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miércoles, 2 de julio de 2025

Grace Ellis & Hannah Templer: De otro planeta

Idioma original: inglés

Título original: Flung out of Space

Año de publicación: 2022

Traducción: Esther Cruz Santaella

Valoración: recomendable y, sobre todo, para fans

Una vez más, resulta aconsejable acudir  al subtítulo de este libro para enterarnos de qué va... Pues bien, dice así: Las indecentes aventuras de Patricia Highsmith. En realidad, con esto ya sería suficiente para dar por hecha la reseña o al menos, dos tercios de la misma. El resto sería dar mi parecer ("me ha gustado mucho, bla, bla, bla"), aconsejar su lectura ("no os lo perdáis y menos aún quienes seáis fans de esta escritora, bla bla bla"), cobrar mi suculentos honorarios y pa' casa... Pero vaya, uno es un profesional prestigioso del mundo de las reseñas y vosotros/as os merecéis algo un poco más elaborado y además, si no, me echan de este chollo, así que aquí va la de esta ¿biografía ficcionada gráfica? ¿Ficción biográfica gráfica? ¿Lo que sea, pero gráfica? Bueno, da igual la taxonomía que apliquemos a esta obra; el caso es que se trata de una recreación de la época juvenil de la gran escritora Patricia Highsmith, justo en el momento previo -meses, en verdad- a que comenzara a publicar novelas, cuando se dedicaba, para su desespero, a escribir guiones para cómics, algo que le resultaba bastante degradante -y muy gracioso a las autoras de este otro cómic, puesto que insisten bastante en ello-, mientras se dedicaba a crear sus primeras obras literarias de enjundia: las novelas Extraños en un tren y Carol (que primero se llamaba así, luego se publicó como El precio de la sal, firmada con un pseudónimo, y en 1989 volvió a ser Carol, ya con la autoría declarada de Highsmith). Momentos complicados para esta escritora, en primer lugar por las cuitas propias de cualquier escritor o escritora que trata de publicar su primer libro (a no ser que sea algún presentador/a de televisión, influencer, tiktoker o cualquier otra gansada por el estilo), pero también -al menos es sobre lo que las autoras de este cómi... novel... biografía gráfica o lo que sea, hacen mayor hincapié- por su lesbianismo galopante, que no sólo se ve obligada a disimular -tampoco mucho-, sino que le crea un fuerte sentimiento de culpa y le impulsa a buscar ayuda psicológica e incluso a seguir lo que hoy llamamos "terapias de conversión". Esta situación nos puede parecer hoy un despropósito (y con razón) a las personas de bien, pero recordemos que la historia está ambientada a finales de los años 40 del pasado siglo, por más que sea en Nueva York, una gran ciudad donde era esperable encontrar un poco más de tolerancia. Aún así, la homosexualidad era considerada una enfermedad que debía ser tratada por psicólogos y terapeutas, algo a lo que incluso una personalidad tan indómita como la de Patricia Highsmith no pudo resistirse. 

Este libro se centra en gran medida en esta circunstancia de la vida de Highsmith no sólo por el "interés humano" que pueda tener, sino porque El precio de la sal/Carol se convirtió en una novela emblemática para el colectivo homosexual LGTBIQ+, al menos en EE.UU. y, por motivos que se me escapan, para su autora suponía la continuación natural de Extraños en un tren, novela que, por cierto, le supuso un éxito no menor, con adaptación cinematográfica dirigida por Hitchcock, etc. A partir de estas dos primeras novelas, la carrera y la vida de Patricia Highsmith cambiaría para siempre, permitiéndole su éxito dejar el mundo de los cómics -atención, por cierto, a la aparición de un joven Stan Lee- que tanto aborrecía. Ahora bien, que nadie piense que estamos ante una suerte de ficción hagiográfica sobre una de los iconos del colectivo LG+ o algo así. Para nada, puesto que las autoras de este libro no han pretendido en ningún momento ocultar los "defectillos" de su protagonista; a saber: un borderío bastante acentuado -esto era previsible, dada su fama de arisca- y, peor aún, arraigados prejuicios contra ciertas etnias o religiones -básicamente los judíos-; la razón para ello no se explica, pero recordemos que esta escritora fue criada por su abuela en la Texas de los años 30, que sospecho no era el mejor lugar para quien no fuera blanco, anglosajón y protestante... Precisamente, en la nota preliminar a la novela gráfica (vamos a llamarla así) la guionista de la misma, Grace Ellis incluye estas palabras al respecto:

"La historia de la humanidad está llena de seres humanos complicados y destructivos. Creo que es importante que no olvidemos eso. No todas las figuras influyentes o relevantes merecen que se las ponga en un pedestal, lo que incluye a mujeres y personas LGBTQ. Las hagiografías simplificadas tienen sus objetivos, pero considero que, en última instancia, nos hacen un flaco favor al mostrar a personas reales reducidas a simples héroes y villanos, cuando la verdad casi siempre es más rica y compleja (...)"

No puedo estar más de acuerdo, aunque también cabe preguntarse qué ocurre para que la autora de un libro sobre otra escritora real, en este caso, tenga que incluir esta nota a modo de prólogo para evitar herir susceptibilidades y, en última instancia, poner la venda antes que la herida, por si las moscas... No sé, casi se diría que el público lector (por no hablar del público televidente o usuario de las redes sociales) no está formado por adultos conscientes de la complejidad del mundo, de la variedad de personalidades y comportamientos humanos y de las interacciones entre las personas, sino por pre-púberes incapaces de entender las cosas de forma no binaria: bueno/malo; me gusta/no me gusta; salvación/condenación eterna en los fuegos del Infierno (lo digo por decir, ¿eh?, que ya sé que no es así y todos nosotros nos movemos en la sutileza, ambigüedad y tolerancia como peces en el agua).

Por apuntar alguna cosa sobre el aspecto gráfico del libro, el trabajo de Hannah Templer me parece magnífico, desde el planteamiento de cada página y el uso de una gran diversidad de planos -por cierto, muy eficaz e inteligente el recurso a repetir las viñetas finales de algunas páginas en la siguiente, para enfatizar el efecto que se quiere transmitir... además de ahorrarle algo de trabajo a la dibujante-, hasta el estupendo trazo, claro a la par que expresivo y detallista. Además de al cómic clásico norteamericano (el de superhéroes, por entendernos), a mí, que ya soy un señoro machirulo de ésos, me ha recordado al de dibujantes franceses e italianos de los 80-90, como Vittorio Giardino e incluso, cuando se trata de mujeres, a... ejem, Milo Manara. Pero no, debo de estar equivocado... ¿Cómo va a ser un referente para una historia donde la protagonista se acuesta con un buen número de macizas gentiles congéneres a lo largo de la misma (perdón por el spoiler, si es que lo es) un tío que las dibujaba de maravilla, para solaz de los salidos de media Europa? Y que conste que yo sólo leía sus cómics por los guiones...

Un montón de títulos de (que no sobre) doña Patricia Highsmith reseñados: aquí

viernes, 14 de febrero de 2025

Agatha Christie: Asesinato en Mesopotamia

Idioma original: inglés

Título original: Murder in Mesopotamia

Traducción: Ángel Soler Crespo

Año de publicación: 1936

Valoración: Recomendable para fans

En estos tiempos en que estamos, cerca de un siglo desde sus primeras publicaciones, poco más se puede decir sobre Agatha Christie. Pocos autores habrá cuya obra sea tan conocida, tanto a través de sus libros como, sobre todo, creo yo, gracias a sus múltiples versiones cinematográficas. La autora británica es un poco el paradigma de la novela policiaca, con sus crímenes y sus misterios y, cómo no, con sus peculiares investigadores, ya sea Miss Marple o Hercule Poirot.

Asesinato en Mesopotamia es una obra bastante temprana, ambientada en Irak, una región que Christie conocía de primera mano tras su segundo matrimonio con un arqueólogo. En alguna de sus estancias en aquel país se le debió ocurrir la posibilidad de que ellos mismos, arqueólogo y novelista, pudieran ser los protagonistas de una de sus tramas. Efectivamente, el desencadenante de los hechos se localiza en unas excavaciones, donde el científico al mando y su esposa conviven con un equipo de trabajo más o menos convencional, hombres y mujeres cuyas peculiaridades iremos descubriendo a partir de un crimen.

El esquema no se aparta un milímetro del que podemos tener interiorizado: un asesinato sorprendente en un grupo humano de apariencia inocente, elucubraciones entre los presentes, aparición casual del astuto detective, en este caso Poirot, investigaciones y recopilación de datos que parecen banales, y finalmente la larga sesión de puesta en común en la que se hace la luz sobre asunto tan impenetrable, momento en el cual el criminal no tiene más remedio que admitir su culpa.

Realmente es admirable cómo Christie consigue hilvanar todos los detalles, más que la construcción de una novela es un ejercicio de ingenio puro, un trabajo de orfebrería en el que todo debe encajar exactamente en su lugar. Desde luego el objetivo lo alcanza de forma sobresaliente, y no es de extrañar que varias generaciones de lectores y espectadores hayan quedado admirados ante semejante perfección.

