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lunes, 23 de febrero de 2026

Mark Lanegan. Bubblegum

Ayer se cumplieron cuatro años de la muerte de Mark Lanegan. Con toda la mandanga que se metió y el estilo de vida al límite que llevo el cantante de Ellensburg lo sorprendente es que estuviese por la Tierra durante tanto tiempo, y lo verdaderamente loco es que durante más de una década, concretamente desde el año 1990 hasta la edición de Bubblegum fuese capaz de grabar tan buena música, tanto en solitario como con los Screaming Trees. No hay ni una referencia de ese período que baje del notable y unas cuantas alcanzan el brillo más absoluto, como perfectamente puede ser este Bubblegum publicado el 10 de agosto de 2004. 

En este álbum hubo ciertos cambios respecto a su anterior referencia Field Songs. Reconozco que cuando se editó me costó un poco pillarle el tranquillo, fue una de esas veces en las que se cuelan elementos que a priori no encajan en la música de tu artista favorito. Estrechez de miras. Cuatro cajas de ritmo sibilantes no hacen temblar un conjunto de canciones excepcional. La desesperación y la oscuridad se abren paso en este álbum de forma asombrosa y Lanegan está maravillosamente acompañado para que el conjunto luzca como una de sus obras más aplastantes. Su voz está en plena forma y te atrapa desde When Your Number Isn't Up que inicia de forma minimalista y absolutamente genial el álbum. Me encanta esas notas de piano a cargo de Wendy Rae Fowler que enganchadas con el órgano de David Catching son el soporte perfecto para que la voz de Lanegan lo inunde todo. Una guitarra de Chris Goss retorciéndose, el sencillo bajo de Molly McGuire y olé por la retroalimentación de Aldo Struyf. Elegencia para captar toda mi atención.

Hit The City fue uno de los singles de Lanegan que más éxito tuvieron especialmente en Inglaterra. Su compenetración con PJ Harvey es perfecta y es el clásico single que lo tiene todo para triunfar. En este tema aparece por única vez en el álbum el otrora imprescindible Mike Johnson a la guitarra y de la batería se encarga Joshua Homme que hará lo propio en los tres siguientes cortes, además de lucirse con la guitarra en Methamphetamine Blues y Come To Me, aquí de nuevo acompañado por PJ Harvey a la voz en un tema totalmente distinto pero igualmente perfecto, evocador a más no poder. Después de Hit The City viene una de mis canciones favoritas de todo el catálogo de Lanegan y eso es mucho escribir, pero lo cierto es que adoro Wedding Dress con ese machacón bajo de Joshua Homme y el sencillo y arrebatadoramente sexy acompañamiento vocal de Wendy Rae Fowler.

La primera aparición de Alain Johannes en Methamphetamine Blues es apoteósica. El guitarrista chileno toca unos cuantos instrumentos a lo largo del álbum y brilla con luz propia. Incluso produce unos cuantos temas. Excelsa contribución a la música de Lanegan que alcanzaría su punto culminante en el siguiente disco del pelirrojo ocho años después en Blues Funeral. Tras el blues de la metanfetamina viene One Hundred Days otro de mis temas favoritos de su dilatada carrera. El acompañamiento vocal de Chris Goss es perfecto, una compenetración celestial que se extiende a las dos siguientes; Bombed, muy sencilla sólo Lanegan su voz, su guitarra y Wendy Rae Fowler también en la voz y Strange Religion que merece su propio post, una belleza descomunal; la voz de Lanegan arropada por coros mejor puestos imposibles de Duff McKagan, Izzy Stradlin, Chris Goss y Nick Oliveri

