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miércoles, 2 de enero de 2013

Jorge Fandermole, diamante




DIAMANTE

Me han regalado un diamante
y no se qué hacer con tanta luz;
abro mi mano un instante
y brilla hasta el cielo limpiando el azul.
Es sobre todas las cosas
mi piedra preciosa invisible en su faz
y en el envés transparente
su forma latente se vuelve real.

Quién sabe por qué misterio
elige mi pecho para anidar;
de qué incendiado silencio vendrá,
de qué punto del mapa estelar.
Me agujereó la camisa
marcándome adentro su cronicidad,
su pulsar de lejanía
con relojería de puro cristal.

Ahora voy ya sin aliento
planeando en el viento llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma
entre el agua y la duna y a verlo brillar.
No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo, esta piedra lunar;
en mi campo oscurecido
su luz de infinito no puede durar;
y él fulgura, fulgura,
y me ciega su precioso don;
fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.

A veces llega del cielo
un presente que nunca nadie previó;
pero existe uno tan bello
del que no quisiera tomar posesión.
Vino su luz del vacío
y me duele ponerlo de nuevo a viajar;
este regalo tardío
no puede ser mío sino del azar.

Ahora voy ya sin aliento…


En: “Pequeños mundos”, 2003.
Jorge Fandermole músico y poeta. Nació en 1956 en Pueblo Andino 
(provincia de Santa Fe), a 55 Km. al noroeste de la ciudad de Rosario.


viernes, 25 de mayo de 2012

Jorge Fandermole – Que si usted me sueña el día un poco más bello, yo me gasto la vigilia listo para hacerlo


LO QUE USTED MERECE


Para que te duermas, niño
de pelo de trigo,
yo le robo al aire viejo
el canto de los grillos.
Para que su brillo de alas
no traiga el desvelo,
lo pondré en una tinaja
de algodón del cielo.

Duerma que la noche viene
oscureciendo el agua,
alzando su capa negra
toda agujereada.
Prende la luna menguante
su vela chiquita
y en sus ojos arde el sueño
como una arenita.

No es que todo esté tan calmo
como estas palabras,
pero el sueño es necesario
pa' que vuelva el alba.
No es que todo sea tan bueno
como aquí parece,
pero voy cantando al menos
lo que usted merece.

Duerma que llegó la noche
estrellada y honda,
y anda uncida de su coche
repleto de sombras.
Y por lámpara cimera
cuelga el lucerito
su luciérnaga estrellera
por el infinito.

No es que todo sea tan bueno
como aquí parece
pero voy cantando al menos
lo que usted merece.
Que si usted me sueña el día
un poco más bello
yo me gasto la vigilia
listo para hacerlo. 

Lo que usted merece.


Jorge Fandermole (Pueblo Andino, Santa Fe, 1956).
En “Navega”, 2002.

jueves, 26 de mayo de 2011

Jorge Fandermole – El limonero real, homenaje a Juan José Saer


EL LIMONERO REAL


Manchas de lejos,
mujeres que van
llegando y los viejos
perdidos del hablar.
Sombra en los filos.
“Sujeta ese animal”;
y va pintando el río
la roja luz ritual.

Manchas que los viejos
prefieren no mirar,
van las tres llegando
vestidas de ciudad.
Sólo ella no viene,
luctuosa, innominal;
cruza a buscarla,
es tiempo de olvidar.

Amanece y ya está con los ojos abiertos;
repetidamente vuelve a recordar
un chasquido de agua y un cuerpo moreno
y esa vuelta oscura desde la ciudad.
Y silencioso el Layo va clavando el remo,
de un nombre ladeado suena esa otra voz;
el tiempo se tuerce, redondo y eterno
como agolpa el árbol el fruto y la flor.

Mancha del cuchillo matando el cordero;
rojo un vino fresco para festejar
sombras repetidas para el Año Nuevo;
nueve veces cuenta para no olvidar.
Cuenta y va agregando sobre el fruto viejo
capullos perplejos de un nuevo amargor,
pura eternidad como en el limonero
su limón maduro y al lado la flor.

Amanece y ya está con los ojos abiertos;
repetidamente vuelve a recordar
un chasquido de agua y un cuerpo moreno
y el volver oscuros desde la ciudad.
Y silencioso el Layo va clavando el remo,
de un nombre ladeado suena esa otra voz,
el tiempo se tuerce, redondo y eterno
como agolpa el árbol el fruto y la flor.

Amanece y ya está con los ojos abiertos,
fija en el momento en que el hijo se fue,
vacía de nombres, mujer en silencio
por el agua adentro del Colastiné.
Y va remando el Layo cruzando el desierto
con la nada extrema de su soledad:
repetida pena circulando el tiempo
como fruto y flor del limonero real.


En CD “Navega”, 2002.

Jorge Fandermole, músico y poeta. Nació en 1956 en Pueblo Andino (provincia de Santa Fe), a 55 Km. al noroeste de la ciudad de Rosario
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