Encontraríamos también algunos otros elementos apreciables desde el punto de vista narrativo: el entorno, al que no se dedica mucha atención, pero resulta bien definido; el dibujo de personajes, que siempre sabe dejar una zona opaca para hacer dudar al lector; o la figura chocante del investigador, un tipo casi cómico este Poirot, que no obstante su origen belga parece el más británico de los personajes. Tampoco dejaré de comentar que hay en el texto un cierto deje de racismo, definiendo a los iraquíes como indígenas, subrayando su carácter perezoso y mostrando indignación por la suciedad, por ejemplo. En la época en que se escribe el libro a estas objeciones que hoy pueden parecer muy obvias no se les prestaba desde luego la misma atención, y esa visión un poco por encima del hombro resultaba bastante coherente en una región bajo dominio inglés.

Resulta difícil mantener el concepto de novela en relación con este tipo de relatos. Como casi todos los de esta autora hay un predominio casi absoluto del diálogo, y el libro podría sin ningún problema representarse como una obra de teatro, lo que seguramente se ha llevado a cabo en alguna ocasión. Desde este punto de vista, en tanto que obra narrativa, no puede decirse que tenga un gran valor. Su mérito reside en lo que realmente es: un entretenimiento, un juego si se quiere, construido con maestría, y que da al lector exactamente lo que va buscando, intriga, alguna sorpresa, y la invitación a cierto ejercicio intelectual en el que la autora, como es muy lógico, siempre lleva las de ganar.

También de Agatha Christie reseñado en ULADaquí

jueves, 28 de noviembre de 2024

Jean-Paul Sartre: Los secuestrados de Altona

Idioma original: francés

Título original: Les séquestrés d´Altona

Traducción: Aurora Bernárdez

Año de publicación: 1959

Valoración: Está bien (Recomendable para devotos y completistas) 

Desde aquel infausto día en que me atreví a ponerle un Decepcionante a mi querido Antonio Machado, ahora ‘no hay quien me pare ya los pies’, como dice la canción. El gran Sartre podría ser el siguiente al que meterle las gomas.

El viejo filósofo y escritor, inspiración de generaciones enteras, se valía, entre otros formatos, del medio dramático para exponer ideas acerca del individuo, la sociedad o cuestiones políticas del momento, a veces de forma literal y otras recurriendo a la alegoría. Y como la mayor parte de su obra teatral se sitúa a mediados del siglo pasado, el peso de las experiencias del nazismo y la guerra está muy presente. En esta ocasión la atención converge en Frantz, que fue combatiente en el frente ruso aunque previamente había intentado ayudar a un polaco a escapar de un campo de concentración. El extraño episodio vivido en su juventud no se ha borrado de su memoria, aunque después se haya mostrado como un nazi ferviente.

Frantz lleva años voluntariamente aislado en una habitación en la propia casa familiar y podríamos decir que a estas alturas no parece mentalmente muy estable, a lo que contribuye con ganas su misteriosa hermana, que es su único interlocutor. A pesar de su reclusión, Frantz no puede verse libre de los problemas familiares que surgen cuando el padre, un rico empresario, anuncia que padece una enfermedad terminal.

De manera que vienen a reunirse circunstancias diversas en torno al personaje, que van a conformar una trama en apariencia sencilla pero que esconde múltiples perspectivas: el turbulento pasado de Frantz, el futuro de la empresa familiar, los complejos y turbios sentimientos de los personajes. Sartre va introduciendo cuestiones esenciales sobre la vida, la culpa, la soledad, la fidelidad, y entonces un argumento que parecía centrarse en las secuelas del nazismo va rolando hacia el terreno del existencialismo. Las decisiones no tomadas, o las que se adoptaron para conducir a callejones sin salida terminan pesando de forma decisiva, incluso sobre los personajes que mejor parecían encarar las encrucijadas de la vida.

La obra no deja de tener interés, claro está, no por nada la escribe uno de los pensadores más brillantes del siglo. Puede uno detenerse en la psicología de los personajes, sus inclinaciones ocultas, sus debilidades. O en el tanto de culpa de la sociedad alemana en al ascenso del nazismo, en quienes prosperaron a su sombra e intentan progresar llegados los nuevos tiempos. Podemos bucear en la disyuntiva del excombatiente, entre una Alemania devastada por la guerra pero fiel a su supuesto espíritu nacional y un país renacido a costa de renunciar a sus esencias. Muchos puntos para un análisis detenido en el campo del existencialismo, tanto individual como colectivo.

Pero no olvidemos que esto es una obra de teatro, y en esa perspectiva es donde en mi opinión no resiste el análisis. Meter todos estos ingredientes en una ficción dialogada me parece casi temerario. Estamos en un formato pensado para que el espectador se mantenga hora y pico pendiente de unos personajes y, al margen de que en ese tiempo ese espectador experimente más o menos sensaciones, se le debiera ofrecer algo más que oscuras intervenciones bajo las cuales se esconden conflictos y reacciones nada fáciles de percibir sobre la marcha. Los diálogos de Sartre, largos, sinuosos y llenos de sobreentendidos, resultan casi siempre tediosos, con tanta y tan variada carga que generan más perplejidad que otra cosa, como no sea aburrimiento.

Quizá en este caso la obra sea más apropiada para ser leída que para verla representada. O a lo mejor para, en vez de seguir la noche teatral con una cena o unas copas, montar una tertulia para desentrañar, cada uno con sus percepciones, la gran cantidad de cosas que nos han querido contar. De cualquier forma creo que don Juan Pablo, que tantas cosas interesantes nos dejó, también en formato dramático, tuvo momentos mucho mejores.

Otras obras de Jean-Paul Sartre reseñadas en ULAD: La náuseaEl existencialismo es un humanismoLas manos suciasA puerta cerrada


lunes, 16 de septiembre de 2024

Zoom: Conversaciones sobre la escritura por Andrea Camilleri Y Manuel Vázquez Montalbán

Idioma: italiano

Título original: Dialoghi

Año de publicación: 2021

Traducción: Ernesto C. Gardiner

Valoración: recomendable, sobre todo para fans

Existe un particular género de libros que creo tiene más predicamento en Italia que en otros países (al menos, son italianos los ejemplo que yo conozco) que es el de los diálogos con o entre escritores. En algunos casos, se trata de periodistas u otros autores hacen ua se vuelve na larga entrevista a un colega con el objetivo declarado de publicarla como libro; en otros, como es el caso, se trata de la transcripción de conversaciones, más o menos públicas, entre escritores, como las que se producen en un festival literario, para solaz de sus asistentes o auspiciadas por algún medio de comunicación. Lo ideal, claro está,  es que los participantes en la conversación tengas cosas interesantes y si además se conocen de antes y se llevan bien, se vuelve mucho más fluida.

Eso es lo que pasaba con Manuel Vázquez Montalbán y Andrea Camilleri, que eran amiguetes, lectores mutuos y admiradores recíprocos de la obra del otro - de hecho, es bien sabido y además lo cuenta en este libro, Camilleri le puso Montalbano a su personaje más conspicuo en honor del escritor catalán-; no sólo eso: ambos compartían ciertas circunstancias biográficas, como si origen "periférico" dentro de sus respectivos estados, haber crecido bajo una dictadura fascista y una militancia comunista común. Y, sobre todo, una concepción de la novela negra "mediterránea", diferente en algunos aspectos de la tradición anglosajona o la escandinava 

En las cuatro conversaciones recogidas en este libro -quizá tres, en realidad, pues las dos últimas tuvieron lugar el mismo día y podemos considerarlas como continuación una de la otra- , llevadas a cabo entre 1998 y 2000, disertan sobre todos estos temas y otros más-; desde su formación literaria, su identidad cultural o, cómo no, su afición a la gastronomía, que ha trascendido a sus personajes. He de señalar aquí, por querencia personal, las menciones que hacen a un referente común, también cultivador de la novela policíaca "mediterránea", aunque con un sentido más político: el maestro Leonardo Sciascia. La primera de las conversaciones,  por otro lado, tuvo lugar durante un festival literario en Mantua y por ello cuenta con el interés añadido de algunas preguntas por arte del público (como la inevitable de por qué Carvalho quemaba libros... De hecho, un libro al día ; )

En fin, que se trata de un librito rápido de leer y muy interesante, sobre todo para los muchos seguidores/ as de la obra de estos dos grandes escritores,  ya desaparecidos, y, en los tiempos que corren, a menudo recordados. 

Otros muchos títulos de Andrea Camilleri reseñados en Un Libro Al Día: aquí

Y también unos cuantos (no tantos) de Vázquez Montalbán: acá

jueves, 15 de agosto de 2024

VV.AA.: The King

Idioma original: español e inglés

Año de publicación: 2019 (como libro)

Traducción: David Muñoz Mateos

Valoración: recomendable para friki... digo, fans

El subtítulo de este libro (por si no había quedado claro con lo de The King... y no digamos ya la magnífica ilustración de la cubierta) resume a la perfección de qué va la cosa: Bienvenidos al universo literario de Stephen King. Y eso es lo que encontramos aquí: una serie de artículos o ensayos escritos por autores tanto norte como hispanoamericanos (incluyo a una catalana en esta categoría) sobre diferentes aspectos de la obra y también, en más de un caso de la vida, de Su Graciosa Majestad don Stephen King (*).

