Mostrando entradas con la etiqueta Poesía inédita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía inédita. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de diciembre de 2023

FLORENCIA LOBO En este momento

“Sin tirar la toalla, City Bell, 15 de diciembre de 2023”, jmp




En este momento, el corazón de un oso pardo
late apenas ocho veces por minuto.
Una pizca de energía que gaste de más 
y no podría salir vivo de este invierno. 
Pero así, en la extrema quietud 
sostiene la existencia.
En unos meses se lo verá como si nada
atrapando salmones en el río.
El oso hiberna porque sabe que no puede 
hacerle frente al invierno
(hay humildad e inteligencia en ese acto).
Si pudiéramos trazar límites con tanta destreza
cuando algo se vuelve intransitable:
suspender el deseo, maniobrar el corazón 
como un perfecto artefacto 
de medición de lo que importa.
El oso un día decide despertar
y sale ávido del vientre de la roca
(y el hambre lo primero que come 
es la cabeza del miedo).
Así, como quien vuelve de un sueño,
barrer la nieve caída en las palabras
y decir: ahora, mundo 
sabrás que existo.


(Un poema inédito escrito hace tiempo, que de repente se me presentó muy actual. Hace días que paso de la alegría de estar de vuelta a la angustia de este presente horrible en el que nos metimos. De vuelta entre bosques, me cuesta no pensar en la idea de aprender a hibernar, pero por cuatro años seguidos, más o menos) / 

Florencia Lobo (San Miguel de Tucumán, 1984) / Desde pequeña vive en Ushuaia, Tierra del Fuego /  Poeta, editora y correctora / Foto: jmp “Sin tirar la toalla, City Bell, 15 de diciembre de 2023” / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

viernes, 4 de noviembre de 2022

LIS ENDERSON Los cuerpos



he visto subir por tu cuerpo al invierno
desnudo, decidido
me lo entregas en cruz
junto a tu calor
y mi lengua, comprendiendo un lenguaje
va a tu encuentro
recorre el largo camino de tus labios
y en cada ansia
mi piel despierta
abre agujeros
rebalsan antiguas quietudes
y en desespero animal se imanta
en el centro mismo de tu cuerpo
despierta lo inerte
mis pezones trazan
la luz y sus sombras
los cuerpos
se hacen cómplices 
cuando acontece 
el milagro



Lis Enderson (Buenos Aires, 7 de mayo de 1975) / Ph Mirella Morettí, “Contraste”, c. 1973 / 

domingo, 8 de mayo de 2022

JORGE AULICINO Un poema inédito



NATIONAL GEOGRAPHIC

Se pueden imaginar los antiguos animales
con garras de oso y colas de serpiente,
alas y dientes de sable,
pero los tigres siberianos y las grandes leonas
fueron los que reinaron realmente 
sobre bosques y manadas.
Anduvieron sembrando terror
entre árboles nevados y pastizales
en la vieja práctica de la sobrevivencia,
que exige arte y concentración,
nada de dejarse estar o “qué amenazantes
las sombras en la ventana”.



Poema inédito de Fuera de lo general, 2022 / 
Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949) / Foto: jmp

lunes, 29 de noviembre de 2021

JORGE ALEMÁN Get Back



Get Back 

    Se encuentran en la sala / ensayan con temas clásicos que recuerdan que siempre fueron una banda de rock / parodian a otros grupos y cantantes / se burlan de sus propios temas de siempre / desafínan y se ríen de los viejos tiempos / se calientan con sus instrumentos / se pelean y se insultan / dicen saber que no son los mejores o no pueden como antes / se ayudan y se escuchan con una inquietante atención /unos a otros se cambian las letras / deliran/ nadie puede entrar en ellos / finalmente todo el genio se conjuga en el ensamble de los días / y finalmente suben a la azotea y por fin son ellos / ellos suenan como ellos / como nadie / perfectos como un milagro / siendo inevitables y únicos dan el último concierto de sus vidas al aire libre .

