Título original: Enshittification: Why Everything Suddenly Got Worse and What to Do About It
Traducción: Enrique Maldonado Roldán, en castellano para Capitán Swing
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable
Corren tiempos difíciles en la economía global y, cuando hablo de global, no me refiero al conjunto como entidad única sino a las diferentes partes que lo componen. Porque la desigualdad económica, si ya era abismal entre clases, entre pequeños comercios y grandes empresas, no ha hecho sino aumentar tras la pandemia especialmente por compañías como Amazon, pues podía suministrar a sus clientes todo aquello que podían necesitar, no únicamente productos materiales sino también servicios tecnológicos como Zoom, albergados en sus plataformas. El coste social de este auge es muy elevado, pues pocas empresas ganan, la mayoría pierde.
A pesar del sugerente y atractivo título, conviene aportar ya de entrada un matiz por aquello de la gestión de expectativas. Porque vamos a hablar de expectativas. Y vamos a hablar de expectativas generadas por las propias editoriales. Porque este libro «se vende» como un libro en el que se narra en clave ensayística cómo Amazon ha influido en la sociedad y la política estadounidenses a partir del relato de diferentes vidas anónimas afectadas por su impacto. Y esto tenía (para mí al menos) un gran interés. Pero el libro no trata exclusivamente sobre ello (lo hace parcialmente y con grandes dificultades en algún caso para encontrar el vínculo entre las diferentes historias y Amazon), sino que también trata en gran medida sobre la evolución del capitalismo en Estados Unidos en el último siglo. Por tanto, si os interesa esto último, adelante con ello (si estáis dispuestos a conocer detalles en exceso sobre algunas empresas), pero si buscáis satisfacer la curiosidad que el anzuelo comercial os ha lanzado, no lo conseguiréis de manera completa. De hecho, el título original en inglés no incluye para nada a Amazon, mientras sí lo hacen las ediciones catalana y castellana. ¿Será un anzuelo publicitario?
El libro empieza con una introducción donde se describe la desigualdad económica en Estados Unidos, no ya únicamente entre los ciudadanos de una misma ciudad sino especialmente entre regiones del país, algo que no se acostumbraba a examinar con detalle pues «el debate sobre la desigualdad se centraba en las rendas individuales (…) y no en el paisaje de desigualdades que se extendía a lo largo del país», y no únicamente entre zonas urbanas y rurales sino también había división entre ciudades, pues «en 2019, tres Estados acaparan más del 70% de todo el capital riesgo: California, Nueva York y Massachussets». Por ello, «la actividad económica que antes estaba dispersa entre centenares de grandes y pequeñas empresas (…) cada vez más estaba dominada por un pequeño número de grandes corporaciones. En consecuencia, los beneficios y las oportunidades de crecimiento que antes estaban repartidas a lo largo del país de concentraban cada vez más en los lugares donde estas empresas dominantes tenían su sede». El autor confiesa que «cuando empecé a reflexionar sobre esta interconexión (entre desigualdades regionales y la concentración económica) vi de manera clara que una de las formas más naturales de explica esta historia era a través de Amazon (…) fijarme en los Estados Unidos que quedaban bajo su sombra cada vez más alargada» porque «era esta empresa, más que ninguno de los otros gigantes, la que se estaba situando para salir de la pandemia en una situación aún más dominante que anteriormente». Un declive económico en el resto del país que acabó siendo el impulsor del racismo y la xenofobia.
El libro empieza narrando los inicios de Microsoft por parte de Paul Allen y Bill Gates y su contrato con IBM para la creación de un sistema operativo (MS-DOS) para poder entrar en el mercado de ordenadores personales y da un salto contando como Bezos pensó en aprovechar la nueva interficie www para vender productos de consumo, decantándose al inicio por los libros porque como «había tantos títulos diferentes, casi infinitos, que un punto de venta online podía ofrecer una ventaja respeto a otras tiendas de un modo que no era posible conseguir con otros productos». En ese momento la ley obligaba a que los clientes debían pagar impuestos solo en los estados donde operaban físicamente por lo que establecer la sede en California era una mala decisión ya que era el mayor estado del país. Así que se fijó en Seattle que además estaba a solo 6 horas en coche de Roseburg (Oregon) donde había uno de los mayores almacenes de distribución de libros del país. Por añadidura, tenía un gran aeropuerto y mucho talento en programación. «Esto se convertiría, al cabo de un tiempo, en un ejemplo clásico de la norma que definiría el desarrollo económico en la era de la tecnología: el ganador se lo queda todo, los ricos se enriquecen más», pues «tener a la empresa rodeada de empresas similares era útil porque facilitaba captar empleados». Esto transformó la ciudad en crecimiento pero también en desigualdades. Amazon creó el 30% de los nuevos puestos de empleo de Seattle y ocupaba una quinta parte de todo el parque de oficinas de la ciudad.