Ojo cuidao, de todas formas, para quien se espere encontrar en este libro un mero recorrido anecdótico, simpaticón, por la trayectoria del monstruo de Maine (nunca mejor dicho), puesto que, si bien las aportaciones de los autores hispanohablantes o hispanoescribientes son más ligeras o, cuando menos, más llevaderas para el eventual lector/a, las que están redactadas originalmente en inglés, resultan un pelín más  densas. He puesto el participio "redactadas" porque, salvo en el primero de los capítulos, se trata de artículos o pequeños ensayos (no me atrevo a llamarles papers, que me parece un término más académico y, por tanto, engañosamente campechano) escritos por profesores/as de filosofía, Ciencias políticas e Historia del arte y tratan sobre las implicaciones filosóficas sociológicas y políticas presentes en la obra del Rey... Tranquis todos, porque una cultura medianita basta para seguir estas disertaciones -que seguro que sus autores/as se tomaron como un divertimento, un respiro ligerito entre tanto sesudo trabajo-, pero vamos, tampoco me parecen dirigidas a todos los públicos, por decirlo así... Huelga decir que no tengo ni idea de quienes son todos estos y estas docentes de varias universidades norteamericanas e ignoro si con prestigio y prestancia académicas, puesto que hasta el momento, yo sólo conocía a los hispanoescribientes del libro, a saber: los argentinos Rodrigo Fresán y Mariana Enriquez -no podía faltar, en este libro-, la catalana Laura Fernández y el boliviano Edmundo Paz Soldán

Trataré de ser breve, pero creo que lo mejor, para una mejor comprensión del libro, será ir explicando de qué va cada capítulo o ensayo, o, por lo menos, reseñar su título:

- Esta recopilación se abre con una interesante entrevista realizada por Tony Magistrale -profesor de Literatura y escritura creativa- al propio Rey en 2003, sobre las adaptaciones de sus libros a la pantalla (se entiende que hasta ese momento): La versión de Steve: una entrevista con Stephen King.

- Sigue un recorrido algo rutinario de Rodrigo Fresán por -algunos de- los muchos niños y adolescentes que aparecen en su obra: El King de los chicos.

- El filósofo Greg Littmann especula sobre qué habrían pensado Platón, Aristóteles y David Hume sobre los libros de King y de terror, en general, en Stephen King y el arte del horror.

- Algo parecido a Rodrigo Fresán, aunque con mayor profundidad, hace Mariana Enriquez: "Para Tabby, que me metió en esta...". Un recorrido por las mujeres en la obra de Stephen King, un estudio de varios arquetipos femeninos que aparecen en las novelas del Rey.

- Otra filósofa, Katherine Allen en "A veces es preferible la muerte". Stephen King, Dédalo, dragones tiranos y mortalidad, expone la oposición transhumanismo vs. bioconservacionismo a través de Cementerio de animales y Tommyknockers (según ella, estas novelas de King advierten sobre los peligros de trascender los límites humanos).

- La novelista Laura Fernández, tras el chiripiflaútico título "Cuidado con lo que sueñas porque podrían salirle colmillos y empezar a correr detrás de ti" o la realidad (deseada) como monstruo en tres actos que son tres obras de Stephen King y a partir de La pata de mono de William Wymark Jacobs, explora cómo Cementerio de animales, La larga marcha, Misery y La tienda, son parábolas del viejo adagio de que se ha de tener cuidado con lo que se desea (aviso para los reticentes al estilo de esta escritora, con sus habituales (PARÉNTESIS) y cursivas que pueden parecer aleatorias... y quizás lo sean: en este artículo no abusa tanto de ellas, pero de vez en cuando le da el siroco le da por poner varias seguidas)

- Joseph J. Foy y Timothy M. Dale (profesores de Ciencias Políticas), en Distopía en las pantallas. Poder y violencia en El fugitivo y La larga marcha, pues hablan justamente de eso, relacionando ambas novelas con Sobre la violencia de Hannah Arendt.

- La filósofa Kellye Byal en La subjetividad femenina en Carrie nos presenta a la protagonista de la primera novela de Stephen King como epítome del destino femenino, vista a través de El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

- De nuevo un filósofo, Thomas W. Manninen, pergeña en Apuntes sobre precognición, verificación y contrafactuales en La zona muerta, según sus propias palabras (quizás con un poco de coña) un "ensayo sobre las cuestiones metafísicas que plantea La zona muerta de Stephen King".

- Garret Merriam en "Gan ha muerto". Nietzsche y el eterno retorno de Roland, nos ilustra sobre la conocida brasa algunos conceptos filosóficos nietzscheanos ejemplificándolo en la saga La torre oscura.

- La profesora de Historia del Arte y Estudios sobre Cine Elizabeth Hornbeck expone en El hotel Overlook o la heterotopía del terror cómo podemos considerar el célebre hotel de El resplandor dentro de las "heterotopías", según el concepto acuñado por Foucault: esto es, espacios que "se encuentran en relación con todos los demás espacios, pero invirtiendo las relaciones sociales normales"

- Por último, el escritor Edmundo Paz Soldán pasa de tanto ensayo y nos ofrece en Planetario un relato de terror basado en alguno de los más célebres del Rey (musofóbicos, abstenerse).


Los capítulos que más me han interesado y gustado, sin hacer de menos al resto, son el de la Reina Mariana (como no podía ser menos) sobre los arquetipos femeninos en la obra de King; enlazando con éste, el de Kellye Byal que analiza la figura de Carrie White y, sobre todo, el de Elizabeth Hornbeck sobre el Hotel Overlook como ejemplo de heterotopía. Sin olvidar, por supuesto, la entrevista al propio Stephen King, algo que siempre resulta interesante y esclarecedor. Ahora bien, ésta es mi preferencia personal y es muy probable que a otro lector o lectora le atraigan más otros ensayos o que incluso le parezcan más sesudos y dignos de consideración; en eso radica la gracia de este libro, que ahonda en diferentes aspectos de la obra de este grandísimo autor y constructor de un mundo propio, pero, como puede comprobarse en esta compilación, enraizado no sólo en la realidad (algo que se ha dicho ya muchas veces), sino en el sustrato que alimenta la cultura occidental.

(*) Lo de "Graciosa", justificado sobre todo por su gran afición a los chistes y juegos de palabras de pésima calidad, como puede atestiguar cualquiera que siga su cuenta de Twitter. Afición, por cierto, que comparte con más de un miembro de este benemérito blog.

Mogollón de libros del Rey reseñados en Un Libro Al Día: aquí

sábado, 27 de enero de 2024

Michael Ashley: La era de Campbell 1936 – 1945 (I y II)

Idioma original:
inglés
Título original: The history of the Science Fiction Magazine (1936 - 1945)
Traducción: Jordi Arbonés
Año de publicación: 1975
Valoración: Recomendable para fans

¿Otra antología de ciencia ficción? Bueno, ¿y por qué no? Seguro que no será la última.

Es este un tipo de literatura muy dado a la antología. El relato breve es un tipo de formato que se adapta muy bien al género, con las características necesarias: se plantea una idea, un escenario, los personajes indispensables y se desenvuelve la trama. No hay más, no lo necesitamos. Ni secundarios, ni tramas adyacentes, ni divagaciones: eso lo dejamos para la novela larga, más convencional.

Esta antología en concreto se refiere a la llamada Edad de Oro de la ciencia ficción, cuando el género se empezó a modelar como lo que conocemos hoy y el mercado de EEUU se empezó a llenar de revistas pulp especializadas, en las que grandes escritores comenzaron a publicar sus primeras historias: Sturgeon, Asimov, Clarke, Ron Hubbard...

El Campbell del título, John Campbell, no hace referencia a ningún escritor sino a un editor de varias de esas revistas que, al parecer, gracias a un gran instinto, fue algo así como el rey Midas del género.

El primer volumen cuenta con un extenso monográfico de varias decenas de páginas donde se mencionan todas sus hazañas, así como las revistas existentes, su duración y longitud, los pseudónimos de los autores más prolíficos, los métodos de pago, alguna historieta interna... Seguramente todo muy interesante para aquellos que estén realmente metidos en el mundillo: mi afición no da para tanto, lo he leído, pero, como fan de la ciencia ficción, sin más aspiraciones, podría habérmelo saltado perfectamente. Solo recomendable para los aficionados más recalcitrantes.

Lo que nos interesa, los relatos: Aquí es donde viene lo bueno y la principal razón por la que me he decidido a leer esta antología. Si nos fijamos en el título del volumen (1936 – 1945) no será difícil discernir la razón de este extracto histórico: La II Guerra Mundial, con todo lo que ello conlleva (en lo que nos atañe en esta crítica, crisis del papel y llamada a las armas de jóvenes escritores), acabó con casi todas las revistas pulp y con una forma de entender el género, relegando al olvido a una generación de autores más o menos brillante. Extractos seleccionados de su obra es lo que aquí nos presentan los dos volúmenes y la razón de ser de la antología.

Como no podía ser de otra manera, temas clásicos como el viaje en el tiempo, la amenaza de una Tierra postguerra fría (cuando aún no había acabado la guerra) o la transmigración de conciencias son los fundamentos de los relatos que forma la obra. Varios de ellos adolecen de también clásicos fallos del género: maniqueísmo, genios locos y héroes perfectos, antropocentrismos, perspectiva de visión corta, deus ex machina... lo temprano de los relatos (algunos de más de cien años ya) me permite pasar por alto estos errores, sabiendo de antemano lo que me iba a encontrar.

