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lunes, 17 de diciembre de 2012

THIN LIZZY: Black Rose (A Rock Legend)


Hay discos que por una u otra razón te marcan, pasan a esa categoría de “favoritos”.  A este album le tengo un cariño especial, ya que este disco fue mi primera adquisición dentro de la discografía de Thin Lizzy.  Antes de eso los amigos me habían grabado varios en cassette, pero fue en Black Rose en quien me gasté mis primeras pesetas para la causa irlandesa.  Fue en una de las visitas a mis familiares de Barcelona, y había ahorrado dinero suficiente para gastármelo en un par de discos.  Yo tenía 14 o 15 años, y saliendo a dar una vuelta por Barcelona con la familia, vi una tienda de discos, me apunté la parada de metro más cercana, y al día siguiente bajo la excusa de bajar un rato a la calle me monté en el metro, me recorrí media Barcelona bajo tierra, y localicé la tienda.  Allí me hice con el Alive II de Kiss de importación, y el Black Rose en formato cassette (me había gastado casi toda la pasta en el de Kiss).  Así que su adquisición la recuerdo como una bonita aventura subterranea.  Ja, ja, ja,… nunca supieron donde me metí aquella mañana.  Todavía conservo la cinta y aún suena bien!!!.  Además es el disco con el que descubrí al gran Gary Moore, (aunque yo personalmente prefiera al binomio Robertson/Gorham).  Es el disco que da nombre a un local rockero que hay aquí cerca en el que se ofrecen conciertos en directo y buena cerveza.  Que cojones, es el disco cuya portada está tatuada en el brazo de Axl….  ¿que más se puede decir?

Pues eso, la gran novedad en Lizzy fue el regreso de Gary Moore (otra vez) al seno de la banda tras la marcha del problemático Brian Robertson, un poco “espeso” en aquella época (por decirlo de una manera suave).  No tardaría mucho en dejarlo de nuevo, ya que Gary siempre fue un culo de mal asiento, y nunca fue un músico “oficial” sino que más bien era la relación de amor/odio con Phil Lynott la que le atraía a colaborar con él cada vez que hiciese falta.  Y de dicha colaboración nació uno de los discos mas impresionantes de los setenta.  Nuevos clásicos que añadir a los que la banda ya atesoraba.  El comienzo con “Do Anything You Want To” es de escándalo, una de las mejores canciones de Thin Lizzy y una de sus Top 5 sin discusión.  El riff principal es ejecutado por Moore y Gorham al unísono.  Twin guitars en un riff principal!!!  ¿Donde se había visto eso antes?  Solo gente como Whisbone Ash se atrevía con algo parecido.  Una melodía, estribillo, y ritmo perfectos.  Una jodida maravilla de canción.  Punto.  Pero es que con “Waiting For An Alibi” lo vuelven a clavar.  Podría decir lo mismo que antes, pero aquí, además, el bajo es igual de protagonista, ofreciendo unos punteos alucinantes.  Otro clásico.



Rock & Roll irlandes y fiesta:  si te mola eso, escucha y disfruta de las macarrilas “Get Out Of Here”, “Toughest Street In Town”, o “S&M”.  Incluso esa oda a la adicción cortesía de Lynott (o un grito de ayuda, quien sabe) como “Got To Give it Up” (tengo que dejarlo), tiene su cosilla.  Con la que nunca he podido es con la balada “Sarah” dedicada a su hija.  Es igual a lo que me pasa con “Beth” de Kiss.  ¿Soy el único en el planeta Tierra que piensa que “Beth” es un coñazo?.  Pues eso, pero es sólo mi opinión….  Y el final, como se esperaba, a lo grande:  “Roisin Dubh-Black Rose”, una batalla musical, siete minutos divididos en cuatro partes de música tradicional irlandesa tocada a todo riff, intercalando con punteos de infarto y con su punto de épica y folklore tocado por una banda de rock pura y dura.  Unos Pogues hardrockizados, si se me permite la broma.

Pues nada, no creo que este humilde comentario descubra nada nuevo, nada que no sepáis, porque seguro que la mayoría de vosotros conoceréis éste disco.  Y los que todavía no hayan caído en su hechizo…. pues que pongan remedio a eso de inmediato.  Bendita aventura subterránea por Barcelona…..





lunes, 30 de julio de 2012

Discos Olvidados: THIN LIZZY Chinatown



Uno de los albumes menos valorados de la época gloriosa de la banda.  No entiendo el motivo, pero éste fantástico disco está considerado como una “obra menor” dentro de la discografía de Thin Lizzy.  Y si uno lo piensa un poco, en cierto modo es lógico y comprensible, sobretodo tras haber alumbrado joyas del calibre de “Jailbreak”, “Renegade”, “Fighting”, o “Black Rose”.  Precisamente éste “Chinatown” es el disco que siguió al mítico “Black Rose” y ese, en mi modesta opinión, era el problema de este album:  el hecho de que “Black Rose” era un listón difícil de superar.  A todo ello hay que añadirle la marcha (otra vez) de Gary Moore, los problemas físicos cada vez más preocupantes de Phil Lynott, el fichaje de Snowy White, y la entrada de Darren Wharton a los teclados, por lo que era evidente una cierta convulsión interna en la banda.  Por cierto, añadir que Snowy no era un guitarrista Hard Rock al uso, pero su trabajo es perfecto.  No es extraño, pues el tío se había pasado dos años girando como guitarra de acompañamiento de Pink Floyd en la gira de The Wall, nada más y nada menos, así que tablas le sobraban.  Aunque peor le fueron las cosas al siguiente “Renegade” al que casi nadie hizo caso.


Exceptuando quizás ”Chinatown” (la canción), y  “Killer On The Loose”, única del disco que recuperaron para el directo (incluso hoy en día), ninguna de las canciones aquí incluídas ha quedado en la memoria de los fans, ninguna ha desarrollado el concepto de lo que llamamos “clasicos” sea lo que sea lo que eso signifique.  Al menos esa es la conclusión que saco cada vez que tengo una conversación con algún amigo y sale a colación el nombre de Thin Lizzy, o cuando leo los comentarios de los internautas sobre la discografía del grupo.  Por lo que sea, tengo la impresión de que no ha calado lo suficiente entre los seguidores de la banda.  Y eso que pocos podrían resistirse a trallazos de la talla de “We Will Be Strong”, la propia “Chinatown”, la citada “Killer On The Loose” o “Genocide (The Killing Of The Buffalo)”, canciones con una potencia y a la vez una melodía guitarrera fuera de lo común.  Guitarras gemelas, solos tarareables, y la voz susurrante de Phil Lynott, o sea, el auténtico ADN del sonido Thin Lizzy.  El ABC del hard rock melódico.

Un estupendo trabajo con muchas buenas canciones por descubrir que a mí nunca me cansó, y al que recurro cada cierto tiempo.  No es un disco menor, creedme.


Thin Lizzy - We Will Be Strong
Thin Lizzy - Chinatown