Con este inicio, ya se pueden atisbar los «ideales» de Bezos a la hora de construir su imperio: un neoliberalismo exacerbante en el que se aprovechan todos los resquicios legales para eludir impuestos y en el que crecimiento de la empresa será a costa de someter a los otros bajo unas reglas de mercado creadas e impuestas por su empresa a la vez que en ofrecer puestos de trabajo con condiciones bastante precarias. Pero el enfoque del libro no consiste en describir la evolución de Amazon (o no únicamente consiste en eso, que también), sino en plantear dos tipos de narrativa que en ocasiones convergen: por un lado, historias personales de aquellos que se ven afectados por el crecimiento de Amazon y, por otro lado, las condiciones políticas y sociales que permitieron su crecimiento, expansión y dominio y que considero que son, con diferencia, los capítulos más interesantes pues retratan aspectos clave de la manera de entender la economía por parte de una empresa y de un país y que consisten básicamente en:
Todo ello acarrea una serie de consecuencias:
A pesar de que los temas expuestos anteriormente suscitan gran interés, el planteamiento y estructura del libro no ayudan a mantener la atención de manera uniforme en toda su extensión, pues nos encontramos a menudo con excesivos detalles sobre hechos superficiales como la casa que se construye Bezos que, aparte de provocar sonrojo, no aportan nada al relato, así como el tamaño de sus edificios y las cargas de viento que pueden soportar, etc. El autor a veces nos inunda de datos para ilustrar el tamaño del gigante, pero poco aportan al relato. También habla en exceso de cargos políticos y puertas giratorias. Así, uno de los mayores puntos débiles del libro es su excesiva ambición que resulta en una pérdida de foco a la hora de exponer la influencia de Amazon, ya sea porque en algún caso el autor remonta los hechos a tiempos (muy) pasados como finales de siglo XIX (o en algún caso como en la Segunda Guerra mundial) o, porque en otros casos, las historias narradas solo coinciden de manera muy tangencial con la historia y crecimiento de Amazon. Bien es cierto que el libro narra algunos de los efectos y las consecuencias de la fuerte irrupción e imposición de Amazon pero también es cierto que parte de esas consecuencias ya empezaron antes y es algo que también trata el libro. Por ello, el autor se excede a la hora de mostrar el resultado de su investigación, añadiendo páginas a un libro ya de por sí extenso y que aportan bien poco. Da la sensación de que el autor quiere cubrir demasiados aspectos y pierde foco.
En cualquier caso, el libro tiene cierto interés para ver la envergadura de Amazon y cómo ha conseguido llegar, en pocos años, a ser el gigante que es. Eso sí, un crecimiento que viene de la mano de muy criticables principios y falta de ética, que se traslada a una precariedad laboral en bajo sueldos y deficiencias en la prevención de riesgos laborales que asusta. Esperemos que con el primer sindicato de trabajadores creado hace una semana, parte de estos aspectos se corrijan. De todos modos no nos confiemos, el Goliat del neoliberalismo probablemente conseguirá imponerse, una vez más.
«Las principales plataformas tecnológicas han reducido el precio de su contenido digital a cero o nada. La audiencia lo agradece en primera instancia pero no se da cuenta de que poder escuchar música o ver películas de forma gratuita, también tiene un precio que acaban pagando los propios artistas. Cuanto menos dinero haya en las artes en general, más serán un juego de niños ricos.»
«Es cierto que la gente ahora tiene muchas más herramientas para crear, pero al mismo tiempo, y por la misma razón, es mucho más difícil conseguir ser reconocido. Es un buen momento para los artistas aficionados pero no para los profesionales, aquellos serios que trabajan a tiempo completo y dedican su vida al arte. [...] Una cosa saber que tu vida va a ser un asco mientras te estableces y otra muy distinta es saber que lo va a ser siempre.»
«En la trilogía original de La guerra de las galaxias, mujeres que no sean la princesa Leia hablan un total de sesenta y tres segundos en los 386 minutos de las películas (…). Sin embargo, estas películas no se describen como películas para niños u hombres, sino películas para todos nosotros, mientras que las películas con una cantidad de tiempo similarmente desigual asignado a mujeres se considerarían sí o sí películas para niñas o mujeres.»
«A veces tan solo el simple hecho de ser capaz de hablar, de ser escuchado, de ser creído, es parte fundamental de la pertenencia a una familia, una comunidad, una sociedad.»
«El lenguaje es importante. Hemos librado una importante batalla sobre la cuestión del lenguaje de las violaciones para que la gente deje de culpabilizar a las víctimas. El epíteto que mejor lo resume es: los violadores provocan violaciones.»
«Necesitamos dejar de contar la historia de la mujer que se quedó en casa, pasiva y dependiente, esperando a su hombre. Ella no estaba sentada a la espera. Estaba ocupada. Y todavía lo está.»
«Analizar la lista, que incluye muchos de los libros más varoniles de la historia, libros sobre guerra, donde solo hay uno escrito por un hombre homosexual, me recordó que, aunque es duro ser mujer, en muchos sentidos es mucho más duro ser un hombre, ese género que se supone que ha de ser defendido y demostrado incesantemente a través de actos de hombría.»