Nombres desconocidos para mí como Weinbaum (prematuramente fallecido), Fearn, Leister o Williamson se convierten en revelaciones y dejan detalles de su calidad: en ocasiones, presumiendo el lector en algún relato un final tonto, ilógico o previsible, nos dan una lección de racionalidad con una vuelta de tuerca inesperada. Puede que sean antiguos, pero no ingenuos. Nuevos autores para disfrutar, sin duda.

Hay un relato que sobresale de los demás, tanto en calidad como en longitud, y por si solo justificaría la adquisición y lectura de estos volúmenes: hablo de Triángulo de cuatro lados, de Temple. En esta obra de los años 30 se especula con la clonación humana, las derivaciones éticas y relaciones emocionales que ello conllevaría, y, ojo al dato, aparece un clon llamado Dolly, como la oveja. He investigado por si el origen del nombre del animal provenía de este relato, pero parece que es solo casualidad. Se ve que el germen de la oveja Dolly provenía de una glándula mamaria, y los investigadores, al pensar en dichas glándulas, no podían pensar en otras más protuberantes que las de Dolly Parton. En fin. Yo prefería mi versión de ciencia ficción, pero la realidad a veces es más prosaica y, sobre todo, más aburrida.

Otro punto inevitable en una antología y cualquier recopilación es la variedad de nivel: junto a algunos relatos que, a día de hoy, pueden leerse sin ningún tipo de problema (disquisiciones sobre la eternidad y la probabilística, por ejemplo), hay otros bastante más sonrojantes, tanto por tema como por tratamiento de personajes (sobre todo femeninos), un punto de la época muy claramente mejorable.

¿Resumen? Recomendable para fans del género, no pasa de ahí.

martes, 9 de enero de 2024

Harlan Ellison: Visiones peligrosas (I, II y III)

Idioma original: inglés
Título original: Dangerous visions
Traducción: Domingo Santos y Francisco Blanco
Año de publicación: 1967
Valoración: Recomendable para fans

Uno piensa que la vida es como un bote a la deriva; en ocasiones, ligeros vientos nos arrastran a gran velocidad, como con empeño en llegar lo antes posible a algún destino ignoto, y en otras, sin embargo, nos dejamos llevar por el flujo de la corriente; me pregunto qué extrañas corrientes han llevado mi vida hasta el momento en que me hallo leyendo un relato sobre un Bosco postmoderno con pene prensil, hijo de una ninfómana obesa y ludópata y nieto de un Unabomber helénico y centenario, narrado al estilo de Finnegans Wake durante 70 páginas– todo ello cortesía del bueno de Philip José Farmer -. Por cierto, un saludo a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, que nos ha estado nutriendo de tarjetas de felicitación navideña durante tantos años; no sé porqué me he acordado ahora de ellos.

Debo aclararme: la reseña de hoy versa sobre Visiones peligrosas, una antología de relatos originales (esto es importante) de más de una treintena de popes de la ciencia ficción de los años 60, y claro, la época... la New Wave, el verano del 67, los hippies, las drogas... todo ella lleva a un resultado irregular. Pero oigan, al menos Philip K. Dick reconoció que usó drogas para la confección de su relato: más honesto que otros que hicieron mutis por el foro, pero que qué quieren que les diga, hay argumentos - como el anterior citado, o el toreo con coches - que parecen  haber sido pergeñados con cierta ayuda lisérgica.

Bien, lo cierto es que es una obra encomiable: nada menos que la flor y nata de la época, así como viejas glorias supervivientes de la generación anterior, creando nuevos relatos y  nunca publicados, expresamente recopilados para la ocasión y contando además con total libertad creativa. ¿Qué podía salir mal? Pues que es inevitablemente irregular.

Es, como digo, inevitable darse cuenta de quién se lo ha tomado más en serio, quién ha recuperado un texto de algún cajón y quién se ha desmelenado completamente rozando la boutade. Los textos van desde las cinco páginas (¿en serio, Damon Knight?) hasta las setenta y pico, con un nivel muy variable: desde grandísimos relatos como un ¿y si? del bloque soviético ganando la guerra fría, pasando por la entonces controversia de la pena de muerte y la donación de órganos, hasta alguna historia totalmente descafeinada como la del propio Harlan Ellison - para nada a la altura de sus compañeros - o algún breve cuento de hadas leído ya mil veces e integrado en el subconsciente colectivo de la humanidad.

Aquellos fans del género encontrarán muy interesante (o al menos ese fue mi caso) leer la obra de escritores más o menos principiantes en aquel entonces que pronto brillarían con luz propia en el firmamento de la ciencia ficción: un jovencísimo Larry Niven anterior a Mundoanillo, por ejemplo. Además, nos da la oportunidad de leer a autores más que interesantes a cuya obra es hoy día difícil de acceder; estoy pensando en Roger Zelazny o Theodore Sturgeon.

Otro plus que tiene es que cada relato, además de una desenfadada introducción de Harlan Ellison, tiene al final unos pocos párrafos de cada escritor explicando su visión de lo narrado, o sobre cómo ve él o ella el futuro (ahora ya pasado) de la ciencia ficción escrita. Esto punto lo encuentro francamente interesante, demasiadas veces me ha pasado que me quedado descolocado al acabar una lectura del género sin saber exactamente qué pretendía trasladarnos el escritor.

Cada uno de los volúmenes cuenta también con un prólogo general por parte de Ellison, el primero de ellos cuenta además con uno de Asimov, que quiso colaborar así en lugar de escribir un relato: es también francamente divertido cómo le llama enano insolente a Ellison y este le responde llamándole viejo decrépito. Ah, la ciencia ficción y su buena gente...

En fin, si son de magín inquieto no puedo menos que recomendarle esta antología; de carácter variable, el volumen de buenas historias es el suficiente como para que valga la pena leerlo, y en cuanto a las malas, son demasiado breves como para que importe.

Un libro ya legendario en el pequeño orbe de la ciencia ficción.

lunes, 30 de octubre de 2023

Stephen King: La niebla (y otros cuentos)

Idioma original:
inglés
Título original: The mist
Traducción: Antonio Samons
Año de publicación: 1980
Valoración: Recomendable para fans

Enésimo libro del rey del terror reseñado en ULAD; en esta ocasión vamos con La niebla, relato predilecto de muchos seguidores de King. ¿Será para tanto?

Lo primero que llama la atención es la brevedad de la novela; el mismo autor reconoce en su preámbulo, en el que realiza una apasionada defensa sobre el género del cuento o relato corto, que esta obra pertenece a ese género y no al de novela breve. Bien, a mí eso me da exactamente igual; en cualquier caso, no deja de ser bastante extenso, sus buenas tres o cuatro horas de lectura, aunque claro, en el caso de King eso sí que se podría considerar algo escueto. En el volumen del que dispongo aparecen otros dos cuentos, estos sí más breves, y de calidad notablemente inferior.

En La niebla, tenemos a un típico “hombre norteamericano convencional” que, tras sufrir una horrenda tormenta en su lugar de vacaciones, acude con su hijo a un supermercado; allí verán como una espesísima niebla se acerca hasta encerrar en el interior a todos los compradores. ¿Encerrar? Bueno, estrictamente hablando, no hay nada que les impida salir...

Una característica primordial de King es que él nunca opta por ocultar la fuente del terror; en contra del estilo de “no enseñes nunca al monstruo y deja que la imaginación trabaje”, él siempre nos muestra claramente y en varios momentos la naturaleza del horror, su tangibilidad. Tampoco es de un poder infalible; a los malos de Stephen King se les puede herir, y, en ocasiones, destruir. De hecho, un punto fundamental de su narrativa es la lucha contra el terror, enfrentar a los protagonistas a sus propios miedos.

Sabiendo esto por anteriores lecturas, partía con la idea de que la propia niebla sería la principal antagonista, pero no; dicha niebla funciona como un mero telón donde se esconden los verdaderos monstruos, que son exactamente eso, monstruos: arañas e insectos gigantes. No hay alegorías aquí, no hay un trasfondo psicológico en el que plantear metáforas.

Me llama también la atención de que, en contra de su tendencia habitual, aquí aparentemente hay una causa o razón natural del mal, tiene una explicación coherente (entendámonos, coherente en el contexto de Stephen King; me refiero a que no es un horror llegado de otra dimensión ni en un meteorito). Sin embargo, no aprovecha para introducirlo en la trama, esta explicación solo sirve como conjetura para algunos de los personajes. Una oportunidad desaprovechada.

En cuanto a la narración en sí, sí que me gustó. Tiene un buen ritmo, consigue que pasen cosas en todo momento, hay evolución en algunos personajes, relata bastante bien distintos modos de enfrentarse a la desesperanza e incluso deja hueco a momentos típicos de King Marca Registrada, como la existencia de la presunta adivina, o la incursión a la farmacia. No descubro nada si digo que se nota verdadero talento en cada párrafo.

Respecto a los otros dos cuentos de la antología, El mono y El atajo de la señora Todd, me temo que son de un nivel inferior. 

En El mono, un hombre descubre un juguete maldito de su infancia que presuntamente es el causante de varias muertes; el cuento trata sobre cómo intenta deshacerse de él. Está bien, pero nada memorable. Ahonda en las relaciones paternofiliales, como ya había sucedido en La niebla.