29 de noviembre de 2021 

*

    Ese tipo hace años que está despierto mientras los demás duermen / Es pura luna y cigarrillos caminando entre cuerpos desamparados / en la madrugada ya siente que en su reloj falta una aguja pero son las 6 / siendo tan mayor sigue buscando a alguien que no sabe quién es / es dolor? / es amor ? /sentir que lejanía y proximidad nombran lo mismo / Y como si fuera muy joven toma la navaja que dibuja el vacío en las estrellas.

26 de noviembre de 2021 


    Sentí el frío / esa humedad horrible en tu alma / hay paisajes que nadie puede socorrer / ni aquel dios de los otros te puede volver a la luz / sentí la gélida mano que viene con los días del crepúsculo / y no pidas nada a nadie / ya te tocó el día en qué la pasión ardió en tus ojos hasta quemarlos / sentí el miedo de las mujeres que nunca fueron amadas y ellas mismas eran el amor / sentí la cobardía de esos hombres que esperan todo para ellos / sentí hasta perderte en el bosque / fuera del camino principal / sentí sin miedo / que es así como nace la belleza de la palabra justa .

22 de noviembre de 2021 


    El tipo dice que si sentí un cuchillo en la espalda en el viaje es porque no hay más ida o vuelta / solo hay tránsito y tu alma es una caja de resonancia de aquellas palabras que no le piden permiso al tiempo / el cuchillo es un sueño equivocado dice el tipo / vos ya no te vas ni volvés / ya verás que las heridas son firmas de los autores de tu cuerpo /que ahora se han vuelto la pluma que escribe aquel nombre con gracia.

20 de noviembre de 2021 




Selección de textos del muro personal de FB de JA (noviembre 2021), José María Pallaoro 
Jorge Alemán Lavigne (Buenos Aires, 30 de marzo de 1951) / Psicoanalista, escritor y poeta / Foto: Imagen del documental “Get Back”

miércoles, 3 de noviembre de 2021

JORGE ALEMÁN Dice el tipo



Dice el tipo que ya no atrapa Safo los corazones de nadie / ha crecido la niebla en la playa de su cuerpo insolente / y ya no necesita del cansancio de los hombres / esa fatiga que crece como una piel blanca sobre la flor más deslumbrante / no despiertes a Safo / no insistas porque es arrogancia despertar a la mujer que ya espera a un solo hombre y no sos vos dice el tipo 

17 de septiembre de 2021


El tipo dice que ahora no se rompió nada / que ya estuvo roto al nacer cuando aquel jarrón de penumbras estalló en mi frente / por eso solo llevo astillas clavadas en el pensamiento  / así que el tipo dice que si ahora perdí a mi gran refugio no importa / es tan solo el paso de las horas que hacen correr los breves fragmentos de un dolor antiguo por mis venas / Por eso nunca entenderás nada / dice el tipo

21 de septiembre de 2021


El tipo dice que si se capta el presente puro por fuera de los ríos del tiempo y no hay lugar para el sentido/ se esfuman todas las escenas / ni las pesadillas más sórdidas aguantan el frío poderoso de ese instante / un abrir y cerrar los ojos que no tiene historia / entonces ahí dice el tipo y solo ahí aparece el único nombre que te eligió/ tu momento fallido en la pila bautismal donde nunca has estado como una criatura propicia / mientras la guerra canta para vos una canción de cuna semejante a una mujer

30 de septiembre de 2021


El tipo dice que no aguanta más la letanía de los decepcionados / los que dilapidan su energía esperando otra cosa en lugar de seguir buscando / porqué les gusta tanto ésta insatisfacción? / porqué el panegírico de la insuficiencia? / odio a los desilusionados que nunca es lo que debía haber sido dijo el tipo / si quieren otra cosa que empujen de todas las formas posibles sin repetir las maneras del enemigo / dice el tipo que esas quejas no son de los que quieren de verdad que el curso de las cosas cambien sino que esperan confirmar la peor de sus anticipaciones / para que vuelvan los centuriones y entonces poder decir que ellos lo habían advertido / este juego ya lo vi / dice el tipo

