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domingo, 24 de mayo de 2026

Víctor Amat: Psicología punk

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2022

Valoración: Está bien


Empezamos mal, con una segunda persona del singular que interpela al lector. No me gusta, ni siquiera aunque se utilizase como recurso literario, esa familiaridad para tratar a alguien que tiene tu libro en sus manos, lo que para ti, autor, debería ser motivo suficiente para mantener cierta distancia que no incluye tutearle ni compartir confidencias. Tampoco me agrada ese colegueo con el que se da la impresión de estar dirigiéndose a un adolescente, aderezado con un supuesto lenguaje de calle que con frecuencia recurre a los flipar, chungo, monguer o cagarla. Claro que Victor Amat (pone Victor sin tilde, y yo se lo respeto) hace uso de este instrumental para buscar a) cercanía al lector, como alguien que te habla acodado en la barra del bar, y b) cierta aura transgresora que se corresponde con eso de la psicología punk, que viene a ser una marca de la casa que le gusta pasear por el mundo.

Bueno, que tampoco se me enfade este señor, que fue boxeador profesional, lo cual le otorga un plus de respetabilidad además, también es verdad, de aportar una nota diferencial, que tampoco es frecuente encontrarse reunidas en una misma persona las figuras de psicólogo, boxeador y divulgador. 

Yendo por fin al grano podemos decir que el libro se inscribe en el subgénero, todavía poco concurrido aunque creciente, de los libros de autoayuda que abominan de los libros de autoayuda. Ya topé con otro hace tiempo, aunque el tono de aquel era más gamberro y digamos menos profesional. Porque la idea que subyace en todo el libro de Amat es despreciar lo que llama pensamiento naif, el buenismo positivo de Mr. Wonderful y los mensajes optimistas y/o escapistas que inundan las redes, y centrarse en algo quizá menos reconfortante pero psicológicamente más sano: no podemos hacerlo todo bien aunque lo deseemos al máximo y pongamos todas nuestra fuerzas al servicio de nuestros sueños, tenemos que ser capaces de asumir nuestras limitaciones, llevar con dignidad el fracaso y aceptar los golpes que inevitablemente nos van a ir cayendo.

Es algo que me recuerda a la reflexión de un conocido escritor que en una entrevista dijo algo así como que el mundo es un lugar peligroso. Se refería desde luego a asuntos bastante diferentes, pero apunta en una dirección similar. La vida se compone de momentos buenos y malos, de gente que ayuda y mucha otra que te zancadillea con mala intención o incluso sin ella, de sucesos, algunos inevitables, que nos van a reventar las ilusiones y la estabilidad, y hay que aprender a encajar y tomarnos nuestro tiempo para digerirlo. Es posiblemente una perogrullada, pero es quizá algo que cuesta admitir, sobre todo a la vista de tanta basura con la que nos acosan, a veces solo para obtener visitas o likes, otras para convertirnos en consumidores felices que no dejen de gastar.

Insisto en que en general no me agrada el tono del texto, pero hay que reconocer que resulta eficaz para transmitir el mensaje y también, por qué no decirlo, que hay algunos momentos en que lo clava exponiendo problemas relacionales sobre los que nunca antes había leído, y atina muy bien por ejemplo desmontando algunas tonterías sobre el supuesto entorno laboral idílico de ciertas tecnológicas. Tengo la sensación de que el acento transgresor va siendo más marcado según nos acercamos al final, lo que transmite frescura y sinceridad, de manera que el libro, sin llegar a tener demasiada envergadura ni a desprenderse del todo, no sé si a su pesar, de la etiqueta de libro de autoayuda, parece un trabajo honesto del que a lo mejor puede uno obtener algún provecho.

P.D: Acabo de darme cuenta de lo horrible que queda esa cubierta con lo de 9,95, lo siento... pero no voy a ponerme a buscar otra.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Reseña + entrevista: La seca de Txani Rodríguez

Idioma original: 
español
Año de publicación: 2024
Valoración: recomendable
 
Txani Rodríguez es una autora ya conocida para los seguidores fieles de ULAD (por aquí están reseñadas sus novelas Si quieres puedes quedarte aquí y Los últimos románticos), y no solo para ellos: Los últimos románticos ganó el Premio Euskadi de Literatura, y tuvo una adaptación cinematográfica en 2024, lo que le dio a esta novela una visibilidad en mi opinión merecida. Ahora, en La seca, Txani Rodríguez vuelve a presentarnos a una protagonista femenina en lucha consigo misma y con el mundo. 
 
Nuria, esta protagonista, es una joven vasca que viaja con su madre al pueblo de la familia, en Andalucía: un pueblo que vive sobre todo del corcho, que ahora se ve amenazado por una plaga, la "seca" del título, que amenaza su modo de subsistencia. Durante el tiempo que pasa en el pueblo, Nuria tendrá que reconsiderar todas las relaciones que mantiene con las personas a su alrededor: con su madre, a quien quiere cuidar pero ambién controlar; con un antiguo amor de verano, Montero, corchero e hijo de corcheros; o con su amigo Milo, que decide visitarla (invitado por la propia Nuria) junto con su padre. 
 
Una primera, y gran diferencia entre Los últimos románticos y La seca, es que sus personajes protagonistas, a pesar de sus semejanzas, provocan respuestas muy diferentes en el lector: la Irune de Los últimos románticos es extravagante pero encantadora, solitaria pero solidaria; Nuria es arisca, contradictoria, pide atención y cariño, pero al mismo tiempo aparta a todo el que puede dárselo (a veces con razón, todo hay que decirlo). En cierto modo hace pensar en esas protagonistas de Sara Mesa (como Nat en Un amor) con las que no resulta fácil empatizar. Es, en todo caso, un personaje muy humano, capaz de luchar por salvar un río, pero incapaz de aceptar que su madre se eche novio.
 
El contexto en el que se sitúa la acción es un elemento fundamental del libro: el pueblo de los corcheros no es un lugar idílico para que se refugien los urbanitas; es un espacio de conflicto entre diferentes concepciones del espacio, de la naturaleza, entre quienes lo viven y quienes lo visitan, entre quienes quieren explotarlo y quienes quieren protegerlo. Ya en obras anteriores, como Si quieres puedes quedarte aquí, la autora ofrecía una aproximación semejante al espacio rural, ambivalente y matizada en sus complejidades y conflictos, que no se presentan de forma maniquea (campo bien / ciudad mal, o viceversa), sino como formas diferentes de posicionarse ante el mundo y ante la naturaleza, aunque no todas igualmente legítimas: la plantación de aguacates, con el consiguiente consumo exorbitante de agua, no se compara con la extracción del caucho, mucho más sostenible. 
 
Lo cierto es que, con estos elementos, La seca es una novela algo oscura, mucho más oscura que Los últimos románticos que, a pesar de contener también su dosis de amargura, tenía más luz y más humor (y quizás por eso también me gustó más). Es en cualquier caso una nueva buena novela de una autora que va construyendo un universo de personajes no siempre entrañables, pero sí memorables.
 
Sobre esto, entre otros aspectos, converso con Txani Rodríguez en la siguiente entrevista:



 

martes, 19 de mayo de 2026

Manuel Moyano: El imperio de Yegorov

Idioma: español

Año de publicación: 2014

Valoración: recomendable

Hay novelas (y películas y ensayos, etc.) que comienzan por todo lo alto, para después ir perdiendo fuelle a medida que transcurre n sus páginas. Menos frecuente es el caso  contrario: libros que comienzan de una manera francamente mejorable, incluso penosa, pero que luego nos van atrapando con su prosa, con la historia que cuentan, hasta dejarnos noqueados con un final memorable (el principal ejemplo que se me ocurre es el de Madame Bovary, aunque ya sé que no es del agrado de todo el mundo). Por último, también ocurre a veces que la novela en cuestión tenga un gran comienzo o, cuando menos, intrigante y un final que deje picueto/a al lector o lectora, pero que en medio, en su estadio central sea, si no aburrido, más bien rutinario, de forma que se avanza más por hábito lector que por verdadero interés. Podría éste ser el caso de esta estupenda, por lo demás, El imperio de Yegorov... Pero digo que podría serlo porque no es lo ocurre con ella, exactamente, por tres razones principales, a mi entender:

  1. Su contenida extensión -menos de doscientas páginas-, que la convierten en una novelette muy fácil de leer y, sobre todo, facilita que ese decaimiento que comento (quizá sería más exacto hablar de cierta sensación de previsibilidad... que en este caso, además, resulta ser errónea) no llegue a cuajar en un desasimiento hacia la novela.
  2. La entretenida estructura narrativa, que podríamos considerar como espistolar -es decir, modernamente epistolar, a base de e-mails, además de informes, comentarios en blogs, fragmentos de noticieros o incluso la lista de dramatis personae, etc.-, que impide o dificulta cualquier atisbo de aburrimiento.
  3. Y, sobre todo, porque nos hayamos ante una de esas narraciones que no se completan (o no se entienden) hasta la última línea de texto -de forma literal, en este caso-; eso provoca que, a partir del momento en que se vislumbra el devenir de la historia, la lectura se vuelva aún más absorbente y acelerada. Se acabó cualquier tiempo muerto...