El atajo de la señora Todd me dejó desconcertado; en cualquier caso, es una buena muestra de la plasticidad del estilo de Stephen King. Si no me he perdido en la metáfora, aquí los malos son ¿los atajos? Jamás se me habría ocurrido utilizar un atajo como un personaje, ni siquiera un camino normal, muchísimo menos como antagonista de un relato. La historia es más o menos la siguiente: una señora está obsesionada con utilizar atajos para ganar tiempo, hasta el punto de que se vuelve tan eficiente en uno de sus recorridos habituales que comienza a rejuvenecer, como si retrocediera en el tiempo.

Quiero pensar que este argumento es fruto de la mala época de King con las sustancias.

En resumidas cuentas, según mi opinión, un muy buen relato típico de King, uno pasable y otro malo. El volumen merece la pena por La Niebla: si están pensando en introducirse en el universo Stephen King y les da pereza los tochos que tiene por novelas, está es una estupenda introducción.


Otras obras de Stephen King reseñadas en la ULAD aquí.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Ellery Queen: El cadáver fugitivo

Idioma original
: inglés
Título original: The vanishing corpse
Traducción: Equipo solución
Año de publicación: 1974
Valoración: Recomendable para fans

Tengo un hábito de lectura que se podría decir que he copiado de la gastronomía: así como en banquetes pantagruélicos, o en comidas de postín, se ofrecen sorbetes o similares entre primer y segundo plato para hacer tabla rasa con el gusto, a mí me gusta utilizar pequeñas novelas de ciencia ficción o género negro entre otros mamotretos de mayor enjundia. Soy consciente de que esta es una forma de establecer literatura de primera y de segunda, pero prefiero pensar que hay obras que se han escrito con más ambición que otras, o con otros fines, y eso no tiene nada de malo: simplemente se dedican a objetivos distintos, y hay ejemplos válidos y fallidos en los dos bandos.

Este prólogo es para presentar la novela de la reseña, El cadáver fugitivo de Ellery Queen.

Es este el seudónimo de dos primos estadounidenses de comienzos del S. XX con el que alcanzaron la fama y la profesionalización. Es una novelilla muy breve, se lee en dos tiradas, y quizá también esté ahí la clave de su éxito: el argumento se funda en dos o tres apuntes fundamentales, y tira millas. No hay espacio ni tiempo para profundizar en las posibles incongruencias.

Novedades que podemos añadir: un nuevo tipo muy elegante de asesinato, lo que no es poco, la introducción del factor “animal” en un robo, y la ahora tan de moda controversia sobre la vigorexia. No está nada mal para una lectura de un par de horas.

En esta aventura, el insufrible Ellery Queen – porque es realmente insufrible, uno de esos tipos que se la dan de listos mientras se repantigan en el sillón y cruzan los pies sobre la mesa – se entromete en otra investigación de su padre, el inspector de policía, en la que se investiga el presunto asesinato de un adinerado médico. Cómo no, la resuelve él solito mientras unos cuantos detectives, policías y demás hacen el paripé por ahí.

Sin duda, los primos escritores saben lo que se traen entre manos, y ponen toda la carne en el asador: nos presentan unos claros sospechosos, otro posible loco imprevisible como segunda opción, e incluso una aliada que podría no ser lo que parece. Afortunadamente, el gran Queen nos sacará a todos del entuerto.

Sin embargo, aún da tiempo a alguna que otra inconsistencia: ¿porqué se establece una alianza tan firme, y fundamentada en absolutamente nada, entre dos personajes principales? Es importante para la narración, pero no creíble. Otra: ¿Cómo el asesino pudo actuar tan impunemente después del asesinato, trayendo en jaque a toda la policía?

Es muy indudable que nadie viese nada en algún momento. 

Como es una novela tan rápida y breve, son estos “detalles” algo que se puede pasar por alto, pero denota que no se ha trabajado muy bien en ello: un par de capítulos extra podrían explicarnos en qué se fundamenta una relación, o qué métodos se utilizaron para según qué fines.

En fin, como digo, una novela muy breve, recomendable para fans de la novela negra, y para leer de un par de tacadas. Sin más.

martes, 6 de junio de 2023

Colaboración: Tommyknockers, de Stephen King

Idioma original: inglés

Título original: Tommyknockers

Traducción: Edith Zili

Año de publicación: 1987

Valoración: Recomendable para fans


Después de revisar en el blog y constatar que no hay todavía ninguna reseña de esta joven promesa de las letras (¡ja! ¡Mentira todo!) me lanzo con uno de esos tochazos tan típicos del maestro del terror.

Qué decir, hasta qué punto un autor tiene un estilo propio o es un autoplagiador, no es el sitio aquí para comentarlo. Yo prefiero pensar que está (estaba) un poco encasillado.

Tommyknockers no será una sorpresa para nadie que haya leído un par de novelas del escritor de Maine, los ingredientes son muy similares o casi idénticos a los de libros de éxito anteriores: un poblado aislado, una amenaza del exterior, un mal que se va propagando entre los vecinos y unos héroes que no tienen porqué comer perdices al final de la historia. Puro Stephen King. De hecho, de varias de las novelas que he leído de él hasta el momento, esta es la que me ha parecido más pura, en el sentido de que es la más fiel a su estilo. De haberla escrito otra persona, no me extrañaría que el bueno de King decidiese presentar una demanda por plagio.

Pero vamos al meollo: Para empezar, antes de nada, ¿qué son los famosos tommyknockers del título? Pues al parecer son los protagonistas de una cancioncilla infantil, bastante lúgubre por cierto, que serán los antagonistas de la novela.

En cuanto al argumento, una escritora (Bobbi Anderson) pasa sus días en soledad permeada en ocasiones por un antiguo profesor y amante ocasional (Jim Gardener). Un día, paseando por el bosque (laralalá), entre la hierba mojada (uh uh uh) –mentira, es en una zona seca y terrosa)– Bobbie tropieza con un extraño objeto y a partir de entonces se obsesiona con desenterrarlo. Pero el objeto acaba siendo mucho más grande de lo que parece...

En estas, Gardener (¿quizá nos querrá decir algo King con este apellido?) decide hacerle una visita a su antigua pupila y descubre anonadado un comportamiento errático y desconocido para él por parte de Bobbie. Y no solo eso, sino que descubre unos artilugios muy avanzados científicamente que ha desarrollado la propia Bobbie, aparte de una novela recién escrita, que, descubre con gozo, es lo mejor que ha escrito nunca.

El propio Gardener se vuelva en el trabajo de desenterrar la nave, pero sin la obsesión monomaníaca de su anfitriona. A la vez, se da cuenta poco a poco de que el ambiente en el pueblo es cada vez más agresivo, y toda la población parece haberse convertido en un genio mecánico como Bobbie. Por si esto fuera poco, nota horrorizado como la gente de su alrededor empieza a mutar y descubre que él es relativamente impune, en parte por una placa en la cabeza, en parte por una continua borrachera.

Creo que hasta aquí puedo escribir sin destriparle la novela a nadie; a pesar de que parece bastante argumento contado, todo esto ocurre en una fase temprana de la novela, y a pesar del que considero el peor defecto del libro: la excesiva longitud. No es que me den miedo los tochos (¡hola Thomas Pynchon!) pero, con sinceridad, hay mucha paja, mucho relleno aquí metido.

Quizá demasiada importancia a algunos personajes secundarios muy poco desarrollados; otra cosa que creo que es un fallo importante es que en ningún momento da la impresión de que la epidemia llegué a salir nunca del pueblo. Los propios vecinos son los agentes principales en evitar intromisiones externas, y qué quieren que les diga, por muy empático que sea uno, no es lo mismo saber que hay un terrible peligro pero aislado y bien guardadito en una pequeña ciudad del otro lado del Atlántico, a pensar que de un momento a otro el gas se expande y puede llegar hasta la puerta de su casa.

Pero si por algo destaca King es por ser un escritor con talento, con facilidad para crear buenas historias, y algunas por aquí sueltas que merecen la pena. En particular, me gustó la de los dos niños hermanos.

Para ir terminando, decir que Stephen King escribió esta novela en un momento de su vida en el que tenía graves problemas de alcoholismo, y es inevitable trazar paralelismos entre Gardener y él. Además, creo sinceramente que la falta de novedades y el “autoplagio” al que me refería anteriormente se debió al abotargamiento producido por su enfermedad.

Así que, como dije más arriba, recomendable para fans. Si es la primera vez que te acercas a King, prueba con otras novelas más conocidas. Les gustará a los fanáticos de King, pero les recomendaría otras obras a aquellos que todavía no estén familiarizados con él. En ULAD hay muchísimas de él reseñadas (¿será quizá el autor con más reseñas en el blog?).

Firmado: EPS

Todo lo de Stephen King reseñado en ULADaquí    

miércoles, 31 de mayo de 2023

Colaboración: Bóvedas de acero, de Isaac Asimov

Idioma original: inglés

Título original: The caves of steel

Traducción: Luis G. Prado

Año de publicación: 1954

Valoración: Recomendable para fans


Isaac Asimov es probablemente uno de los escritores más prolíficos del S. XX, y su influencia en campos como la ciencia ficción o la divulgación (tanto científica como histórica) es innegable, por lo podría asustar a uno el elegir alguna de sus obras para comenzar a conocerlo (recomiendo su página de la Wikipedia para hacerse una idea de la magnitud de su obra).