5 de octubre de 2021


Dice el tipo que si los duendes supieran que nunca supe estar sin vos y envejecí en pura ausencia simulando no necesitar nada ahora reirían hasta que el mundo se rompiera para hacerme nacer de nuevo

20 de octubre de 2021


Sabe que ella puede matarlo mil veces y que todos sus puñales serán justos / ciertos como la vida entregada a la intemperie / pero no sabe cómo se llora por amor y adivina que la clemencia es enemiga del poema / ahora en el tiempo que le resta que sepa ataviarse para que sus heridas manchen de luz a los extraños días irisados de ausencia

28 de octubre de 2021


El tipo me dijo que no entienda / en vano es escuchar sonidos del odio si te quieren matar / ahora amanece sin paz/ has elegido a Safo para tu ofrenda y ella nunca quiso otra cosa que verte caer en tu inútil poema

29 de octubre de 2021


Selección de textos del muro personal de FB de JA (septiembre / octubre 2021), José María Pallaoro 
Jorge Alemán Lavigne (Buenos Aires, 30 de marzo de 1951) / Psicoanalista, escritor y poeta / Fotos: jmp /

viernes, 22 de octubre de 2021

DANIEL PONCE Diez poemas inéditos de Pena capital



Declaración

Midieron mi cabeza y luego la pesaron.
Estaban observándome por una hendija.
Escrutaron mi camisa. 
Pusieron las llaves de mi casa 
en un balde con kerosene.
Me revisaron la boca, el fondo de la lengua.
Ordenaron que orinara sobre papel cazamoscas.
Tuve que beber agua de un cactus
que sabía a naufragio.
Me ordenaron escribir esto,
luego firmarlo.


Pena capital

Nacer, morir, renacer ¿de qué está hecha la vida?
¿De arena, de niebla, de espanto, de piedras?
Los últimos mensajes que recibo son órdenes,
órdenes que nadie puede cumplir
ni siquiera yo que me dediqué al orden
sabiendo que no lleva a ninguna parte.
Los primeros mensajes que recibí fueron de alerta
para que me pusiera en guardia y estornudara
ante el polvo de los libros y el moho de las letras.
¿Con qué está tejida la tela que me separa
de aquel que fui y que, hoy, no reconozco?
Oigo gritos, nadie puede quedarse callado.
Me callo a medias, murmuro.
¿Para qué fue hecho el silencio?
Nacer, morir ¿renacer? ¿para qué?
Oigo gotear la canilla; el silencio
quizás fue hecho para tragar la ausencia.
El tiempo es la sombra de una medalla,
sin embargo, pesa más que piedras en un páramo.
El tiempo es cavar una tumba en la esperanza,
es arena, un mendigo sádico.
¿De qué infamia están hechos estos desperdicios?
Vengo del hielo. Mis ropas son pieles de mastodontes.
Tan antiguo como la pregunta. 
Tan muerto desde el principio.


Cornisa

Cuando mi padre enfermó
era como si hubiese quedado en una cornisa.
Desde el piso, lo veía vacilar, ajustarse al escueto reborde,
oscilar como un pingüino, aletear. 
Ni él ni yo podíamos hacer nada.
Todo quedó supeditado a que se abriera la ventana.
Cada vez que algo oscila delante de mí, una rama,
la hoja que va a desprenderse del árbol,
un cable cortado o una tela al viento,
siento que la perplejidad es la única réplica.


El paraíso de los indiferentes

El paraíso de los indiferentes
está poblado por gente cordial,
atestado de espejos.
Duermen la siesta abrazados
a un ancla oxidada
para experimentar confort
y apego a una causa justa.
La demografía es estable
y si alguien muere
nadie lo toma en cuenta.
Amplios salones color remolacha,
veredas con pozos tapados de esponja,
baños que huelen a excrementos sutiles,
el paraíso de los indiferentes
es un club de filósofos analfabetos.
Nadie es expulsado del paraíso,
nadie intenta parecer bueno.
Todos comen.