¿Pero de qué va esta novela, al fin y al cabo? Lo cierto es que no se puede -o se debe- contar mucho del argumento, para no espoilear a troche y moche (y que luego me llenéis los comentarios de justificadas quejas indignadas... Aunque, por otro lado, si no cuento nada también lo vais a hacer). La historia empieza en 1967, cuando un equipo de antropólogos japoneses, ayudados por un misionero español, se internan en la selva de Papúa-Nueva Guinea en busca del escurridizo y, en apariencia, no demasiado evolucionado pueblo de los hamulai. Una vez encontrados y ya conviviendo con ellos, la estudiante Izumi Fukada contrae un parásito cuya infección sólo puede paliarse gracias a una planta de la zona, según ha aprendido la sabiduría ancestral de los hamulai. El grupo retorna a Japón sin mayores problemas, pero este suceso deparará en el futuro consecuencias imprevisibles... A partir de esta premisa Moyano va tejiendo una urdimbre fascinante, una historia que transita entre la novela de aventuras, el noir, la ciencia-ficción, la distopía política, la ironía e incluso el body-horror (es fácil acordarse de alguna película de éxito reciente... aunque posterior, por cierto, a esta novela). Una novela que ya no podemos considerar una rara avis en el panorama de la literatura en español, cada vez más variado, tanto en las formas como en los temas que trata, pero sí que es lo suficientemente imaginativa y hasta sorprendente para merecer la atención de quien quiera disfrutar un rato -un ratito, que tampoco es tan larga, como ya he dicho- de una lectura cautivadora -sobre todo en ciertos tramos, ya digo también- y que deja un inmejorable sabor de boca.

jueves, 14 de mayo de 2026

Luis Martín-Santos: Novelas inéditas

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Recomendable alto


Seguramente Tiempo de silencio es el libro que más veces he releído (tampoco muchas, no se vayan a creer), quizá porque, aparte de la inacabada Tiempo de destrucción, tampoco había mucho más que leer de este autor, fallecido joven como muchos grandes genios. Galaxia Gutenberg rescata desde hace poco todo lo editable de Martín-Santos, ya saben, esas cosas encontradas en los cajones, que incluyen algo de poesía, teatro, algunos relatos cortos, junto a un libro de carácter técnico del psiquiatra afincado en San Sebastián. Material para completistas, del que me interesa por encima de lo demás el tomo III de la serie, eso que se llama Novelas inéditas, y que son dos narraciones más bien breves de época juvenil en las que vamos a ver si brilla ya el talento de Martín-Santos que se manifestaría algo más adelante. 

La verdad es que estos dos relatos se parecen bien poco a lo que vendría después. Lo cual, dicho sea entre paréntesis, me parece que deja ver una característica interesante, la capacidad de un autor para construir obras de diferente factura, estilo y contenido. Martín-Santos apenas despliega los recursos que más tarde utilizará en Tiempo de silencio, pero parece ir madurando una forma de narrar algo especial, modulándose hacia la introspección y marcando un ritmo extremadamente lento con el que provoca cierta angustia y la sensación de verse uno atrapado en los escenarios asfixiantes que diseña. Apunta maneras, muestra su talento para narrar pero todavía no ha explotado.

Son también dos relatos bastante diferentes entre sí. El vientre hinchado es en todos sus aspectos un drama rural, una narración endogámica que no se mueve del entorno de una casucha de labranza, entre campos resecos bajo un sol aplastante. Tres personajes que, si se me permite tomar el giro precisamente de Tiempo de silencio, son ‘tierra apenas removida’, individuos que superan por poco el umbral de lo humano, van conformando algo parecido a una tragedia que sin embargo es la vida misma, el destino de existencias que dan miedo de puro básicas. Lo más primario del ser humano mostrado con toda la crudeza, solo viéndoles desenvolverse y sondeando en lo posible (poco) sus emociones, más bien sus reacciones. Aunque el estilo es netamente realista, el contenido lo aproxima de forma decidida hacia el tremendismo que estuvo de moda unos años atrás.

El Saco es una novela que podríamos encuadrar en el género carcelario, y podría muy bien exportarse a un medio audiovisual. El relato, con el mismo ritmo lento y algo obsesivo, resulta más convencional que el anterior y, dentro de lo que representa como thriller, va descubriendo perfiles de personajes llenos de matices en una trama que parece a veces oscura y otras sumamente sencilla. Es una historia muy bien narrada aunque no se puede decir que su argumento ni su desarrollo sean demasiado originales. Más parece un ejercicio o un divertimento de autor todavía no decidido a tomar un camino concreto, pero se lee con interés y muestra la versatilidad de Martín-Santos para construir historias diferentes, y permitiéndose esconder de principio a fin el personaje que le da título.

El primero de los relatos da la impresión de mejor trabajado y con mayor riesgo, y en mi opinión resulta más valioso desde el punto de vista literario. Aun así, no siendo fácil identificar aquí al autor con sus obras mayores, todo desprende sensaciones de estar ante un talento literario todavía embrionario que despertaría muy pronto, cargado con todo un arsenal de recursos que todavía ni siquiera asoman.

También de Luis Martín-Santos reseñado en ULADTiempo de silencio


martes, 12 de mayo de 2026

Hermanos Alquézar: Jardín

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: Se deja leer (y a mucha honra)

Hermanos Alquézar es el pseudónimo de un autor dedicado a la ficción en formato breve. Y Jardín es una colección de relatos salidos de su pluma. 

Estos relatos (salvo, a mi juicio, el que se titula "Pesadilla en amarillo") se adscriben al género de terror. Un terror ligero, que juega con las convenciones del género sin tratar de subvertirlas y que a veces ostenta un humor tan simpático como inofensivo.

A grandes rasgos, todos los relatos de Jardín funcionan en tanto que pasatiempo. Incluso los más derivativos y lineales del conjunto, como "La expedición científica", "La maldición", "Pesadilla en amarillo" o "Sola" tienen su gracia, dada su brevedad y falta de pretensiones. Sin embargo, debo admitir que aquellos relatos con mayor potencial, como "El capitán ha desaparecido" o "Disfraz", pueden resultar un tanto frustrantes, ya que la falta de desarrollo de su interesante idea central provoca que su lectura se resienta.

El antes mencionado humor de estos relatos también puede llegar a lastrarlos un poco. Si bien da un acabado bonachón al conjunto que redunda beneficiosamente en su modestia, también resta intensidad a ciertas historias o alarga en demasía determinados pasajes. "Viejas" es un ejemplo de ello, ya que decae por su a todas luces excesivo enfoque cómico.

Sea como fuere, Jardín es una colección amena y entretenida que funcionará como pasatiempo a quien acuda a ella sin grandes expecativas. No obstante, insisto en que puede dar la sensación de que algunos de sus relatos no cuajan del todo o podrían haberse desarrollado en direcciones más interesantes.

Ah,  Jardín está ilustrado por Kirke Din. De las imágenes de Din aprecio su estética, de trazos y entramados deliberadamente toscos, aunque su estilo y composición son algo básicos, y su escasez (apenas hay tres engalanando el volumen) provoca que sepan a poco.


viernes, 8 de mayo de 2026

Juan Gómez Bárcena: Abril o nunca

 Idioma original: español

Año de publicación: 2026

Valoración: muy recomendable


Juan Gómez Bárcena es uno de los mejores novelistas de la narrativa española actual. Es un autor que apuesta por el riesgo y la creatividad a la hora de abordar sus propuestas. Según él mismo confiesa, de otra manera caería en el aburrimiento. Por eso no es de extrañar que en Lo demás es aire nos entregara una novela coral sobre los habitantes de un pueblo en Cantabria, en Mapa de soledades nos sorprendiera con un ensayo sobre los distintos grados de soledad del hombre contemporáneo y en Abril o nunca vuelva a cambiar de registro y nos ofrezca una lúcida reflexión sobre la paternidad, la culpa y el tiempo.

Daniel es un hombre divorciado que abandona su trabajo como abogado en Madrid y emprende una huida que le lleva a trabajar como instructor de buceo en Benidorm, que es la ciudad donde veraneaba en su infancia. Sus únicos vínculos con su vida anterior son las anheladas visitas de su hija Teresa y su relación con un amigo que dirige un restaurante en la ciudad levantina. Esa rutina se verá interrumpida por una inesperada tragedia personal propiciada por un descuido de nuestro protagonista que trastocará su visión de la vida y, sobre todo, del tiempo.

Daniel intentará por todos los medios recuperar un periodo de su vida en el que supone que era feliz y para ello se planteará si existe la posibilidad de volver atrás en el tiempo. Necesita regresar al mes de abril, reparar los errores cometidos y volver a disfrutar de la vida con Teresa. Esa posibilidad de viajar al pasado podría convertirse en un elemento para redimirse de la culpa. Sin embargo, llega a un callejón sin salida: "La memoria nos juega esa clase de trampas. Quiere convencernos de que hubo un tiempo en que fuimos felices, pero también lo bastante idiotas como para no darnos cuenta. No es así, claro. Si en efecto no nos dábamos cuenta es por la sencilla razón de que no éramos felices en absoluto".