Famoso por su saga de La Fundación, dividida a su vez en subsagas y novelas, esta cuenta con dos sagas precuelas llamadas respectivamente saga de los Robots y serie del Imperio Galáctico.

Bien, teniendo en cuenta que Bóvedas de acero es la primera de una serie de 17 novelas e incontables relatos cortos, considero que es una buena piedra de toque para reseñar.

Si destaca por algo dentro de la bibliografía de Asimov es por la primera aparición de Elijah Baley y R. Daneel Olivaw (¿les dice algo esa R.)?, famosos personajes que continuarán apareciendo y siendo protagonistas principales en otras de las novelas del famoso escritor; en el caso de Daneel, seguirá apareciendo durante muuuuuuuchos años.

Respecto al argumento, el detective terráqueo Elijah Baley es requerido para resolver un caso aparentemente inexplicable en uno de los mundos exteriores; son estos mundos mucho más avanzados que la Tierra, y cuyos ocupantes sufren una fobia casi obsesiva respecto a los terráqueos. Para ayudar al detective, le encomiendan la ayuda de Daneel. Huelga decir que el caso revierte gran importancia, puesto que podría condicionar en el futuro las relaciones entre la Tierra y los mundos exteriores.

No quiero entrar más en el argumento para no provocar destripes, pero debo decir, que por cuestiones de la vida leí antes su secuela El sol desnudo y, el parecido entre ambos argumentos es más que obvio. De hecho, estoy seguro que leyendo uno de los dos libros cualquiera puede predecir el final del otro. Muy mal, Isaac.

Y por si acaso no se ha notado por mis palabras, hay un detective, un caso sin resolver... ¿qué es esto? Pura novela negra, de la que tantos ejemplares nos legó el bueno de Asimov. Es por eso que recomiendo esta novela tanto a amantes de la ciencia ficción como de la buena literatura negra. A esto me refiero cuando hablo de un buen uso de la ciencia ficción: no es un género en sí mismo, es simplemente un escenario donde colocar a nuestros personajes.

Aunque imagino que una de las cosas que quería representar Asimov en esta novela era la lucha de clases, no me parece esta muy profunda. Lo que sí me ha llamado la atención, y como muestra de la gran clarividencia que tenía respecto a la tecnología, es ya la reacción instintivamente repulsiva que sienten los humanos frente a los robots más humanoides: Asimov había descubierto en los años 50 el concepto de valle inquietante, un término que, por lo que leo, no fue mencionado hasta 1970, 16 años después de esta novela.

Por lo demás, los ingredientes clásicos de Asimov: acertijos con las tres leyes de la robótica, interacción entre humanos y robots, un planeta asolado por las presuntamente maravillas del futuro, ludismo generalizado, formas de novela negra, y final feliz gracias a la gran inteligencia/suspicacia del protagonista.

En resumen, me ha parecido que para ser de Asimov es un magnífico representante de su obra, pero algo lento y demasiado parecido a su siguiente libro. Lo recomendaría por el inicio de todo, y porque en sí mismo, aunque sin ser una obra de arte, también vale la pena.

Firmado: EPS

domingo, 30 de abril de 2023

Nick Cave: Más extraño que la bondad

Idioma original: inglés

Título original: Stranger than Kindness

Traducción: Mariano Peyrou

Año de publicación: 2022

Valoración: Recomendable para fans, Curioso para el resto


No me contaría del todo entre esos fans para los que pienso que es recomendable el libro. Nick Cave me parece un artista interesante, le he visto en algunos conciertos, cuando era más gótico y salvaje (Cave, no yo), menos crooner, sé que ha escrito algún libro y que es un personaje algo extraño que tuvo su época de problemas con las drogas (eufemismo). No mucho más. 

El libro es ya sorprendente por su presentación, formato grande, tapas duras y más de kilo y medio de peso, que es una característica que no se suele tener en cuenta en un libro pero en este caso sí que es digna de mención. Por no hablar de la cubierta, con la reproducción de una pintura sumamente inquietante con dos Caves, que parecen padre e hijo pero solo por el tamaño y el ademán, porque vienen a tener una edad parecida, además de un aspecto que tiene más bien poco de humano, podrían ser muñecos de cera o replicantes de los modelos más primitivos. Por lo que dicen los créditos finales, parece que el libro está relacionado con cierta exposición celebrada en Copenhague en torno a este músico.

Iba a decir que el libro tiene dos partes, pero no sería correcto, en realidad solo tiene una: una amplia colección de fotos de objetos que tuvieron o tienen algún significado en la creación artística del autor australiano: dibujos y cuadros pintados por él mismo (algunos con su propia sangre) o por amigos o amantes; objetos encontrados o comprados en mercadillos, sobre todo figuras de índole religiosa (vírgenes, cristos); libretas hechas por el propio Cave o encargadas exprofeso para tomar anotaciones para sus canciones; fotografías personales, unas pocas de la infancia o de sus padres, otras de sus parejas o amigos; y sobre todo, un buen número de papeles con letras de canciones, casi siempre, claro está, garabateadas o llenas de tachaduras.

Con todo este material se va haciendo el lector una idea aproximada de la personalidad de este caballero, como supongo que es lo que se pretende. Parece un tipo excesivo en casi todo, con un punto maníaco y tanta necesidad de crear, de asimilar y expresar como de respirar. Sorprenden los diferentes rasgos de su escritura, el esperable caos de las anotaciones y la pulcritud con la que, una vez concluidas, pasaba a máquina las letras de las canciones y las pegaba en la misma libreta junto al borrador. Pero sobre todo llama la atención esa extraña mezcla entre la actitud punk y la religión que recorre todo el muestrario. No es solo la imaginería, vemos páginas de la Biblia subrayadas y frecuentes referencias en sus canciones a Dios o a la muerte, hay como una angustia por querer entender los mensajes, una obsesión por ese mundo de la fe al que él no pertenece pero que le atrae y le perturba. Una aleación que podemos detectar en otros artistas, pero que en este caso no presenta atisbo de broma o de ironía, sino que es como un fuego interior que uno puede apreciar escuchándole interpretar From Her to Eternity o Your funeral, my Trial, por ejemplo. Y es que Cave, cuando canta, es como un predicador, no sé si más furioso que atormentado o al revés.

Pero volviendo al libro, lo que las imágenes inspiran o sugieren lo confirma el escaso pero sobresaliente texto, un muy interesante ensayo firmado por Darcey Steinke titulado Dios está en casa. Sitúa la atracción de Cave por el mundo bíblico en paralelo a la influencia religiosa que recibió Elvis (uno de sus ídolos) en su juventud, incide en la presencia del mal, el perdón o los ángeles en la música y los libros de Cave y, sobre todo, disecciona pasajes de sus canciones y de sus dos extrañas novelas, la relación con los grupos de los que formó parte (fundamentalmente, The Birthday Party y The Bad Seeds, últimamente Grinderman), siempre desde una perspectiva casi filosófica, absolutamente alejada de la simple historieta del músico y sus andanzas. Un texto de mucho nivel en el que podemos encontrar referencias a Chéjov, Barthes, E.T.A. Hoffmann o William Blake, por poner algunos ejemplos. Aunque las imágenes que se nos muestran no nos interesasen en absoluto, este texto merece realmente la pena solo por sí mismo.

A tener también en cuenta (y no saltarse) las notas finales con comentarios a las distintas ilustraciones, que nos ponen un poco en situación sobre el momento o las circunstancias en que aparecieron.

Hay que reconocer que el conjunto es algo bastante extraño, desproporcionado como el propio protagonista del material, quizá poco comprensible para quien no conozca de nada a Nick Cave, pero a poco que nos atraiga el personaje o su entorno, o por mera curiosidad, el libro bien merece al menos un vistazo.

 


sábado, 11 de marzo de 2023

Ken Follett: La clave está en Rebeca

Idioma original: inglés

Título original: The Key to Rebecca

Traductor: Jorge V. García Damiano

Año de publicación: 1980

Valoración: Está bien (recomendable para fans)


Ya saben que muy de vez en cuando me gusta darme una vuelta por los libros de gran consumo, esos con tiradas bestiales que llenan los escaparates de las librerías más visitadas. Y esta vez voy directamente a la cabeza: Ken Follett, uno de los autores más vendedores de las últimas décadas, responsable de tochos enormes que han devorado millones de lectores desde hace cuarenta años. Cuando se publicó la que creo que es la única reseña del autor galés en ULAD (ver enlace abajo), un comentarista se arrancó directamente diciendo ¿Cómo puede ser qué no tengáis reseña de “Los pilares de la tierra” en el blog? Bien, es una reflexión bastante lógica que dejo ahí por si alguien decide a arrancarse con ello. Por mi parte, me he dejado llevar por la recomendación de una fan (de Follett, no mía), y me ha parecido que esas cuatrocientas y pico páginas de La clave está en Rebeca eran suficientes por el momento.

