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domingo, 13 de febrero de 2022

ALFREDO FRESSIA En la lava endurecida del poema



EPITAFIO 

Aquí yace el despojo de un poeta. 
Nació bajo un eclipse, fue extranjero, 
nada os pidió, labró un Edén de ausencia 
y al fin reunió en la aurora a sus espectros. 


NAÏF 

A Pablo Atchugarry 

El poema vagaba sin poeta, 
por el aire giraba como un trompo 
venido de la infancia y ya sin cuerda, 
sin rigor de la física y sin logos, 

buscaba un alma que lo recogiera 
en el tiempo de los hombres, el siglo 
donde nacer, después de las fronteras, 
mecido por la historia o los molinos 

o la sal, el Sur, el viento, otros versos 
que ondean en el cielo, panaderos 
soplados en la infancia contra el miedo, 

poemas del poema sin palabras, 
los del salto nupcial de los insectos, 
babas del diablo, celo de la nada. 


FALSAS VERDADES 

Soy un poeta con piel de cordero, 
tejo con lana las falsas verdades. 
De mí doy a elegir las variedades 
y cuando miento soy hombre sincero. 

Confío en la trampa, juego al desespero, 
confundo el Paraíso con el Hades 
y hasta un libro escribí con inverdades: 
de un vago Edén fui el cantor más certero. 

Fue larga y honda mi amistad por Eva. 
Puso en mi pecho mustios agapantos 
y dejó en mis sonetos como prueba 

rancio el perfume, mordaces los llantos. 
Y la serpiente que cebo en la cueva 
solaza a cada rima mis quebrantos.


EL POETA 

En tierra árida 
habrá un tronco enterrado. 
Será el poeta. 

Poeta en ruta. 
¿Quién persigue y qué huye? 
Verso horizonte. 

Brotes hinchados. 
El poeta no crece 
en tierra fértil. 


FRACASO 

Llegó tarde el poema, la piedra 
lanzada al azar del tablero, y pujaba al nacer 
en la violencia de un volcán, el del basalto 
en bruto, hecho oscuro adoquín, 
era rosado el de granito, adoquines de mi infancia 
que no evocan nada 
y el poema emanaba sin respuestas, cubría 
el adoquinado, entre el futuro 
y la calle Marsella, rocío 
en las mañanas sobre la piedra que giraba 
entre el blanco y el negro, sibila 
de mi barrio, piedra rota que ya no lee nada 
en la lava endurecida del poema.


QUIROMANCIA 

Esta es la línea de tu vida, 
estírala, no es dura, 
recuerda la travesía, recorriste 
la cuerda floja y tú decías 
soy un funámbulo y lo repetías 
con aire profesional 
pero era un verso, un mantra 
para no caer, no resbalar 
del poema al vacío 
de tu mano.


HORIZONTE 

Más allá de los pinos está el Uruguay. 
¿Y después? 
Después vienen mis muertos.



Me acabo de enterar. Falleció Alfredo. Sabía de su enfermedad pero no esperaba este desenlace. No lo conocí personalmente, sí nos escribimos. Fue de los primeros en leer el original de mi libro El flautista de City Bell. Me hizo una hermosa devolución que luego con su permiso incorporé en el libro (un fragmento): “Un libro precioso, variado, que yo llevaría conmigo, liviano a veces, sordo y profundo otras (como temas musicales). Una joyita (de género indefinido, o no reductible a un género, hay relatos cortos, casi aforismos y poemas en prosa, memorias autobiográficas o no, o falsas, o de verdad literaria).” Gracias Alfredo, poeta. Siempre vas a estar en mí. / 
En La mar en medio, Civiles Iletrados Editores, Colección Ojo de Rueda, Montevideo, 2017 / Prefacio de Horacio Cavallo y Posfacio de Álvaro Ojeda / Selección de poemas y fotos de jmp / 
Alfredo Fressia (Montevideo, Uruguay, 2 de agosto de 1948 - São Paulo, Brasil, 7 de febrero de 2022) / Poeta, maestro / 

viernes, 18 de febrero de 2011

Ida Vitale – Por donde pasa el peso de la vida algo falló


RELACIONES TRIANGULARES

Hace un rato
que en la encina cercana
protesta un grajo.
Mi vecina, la gata
blanquinegra e inaudible,
asoma en la ventana.
Mira al árbol
y encerrada imagina
la aventura riesgosa.
Mira al grajo y me mira.
No sabe a quién apoyo.
Para alguien que no existe
un raro trío hacemos
en tres lenguas distintas,
dos silencios y el ruido
del grajo inaccesible.


LA SUTURA

Tan sutilmente fina,
podría ignorarse
la peligrosa falla que tira
de los secretos hilos
y a partir de un instante
invade la labor tejida.
¿Qué puedes
por el desmoronado diseño?
Ahí está el corte
que progresa escondido
bajo la sutura lograda,
también fina.
Temo ya no saber hacer
lo que no debe verse
aunque
irse del mundo
pida dejar algo
-como sea-
en pago de la ausencia.


MENISCO

Por donde pasa el peso de la vida
algo falló, falleba mal cerrada
y entró un poco de mal, no lo terrible.
Un desnivel de piedra y un descuido:
la porosa sustancia, el no visto
cartílago, almohadilla ignorada
entre frágiles cóndilos, tan útiles,
se desgarró, en su secreto nido.
Como pasaron años, tan clementes,
es justo, ahora, que la muerte llame,
con este sobrio, casi mudo aviso.

En “Mella y criba”, de Ida Vitale. Editorial Pre-Textos, Madrid, 2010.