A pesar de esas reflexiones, nuestro protagonista decide buscar una solución a la situación de desamparo en que se encuentra y bucea en  internet donde muchos usuarios declaran poseer la llave para viajar al pasado. Uno de ellos asegura que la clave está en olvidar, pero advierte: "Nada hay tan difícil como olvidar. Quiero decir olvidar de verdad. La buena noticia es que a todo se aprende. El olvido, también se enseña. Yo seré vuestro maestro y vosotros los alumnos que aprenderán y olvidarán lo que han aprendido".

Quizás precisamente esa insistencia de Bárcena en presentarnos distintos foros y  usuarios de internet pueda ralentizar un tanto el avance de la novela, pero también nos muestra que Daniel ha renunciado a sus ilusiones y busca refugio en las redes sociales. Nuestro protagonista arrincona sus relaciones personales y sentimentales y se sumerge en los videojuegos y los chats. Las estaciones se suceden unas a otras y Daniel se hunde en una melancolía perpetua. Con gran habilidad el escritor cántabro nos ofrece un detallado retrato psicológico de los personajes, especialmente de nuestro protagonista al que sitúa al borde del colapso: "Cuando un hombre parece vacío existen dos opciones. Una: creer que está efectivamente vacío. Que las cosas son lo que parecen. La segunda posibilidad es creer que tras ese vacío se cifra algún secreto, una vida demasiado compleja para ser resumida en unas cuantas frases".

En este sentido, la presencia de Benidorm se convierte en una elección fundamental por parte de Bárcena, porque Daniel se desenvuelve en un entorno en el que la superficialidad y la provisionalidad de la forma de vivir en esa ciudad contribuyen a aumentar la soledad autoimpuesta de nuestro protagonista: "en Benidorm la gente se mueve tan deprisa que ni siquiera tienen tiempo de mirarlo". El escritor cántabro utiliza potentes imágenes visuales para sumergirnos en la zozobra interior de Daniel y comprenderemos su necesidad imperiosa de volver una y otra vez a la Cala de los Amarillos donde su vida quedó truncada.

Abril o nunca está narrado con la prosa precisa y sosegada a la que nos tiene acostumbrados Bárcena. El texto se desarrolla con elegancia y naturalidad y quizás con mayor emotividad que otras novelas del autor. Logra transmitirnos sin caer en dramatismos exagerados la lucha desesperada de un ser humano  por sobrevivir al dolor.  Es una invitación a reflexionar sobre la paternidad, la repercusión de nuestras pequeñas decisiones cotidianas, la importancia de los vínculos afectivos y ¿la inevitabilidad del paso del tiempo?

Tambíen de Juan Gómez Bárcena en Ulad: El cielo de Lima, Kanada, Ni siquiera los muertos.


lunes, 4 de mayo de 2026

Begoña Gómez Urzaiz: Las abandonadoras


Idioma original:
español

Año de publicación: 2022

Valoración: muy recomendable

Confieso haber renunciado de forma algo ostensible a participar en la ya algo lejana semana dedicada a las Madres de libro. Diría, incluso, haber hecho algo análogo al troleo cuando publiqué, de forma posterior y hace más de un año, mi algo escéptica reseña de cierto libro de Rachel Cusk

Hay que tener cuidado a la hora de definirse. 

Qué sería más impopular que desmarcarse de forma patente de un colectivo como ése, colectivo, curioso, al que la emergente ideología ultra no sabe dónde ubicar: ¿defendemos a las mujeres que son madres con algún argumento rancio y lacrimoso, o ejecutando una pirueta imposible, lo hacemos desde un feminismo frío y calculador que sitúa a la mujer individuo por delante de ese rol reproductivo que la naturaleza le ha designado?

Todo esto daría para una intrincada, prolongada y seguramente estéril discusión que acabaría con la clásica disyuntiva. No estamos para eso.

De Begoña Gómez Urzaiz hay que leerlo todo: supongo que me perdonará que le otorgue el apelativo de culo inquieto, pero no veo otra manera de definir su compromiso por tomar referencias clásicas y combinarlas con lo más nuevo, sus guiños pop o incluso levemente indies frente a una visión urbana y algo middle-class que puede exaltar a los muy pusilánimes, pero sin dejar de lado perspectivas más radicales, aunque sea meramente por ese efecto de capilaridad derivado de un eclecticismo y una amplitud de miras, cosa que parece tan fácil de describir como difícil de ejercer en este mundo de algoritmos y motores de búsqueda que te planta ante las narices aquello que te cuadra y reconforta. 

Aquí, la periodista catalana nos ofrece una serie de artículos, la mayoría sobre celebridades de distintos campos culturales, mujeres que tomaron decisiones difíciles - de esas que te ponen a los pies de los caballos -en relación con su maternidad. El título ya desvela algo sobre aquello a que nos enfrentamos. Habla de Maria Montessori, de Mercè Rodoreda, de Muriel Spark o de Joni Mitchell. También de personajes literarios que han protagonizado circunstancias similares en obras de ficción. Siempre ante el escándalo de sociedades que definen roles y no aceptan salidas de esos roles, sea cuál sea su justificación, sea vivir vidas poco convencionales o sacrificarse por otra finalidad, por su talento, por su profesión. Gómez Urzaiz intercala en esos artículos alguna experiencia personal, alguna reflexión, en una confesión de cómo afronta una mujer joven la conciliación de su profesión y ese esquema preconcebido que le depara la sociedad, ese colectivo monolítico tan presto a juzgar y evaluar. Lo hace con un estilo fresco, rico, culto y desinhibido, lo hace con una actitud abierta, personal y constructiva, igual que aborda las situaciones de los personajes de sus artículos, sin perderse en juicios de valor, sin escatimar información, sin dejar de ser en ningún momento la escritora traviesa y perspicaz que es.

Gómez Urzaiz coordinó un libro que reseñamos aquí

jueves, 30 de abril de 2026

Toni Sala: Escenaris

Idioma original: catalán
Título original: Escenaris
Traducción: sin traducción al castellano en el momento de publicar este reseña
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable


Había oído hablar muy bien de Toni Sala (especialmente de sus últimas obras tras su salto a l’Altra Editorial) por el hecho de poseer un estilo sólido, firme y que le valió el Premi de la Crítica de narrativa catalana en 2015. Así que, después de años bajo mi radar, tenía curiosidad por conocer su obra y ver qué ofrecía su escritura.

En esta novela, Toni Sala nos presenta a su personaje principal y protagonista de la historia: un actor famoso por haber protagonizado otrora una serie de películas de terror, pero actualmente venido a menos de manera que se gana la vida haciendo monólogos que tiene la costumbre de preparar mientras conduce su coche, sin un rumbo fijo, a parajes lejanos, para así poder pensar, aislarse y calmar los nervios habituales antes del directo. Pero, en uno de esos viajes, sufre un accidente que le lleva a estar postrado un tiempo en el hospital; es en esa estancia donde se le presenta un joven que afirma conocerle del día del accidente. A partir de ahí, sus vidas convergen y juntamente con la aparición de otro personaje protagonista de la historia forman el entramado personal sobre el que gira el libro.

Así, a grandes rasgos, este vendría a ser el planteamiento de un libro que, justamente, destaca más por lo que cuenta y cómo lo hace que por lo que sucede. Porque ahí es donde entra en juego lo que intuyo que es la principal virtud de este autor: un estilo directo, coloquial, desenfadado y lleno de desparpajo que se ejemplifica de manera diáfana a través de unos personajes que hablan rápido (muy rápido a veces) con un discurso torrencial que expone sin tapujos los pensamientos que corren por sus cabezas. Esta característica se pone de manifiesto rápidamente en el accidente del protagonista, narrado por diferentes puntos de vista por una serie de personajes a caballo entre la lucidez y el delirio, perseguidos por sus propios fantasmas, inundados por sus propias inseguridades en una especie de carrera entre la suerte y el infortunio; unos personajes que el autor los dibuja como seres solitarios en su mayoría, a menudo no por propia elección sino por el azar, la adversidad o un destino mal buscado. De esta manera, y a partir de ello, en una mezcla de relato a caballo entre la narrativa, la reflexión, la crítica y la introspección, el autor lanza órdagos contra la sociedad capitalista, hedonista, o la que ansía la búsqueda del cuerpo perfecto o de la vida artificialmente soñada, la que se rige por la estética o la superficialidad. Con este propósito, el autor centra el peso del libro en gran parte en el mundo que rodea a sus personajes, trazando un hilo muy marcado entre los grandes y múltiples problemas de la sociedad: desde la época olímpica, pasando por la crisis inmobiliaria, el excesivo turismo, la frustración por el resultado del proceso independentista catalán, y los problemas actuales como el auge de las plataformas digitales y la decadencia de las salas de exhibición de películas. 