Historia de espías. En el Egipto ocupado por los ingleses durante la Segunda Guerra mundial, con Rommel acechando desde el Oeste, se detecta a un peligroso espía nazi (personaje al parecer basado en la realidad) que está revelando secretos de estrategia obtenidos no se sabe cómo ni de dónde. Todo el relato es la narración de ese juego del gato y el ratón en el que un comandante británico busca sin descanso al infiltrado para frenar el progreso del Afrika Korps. Tenemos por tanto un enfrentamiento bastante obvio entre el bien y el mal, acentuado por la caracterización de ambos personajes: el espía va resultando cada vez más odioso, de inteligencia retorcida, carente de escrúpulos, manipulador y violento; el oficial inglés, bien dibujado y matizado, encarna todas las virtudes, no tanto por su personalidad como por el entorno que le rodea y adorna.

La dicotomía se completa con una mujer a cada lado. La amante del espía es una famosa bailarina del vientre que no dudará en ayudar al nazi sirviéndose de su atractivo, en tanto que del lado del perseguidor inglés aparecerá una joven judía con un pasado turbio aunque en proceso de regeneración. Vicios y virtudes frente a frente. De fondo se muestra el descontento de los nativos egipcios, cansados del poder británico y decididos a aliarse con el Reich si fuera necesario con tal de expulsarles. Por ahí aparece, algo tímidamente, el movimiento de los Oficiales Libres, encabezado por Anuar El-Sadat, dispuestos a mover el tablero.

Como novela de espías, el libro tiene poco que ver con la introspección de Graham Greene, y tampoco tiene la finura y la perspectiva de Le Carré. Aquí todo es acción e intensidad, algo que, como decía el otro día Marc, le acerca a un page turner, que pretende atrapar al lector haciéndole sentir dentro de la trama, experimentando sensaciones, inseguro ante los peligros y ansioso cuando estamos cerca de atrapar al malo.

Entiendo que estas cosas gusten a cierto tipo de lectores. Hablamos de libros bien escritos, que cuentan una historia sin ningún aparato formal, con una complejidad muy medida, lo suficiente para mantener la atención sin requerir demasiado esfuerzo, personajes más o menos creíbles con los que el lector pueda situarse y tomar partido, de manera que se involucre en el relato, se emocione y no se desconecte. Con sus crescendos de tensión, sus contrapuntos, espacios de aparente relajación y algún golpe de sorpresa. Un producto que se parece mucho a cierto cine norteamericano de acción, y me refiero a películas muy bien hechas, impactantes, donde se manejan con habilidad todos los recursos para atraer la atención y poner a funcionar las emociones del espectador. Pues todo esto lo hace estupendamente Ken Follett, y eso que tengo la sensación de que este no es uno de sus mejores libros (y que me perdone mi prescriptora).

Le podemos sacar defectos, claro, personajes que derivan hacia cierta simpleza, una escena final excesivamente larga y cargada con demasiados trucos, secundarios poco desarrollados o directamente pobres. Pero de verdad que el conjunto no desmerece, el libro se lee con interés (se podría decir eso de que ‘se devora’) y tiene una sólida estructura, dosificado con acierto y bien imbricado en el momento histórico. Así que todo va a depender del lector, de lo que uno exija al libro o espere de él. Por eso digo que entiendo el éxito de este tipo de novelas, porque es evidente que hay lectores que están encantados con estas historias hechas (y bien hechas, insisto) a medida  para el entretenimiento sin más complicaciones, por eso agradan esos grandes tochos que permiten sumergirse durante mucho tiempo en una trama identificable y convivir con sus personajes. 

No sé, algunos preferimos buscarnos problemas con libros que nos plantean dificultades, que cuentan cosas más complejas o lo hacen de alguna manera especial, cosas que hay que desentrañar o suscitan dudas. Pero claro, en una librería cabe mucho y cabe de todo, y el lector es libre para elegir, incluso para equivocarse. Y si el libro está bien construido, como es el caso, no hay nada que objetar. Incluso a veces puede ser saludable dejar un hueco para simplemente pasar el rato con obras como ésta.

También de Ken Follett en ULADUn mundo sin fin

viernes, 14 de octubre de 2022

COLABORACIÓN: Este es el mar de Mariana Enriquez

Idioma: Español

Año de publicación: 2018

Valoración: Recomendable para fans

Antes de que el fenómeno “Enriquez” explotara en el mundo literario tras la publicación de “Nuestra parte de noche”, su última novela hasta la fecha, la escritora argentina acumulaba un importante bagaje en forma de libros de relatos, biografías, ensayos sobre mitología e, incluso, una ruta turística por los cementerios más famosos del planeta. Todos los libros de Mariana Enriquez publicados en España han visto la luz a través de Anagrama, editorial fetiche de la autora argentina. Sin embargo, por raro y llamativo que parezca, en el caso de este libro la editorial encargada de ello ha sido Penguin Random House.

“Éste es el mar”, novela corta y de transición que aborda varias temáticas recurrentes en la trayectoria de Enríquez, se lanzó el año previo al definitivo despegue de la autora. Mitomanía, rock and roll, amores inalcanzables o no correspondidos, muerte y tragedia son algunos de los ingredientes que se pueden encontrar entre las páginas de este libro. Todo ello tamizado por el filtro oscuro y fantástico -marca de la casa- que Mariana imprime a la historia. En resumidas cuentas, un cuento de hadas dirigido a un público adulto sin más pretensión que pasar un rato entretenido.

Helena ha salido del enjambre por derecho propio y se muestra decidida a ser una Luminosa, grupo de seres o espíritus que adquieren forma humana y convierten en leyendas a artistas musicales. Para ello es indispensable que estos artistas mueran, de lo contrario no adquieren la vitola de leyenda sino de estrellas sin mayor reconocimiento. 

¿Qué hacía John Lennon caminando solo sin guardaespaldas? ¿Por qué nadie había visto a Jim Morrison después de su muerte? ¿Por qué a alguien tan famoso le rodeaba tanta soledad? ¿Por qué nadie buscó a Kurt Cobain en su propia casa? ¿Cómo nadie se dio cuenta de que Brian Jones se ahogaba en la piscina? ¿Por qué nadie supo quién había matado a Nancy Spungen y quién dio la heroína fatal a Sid Vicious? ¿Por qué nadie había acompañado a Elvis en su última noche si se sabía lo frágil que se encontraba? Todas las muertes carecían de una explicación porque la explicación era la presencia de las Luminosas en esos últimos instantes de vida de las leyendas del rock.

La casa donde Helena recibe la formación para llegar a ser una Luminosa, acompañada por otras de su misma condición, está presidida por Hécate. Y el empleo de éste y otros nombres para los espíritus femeninos que protagonizan la novela no es baladí, puesto que refieren casi todos a la mitología e historia antigua. Vashti, Hécate, Helena, Suki, Mariannę o las Imago, enemigas de las Luminosas -trasunto de las famosas erinias- con Megera liderando este grupo de musas, son algunos de los ejemplos.

Helena ha de dar muerte a James Evans, cantante y líder de la banda Fallen. Y para tal fin, Helena esperará que la exitosa gira del grupo dé por finalizada en la ciudad de Los Ángeles, California. James, quien se muestra como un alma atormentada por un oscuro y trágico pasado, ha escrito la mayor parte de los éxitos de la banda como “Wasteland”, “Angeldust” o “This is the sea”, canción que da nombre al titulo de la novela. Aclamado por millones de fans de todo el mundo, James Evans trata de dar sentido a su vida apoyado por la inseparable Helena sin saber que será ella, precisamente, quien le arrebate la vida. Sin embargo, el amor que siente Helena hacia James puede llevar al fracaso la tarea encomendada.

En mi humilde opinión, esta novela supone un trabajo menor de Mariana Enriquez sin que ello reste interés para su numeroso público.

Podéis leer las reseñas de otros libros de Mariana Enriquez en ULAD: Bajar es lo peor ,Alguien camina sobre tu tumba. Mis viajes a cementeriosNuestra parte de nocheLa hermana menorLos peligros de fumar en la camaEl año de la rataLas cosas que perdimos en el fuego, Cómo desaparecer completamente

Firmado: Carlos Télez Sedano

jueves, 26 de mayo de 2022

Grady Hendrix: Horrorstör

Idioma original: inglés

Título original: Horrorstör

Año de publicación: 2014

Traducción: Jaime Valero Martínez

Valoración: recomendable, sobre todo para fans

Seamos sinceros: ¿Hay algo que pueda causar más pavor al ser humano contemporáneo que la idea de pasar la tarde eligiendo muebles en un IKEA? (No hace falta que contestéis, porque, primero, la pregunta es retórica y, en segundo lugar, la respuesta sólo  puede ser un NO). Pues eso debió pensar el escritor Grady Hendrix cuando decidió ambientar una novela de subgénero fantasmal en en una de esas macrotiendas de mobiliario de estilo escandinavo. Que, en este caso, no es un IKEA -lo deja bien claro desde la primera página, supongo que por aquello de prevenir demandas y tal-, sino de otra cadena llamada ORSK y que está situada en las afueras de Cleveland, Ohio, en un terreno donde antaño hubo... bueno, mejor no sigo para no espoilear más de lo necesario.


