Cuando en 1982 el Dictators Scott Kempner da un salto estilístico notable, pasando del sonido macarrónico de su banda madre hacia una agradable mezcolanza de Garaje-Rock, Country. Blues y ciertos tintes Folk, este que os escribe continuaba buscando esos sonidos y estilos que lo emocionaran, que lo elevaran lejos de una tierra yerma, una vida agreste y al límite de la cordura y un futuro colapsado.
Así, escuchar “Frontier Days” fue revelador. Absorbente, avasallador y fresco dolorosa y clamorosamente fresco. Agarrado al pelaje del lobo del hard Rock con una mano y a los sonidos Rock, Power-Pop, Punk de gente como Springsteen, Replacements, Cheap Trick y tantos otros, la inclusión en mi iglesia atea del Rock n Roll de The Del–Lords, era algo totalmente lógico.
Scott Kempner, Manny Caiati, Eric Ambel y Frank Funaro me dieron momentos agridulces, intensos y llenos de emoción. Los otros tres discos de su periodo clásico tuvieron sus altibajos y sus grandes canciones pero, desgraciadamente, la banda no parecía arrancar del todo y se terminó moviendo en ese submundo embarrado del secundario y los conciertos gariteros de lugares de mala muerte o de escasa repercusión mediática.
Así hasta 2010 cuando la banda saca al mercado un EP, “Under Construction” y después, nada.
Hasta hoy. Hasta “Elvis Club”. Hasta que Frank Funaro, Scott Kempner y Eric Ambel han recuperado ese fuego sosegado y lleno de emoción que significa estar en una banda de Rock N Roll y saber que necesitas, no sólo comer y vivir de ello sino comunicarte, expresar ese algo que algunas personas sienten y otras necesitan sentir en forma de canción o de poema o de mirada.
La lluvia llega a los corazones que lo desean. Las nubes siempre están encima de nuestras cabezas pero no necesariamente tiene porque descargar su contenido. No si no estás dispuesto a escuchar, a pararte un momento y a dejarte llevar por la música. “When the Drugs Kick In”, “All of My Life”, “Chicks, Man!” o “Letter (Unmailed)” son canciones llenas de una arrebatada necesidad de transmitir ese algo que sé que tú tienes. Si, tú que lees estas palabras más o menos desordenadas, más o menos desestructuradas y llenas de tambaleantes emociones y conoces esa sensación de Gloria que significa clavarse en una palabra, en una canción, en un gesto que cambia el color del cielo, que agita el cabello y refresca el alma frente a la aridez de una sociedad perversa y esclerotizada.
Eric Ambel, Viejo colega de orejas de este blog al cual ha dado glorias musicales en bandas como The Yayhoos del gran Dan Baird o en su propia banda: Roscoe´s Gang, canta y muy bien en este “Elvis Club” temas del calibre de “Me and the Lord Blues,” “Flying” y la versión del grandisimo Neil Young, “Southern Pacific”.
Bastante más viejos, creo que más sabios y, sobre todo, jóvenes en el alma y llenos de un fuego que nos haga arder los corazones, The Del – Lords han creado una tormenta llena de música y emociones que hace bailar y enreda las canas en mi cabeza con esa telaraña del alma que ha ido creciendo en mi desde hace siglos, que parecen meses, y cubrirá mi vida eternamente…