Estilísticamente, el autor combina diferentes formatos y enfoques pues, de manera similar a la profesión del protagonista, hay episodios de este libro que consiste en principalmente monólogos donde se despliega la verborrea del autor (que en ocasiones emparejaría con David Foster Wallace por el extremo detalle de lo que narra, así como cierto descontrol y caos expositivo sobre los temas que trata) pero en los que también encontramos un estilo más convencional superada la mitad del libro donde quizá hay más trama y se centra más el desarrollo de la misma. En cuanto al tono que transmite, los protagonistas (o participantes) de la novela son personas pesimistas respecto a la sociedad actual, a la economía de los jóvenes o a la independencia; son personajes deconstruidos y a los que les embarga una creciente pérdida de identidad donde la muerte (por presencia o pensamiento) sobrevuela de manera no constante, pero si subyacente, personajes a los que parece que el futuro les ha abandonado y no tienen nada por delante que les pueda llenar la vida llegando al punto de afirmar que, «el suicidio, pasa por la cabeza como un corriente de aire, entra por una oreja y sale por la otra, pero puede haber una obstrucción y que se encaje, y entonces es una serpiente venenosa encerrada dentro de la cabeza».

Por todo ello, se trata de un libro difícil de reseñar y valorar porque es indudable que en él hay fragmentos donde el autor demuestra su calidad estilística (como por ejemplo cuando habla del suicidio), pero su tendencia a alargar en exceso las reflexiones, los monólogos o incluso las metáforas hace que esa intensidad inicial pierda fuerza y se diluya entre tantas palabras y alegorías. Si el autor fuera más mesurado a la hora de elegir que metáforas utilizar o cuando poner la pausa y cuando acelerar el ritmo, el resultado sería mucho más satisfactorio o logrado porque da la impresión de que una vez el autor encuentra el filón a través del cual desplegar su calidad no sabe ponerle freno ni contener su exposición. Parece que le sobra talento y le falta contención y mesura.

De todos modos, libro interesante y recomendable por los múltiples temas que el autor trata y por un estilo desenfado y atrevido. Y es que Sala va con todo y contra todos: contra la clase política, contra la especulación inmobiliaria, contra los que no defienden la lengua catalana ni la cultura. Es contundente y lúcido en su denuncia, no se corta y expone las miserias de la clase política y dirigente sin rodeos, así como también habla sin tapujos sobre la vida, la muerte, la paternidad o el feminismo, denunciando así cada uno de los pilares sobre los que se construye la vida, y sobre los que también se destruye.

jueves, 23 de abril de 2026

Jon Bilbao: El regreso del Hircocervo

Idioma original: Español     
Año de publicación: 2020
Valoración: Entre recomendable y está bien

En Reata, ningún animal doméstico sobrevive a la medianoche. Un veterinario que llega a este pequeño pueblo de la España profunda, supuestamente de vacaciones, acabará investigando, al igual que tantos otros antes que él, semejante fenómeno.

Esta es la premisa de El regreso del Hircocervo, novela corta del asturiano Jon Bilbao que aúna el terror rural castizo con lo lovecraftiano, siempre desde la óptica ambigüa e indefininida de lo extraño y lo insólito. Funciona a la perfección en tanto que experiencia literartia creativa, incómoda y perturbadora. Desgraciadamente no acaba de cuajar como narración al uso. 

Vamos por partes. De este texto, destacaría las siguientes virtudes: 

  • Dada su brevedad y el interés que genera se lee de una sentada.
  • Tiene un planteamiento extremadamente sugerente.
  • En su estilo taquigráfico, similar al de un guion audiovisual, se aprecia sin embargo cierta sensibilidad.
  • Sus personajes, aunque algo simples, tienen unas caracterizaciones lo suficientemente marcadas como para diferenciarse entre ellos.
  • Alberga un par de escenas impactantes, ya sea porque son muy imaginativas o porque logran teñir lo cotidiano de rareza.
  • Se guarda las explicaciones y respuestas sobre su misterio principal para sí mismo.

Por otro lado, tengo que admitir que El regreso del Hircocervo me ha parecido algo mejorable: 

  • Visto en retrospectiva, da la impresión de que le falta empaque. Parece, antes que una obra terminada, un borrador (uno muy trabajado y sumamente prometedor, todo sea dicho).
  • La mayoría de escenas que muestran los enredos sexuales del protagonista aportan poco y se antojan reiterativas.
  • Desaprovecha a algunos personajes.

En fin: El regreso del Hircocervo es una novela solvente, sugestiva y entretenida. No obstante, parece escrita en un frenesí de inspiración que se hubiera beneficiado, al menos para mi gusto, de una revisión en frío. Sea como fuere, cumple sin sobresalir, gusta sin entusiasmar e impacta sin llegar a ser memorable, y demuestra, una vez más, que Bilbao es un autor al que conviene tener en cuenta.

Ah, esta novela se la debemos a Fin de Raza, editorial (lamentablemente en hiato desde hace bastante tiempo) que apuesta por libros que combinan lo literario y lo visual y devienen bellos objetos de coleccionismo. Como muestra de esta filosofía tenemos El regreso del Hircocervo, con su calidad artesanal, su tirada de 1000 ejemplares y sus ilustraciones de Celsius Pictor.


También de Jon Bilbao en ULAD: Aquí

miércoles, 22 de abril de 2026

Vic Echegoyen: Blitz. La destrucción de Dresde

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025 

Valoración: Está muy bien

Blitz. La destrucción de Dresde es la magnífica reconstrucción de las 24 horas que duraron los bombardeos que arrasaron la ciudad de Dresde y se llevaron por delante unas 25.000 vidas, allá por febrero de 1945, cuando apenas faltaban 3 meses para la capitulación de Alemania. Y podríamos entrar aquí en disquisiciones filosóficas acerca de la "necesidad" y la "proporcionalidad" de los bombardeos (¿acaso hay bombardeos "proporcionados"?), pero casi mejor nos centramos en el libro y en su valor como obra literaria.

Volvamos al comienzo. Magnífica y reconstrucción: reconstrucción porque Blitz. La destrucción de Dresde es una obra de ficción basada en hechos reales (o la ficcionalización de las experiencias de una serie de personajes, anónimos o no, en el antes, el durante y el después más inmediato de los bombardeos); magnífica por varias razones, vinculadas a la estructura, al ritmo, a las voces, al tono y al mensaje de la novela. 

En cuanto a la estructura, la obra tiene algo de tragedia clásica con su prólogo, tres episodios (el antes, el durante y el después) separados por interludios que llevan la acción a los cielos de Dresde y su epílogo. Con esta estructura, Echegoyen puede ahondar en la relativa normalidad, el miedo y el caos que ocupan el centro de cada uno de los episodios y puede ofrecer una pequeña evolución de los diferentes personajes que protagonizan la novela.

En lo que al ritmo y las voces se refiere, estos van da la mano. Los tres episodios ya citados se dividen, a su vez, en breves capítulos protagonizados por multitud de personajes del más variado origen, edad y condición. Esta variedad confiere al texto de un carácter coral y de un ritmo que difícilmente tendría de tratarse de una narración más "convencional". Por otra parte, se observa un importante esfuerzo en la diferenciación de las voces de los protagonistas, algo nada fácil de conseguir. 

Me queda hablar del tono y el mensaje de la novela. Aquel tiende a ser sobrio, sin florituras, "adornos" estilísticos ni efectismos. La autora tiene claro lo que desea transmitir y no necesita recrearse en escenas sangrientas para mostrar el miedo y el dolor causado por cualquier guerra. Y ese es precisamente el mensaje, el de la insensatez y el absurdo de estas.

Dicho esto, y viendo que esta es la segunda obra de Vic Echegoyen que reseñamos en el blog y viendo la valoración que hemos otorgado a ambas, ¿cómo es que esta autora sigue tan en los márgenes del mundillo editorial? Tengo mis sospechas, pero me las callo porque no quiero movidas.

También de Vic Echegoyen en ULAD: La voz y la espada

P.S.: En la misma editorial se ha publicado recientemente el recomendable Ciudades de Europa. La deriva del continente, libro de relatos ambientados en diferentes lugares que nos habla, con más melancolía que nostalgia y con una cierta amargura irónica, de estos "nuevos tiempos" que nos ha tocado vivir. Lo comento porque guarda cierta relación con Blitz, en el sentido de que, de alguna manera, habla de la "evolución de Europa" desde el final de la SGM hasta la actualidad. 

lunes, 20 de abril de 2026

Enrique Murillo: Personaje secundario

Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: lascivo (o sea, imprescindible para interesados y muy recomendable para el público general)

Un escándalo que más de quinientas páginas se lean con tal voracidad, con tal sentido del suspense, como si su autor nos estuviera enredando en una de esas obras, como si fuera uno de esos autores que ha traducido, o valorado para su publicación. 