Transgresiones

H. posee una estadística de exclamaciones
que obtuvo en un sitio de poetas maduros,
agriados por la edad. Jura conocer Islandia.
Q. es un especialista en haikús aguachentos,
martirizado por un dieta ocultista 
en base a zanahoria rallada y alcaparras.
C., por fin, besó a su primo en la boca:
le había dedicado un tomo de sonetos eróticos.
T. salvó de un incendio una estampa japonesa.
O. y L. vaciaron un cenicero en la tumba de Pizarnik.
Ch., prologuista escurridizo,
viaja de incógnito hacia Cacodelphia.


El ejército enterrado

El general que se precie 
debe enterrar un ejército.
Además, erigir una muralla, 
quemar libros, acorralar poetas.
Un general de generales: yo.
Conduzco espectros.
Soy Quin Shin Huang,
me preceden la pena
y los muertos.


Ruinas móviles

No importa la cantidad de espejos
en los que me buscaste.
Aprendamos a olvidar.
Será más fácil que resucitar.
Las cosas del Universo
cambian de forma.
Mi propia cara 
ha escapado 
con otro.


Nueva Babel

En la última habitación, la más alta, en la cima
se oye el brusco lenguaje que está por venir,
sobre una nube de lenguas cansadas, derrotadas
que tomaron la forma de un gas verde
como el fosgeno que peinaba las trincheras,
y debajo de la habitación nadie entiende nada
por la sofocación, por el desconcierto.
Luego, bajo la estrellas reina la intemperie.
La habitación será desmantelada.
No habrá espacio para que el musgo
haga su labor memoriosa sobre los ladrillos,
ni para retribuir el esfuerzo de los habladores.


Emigrado

Vengo del país perdido.
De un país del cual se sale
por un ventanuco. Sin zapatos,
emergí  entre los ligustros
y pasé un invierno viviendo
con gente de plástico.
Olvidé el origen de mis penas
en una alcantarilla.
Vivo en un círculo trazado
por pezuñas. En un cuenco
metido en una bolsa
que está metida en una caja.
Vengo de un país perdido
donde valen las guadañas,
los espantapájaros, los insectos.
No hay modo de regresar.
En los grandes arenales
está escondida la llave.
Queman las plantas de los pies.
Un síntoma, una plegaria, alrededor
de la ingente necesidad de rabiar.


Hablar

Estás tratando conmigo
que estoy muerto.
Como quien se interna
en una montaña sin luz
oyes voces, sospechas
que algo extraño va a ocurrir,
sin embargo, es más frecuente
hablar con muertos
que con vivos.
Los muertos hablan 
hasta el cansancio
y aquello que fue su esplendor
es, ahora, la bruma 
que pone un velo enigmático
sobre sus rostros
tornándolos indistintos
y queda la voz en un susurro
de sílabas separadas
como pronunciadas
por un autómata.
Tratar conmigo, con delicadeza,
es encontrar el porvenir.
Y no podrás saber dónde
se originó mi llamado,
ni cuáles fueron los motivos,
sólo que estas pocas palabras
escapan del estándar,
no esperan respuesta
ni poseen enseñanza alguna.
Con hablar, esto es lo seguro,
será suficiente.



