ trizado de metralla visceral, silenciosa/ náufrago de los mares que nunca alcanzará/
¿Seguís ahí, Papá/ tu risa estentórea debajo de la almohada/ para espantar al Cuco?


_
El acróbata


El acróbata se apropia un segundo del aire/ sabe que nunca será suyo/ pero él igual lo apresa/ y el aire lo sostiene un instante/ le acaricia el esfuerzo/ lo devuelve a las grávidas cosas como madre a la cuna/
Y el aire será el mismo/ transpirado, perlado de otros sueños/ y el hombre será otro/ porque algo de sudor se ha escurrido en el éter/ y ni una brizna de brisa/ le queda entre los dedos.


_
El dolor de los otros


Uno lo ve pasar/ surcar de rojo tardes anodinas/ golpear de puñetazo o de gotera/ las espaldas del sueño/ Uno oye su respirar terco/ el eco asordinado/ el esternón vibrante/ el diapasón en carne viva/ Uno siente a su lado su densa sombra verde/ ese procaz, acidulado almizcle/
Y acaso tarde/ mágicamente tarde/ se reconoce labio de la herida/ sílaba atónita de años/ y se desencandila del espejo/ apenas casi sin entornar los párpados/ uno empieza a llorar/ sin traducir las lágrimas.


_:
Claudio Simiz nació en Buenos Aires en 1960. Doctorando en Letras por la UBA, se desempeña como investigador (UBACYT). Es formador y capacitador docente, siendo su especialidad los talleres de escritura y la sociología de la literatura; en torno de estas temáticas ha publicado trabajos críticos en revistas y en publicaciones académicas de distintas universidades. Tiene publicados siete libros de poesías.
:_
Foto: Archivo de la talita dorada.
_