Porque este colosal texto funciona en muchos niveles, y ni en uno solo se le puede poner pero alguno. Un estilo directo, ameno y cercano, correspondiente a quien ha leído y leído y leído (en algún momento Murillo declara que está encantado de haberse ganado la vida, básicamente, leyendo), de todo género y clase, y asimilado cuáles son los resortes que tiran del lector, que empujan a seguir adelante, casi de manera imperiosa. Sin alardes de cualidades: tesón, trabajo, insistencia, tozudez, claro, por qué no. Detrás de eso, una actitud clara y frontal a favor de la cultura escrita, las quejas de Murillo sobre las deprimentes estadísticas de lectura en España frente a la de otros países europeos son frecuentes y razonadas, desde una actitud socialmente militante sin la más mínima ambigüedad. Luego, el torrente de información de primera mano, por supuesto con un un enfoque subjetivo - esto es una autobiografía centrada en una extensa, desacomplejada y no siempre rutilante carrera profesional - pero quedando bien claro que el índice de veracidad, a pesar de las advertencias de Murillo sobre su edad, su memoria, sobre el tiempo transcurrido, es altísimo y cercano al cien por cien. De lo cual surge el aspecto polémico, que es la baza absoluta e irresistible del libro, el gancho que ya lo decanta hacia lo imprescindible, en especial para los que, aún siendo más bien profanos, estamos algo familiarizados con los curiosos (des)equilibrios de fuerzas del mundo editorial en español, en particular el de la época a partir de los últimos coletazos del franquismo hasta épocas muy recientes (ya retirado, la última aventura de Murillo se produjo hace menos de una década) en que se encadena crisis tras crisis.

Eso, que equipara esta lectura a una suerte de novela de suspense empresarial, puede en algún momento incluso arredrar. Murillo se muestra enormemente agradecido con prácticamente todos los que han compartido momentos de su carrera, desde otros traductores, por supuesto a escritores, y a personal de todo tipo de todas las editoriales para las que ha trabajado (todas las importantes), pero, por capilaridad, también ajusta cuentas, de una manera discreta y elegante, pero percusiva, irónica, dejando piedras en el camino, sin necesidad de ser procaz o incisivo, a pesar de lo cual, perdonad que evite dar detalles, insisto en el magistralmente administrado sentido del suspense, sus suspicacias respecto a ciertos personajes, algunos muy destacados, a veces se apoderan del  caudal informativo, y una sutil acritud toma las riendas. De forma muy atractiva, narrativamente hablando, nos vamos enterando acerca de personalismos que chapotean en el narcisismo, de los típicos perversos escenarios en un mundo donde las empresas luchan por la supervivencia, un mundo donde entre bueyes hay cornadas, también de los curiosos sistemas de funcionamiento económico del negocio editorial, del desprecio absoluto hacia el lector que está detrás de los premios literarios, de tantas cosas que, de no ser por el hecho de que, una vez empezado el libro literalmente no puede soltarse, quizás han de ser digeridas de un modo más lento.

viernes, 10 de abril de 2026

Fulgencio Argüelles: El desván de las musas dormidas

Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: Muy recomendable

Resulta desconcertante la poca visibilidad que tiene Fulgencio Argüelles dentro de la narrativa española contemporánea. El escritor asturiano entrega unas novelas de una musicalidad asombrosa. Son textos dotados de un estilo eminentemente poético, minuciosos en las descripciones, precisos en la utilización del lenguaje y ricos en metáforas. Sin embargo, sus libros permanecen en la esfera de unos cuantos incondicionales que le seguimos desde maravillas como El palacio azul de los ingenieros belgas o Noches de luna rota.

El desván de las musas dormidas transita por el territorio de la autoficcion. Nos relata, en primera persona, la infancia y adolescencia de un niño en un pueblo de la comarca minera asturiana en la década de los años sesenta del siglo pasado. En las vivencias de este niño se cruzan las vidas de familiares, amigos e innumerables vecinos del pueblo que forman un microcosmos que Argüelles nos transmite de forma entrañable. Ninguno de los personajes que desfilan por la historia tienen nombre, ni siquiera nuestro protagonista, se les describe por sus profesiones, pero  tienen conciencia de pertenecer a una colectividad en la que todos se conocen y se respetan a pesar, en muchos casos, de sus insalvables distancias ideológicas.

Dentro de ese entramado la figura del padre se erige en una referencia vital para nuestro protagonista. Hombre culto, aquejado de frecuentes dolores de cabeza que derivan en ataques de epilepsia, arrastra una existencia anodina en un entorno que le resulta ajeno. En su juventud fue un estudiante brillante, obtuvo treinta y dos matrículas de honor como descubre secretamente nuestro protagonista, pero parece resignado a trabajar limpiando carbón y ocasionalmente compite con el maestro del pueblo e imparte clases particulares en el desván de la casa familiar.

El padre intenta huir de ese destino gris participando o impulsando  todas las actividades culturales o  recreativas que se celebran en el pueblo. Sin embargo, el niño advierte señales de alarma en esa actitud: "Su luz era inútil en un mundo demasiado oscuro. Su voz clamaba sin éxito en el desierto. Había equivocado su destino y su brillo era un grito de socorro, un suspiro de culpa, y se fue volviendo pálido poco a poco hasta apagarse. Sus musas se habían quedado dormidas en el desván".

Nuestro protagonista abandonará el pueblo para estudiar en un internado y asistimos  al lento derrumbe del universo que le cobijaba. Lejos quedan aquellos tiempos en que "los  desvanes eran enormes y las infancias duraban una eternidad". De alguna manera está reviviendo las circunstancias en las que su padre reordenó su historia personal y luchará denodadamente por no seguir su misma dirección. El miedo, la soledad y el vértigo ante el inexorable paso del tiempo le desconciertan :  "Casi nada era lo que parecía, y demasiadas cosas ocurrían para mantenerlas en secreto, y algunas palabras tomaron significados nuevos sin abandonar los que ya tenían, y comenzaron a llegarme ideas diferentes sobre el futuro, y entendí por fin aquel refrán que tanto había repetido mi abuela, cada cosa son dos cosas" 

Argüelles nos entrega un relato evocador, donde la añoranza y los recuerdos se convierten en los verdaderos protagonistas de la historia. Construye lo que él denomina una "literatura de la tierra" y nos invita a asomarnos a ese mundo que nos retrata con una belleza deslumbrante. Es literatura de altísima calidad y, desgraciadamente, no tiene el reconocimiento que se merece.

martes, 7 de abril de 2026

Eduardo Zamacois: El Otro

Idioma original: Español
Año de publicación: 1910
Valoración: Entre recomendable y está bien

El Otro, novela de Eduardo Zamacois publicada originalmente el 1910 y basada en un relato homónimo del mismo autor, vendió muchos ejemplares en su momento. Su éxito se debió, evidentemente, a su contenido erótico-terrorífico, que si bien para estándares actuales es suave, entonces debió resultar bastante provocador.

El argumento de El Otro es sencillo. En su primera parte narra cómo la joven Adelina Vera y de Félix es maltratada y abusada por su marido, el doctor Alberto Riaza, quien ha enloquecido por culpa de su impotencia. Adelina confiesa el martirio al que es sometida a su amante, Juan Enrique Halderg, barón de Nhorres, y entre ambos deciden asesinar a Riaza. La segunda parte de la novela sigue a Halderg y Adelina siendo atormentados (al menos presuntamente) por el espíritu vengativo del muerto.

Como se puede deducir de este resumen, en El Otro hay varias escenas sexuales. Y no me extraña que escandalizaran a los biempensantes a principios del siglo XX, porque además de lo explícitas que eran para la época, lucían una inusitada perversidad. Hablo, además de escenas de adulterio, de las repetidas violaciones espectrales que Riaza perpetra a Adelina (en ocasiones con Halderg presente en la misma habitación).

Otro aspecto relevante de El Otro, aunque éste quizá no se desprenda tan fácilmente de mi resumen, es la ambigüedad del conjunto. Zamacois da indicios de que, realmente, la presencia sobrenatural de Riaza acecha a Halderg y Adelina, pero al mismo tiempo da explicaciones (médicas o de otra índole) para justificar los acontecimientos.

Personalmente, he disfrutado muchísimo de El Otro. Me han gustado sobre todo su prosa, en ocasiones arcaizada pero nunca recargada, y algunas de sus ideas (como el sadismo de Riaza, el fallecimiento del hijo de Adelina y Halderg o el hecho de que Adelina acabe gozando las visitas de su antiguo marido).
   
Sin embargo, admito que El Otro tiene sus defectos. A mi juicio, la novela se siente algo desorganizada y más larga de lo estrictamente necesario. Asimismo, sus personajes (pese a estar adecuadamente caracterizados, son un pelín planos), y su final se antoja anticlimático.

Sea como fuere, la mentada sobredimensión de El Otro es el único reproche serio que puedo ponerle a esta por otro lado disfrutable novela. Y es Zamacois hubiera podido recortar el texto para que no se sintiera tan repetitivo (¿por qué recalcar tantas veces, ya sea en monólogos internos o en diálogos, la indefensión de Halderg hacia Riaza, y su voluntad de morir para combatirlo en igualdad de condiciones?). 

Para podar la extensión de El Otro, Zamacois también podría haber minimizado las a todas luces excesivas digresiones y racionalizaciones que los acontecimientos instigan en diversos personajes, o eliminar escenas (como, por ejemplo, la que narra la visita de Halderg a don Jaime, un vidente mitad adivino, mitad brujo) o detalles (el cambio que se opera en Matilde, una de las dos vecinas solteras de Adelina) que parecen conduciar a algo pero no acaban aportando nada. 

