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martes, 17 de junio de 2014
The Quireboys: Que Treinta Años De Rock N´Roll No Son Nada
Febril la mirada, cantaba Gardel. Y esos treinta años de vida musical, que Son las mismos que alumbraron
con sus pálidos reflejos noches de sudor y electricidad, de alcohol y gargantas que se desgañitan, de risas a deshoras y momentos en los que un baile, acerca de la sonrisa de Mona lisa, mirándose a los ojos son la única existencia que verdaderamente importa mientras, a lo lejos, se diluye una vida imitada, de trapo y cartón, un artificio que palidece frente a una canción, frente a la fuerza de la garganta del chaval, ya no tanto, de Newcastle que trafica con las emociones que vendieron en su momento, los Stewart, los Miller, los Russell.
Los Chavales Del Coro, o Las Mariconas, si seguimos el delicioso juego de palabras que el quinteto británico creó en Londres en 1984, ya que, originalmente, se llamaron The Queerboys, llevan en esto de la música treinta años. si no contamos el interregno que la banda se dio en 1993 y que duraría hasta 2001, momento en que Spike, el guitarrista Guy Griffin y el bajista Nigel Mogg decidieron insuflarle nueva vida a ese maravilloso golem eléctrico cargado de maldiciones gitanas, Rock N´Roll anclado en los mejores años de creatividad de las grandisimas canciones de los años setenta y con esa actitud descreída y vagabunda, perezosa y llena de fuego que devora corazón y orejas y da al alma la posibilidad de alzarse por encima de miserias y días que no acaban de ser.
Acostumbrados como estamos la humanidad a marcar como especial ciertos acontecimientos en el tiempo, lo de treinta años de existencia musical, se me antoja más como un triunfo frente a ese sargazo que es la música de los mass-media, un grito reivindicando una supervivencia que no es nada cómoda en una sociedad que olvida rápido a sus ídolos y, más rápido aún, los hunde y finge no haberlos conocido jamas.
Corre el año 1984. La huelga de los mineros está en pleno apogeo, hostigados por unas fuerzas de represión que están en la gloria gracias al apoyo que una fascista como Margaret Thatcher, primera ministro británica, les ofrece. Apple vende su primer ordenador personal Macintosh, The Clash están apunto de perderse con "Cut The Crap", Dylan está perdido con "Infidel", The Cult están a un paso de su "Love" y los Whitesnake sacan Slide It In...y la banda que se convertiría en los Quireboys hace su infame debut en un pub aceitoso y rancio en Putney.
Treinta años en el futuro, es el momento de celebrar una edad de oro de la música con una de las bandas más eminentemente rockera del mundo
Treinta años de Rock N´Roll, de un Rock N´Roll subterráneo, al margen de cámaras de MTV, que antes te adoraban, de revistas que hacían de tu cara su portada y ahora ignoran cada canción parida con las tripas y el corazón, cada gesto de homenaje y admiración a los grandes, de ese tesón por permanecer anclado al escenario, aunque, abajo, sólo haya treinta o ciento treinta mataos que aúllan, que insultan, que te adoran, treinta años así, bien merece una celebración. Por ello, los Quireboys han publicado este 16 de junio un nuevo y hermoso disco titulado " Black Eyed Sons" cuya versión de lujo incluye un CD en directo Grabado en el Festival de Rock de Suecia de 2013 , interpretado en Formato acústico; así como un DVD que ofrece la actuación que la banda dio en Londres en 2013 Durante la gira de "Beautiful Curse".
"Black Eyed Sons"es un álbum producido por el legendario productor Chris Tsangarides el cual ha mantenido esa esencia Rock N´Roll clásica y a la vez tan fresca y adictiva que Spike (voz), Guy Griffin (guitarras), Paul Guerin (guitarras) y Keith Weir (teclados) saben imprimir a sus canciones.
El disco no sorprende a los que amamos el sonido del grupo. Lo que necesitamos son buenas canciones y en las diez que componen la obra las hay. La, hermosa y, para mi, mejor canción del disco "Julieanne" ofrece esa vertiente melódica de medios tiempos cargados de magia tan Stewart de los setenta, "You Never Can Tell", "Troublemaker (Black Eyed Son)", son Rolling Stones, son Faces, son Rock de alto octanaje y poderosos coros y estribillos que hacen de tu día un desafío, un gesto macarra y voceras ante tanto papanatas afectado y estúpido. "Mothers Ruin" y " Monte Cassino (Mothers Ruin)" sorprende por esa intensidad dramática y cargada de guiños a los Led Zeppelin más acústicos, sobre todo "Monte Cassino" y con " Stubborn Kinda Heart" y "The Messenger" son la parte más sosegada, pero no por ello menos intensa, de este "Hijos De Ojos Negros".
¿Es este disco más de lo mismo en la carrera del grupo inglés? Pues si, o no o ¿acaso importa? ¿Le pides a tu corazón que bombee Colacao en vez de sangre sólo para ver como quedaría la cosa? Lo que merece la pena son las canciones, el entusiasmo, la electricidad y el fuego con que nos arrojan, desde lo alto de sus treinta años de poderoso Rock N´Roll, diez canciones, diez modos de ver la vida, de entender la música que nos posibilita el bailar, cantar y sonreír, otra vez, como adolescentes.