Ida Vitale nació en Montevideo en 1923.
Selección de poemas: Alfredo Fressia (Montevideo, 1948).
En
Portal Digital El País, Montevideo, viernes 18 de febrero de 2011

Alfredo Fressia – Acerca de Mella y criba de Ida Vitale


LUNA LLENA, TIERRA VACIADA



LOS CAMINOS más arriesgados de las artes literarias suelen internarse en el mar de la poesía, siempre lleno de celadas tras los cantos de la sirena. Y por eso es necesario desprenderse de muchas cautelas para ser poeta. Nuestra mayor imprudente, Ida Vitale (Montevideo, 1923), lo sabe y lo dice en Mella y criba, su más reciente poemario. "Perdida en la espesura/ del lenguaje", recuerda a Hansel, el personaje de lo hermanos Grimm, condenado a perderse en el bosque, y que dejaba piedras (un día, por su mal, dejó sólo migas) para volver por el laberinto. Y concluye: "Y sigues penetrando/ en la floresta silenciosa,/ aunque la veas cerrarse/ tras tus pasos" ("El lenguaje de Hansel").

La imprudente aventura de los poetas, sin embargo, debe contar con una meditada concepción de su tarea, un modo de armarse para no sucumbir en la floresta del silencio. El 5 de julio de 2010 la Universidad de la República del Uruguay atribuyó a la poeta el Doctorado Honoris Causa. Agradeciendo el tardío homenaje, Vitale habló entonces de "la poesía, tal cual yo la entiendo, esa parcela que para muchos es algo impreciso, homogéneo y vagamente desdeñable por su clara inutilidad o una precipitación de ingeniosidades morales y que para mí es precisa, distinta en todas sus partes y básica para el espíritu, como la música".

La poesía como aventura del espíritu, de estirpe platónica a veces, creada a partir de un lenguaje preciso y musical, he ahí una reseña de toda la obra de Vitale, una actitud frente al lenguaje que el lector reencuentra en su reciente publicación. Se trata de una cincuentena de poemas organizados en seis partes, casi tropismos o manchas temáticas que parten de un "Pequeño teatro familiar" y de algunas "Ciudades" recorridas (y entre las cuales reaparece Montevideo con "el palimpsesto de la trampa"). Por breve, y por exhibir muy directamente la "firma" Vitale, se puede citar de estas primeras composiciones del libro "Amar a un conejo": "Te dieron un conejo./ Te dejaron amarlo/ sin haberte explicado/ que es inútil amar/ lo que te ignora".

Pero el mundo animal, así como la carga moral implícita en el tema ecológico, que atraviesa el poemario, se vuelven temas centrales de la tercera parte, "Luna llena, tierra vaciada". Al lenguaje como eje temático ("Armas", la cuarta serie) le seguirá una "Visión oscura", que no elude el tema de la muerte, o de un desaparecer, hasta llegar a "Lo firme", la última parte.


FRACTURA IMPREVISTA. Son todos movimientos temáticos presentes en otros poemarios de la autora, quien decididamente no busca aquí la novedad, sino que más bien se reencuentra en una primera persona con una fuerte carga autobiográfica, donde está incluido el exilio. Es bajo esa clave que se deben leer menciones como "la senda del desastre/ que te ha tentado siempre/ a avanzar por lo oscuro" ("Proteo"), o el obsesivo tema del recuerdo y el olvido, necesario este último para sobrevivir (la dialéctica recuerdo-olvido llega a componer un texto, "Círculo muy vicioso", que se va desconstruyendo como estructura poemática: "recordar el olvido/ abre la calma./ Y basta"). La conocida vigilancia de la inteligencia en la obra de Vitale no entra en tensión con la llamada intuición poética, más bien se sirve de ella para dar cuenta del mundo, para anticiparlo (y se atribuye con frecuencia una función ética) o dejar testimonio (una función histórica y documental, autorreferenciada a veces).

En noviembre de 2009 la autora fue galardonada en México con el premio Octavio Paz. También en su discurso de agradecimiento, el 20 de abril de 2010, decía Vitale: "Nuevas experiencias, un paisaje diverso nutren vida y poesía. Siempre he pensado en las posibles variaciones del destino y de la escritura a partir de una discontinuidad en la línea que se creía inalterable. Una fractura imprevista y surge la deriva en el rumbo que parecía prefijado". Es uno de los modos de entender el título que la autora dio a su actual poemario. La poesía es siempre mella -y hará mella- si realmente surge de una "fractura", de una "discontinuidad", un desvío de rumbos que conduce a algunos escritores por ese camino riesgoso. Pero la deriva no será poesía si no pasa por la criba, otro duro ejercicio de selección, agravado por la soledad en que debe ser realizado. En ese sentido, Mella y criba podría designar más que este único poemario, y aventurarse a denominar toda la obra de Vitale, nacida de una mella y siempre sometida a criba severa.
Es claro que la mella no implica necesariamente la amargura, y aquí hay lugar para "Mi homenaje", en "Lo firme", un homenaje a muchos seres del mundo, incluido "A quien en su país desvencijado/ ose decir su parecer riesgoso". Y hay música, como la de los endecasílabos citados, composiciones en heptasílabos, que en algún caso se organizan en alejandrinos ("Relicarios"), poemas en hexasílabos ("Invierno"), o ese ritmo tan característico en los versos de nueve sílabas de "Luna llena, tierra vaciada" ("Blanco talón nunca alcanzado"), ya que la mella y la criba son obra "para el espíritu, como la música".


“Mella y criba”, de Ida Vitale. Editorial Pre-Textos, Madrid, 2010.
Ida Vitale nació en Montevideo en 1923.

En Portal Digital El País, Montevideo, viernes 18 de febrero de 2011.
Alfredo Fressia nació el 02 de agosto de 1948 en Montevideo.