Ah, se realizó una adptación cinematográfica de El Otro en 1919. Lamentablemente, el film, dirigido por José María Codina y protagonizado por el mismísimo Zamacois, se ha perdido con el tiempo.

jueves, 2 de abril de 2026

Carlota Gurt: Els erms

Idioma original: catalán
Título original: Els erms
Traducción: traducción al castellano en proceso en el momento de escribir esta reseña
Año de publicación: 2026
Valoración: recomendable


Siempre he admirado de Carlota Gurt su carácter atrevido y su honestidad expositiva al hablar sobre el mundo de la literatura a través de sus incontables artículos en prensa. Y, también, su osadía al hacer el salto a la escritura después de décadas dedicada a la traducción (que no deja de ser también un tipo de trabajo como escritor). Y de ahí salieron sus cuentos (interesante primera incursión con “Cabalgar toda la noche”) y también su primera novela (“Sola”) que me sorprendió por su estilo.

En este libro, segunda novela de la autora, da la sensación de que deja algo de lado sus influencias literarias en cuanto estilo, pero sigue tratando los temas que acostumbra: las relaciones personales. Así, abandona levemente cierta crudeza expositiva, cierta tosquedad y aridez de sus anteriores obras, para pasar a una prosa más equilibrada, más accesible, más limpia, aunque sin que ello signifique que sea inferior, más bien al contrario: Gurt demuestra tener muchas tablas en el arte de narrar y es algo constatable ya desde sus primeras páginas en las que la autora consigue atraparte completamente en la historia a través de un tono desenfadado pero no desprovisto de calidad, tirando de socarronería pero a la vez de elaboradas metáforas con las que la autora demuestra poseer una gran variedad de recursos. Asimismo, el ritmo es alto, la tensión latente y la intriga mesurada. Pulso firme en la autora que parece tener claro dónde está, dónde quiere llegar y hasta dónde quiere narrar (y también qué quiere mantener oculto).

Argumentalmente, la autora nos presenta a los que serán sus dos personajes protagonistas, describiendo la relación que tienen entre ellas y situándolas en una fecha bastante emblemática (la Nochebuena) y un paraje de lo más particular: el pantano de Sau (cuya característica principal es que otrora se trataba de un pueblo que cubrieron para hacer el embalse y que, en los tiempos más secos, aun se puede observar con totalidad su iglesia que, por el contrario, se encuentra sumergida bajo el agua en tiempos lluviosos). Esta elección del escenario en el que arranca la narración no es casual, puesto que el entorno juega también un papel importante en el desarrollo de la trama, ya sea como ubicación donde trascurre parte de la historia, ya sea como también todo lo que conlleva a nivel metafórico y simbólico (lo que se muestra visible y lo que permanece oculto).

Así, los protagonistas de la historia son una pareja de adultos en su cincuentena: en primer lugar, Ramona que con su pelo negro, 1.83 de altura y elegancia natural llega al hotel del parador para pasar la Navidad. Y allí, en la entrada, topa con Faust, nuestro segundo protagonista, un hombre de elevado peso, baja estatura y que espera repantigado en un sofá de la entrada. El contraste en ambos es evidente, al menos a nivel físico, pues tal y como aprecia Faust, ella está «hecha de ángulos. Una escultura de Giacometti pintada por Picasso. No como él, que proviene salido de un cuadro de Botero. A Fausto no le gustan las mujeres de alambre». 

Establecida la premisa inicial, con un innegable gancho argumental tras el encuentro fortuito entre ambos, la historia traza dos narraciones paralelas para desgranar la vida de ambos personajes. Con ello, profundizamos en sus caracteres, sus pensamientos, sus pasados y sus inquietudes y desencantos, pero a la vez, a medida que avanza el libro, vamos despegándonos del engrudo que unía ambas historias y que contenía un innegable interés asociado por las discrepancias, las dicotomías, los márgenes del espectro a cada uno de los lados enfrentándose y encontrándose. El contraste entre ambos, tan evidente, tan preciso, servía de prometedor inicio para ver donde llevaba la historia, pero la autora lanza un salto temporal (algo abrupto en mi opinión) y establece una (des)conexión con cierto tiempo entre historias. Así, este libro es un libro que trata, más que de relaciones, de predicciones, de ilusiones, de conjeturas a partir de un encuentro fortuito y casual. Trata sobre como proyectamos en alguien a quién acabamos de conocer una idea de relación, una figura ficticia pero que, por contra (o precisamente gracias a ello) de apariencia muy real pues copa todo aquello que nos atrae y no damos la oportunidad a comprobar o rebatir. Así la autora construye ante los personajes un castillo de naipes aun dispuesto sobre un tapiz, una posibilidad infinita de ser aquello que queramos ser, aquello que buscamos. Porque en nuestra cabeza, todas las vidas imaginadas son posibles en ese momento inicial, todo lo que vivimos en ese instante no es el presente sino todos aquellos futuros que esperamos que surjan a partir de esa oportunidad. Y ese punto de partida, nos lleva a reflexiones sobre los comienzos (lo que me lleva al gran libro homónimo de Claire Marin): un momento donde existe todo, incluso lo malo, incluso lo que sí ya vemos, pero a lo que no le damos importancia porque en ese momento pensamos que probablemente quedará allí.

Por todo ello, y con todas las capas que la autora teje en este relato, se hace evidente que Carlota Gurt tiene oficio, tiene tablas a la hora de escribir; se nota y lo demuestra en la solidez de un estilo sin altibajos, con ritmo y calidad constante, manteniendo un equilibrio muy bien trabado entre alta literatura y una narrativa accesible, con el punto justo de metáforas sin excesos ni necesidad de demostrar nada. Pero, también es cierto, que la historia es muy irregular: de un arranque más que interesante, pasamos a una bifurcación en la que cuesta situarse al principio y la curiosidad despertada en cada una de las tramas se hace muy dispar lo que produce que el interés en el libro oscile de manera muy marcada entre ambas, haciendo que la irregularidad lastre la lectura y el lector se encuentre a medio camino entre el interés y la apatía, pues, a pesar de todos los temas que toca de manera tangencial (las parejas, el futuro, el trabajo, los móviles, la obsesión por el cuerpo, al sequía, los problemas de comunicación) al final parece que el argumento sea lo de menos y eso es algo, que al menos a mí, en este tipo de libros y especialmente por lo que el argumento apuntaba, sí es importante. Aún y así, este libro, con sus posibles puntos débiles, trata de manera bastante certera varios aspectos de la sociedad actual, especialmente la soledad y lo que hacemos para lidiar con ella. Y abre la puerta a creer que, a veces, es únicamente necesario un momento, un punto de enganche con una ilusión, para que nos llevemos esa relación con nosotros tanto tiempo como dejemos que nuestra imaginación nos conduzca hacia la búsqueda de una felicidad que puede que no encontremos en la realidad del día a día. 

Dice la autora que, «todo son ficciones dentro de nuestras cabezas, y el futuro también, una ficción más que nos contamos, las ficciones nos empujan adelante y nos permiten creer en lo que todavía no existe, y esta es la grandeza del ser humano», y es que, al fin y al cabo, lo que nos hace vivir y sentir son nuestros sueños e ilusiones. El resto, nos es ya conocido y no siempre ilusionante.

También de Carlota Gurt en ULAD: Cabalgar toda la nocheSolaBiografía del fuego

martes, 24 de marzo de 2026

Josep Pla: La calle estrecha

Idioma original: catalán
Título original: El carrer estret
Año de publicación: 1951
Valoración: está bien


A veces, em medio de la vorágine prolífica de novedades que inundan librerías, redes sociales y medios de comunicación, hay que saber tomar un respiro. Y volver a los clásicos. Y, entre ellos, uno de los que tenía pendientes era Josep Pla, autor referente de la literatura catalana y uno de sus más importantes representantes en el siglo XX.

El autor, hábil cronista de la sociedad y dotado de una fina ironía, empieza con una rotunda declaración de principios artísticos en este texto a caballo entre novela y crónica social, y que el propio autor reafirma al declarar que «el hecho de que el público crea que les novelas deban tener un argumento no significa que la vida tenga uno. Esta necesidad del público es la que demuestra que la vida transportada el plano literario es una segregación informe, caótica, de imágenes. La fatiga que produce este desbarajuste incesante e incomprensible es el que hace desear una ordenación y una coherencia, a pesar de que sea artificial y totalmente inverosímil». Así, el autor ya deja claro lo que nos encontraremos (y también lo que no) en este texto y establece su intencionalidad y propósito a la hora de escribir este libro.