Decía Gardel: "Y aunque el olvido que todo destruye haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón." Y ésta, bien podría ser seguir bailando con ella nuevas canciones de The Quireboys, treinta años más.
The Quireboys: Julieanne
The Quireboys:You Never Can Tell
miércoles, 26 de junio de 2013
The Quireboys : Yo también quiero morir riendo
Y no tendré que echar la vista atrás, porque todo lo bueno y maravilloso de mi vida estará a mi lado.
Y el recuerdo de tantas cosas buenas, tanta gente maravillosa que ya he conocido y, sé, que conoceré habrán empujado a mi alma a reír. A reír mucho, a reír alto, a carcajadas, estallando en emoción, en alegría, en puro Rock N Roll.
También moriré riendo, como la canción conque culminan los maravillosos The Quireboys su nuevo y delicioso disco "Beautiful Curse" con esa cadencia Soul, con ese ritmo que envenena el alma y hace arder el cuerpo.
Moriré riendo porque sé que los malos tiempos son pasado, aunque el eco persista, aunque las nubes traten de tapar un sol que sé, va a calentar mi vida hasta mi último segundo.
Moriré riendo porque en mi vida, además de la buena gente, encontraré lugares mágicos, momentos únicos, pasos encaminados hacia un nuevo asombro, un nuevo amanecer en horizontes distintos, en noches cargadas de aromas extraños y calles que se abrazan al mar, a la luna, a la vida.
Moriré riendo porque en mi camino sé que me encontraré con bandas de Rock N Roll tan espectaculares e intensas como los británicos The Quireboys.
Y es que menudo discazo se han marcado los de Albión. Doce canciones. CANCIONES, con mayúsculas. Nada de relleno, nada recuperado de descartes de discos anteriores. Composiciones llenas de fuego, de poder, de magia, de Soul, de vida intensa y ardiente, de canciones que se cantan en un pub inglés, con esas pintas cubriendo las mesas y las risas del alma escapándose por una boca que se llena de carcajadas porque se está vivo, porque sientes que tu vida es, y te hace coros e para cantar contigo canciones tan poderosas y envenenadas de Rock N Roll como "Chain Smokin'", la deliciosa y, al menos para mi, springstiniana " Talk of the Town" y temazos como "King of Fools","Beautiful Curse", ese dulce medio tiempo que es "Mother Mary" o ese Rockanrolazo que quiero bailar toda mi vida llamado "For Crying Out Loud" o ese veneno lleno de un Soul sensual y suavemente sudoroso que es " I Died Laughing".
Ese puto frontman cargado de alma y una voz que es bourbon ardiendo llamado Spike Gray. Los guitarristas Guy "Chico" Griffin y Paul Guerin y esa intensidad tan avasalladora que poseen a las seis cuerdas, Dave Boyce al bajo, Keith Weir a los teclados y a un piano que se envuelve en tus orejas y en tu cuerpo como una serpiente cargada de venenoso Rock N Roll y Matt Goom a la batería me han abierto el alma de par en par. Han arrancado costras de miseria que a veces se afanan en sujetarse, absurdamente, a una carrera , que es mi vida y que sé, saldré de ella con la misma intensidad conque los Quireboys salen al escenario; con rabia, con fuerza, con humildad pero sabedores de que lo que arde en su interior se llevará por delante cualquier rémora de la vida.
El esperado séptimo álbum de estudio de la banda, simplemente, te clava el corazón a la gloria. Sus canciones nos deja el alma clavada a la pared de la emoción, de la alegría, de ese Rock n Roll sudoroso y macarra que los Quireboys saben crear.
Desde esa portada tan "Día De los Muertos" mexicano envuelta en la magia vudú de New Orleans al romanticismo decadente y envenenado de esos perdedores que cantan al filo del alma por esa mujer por la que darías todo, los Quireboys se pasean cómodos por estilos y ritmos con una elegancia, un Savoir faire y un apasionado modo de mirar la vida que, para algunos de nosotros, es otro modo de llamar al Rock n Roll.
Romance musical, sonidos pedregosos a la Honky-Tonk, ecos norteamericanos que se aferran a vientos que suenan como Springstenn, Petty e incluso Stevie Nicks, las canciones de los británicos se abrazan a lo mejor de los estilos musicales que les apasionan.
Cuanto más escuchas el disco, más cuenta te das de que estás ante una obra soberbia, intensa, poderosa y cargada de magia, pasión y amor por el Rock N Roll, el Soul, el Groove y el Country más venenoso y Outlaw del mundo.
Producido por Chris Tsangarides (Judas Priest, Thin Lizzy, Gary Moore) Beautiful Curse es una maldición en la que uno quiere caer y ser condenado para siempre y perderse entre notas llenas de fuego y alma como te puedes perder por calles desconocidas y descubrir, en cada esquina, rincones de risas, de magia, de amor...
The Quireboys ladies and gentlemen...la mejor, o casi, banda de Rock N Roll del mundo.
The Quireboys:Talk Of The Town
The Quireboys:For Crying Out Loud
The Quireboys:For Crying Out Loud
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