El que una banda se bautice como Alabama Shakes es toda una declaración de intenciones por parte de sus miembros respecto de los sonidos y la carretera que pretenden transitar.
O no.
Porque Heath Fogg - Guitarra, Brittany Howard - Guitarra y voz, ¡y qué voz por san Otis Redding!, Zac Cockrell – Bajo, Ben Tanner a las teclas y Steve Johnson – Batería y voz, se han cubierto con las mantas del más puro Soul de finales de los sesenta y primeros setenta; tamizados, eso sí, por un predominio de las guitarras y caricias al Rock N Roll, el Boogie Rock o el Blues. Aunque esto no impide que suenen maravillosos metales a lo largo de las canciones y se escape algún Hammond que te pone los pelos como escarpias.
Los de Athens acaban de sacar al mercado su primer álbum, tras la publicación, el año pasado de un soberbio EP de cuatro canciones llamado igual que la banda.
“Boys And Girls” contiene once maravillosas canciones que envenenan tu alma y te cubre se sentimientos agridulces. Las canciones, poderosas en factura y atacadas con una pasión arrolladora, elevan tu espíritu, de igual manera que la tristeza, y ese “Hurt so good”, que cantaba el de Bloomington, te envuelve en un estado de ensoñación en los temas más suaves, que no delicados, ya que éstos, también son un grito en la noche, un llanto irreprimible, una soledad que crece y se lamenta.
Todo ese torrente, ese caudal poderoso de emociones, lo transmite la banda. Pero es Brittany Howard quien lleva las riendas de esta maquinaria de hacer emociones con siete notas. La voz de la cantante, y sobre todo, la manera de cantar es algo hermoso, hiriente, demoledor. Da la sensación de que la esencia de Otis Redding se hubiera encarnado en esta chica que vive cada canción como si fuera la última.
Respecto de Brittany y su imagen y la del grupo en sí, no quiero dejar pasar un comentario que leí, firmado por un idiota, todo sea dicho, que afirmaba que si bien la banda sonaba muy bien, la imagen no era su fuerte. Me encabronó. ¿Qué ostias pasa? Estamos hablando de música, no de erótica, ni de estética ni de la semana de la moda de Paris. ¿A esta miseria hemos llegado? ¿La cantante no sólo debe tener una voz asombrosa sino que debe cumplir una serie de cánones estéticos? Todas esas petardas que mueven el culo, siliconado o no, deberían de intentar vender su alma, y sus tetas de goma por tratar de llegar a la altura de Miss Howard. Y todos esos pajilleros que prefieren un culazo envuelto en una talla 36 antes que una canción, deberían leer el Vogue y no el Ruta o el Popu.
Siento esta soflama, pero si no lo suelto, reviento.
¿Para qué hablar más? Si, tras escuchar las canciones y ver los videos, tienes dudas, es que estás muerto.
Alabama Shakes:I Ain't The Same