Fiel a su estilo característico basado en el retrato de la sociedad catalana de su época, Josep Pla despliega sus recursos literarios consistentes en la simplicidad, accesibilidad y claridad, para mirar y narrar la sociedad con un punto de ironía, pues su prosa destaca por la aparente sencillez de un lenguaje que, si bien denota que es de otra época, consigue que fluya de manera natural para desarrollar un argumento que es en sí de una diáfana llaneza: un señor de mediana edad se traslada a vivir a una pequeña localidad para ejercer como veterinario del pueblo tras la defunción de su antiguo encargado. Para ello, se establece en primer lugar en una pequeña posada, pero tras hablar con la viuda del veterinario decide instalarse en un piso situado en una calle pequeña del pueblo. A partir de esta sencilla premisa, el protagonista (narrador en primera persona) nos relata su día a día, sus conversaciones con la gente del pueblo y sus reflexiones sobre los aspectos cotidianos. 

Con un lenguaje sencillo y afable, como si fuera nuestro abuelo el que nos contara la vida de tiempos pasados, el autor nos traslada el día a día de un pueblo y lo hace con mucha cercanía y altas dosis de cotidianidad en una lectura que se hace entrañable, amena y próxima, mientras a su vez hace un retrato de las clases sociales existentes: burguesía, payeses, clase obrera. Así, el libro refleja las costumbres de los pequeños pueblos y su día a día, ocupando el tiempo con sus habladurías, sus pequeños intereses, chismorreos y pequeños acontecimientos. La vida que refleja es la propia de esas pequeñas aldeas, donde el peso del relato recae más en los pequeños detalles del día a día y las conversaciones que suscitan que no en una historia de peso que sostenga la narración. A su vez, y a través de estas pequeñas situaciones cotidianas, el autor también refleja las costumbres propias de la época como, por ejemplo, el hecho de que se espere que las mujeres encuentren marido y formen una familia, algo que se evidencia cuando, ante una mujer joven, uno de los personajes» le comenta que «te conviene (…) es buen chico. Tiene un oficio. Es trabajador». Por contra, aquellas mujeres solteras parecen incomodar al resto del pueblo que las ve no sé si como una amenaza o como un elemento ajeno a la sociedad.

Así, con un ritmo pausado, contemplativo (aunque quizás demasiado rutinario), Josep Pla se entretiene en la vida de las personas, en sus movimientos, en sus idas y venidas en los que se percibe ese elemento de secreto y de misterio de los pequeños pueblos que se nutre de suspicacias y recelos,  algo que uno consigue ocultar con el más simulado interés en las grandes ciudades (porque la propia densidad humana hace que los misterios que arrastran las personas sean invisibles), pero que en los pueblos donde el mundo se conoce es más difícil pues las noticias reales (o especialmente las imaginadas) que uno tiene de la otra gente son abundantes, innumerables y causa que en la vida en un pueblo uno tenga la sensación de sentirse observado, de sentir que existen siempre unos ojos que nos miran diluyendo así la vida privada y generando una atmósfera que para algunos es motivo de distracción mientras para otras es de asfixia especialmente para los recién llegados, algo que el protagonista constata «cuando uno cae en un pueblo en una de estas reuniones formadas por vivos. La forastería queda muy remarcada. El forastero tiene un aire de intruso en los primeros días es aceptado porque la novedad que implica su presencia distrae» porque «no hay ningún ser humano no hay nada que esté totalmente desprovisto de interés el teatro del mundo tan basto y diverso, tan matizado y sorprendente que sacar un rato cada día la cabeza por la ventana constituye un inagotable divertimento».

Con todo ello, y a pesar de que no se trata del tipo de literatura que acostumbro a leer y no es de las que encajaría dentro de mis preferencias (de ahí la valoración), sí que destaco de esta lectura la ironía que despierta Josep Pla a la hora de retratar los diferentes personajes que pueden existir en un pueblo pequeño, pues el autor afina su crítica cuando la dirige a ciertos aspectos a la sociedad, ya sea los chismosos, los que van de sabios, los ricos, los que tienen aspiraciones. El actor es hábil en la crítica y tiene momentos realmente ácidos y punzantes cuando dirige su mirada a estos personajes en un texto que va de menos a más de manera análoga a lo que le sucede a su protagonista, y es que uno al leerlo tiene sensación de que primero tiene que tomar el pulso al pueblo y después, una vez ya entra en conocimiento de las diferentes circunstancias y situaciones, puede empezar a ver los matices de cada uno de los personajes. Por ello, la lectura se disfruta realmente cuando ya el lector se ha puesto en situación y puede ver con los ojos del mismo protagonista las diferentes tipologías de ciudadanos y sus puntos fuertes y, especialmente, los débiles.

También de Josep Pla en ULAD: Viaje en autobúsUn viaje frustrado / Contrabando

lunes, 23 de marzo de 2026

Luis E. Iñigo Fernández: Historia de los perdedores

 Idioma original: español

Año de publicación: 2022

Valoración: recomendable


El fundamento de este libro gira alrededor de una frase de George Orwell que se cita en el prólogo: "la historia la escriben los vencedores". Como señala el autor, este comportamiento es parte de la naturaleza humana y el resultado siempre nos ha llevado de una u otra manera al mismo punto: la injusticia.

El profesor Iñigo Fernández se propone, humildemente, "reparar esa injusticia, dando voz a quienes se han visto privados de ella, llevando a los lectores una visión equilibrada de su pasado y reconociendo su aportación, en ocasiones ingente, al acervo colectivo de la humanidad. Con ello seremos todos -vencedores y vencidos- quienes saldremos ganando, pues olvidarlos a ellos es olvidar también una parte de nosotros mismos".

Para conseguir ese objetivo el autor divide el libro en veinte capítulos, cada uno de ellos dedicado a un colectivo que ha sufrido el maltrato de la historia, y ordena su análisis de una forma cronológica. Comienza con los primeros perdedores, los neandertales, y concluye con los últimos, las víctimas de la globalización. Entre medias desfilan esclavos romanos, cátaros, templarios, obreros, judíos, mujeres, homosexuales o ancianos, entre otros. Todos ellos encuentran hueco en la investigación de Iñigo Fernández que nos demuestra que el papel de estos colectivos, cuya relevancia se ha minusvalorado o ignorado en la historia oficial, forma parte activa del progreso de la humanidad.

Es un libro bien estructurado, riguroso en su enfoque y de amena lectura. Quizás al tratar un tema tan complejo y estudiar tantos colectivos y periodos nos pueda resultar algo superficial en algún caso, pero el enfoque es el de un libro de consulta y en el epílogo disponemos de abundante bibliografía recomendada para ampliar el estudio de aquellos capítulos que nos interesen.

Después de leer este libro deberíamos ser capaces de reconocer esas injusticias y hacer todo lo posible para no volver a cometerlas. Desgraciadamente los telediarios nos muestran lo contrario y nuevos colectivos  se siguen sumando a la triste historia de los perdedores. Y eso, como señala Iñigo Fernández, solo puede traer aparejado: "ansiedad, envidia, rabia y desconfianza en las instituciones".

Como decía Ruiz de Santayana "quienes no pueden recordar su historia están condenados a repetirla". Pues en esas estamos, repitiendo lo peor de nuestra historia. No parece que hayamos aprendido mucho de nuestros errores.




sábado, 21 de marzo de 2026

Jordi Sevilla: Manifiesto por una democracia radical

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Está bien


Mientras escribo esto, hace ya algún tiempo, me entero de que Jordi Sevilla, que fue ministro y asesor del expresidente Rodríguez Zapatero, está presentando un manifiesto (que no es este del que vamos a hablar) de carácter crítico con la trayectoria reciente de su partido, lo que, como era de esperar, le ha supuesto empezar a recibir palos de algunos dirigentes poca dados al debate y la reflexión. Así que parece que a nuestro autor de hoy le gusta eso de escribir manifiestos y presentar propuestas o puntos de vista personales sobre la política, el mercado, el socialismo o la situación internacional, lo que se puede corroborar observando su bibliografía de los últimos diez o quince años.

El pasado 2024 Sevilla publicó este Manifiesto por una democracia radical de sonoro título que, qué quieren que les diga, tiene el aspecto de algo refrescante y vitamínico en este comienzo de 2026 cuando todo parece encresparse hasta el límite, vemos tambalearse la convivencia y desaparecer las estabilidades de décadas pasadas, arrastradas por la polarización, la corrupción y la mentira. Sin ánimo de ponerme apocalíptico, cuando los adversarios o discrepantes se convierten en enemigos a eliminar (aunque sea, de momento,  políticamente) y el mundo pasa a ser gobernado por payasos sin escrúpulos y con muchas armas, que alguien hable de recuperar principios y superar trincheras merece por lo menos unas horas de lectura.

Lo más valioso del libro es en mi opinión el análisis, que seguro que Sevilla ya ha expuesto en algún texto anterior, sobre cómo hemos llegado hasta aquí. Me parece brillante su exposición sobre la ‘revolución’ conservadora de los años 80-90 del siglo pasado, el derrumbe del sistema soviético y la convicción, bastante generalizada, de que finalmente el capitalismo (en su versión más feroz) había finalmente triunfado en el mundo. Desregulación y globalización traerían progresivamente y de manera natural la democracia al mundo entero, y así, tan sencillo, parecía llegado el ‘fin de la Historia’. 