En contraste Sideways in Reverse parece una canción del Iggy Pop más pendenciero y de largo el tema más rockero del disco. Un buen pildorazo que deja paso a la antes mencionada Come To Me, delicioso dueto, profundo y elegante con PJ Harvey. Like Little Willie John regresa a terrenos minimalistas con absoluta inspiración antes de dar paso a un tramo de cuatro canciones en el que brilla con luz propia Alain Johannes. Este bloque formado por Can´t Come Down, Morning Glory Wine, Head y Driving Death Valley Blues funciona como preciso anticipo de lo que vendría ocho años después en Blues Funeral. Especialmente es Can´t Come Down la que se mueve por los territorios sonoros que exploraría Lanegan junto a Johannes años después.  El broche final lo pone una cautivadora y excitante Out Of Nowhere con un Lanegan cantando mas suave y sensual que nunca y un conjunto instrumental excelso. Otra de mis favoritas. 


viernes, 28 de noviembre de 2025

Drink The Sea. Estudios Groove. Portugalete 27-11-25

Desde que hace un mes aproximadamente me enteré de que iba a pasar cerca de mi casa Drink The Sea, proyecto en el que están involucrados nada más y nada menos que Peter Buck, Barrett Martin y Alain Johannes me hice ilusiones de acudir al concierto del 5 de diciembre en Donosti. Pero lo tenía crudo. La gran suerte, lo increíble es que el día que fui a ver a Varerie June unos colegas me dijeron que iban a tocar en Portugalete. Al lado de casa. Enseguida WhatsApp a Il Cavaliere que raudo y veloz se hizo con su entrada. Yo esperé un poco más hasta escuchar el primero de los dos discos que han editado. Sin volverme loco me gustó lo suficiente para picarme la curiosidad sobre como se lo montaría en directo, algo parecido a lo que me sucedió la semana pasada con Valerie June. Y de nuevo acierto total. Lo de anoche fue muy guapo, muy inesperado. Un auténtico lujo ver a todos esos músicos a un metro escaso. 

Llegué con el tiempo justo, es más casi me pierdo, y nada más entrar por la puerta ahí veo a Il Cavaliere al lado de Barrett Martin que está colocando libros y cds en el puesto de merchán. A toda hostia desenfundo mis caratulas de Sweet Oblivion, Dust y Mad Season y un simpático Barrett me los firma. Cuando termina el concierto me hago con una copia de The Greatest Band That Ever Wasn't y porque no llevaba más pasta. Me quede con ganas de pillarme otro de sus libros; The Singing Earth: Adventures From A World Of Music. Para la siguiente porque espero que haya más.

El concierto comenzó sobre las 20:10 comandado por un comunicativo Alain que iba presentando las canciones con la puntual colaboración de Barrett. El músico chileno nos indicó que era el debut oficial en directo de Drink The Sea y que iban a tocar los dos discos enteros y algunas sorpresas al final. Pensaba que iba de farol, pero no. Se cascaron todas las canciones comenzando con Shakin For The Snakes y he de escribir que cuando terminaron con Rose Crested Sky estaba encantado porque lo apuntado en mis escuchas del disco mejoró con creces en directo. Duke Garwood en un registro similar, con sus matices, al de Mark Lanegan hizo una excelente labor a la voz, tarea en la que le acompañaron en unos cuantos temas Alain Johannes y Barrett Martin. Tanto la bajista y contrabajista, Abbey Blackweell como Peter Buck, ambos a mi derecha, permanecieron más discretos pero aportando de lo lindo al conjunto. También le acompaño al vibráfono Lissette García dándole un toque más especial.

Me resulta complicado etiquetar la música de ayer. Lo que a menudo es lo mejor. El asunto va más allá del rock y transitó por diferentes estilos pero con una coherencia exquisita. Dejarse llevar era lo mejor y lo conseguí desde el principio hasta el final, al igual que el resto del personal que asistió anonadado a semejante despliegue. Todo el mundo respetuoso y nada de cháchara lo cual es de agradecer. El broche final lo pusieron Making A Cross procedente de las Dessert Sessions donde Alain conoció a Mark Lanegan y las celebérrimas The One I Love (tema con el que descubrí a REM y que no me canso de escuchar jamás y Hanging Tree de Queens Of The Stone Age cantada por Duke. Bonito homenaje a Lanegan. Rendido ante esta banda. Repetiría el 5 de diciembre sin dudarlo.