De Pena capital, libro inédito de poemas, 2020 / Selección y foto: jmp
Daniel Ponce (Buenos Aires, 1956)

jueves, 30 de septiembre de 2021

NIEVES VIVIANI La canción del fuego haciéndose en nosotros




La canción del fuego

Tras la llama, la noche,
la noche siempre, hacia adelante siempre, arriba;
arriba el juego indescifrable de las constelaciones,
la ruta de los viajeros del arca,
arriba barcos, faros, ménades, solsticios;
arriba dioses perforando con su aliento el latido de tu pecho,
la crueldad inocente, el silencio puro,
arriba la paz ingrávida y los sortilegios sin misterio,
arriba la perfección aséptica de los arquetipos,
el método pulcro sin esgrima,
arriba la danza del fantasma sin huesos y sin velo,

abajo el tiempo, 
abajo la carne, el barro, el sudor y la fiebre,
abajo las flores, la miel y el dios coleóptero,
abajo los imponderables.
Abajo cuerpos y almas buscándose entre sí,
abajo las muertes (todas), los muertos (todos),
la memoria y las palabras,
abajo el poeta con la boca partida,
abajo miles y miles de Ifigenias con el cuerpo aceitado;
abajo el ojo  tenso, la voz quebrada;
las risas, los pájaros, las ruinas y el espejo.
Abajo la cuerda que salva o mata, según sea el naufragio,
abajo el encuentro y la partida,
abajo los zapatos, el valor, la traición y el algoritmo.
Abajo las velas y el misterio.
Abajo los quebrantahuesos, lo imposible como norma,
el amanecer y las semillas.

Abajo, sobre todo, la canción del fuego haciéndose en nosotros,
y  todas las formas del amor 
porque el amor siempre,
el amor siempre,
el amor siempre.

(Inédito)



Reclamo

No digo que te sobrepongas,
digo que aprendas a vivir con ellos
en tus huesos;
en tu sangre,
en tus sueños,
en el lado oscuro
y en el lado claro de tu alma;
digo que vuelvas
a decir pájaro
recordando
todos los vuelos
que te fueron dados
en sus cantos y versos
destrozados
y digo que asumas
con sereno valor
el tamaño exacto
de la Noche
cuando escuches 
los gritos de los muertos
de esta época
de egoismo y terror
clamando por el cálido abrazo
que les fue negado.


(De Poemas, Ediciones del Clé, Entre Ríos, 2020)





Nieves Viviani (Concordia, Entre Ríos, 1973) / Fotos: jmp, "City Bell, 30 de septiembre"

viernes, 17 de septiembre de 2021

PEDRO DONANGELO El tono impuro de lo que pienso




UNA ADVERTENCIA INNECESARIA EN MI CASO

posible retrato de mí, repantigado en el sofá
esperando que hierva el agua de la pava.
Colores fluorescentes y el blanco de pelos
hasta la punta del rabo casi nunca incólume
sobre el fondo gris algo verde del nuevo tapizado,
pantalones de azul o el azul de los pantalones,
casi imperceptible giro hiperrealista
que incluye a la jirafa de madera, manchas marrones,
bordeadas de amarillo,
entre otros matices
y el tono impuro de lo que pienso.

“No compartir el mate”, dice el espectro
de la muerte número 743.

Se anhela el borboteo de la pava
y el paso de una palabra en este cuerpo,
         tan bien acomodado.



VERSIÓN TOPOGRÁFICA DE LA ORINA DE MI PERRO

ahora, ocioso,
paseo a mi perro
en horas desacostumbradas.
Incómodo, (o algo así, no definido)
por la frecuencia de mis circunstancias
en los ojos de los demás,
bordeamos otra vez el paredón rojo
y me detengo
para crear la versión topográfica
de su orina. Una isla,
un archipiélago donde brama el mar
y azota al acantilado.
La isla se extiende
sobre un país siempre en ciernes.

Más que la lámpara del asceta o una siesta,
necesito un estruendo,
ahora ocioso y repetido
en los ojos de enfrente.



UN PASEO

al fin hiciste lo que pensabas:
correr el clavo para ubicar casi en el mismo sitio
un plato incomparable.
Ese día o el día anterior al que corriste el clavo
viajamos al centro, “pero la recluida, imprevistamente,
apresuró el regreso”
y próximos al Palacio de la Pizza abandonamos tu mirada
en el mendigo que exhibía el pie partido.