Debido a ciertos incidentes vandálicos que están sucediendo por las noches, un grupo de empleados se queda en la laberíntica tienda tras la hora del cierre, para tratar de localizar al o los responsables. Como cabe suponer, dado que se trata de un libro de los de dar miedito, pronto aparece el elemento sobrenatural que se dedica a hacer la puñeta -por decirlo suavemente- a nuestros personajes y del que hasta el propio Iker Jiménez saldría corriendo... para montar un programa bien seguro en su plató, eso sí (siempre que le deje tiempo la propagación de delirios racistas e infundios de la ultraderecha, claro). El caso es que este grupo de empleados, variopinto como exigen los cánones del género y sobre todo la protagonista, una joven sarcástica y derrotista llamada Amy se ven obligados a rendirse ante lo desconocido o luchar por su supervivencia, en una clara metáfora o símil que identifica los acontecimientos espectrales a los que asiste y es víctima con su propia disyuntiva vital y que no deja de atormentarla en su interior... pero de nuevo, mejor no sigo para no espoilear más de lo necesario.

Como se ve, Horrorstör no es más que una variante, más o menos original y divertida -los momentos de cierto humor tampoco escasean- del clásico tema de la "casa encantada", que tan de moda parece estar últimamente (aunque esta novela de Grady es de hace ocho años)-; sólo que se han cambiado las típicas viviendas de estilo victoriano por una inmensa nave sin ventanas rodeada por un aparcamiento y los interiores lóbregos y llenos de antiguallas por un sinfín de mesas, sofás armarios, etc. con imposibles nombres en sueco o lo que sea... A la originalidad de la ambientación contribuye, en no poca medida, que el libro esté maquetado como si fuera un catálogo de IK...quiero decir de ORSK, y no sólo en lo que se refiere a sus cubierta; también el interior, en el que abundan las infografías, planos, textos publicitarios y corporativos, etc. que simulan los de este tipo de comercio... Incluso los diferentes capítulos llevan como títulos los nombres de diferentes muebles.

En suma, una novela de terror diferente -o más o menos, porque en buena medida podría homologarse con cualquier novela o peli de este subgénero, sobre todo si acudimos a la serie B- que hará las delicias de los más aficionados, pero también puede interesar a cualquiera a quien le guste pasar de vez en cuando un buen rato de miedo, sin más trascendencia.

Nota post-reseña: ¡Coño... y ahora me doy cuenta de que he hecho una reseña de un libro de terror sin mencionar a Stephen King! Esto no puede ser, ¿qué digo? Vale, ya sé: Horrostör no es El resplandor ni la tienda Orsk es el Hotel Overlook, pero por lo menos Kubrick no ha hecho una peli con Jack Nicholson para joder la historia. Sólo por eso, seguro que a Stephen King le mola...

jueves, 6 de enero de 2022

Wolfgang Harich: ¿Comunismo sin crecimiento?

Idioma original: alemán

Título original: Kommunismus ohne Wachstum? Babeuf und der »Club of Rome«. Sechs Interviews mit Freimut Duve und Briefe an ihn (nada menos)

Año de publicación: 1975

Valoración: Recomendable (solo para interesados)


Uno ya no sabe qué hacer para colocar en estas fechas navideñas algún libro que de verdad conecte con el espíritu propio de la época. En una ocasión fue la reseña de un libro sobre los genocidios más sangrientos del pasado siglo XX, y en este final de año me ha parecido lo más adecuado un ensayo escrito por un comunista ortodoxo de la antigua República Democrática Alemana profundizando en la doctrina clásica, confrontando con las posturas de la socialdemocracia occidental y reivindicando la herencia pre-marxista de Gracchus Babeuf, en contraposición (ojo, quizá solo aparente), con las tesis de Rousseau. Como me gusta decir en estos casos, no hay problema en que usted, amigo lector, con toda la lógica interesado en otro tipo de lecturas, sienta el impulso de abandonar sin miramientos esta reseña: mañana encontrará en ULAD otro título que seguro le atraerá mucho más. Pero antes déjeme precisar un par de cosas.

He dicho ensayo, y este libro no lo es del todo. Efectivamente, Harich (filósofo y periodista de alto nivel de erudición) expone sus ideas en torno al comunismo y otros asuntos conexos que luego indicaré, pero lo hace en un formato poco usual y bastante sorprendente: el libro es una entrevista, una larga charla con Freimut Duve, destacado miembro del SPD (Partido socialdemócrata) en la Alemania Occidental de 1975. Aparte de darle dinamismo y un punto de naturalidad a temas en principio algo rocosos, la fórmula resulta rompedora en el contexto en que se gesta el libro. Recordemos: la actual Alemania estaba dividida en dos países que se miraban con recelo, uno integrado de lleno y a todos los niveles en el mundo occidental, el otro en la órbita soviética. Por medio, la frontera inexpugnable, el Telón de Acero, el muro de Berlin, impermeabilidad absoluta o casi. Por eso la experiencia dialéctica Harich-Duve, plasmada en un libro, constituye una experiencia históricamente destacable.

También he calificado a Harich como comunista ortodoxo. Él mismo reclama este título, pero no todo parece ser tan granítico. De hecho, fue defenestrado por el régimen de Berlin-Este, como tantos otros acusado de revisionismo, y en este mismo libro presenta ideas que a más de uno le habrán parecido heréticas aunque, si lo leemos con atención apreciaremos que siempre intenta imbricarlas en el marxismo pata negra. Pero claro, los tiempos no eran propicios para que nadie innovase demasiado. Y Harich lo hace, aunque desde nuestro siglo XXI nos parezca que de forma muy inofensiva y cargada además de razonamientos hoy interiorizados por la mayoría.

El núcleo del libro gira en torno a la ecología, concepto que ahora tenemos muy asumido y llena sin problema noticiarios y tertulias, pero que en 1975 (con Franco todavía vivo, para hacernos una idea) era una cosa un poquillo rara. Resulta que en esa lejanísima época el Club de Roma, una ONG de carácter científico, había publicado un informe alertando de las consecuencias del deterioro del medio ambiente, el posible agotamiento de combustibles y materias primas, y en definitiva, de los peligros de un crecimiento ilimitado, también en el aspecto demográfico. Harich suscribe en su mayor parte estas tesis y asume la preocupación por el futuro del planeta. Como buen estudioso, desgrana con cierto detalle los peligros que acechan e intenta integrar las soluciones en su ortodoxia marxista asegurando por ejemplo (y argumentando en profundidad) que cualquier solución al respecto solo sería posible en un sistema comunista. 

Pero, al margen de cierta ingenuidad que resulta fácil achacarle con medio siglo de por medio, lo que realmente me interesa es, en primer lugar, cómo Harich tiene la valentía de subirse al carro de la ecología desde el campo pro-soviético, algo que, aunque él insista en que hay científicos y pensadores de esa cuerda que comparten estas ideas, está generalmente muy mal visto desde el Kremlin. Efectivamente, el discurso ecológico, hoy día plenamente asumido por la izquierda, se ve en ese momento histórico como una preocupación pequeño-burguesa utilizada para distraer de la prioridad absoluta de la lucha de clases y, en el terreno más práctico, la guerra entre bloques. Por si fuera poco, el informe al que nos referimos fue elaborado por científicos vinculados al célebre MIT, es decir, plenamente en la órbita occidental, lo que suscita todos los recelos del mundo a los guardianes de las esencias. Pero Harich mantendría sus posiciones contra viento y marea, gracias a lo cual hoy se le considera como el padre del ecosocialismo.

Aún habrá otro motivo de discordia. La alerta del Club de Roma advertía de la inviabilidad de la escalada de crecimiento indefinido iniciada tras la Segunda Guerra mundial, y Harich se pone al frente de la tesis que creo que llama de crecimiento homeostático: hay que mantenerse en torno al crecimiento cero para no dañar más el medio ambiente ni agotar los recursos naturales, aunque ello suponga un cierto sacrificio en el nivel de vida. Algo que también podríamos definir como comunismo ascético. Esto, que nuevamente quiere entroncar con las fuentes originales del marxismo, es una nueva pedrada, y muy potente, para el sistema económico soviético y de sus satélites, así como para los teóricos clásicos, porque pone en cuestión tanto la idea troncal del crecimiento ilimitado hacia la sociedad comunista objetivo como su aplicación práctica, que puso en el núcleo del sistema a la industria pesada. Por tanto, Harich estaba tocando temas muy sensibles, y eso que ni siquiera se habrá imaginado el frenesí de descontrol, contaminación salvaje y explotación brutal de recursos que sus socios estaban ya poniendo en práctica.

Como se puede ver, hablamos de temas quizá algo ásperos, pero puedo asegurar que el formato de charla-entrevista entre dos personajes de alto nivel intelectual convierte el resultado en algo muy interesante, al menos para quien tenga alguna curiosidad sobre el pensamiento político de mediados-finales del siglo XX. Incluso nos proporciona algunos momentos cómicos, como cuando Duve pide a Harich que no se altere tanto, o cuando éste, en una carta posterior dice que ‘por lo menos en tres ocasiones estuve a punto de tirarle a la cabeza todo el manuscrito que tenemos que corregir en común y dar por definitivamente finalizado y fracasado nuestro experimento de diálogo o de entrevista’. Todo un carácter.

Y, ya lo siento, pero al margen de la distancia histórica e ideológica, se me ocurre pensar qué diferencia abismal entre la talla intelectual de estos políticos y algunos a los que veo en las noticias (más bien todos).