Otra cosa es que todo esto, que tampoco tenía en cuenta la cultura y la idiosincrasia de más allá de las fronteras de Occidente, se fuese fraguando en manos de un mercado salvaje que no tardó mucho en reventar las costuras con la crisis financiera de 2008, que dejó millones de damnificados en las clases medias y trabajadoras, germen de algunos fenómenos que después han seguido engordando. El principal de ellos el populismo, al que el autor dedica buen número de páginas, y sobre el que no creo necesarias mayores explicaciones: también de izquierdas, pero sobre todo de ultraderecha, es una ola que recoge el descontento que se había ido enquistando y, con tintes mesiánicos y eslóganes sencillos dirigidos a lo emocional, provocan la polarización cada vez más extrema, con el disparate, el alarido y el eslogan como guías de la acción política.

Me sorprende hasta cierto punto que el libro ignore prácticamente por completo fenómenos de nuestro tiempo que han podido también contribuir (en realidad o como excusa) a este auge del populismo, como el terrorismo islamista o los movimientos migratorios, pero quiero entender que Sevilla ha querido ser muy cauteloso con estos temas, sabedor de que en su target lector (gente progresista, liberales, con ciertas convicciones humanistas) son asuntos que pueden resultar bastante espinosos.

Pero claro, lo que nos interesa son sobre todo las recetas, la fórmula para avanzar hacia eso que llama democracia radical, que suponemos que es un estadio evolucionado del viejo sistema occidental, la democracia parlamentaria, liberal, el Estado de Derecho, un paso adelante para recuperar sus principios básicos y la conexión perdida con la ciudadanía. La verdad es que aquí el Manifiesto se pone un poco melifluo y no ofrece novedades demasiado llamativas: mayor transparencia y supresión de privilegios de los políticos, avances en la igualdad social para que la democracia tenga una base real, profundización en el feminismo, búsqueda de consensos contra el cambio climático, liberación del mandato imperativo, correcciones en el mercado para reducir la desigualdad, gobernanza transnacional (¿¿¿¿????). 

Salvo algunas alusiones más concretas referidas específicamente a España (ciertos cambios constitucionales) todo suena a generalidades tantas veces escuchadas, derroche de voluntarismo idealista, todo bien razonado y a veces innecesariamente repetido, pero con escaso anclaje con la lamentable realidad actual, como sacar la paloma con la rama de olivo y entonar himnos a la paz en medio de una lluvia de misiles. Creía uno, ingenuamente desde luego, que se podría encontrar alguna propuesta, ideas que invitasen a engancharse a una posibilidad de salir de este marasmo, una luz entre el humo que se vende y el fango de la sobreactuación, pero me temo que si queremos algo más que buenas intenciones habrá que buscar en otros sitios. 


miércoles, 18 de marzo de 2026

Agustín Alonso G.: Demarquía

Idioma original: Español
Año de publicación: 2025
Valoración: Recomendable

España. Año 2026 + x (siendo 10<x<20, aprox). El hartazgo que llevó al 15-M y al auge de la extrema derecha ha dado paso a la demarquía, sistema político por el cual los representantes del pueblo son elegidos mediante sorteo puro y duro, aunque el Presidente del Gobierno sigue siendo elegido mediante votación "al uso". 

Este punto de partida nos puede traer a la cabeza a Jose Saramago (Ensayo sobre la lucidez) o a Michel Houellebecq (Sumisión) y nos puede llevar al terreno de la utopía, de la distopía o de la ficción política, pero esto no sería del todo correcto porque, transcurridas unas páginas, el autor pone el foco en algunos de los parlamentarios electos y en sus circunstancias personales, lo que hará que la novela tome la vía balzacquiana o galdosiana. 

Por lo tanto, la obra de Agustín Alonso retrata la realidad social y política del país (sí, alguno dirá que es una novela woke porque en la novela hay negros, homosexuales, etc pero esto ya no es el país uniforme de hace unos años, chavales) haciendo que personajes de diversas edades, procedencias geográficas y sociales, ideologías, etc ocupen el centro del texto. De hecho, y aunque no sé yo si el autor estará muy de acuerdo, creo que Demarquía es una "novela de personajes".

En cualquier caso, el componente político es innegable, tanto es así que será el avance en la tramitación de una nueva Ley de Educación el hilo conductor que hará los personajes interactúen y se vean sometidos a presiones o tensiones que determinarán su comportamiento.

Sea como fuere, y metamos Demarquía en el saco que queramos meterlo, se trata de una utopía convertida en tragicomedia que mezcla hábilmente la ficción política con el retrato social y que posee una serie de virtudes a tener en cuenta:

  • ambición. No se llevan demasiado las novelas de 400 páginas y con muchos personajes. Tendemos a lo breve, pero a mi estos intentos "totalizadores", aunque puedan tener sus defectillos, me parecen dignos de alabar
  • personajes. Por lo general, los persanajes de Demarquía me parecen bien construidos en lo "argumentativo" y creíbles en sus voces. Su evolución resulta razonable y su actuación ante los acontecimientos de la novela es coherente.
  • lo posmo. Demarquía es parcialmente una novela decimonónica (ojo que esto no es peyorativo, ni mucho menos), pero enlaza con la modernidad gracias a la inserción de artículos, noticias, transcripciones de sesiones parlamentarias, etc que están plenamente justificadas en el desarrollo de la trama.
  • el guiño a los thrillers políticos setenteros, aunque no esté por aquí Robert Redford.
En la parte menos positiva dejo tres apuntes:
  • cierta tendencia a la sobreadjetivación en la parte inicial, relacionada con la presentación de personajes.
  • algunos personajes algo descafeinados. Cuando uno opta por meter tantos personajes existe el riesgo de unos "se coman" a otros. Aquí ocurre, creo yo, pero es producto de esa ambición de la que hablaba.
  • la parte más estrictamente "burocrática", que creo que rompe en parte el ritmo de la novela.
A pesar de estás "pegas", completamente subjetivas, me queda la sensación final de una novela recomendable que, como suele ser habitual, ha pasado bastante desapercibida. ¡Aún estamos a tiempo de arreglarlo!

P.S.: Tenía una entrevista grabada con Agustín que se ha perdido en el cementerio de discos duros. Una hora de charla de lo más interesante que queda para otra ocasión. A cambio, podéis escuchar el podcast del autor: El libro del año

lunes, 16 de marzo de 2026

Jorge Dioni López: Pornocracia


Idioma original:
español

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable

Uy. Hasta el título podría sonar a clickbait y no hace mucho (el tema acapara mi atención, jeje) que escribía aquí sobre otro libro que ponía la cuestión sobre el tapete, quizás de una manera más general. Eso sí, despachado en apenas una centena de páginas y aquí tenemos más de trescientas, encabezadas por un algo extenso prólogo que ya de por sí contendría tanto texto como el de Julia Bell. Pornocracia, por eso, justifica esas páginas y se encuadraría (si el tiempo o la evolución de la tecnología no lo convierte en obsoleto en cinco, diez años) en una referencia casi necesaria no solo para comprender sino incluso para especular sobre esa espiral - adjetívela usted mismo - que ha convertido internet en el conocimiento global. Sí, algo disperso, sí, algo a veces como forzado, pero el ensayo de Jorge Dioni consigue una extrapolación, un análisis basado en la proyección más ambiciosa - de la habitación cerrada a la política de las grandes compañías tecnológicas - sobre el mundo actual, ese que incluso ya ha franqueado ciertas barreras. Los problemas del mundo occidental ya han alcanzado, por polarización, a esa minúscula célula de occidente que cabe en la pantalla que sostiene alguien con conexión a Internet).

Por supuesto, un libro que acumula en su texto y al final montones de referencias. Es un estudio que no cualquiera puede abordar. No se salta de la redacción de Sport a atesorar tanto conocimiento y tan dispar a base de darle al scroll en el TikTok. Lo de Dioni es ambicioso, quizás a veces sea atropellado y un punto osado en su elucubración, y hay quien diría que partir del porno - de esa máquina del porno, como denominaba un laptop el hermano de Earl - y de su evolución e influencia en las prácticas y hábitos de sus usuarios - para trazar especulaciones de cierto alcance es apuntar muy alto.

Pero lo que es cierto es que el mundo actual está anegado de intereses que prefieren a la gente observando desde la barrera, impertérrita hacia las amenazas que se arrastran hacia su mentalidad, hacia su opinión, hacia su bolsillo. Que esos intereses suelen obedecer a la persistente espiral hacia la concentración de poder, de influencia, cuyo sumidero siempre es el interés económico, la desigualdad en la distribución de la riqueza. No son los tiempos salvajes de la canción de Weyes Blood, no vamos a ser bombardeados ni atacados mañana o pasado, no van a aparecer los tanques en las avenidas de las grandes ciudades, porque ya no son necesarios. Pornocracia no es un texto que pretenda imponer una teoría conspiranoica - de hecho, apela tanto a productos prácticamente alternativos (como la curiosa serie Autodefensa) como a clásicos del pensamiento moderno como Zizek - sino más bien una reflexión abierta sobre como hasta la experiencia más íntima y furtiva se ha acabado convirtiendo en un microcosmos, en el origen del fractal que es la civilización de hoy en día.

Reseñado de este autor en ULAD: aquí