Inéditos / 
Pedro Donangelo (Buenos Aires, 1949) / Hacedor del blog El poeta ocasional / Foto: jmp, “Basho” 

martes, 29 de junio de 2021

DANIEL GAYOSO Vive una enorme mujer en un hogar pequeñito




 

LAUREL

(Un divertimento)

 

 

Laura -que deriva de laurel: “victoriosa, triunfante”- es el nombre de mi hija.

A su entusiasmo por inventar conmigo juegos de imágenes, palabras y un reloj de arena

debo este libro, escrito a sus doce y publicado ahora, seis años después.

Para seguir alegrándonos de poesía.

 

“Por juego, por simple juego”

Conrado Nalé Roxlo

 

 

 

Vive una enorme mujer

en un hogar pequeñito,

y asoma por el tejado

su mirada de infinito.

 

 

 

Hay una brecha en mi casa

por donde pasan vecinos,

ciegos, parientes difuntos

y, cuando puedo, yo mismo.

 

 

 

Sacando agua del pozo,

vio acercarse por el llano

a un jinete, a dos, a diez…

Cien bebieron, endiablados.

 

 

 

En época de sombreros

los había que iban solos,

creando sus propios dueños

limpios, bonitos y cómodos.

 

 

 

Vagando por Buenos Aires

va un ciego con una silla.

Y se sienta en donde debe,

según su punto de vista.

 

 

 

Sólo las ruedas llegaron

del viejo sulky. Perdieron

demasiado en ese viaje...

Pero bueno, se lucieron.

 

 

 

Arribó el explorador

al sitio que más ansiaba.

Muy solo, sin provisiones

y jactándose por nada.

 

 

 

Saludaba a su reflejo

en vidrieras de cafés,

y una imagen le repuso:

¡Muy buenas! ¿Quién es usted?

 

 

 

Las escaleras trepaba

de joven, y descendía

de viejo, a la nochecita.

Nunca al revés: se moría.

 

 

 

Alto en la gran biblioteca,

ordena libros el viejo.

No hay escalera visible,

ni par de alas. Hay celo.

 

 

 

¿Qué es lo mejor que puedo

hacer por mí?” En un instante

dudó, sonrió y se elevó

sobre las nubes, el ángel.

 

 

 

Cuando las inundaciones,

el pintor impresionista

sale a buscar más reflejos

con su paleta altruista.

 

 

 

Como yo no soy mis versos

a mí nunca me publican;

no me compran, ni me hojean

y en las aulas no me explican.

 

 

 

Mi estado mayor de búhos

reúno al irme a dormir.

Y les doy orden severa:

que alejen el porvenir.

 

 

 

Como hecha a la medida

de los ensueños más leves,

ay vejez... ¡una casita

donde no quepa la muerte!

 

 

 

Las pesas de mi balanza

no bastan para medir

cuánto me agobia esa luz

que inventas al sonreír.

 

 

 

Mi mano sabe la ciencia

de tender conos de sombra.

La vuelvo hacia a mí y descanso

del mundo cuando me nombra.

 

 

 

¿Sale fuego de ese frente

y enciende el árbol contiguo?

¿O es otra cosa, el antiguo

y enrojecido poniente?

 

 

 

Conversando con mis gatos

me ronronearon que sí:

ellos son dobles de riesgo

de amigos que yo perdí.

 

 

 

Rabanitos hay que crecen

suspendidos en el viento.

Pero el quintero, sensato,

les manda bajar al huerto.

 

 

 

Aquel velero fantasma

ya no tiene tripulantes,

sólo uniformes en pie

dejando que el viento mande.

 

 

 

Hoy soñé con papparazzi

que trepaban por mi casa

para llevarse el secreto

de que a mí nada me pasa.

 

 

 

De noche, por la ventana,

él  remontaba un cometa

que se encontraba con otro

bajo la luna... ¡El de ella!

 

 

 

Ya no se usan paraguas;

sí en cambio una cerradura

que abre la puerta de un aire

donde no cae gota alguna.

 

 

 

Las mariposas buscaron

el rostro de un granadero,

y allí mismo se obligaron

a un descanso más severo.

 

 

 

Cuando era San Valentín,

ramo de flores en mano,

salió un bobo al campo llano

a buscar novia por fin.

 

 

 

Esa triste senda de árboles

hasta la casa vacía

donde suspira una carta

de amor fatal… no es la mía.

 

 

 

Cuando él habla con la gente,

copia sus gestos y hábitos,

voces, frases, emociones…

Hoy empezó con los pájaros.

 

 

 

Días iguales los días

que demoran en marcharse,

que siempre se olvidan de algo

para poder desandarse.

 

 

 

Vaciamos nuestro galpón

de todo lo estrafalario,

para que sea refugio

de algún dragón solitario.

 

 

 

En la catedral de Burgos

se dice que hay escondida

una capillita agreste,

y la buscan noche y día.

 

 

 

Tomé una taza de tilo

releyendo un papel viejo.

Y aquí me ves, con mi furia

cautiva de un lento espejo.

 

 

 

¡Máscaras, máscaras, máscaras!

Y la verdad sepultada.

Los pies del baile la llaman,

ella nunca dice nada.

 

 

 

A veces los sentimientos

pasan de largo por mí,

tal como el viento lo haría

si yo no estuviese aquí.

 

 

 

Como si usara unos lentes

de insólita graduación,

a las cosas de esta vida

las ve como nunca son.

 

 

 

Abrió la puerta al llamado

y nadie se presentó.

Cuando la hubo cerrado,

con nadie a solas charló.

 

 

 

Mi mente es la llavecita

que me libera y encierra,

que me encierra y me libera

hasta que no haya más celda.

 

 

 

Las aves hoy no vinieron;

es que no tienen palabra.

Y yo con cuaderno y lápiz

para robarles un ala.

 

 

 

De aquel circo ni cenizas.

Por los caminos del humo

van artistas y animales

y yo también, que era el público.

 

 

 

Sentados bajo la parra

que hubo una vez, recordamos.

Y de oficio la cuadrícula

nos guía por la nostalgia. 

 

 

 

Ruega el llorón a la brisa

que se olvide de soplar;

airecito en sus pestañas

si no es el mar es la mar.

 

 

 

Banquero soy y me presto

monedas de ser feliz

que se vuelven moneditas,

brillos, nada y las perdí.

 

 

 

Sin el anillo famoso

que usaba el rey Salomón

hoy hablé con mi mesita

de luz, de una pasión.

 

 

 

¿Sabrán hacia dónde nadan

los peces de enciclopedia?

¿O la fama trae la duda

y la duda es cosa eterna?

 

 

 

Es temible su agudeza

como la de un alfiler,

estoque o punta de lanza.

No sabe hacerse querer.

 

 

 

Retirado en mis desiertos,

escribo planes de guerra

que el buen juicio de los vientos

echa a volar por la tierra.

 

 

 

Acordaban algún tango

y empezaban a bailar.

Despacio, nada de música,

sintiéndose respirar.

 

 

 

De todas las vanidades

hay apagón general;

pero que nadie se alarme…

Es esta la Realidad.

 

 

 

Un libro en papel laurel,

que han editado en París,

se hojea lento a sí mismo

con sus manos de raíz.

 

 

 

Con este dibujo borro

cierto dibujo anterior

que a su vez borraba otro.

¿Y el primer dibujo? Yo.

 

 

 

La mía es casa de pájaros

y ya no cabe más nadie.

A veces entre las sombras

se lo ve al dueño, que es aire.

 

 

 

Tenía una flor de oro

pero el secreto guardó,

y admirándola en silencio

todas las manos ganó.

 

 

 

 

 

Laurel (Un divertimento), libro inédito de Daniel Gayoso (Buenos Aires, 1957) / Fotos: jmp