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martes, 8 de septiembre de 2026

Pildoras: Hoy, Nada

Me gustar no hacer nada. Soy muy bueno en el tema. De hecho lo bordo. Aunque como ya sabrás eso es imposible. Porque como sujeto pensante siempre estás haciendo algo. No hay escapatoria. Piensas luego existes. Duermes, luego descansas y estás haciendo algo, de hecho una actividad muy necesaria: dormir. Tengo una capacidad asombrosa de no hacer nada. Es más, le he pillado el gusto, sobre todo si es en horario laboral. Ahí es incluso excitante. Tengo compañer@s que se ponen nerviosos ante la nada. Prefieren hacer algo. Inconcebible que diría Vizzini. La verdad es que tengo mucha paciencia. Esas declaraciones me parecen una provocación... Prefiero hacer algo. Cava hoyos y luego los tapas. Yo qué sé. Como ya sabrás todo tiene que ver con el Capitalismo y hay que hacer algo siempre, o al menos aparentarlo. Que no, leñe. Reivindico mi derecho inalienable a no hacer nada. El engaño de ser productivo a todas horas. Todo ese tiempo que trabajas gratis para las cinco empresas que encabezan la especulación bursátil del mundo sin fabricar nada. 

Según la RAE nada es la inexistencia total o carencia absoluta de todo ser, otra acepción sería Sensación de vacío o inexistencia y la situación o estado de carencia absoluta. La tradición clásica filosófica afirma que el universo está lleno de ser y que la nada absoluta es imposible... Un jardín, muy grande además. Vayamos a referencias culturales. Nada es una novela de Carmen Laforet. La tengo siempre pendiente. También es una canción de Los Deltonos. Nada no tiene buena fama porque siempre es mejor estar haciendo algo o aparentarlo, sobre todo en el trabajo. La nada absoluta toda para mi. Me veo con esta edad como mi progenitor retirado del laboro y pienso; quiero abrazar esa nada, caminar por la calle y ante la inquisitoria pregunta de qué estas haciendo ahora, responder con una amplia sonrisa: nada. En realidad algo muy valioso. Caminar. Nothing's shocking...

jueves, 3 de septiembre de 2026

For The Record

Hace veintiún años empecé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre no voy a escribir aquí. Ya se hablaba de la crisis en las ventas discográficas. El declive había comenzado y el enemigo estaba claro: la piratería. Sin embargo, el volumen de negocio todavía era reseñable. De hecho teniendo en cuenta que el pico de ventas de la industria discográfica fue en el 2000, aquel año 2005 todavía se vendía mucho el formato físico, concretamente el cd. Del vinilo, ni rastro. Los cds estaban presentes en la vida del personal. Los coches tenían reproductor de cd que parece un dato baladí, pero su desaparición fue la puntilla hace cuatro o cinco años. 

En cualquier caso, las ventas aunque se resentían cada año, (se pasó de las 931 millones de unidades vendidas en 2000 a 38 millones en 2021) todavía eran boyantes. Y es que, aunque no han pasado tantos años, en un par de décadas el modo de disfrutar de la música ha cambiado por completo. Lo físico, aunque vive cierto repunte está arrinconado y no deja de ser un tema de frikis o casi. El supuesto auge del vinilo tiene más de moda que de cifras que se puedan asemejar al auge del formato físico, la cierta recuperación del cd está entre algodones y lo que impera es la suscripción a una de esas plataformas. No nos engañemos. El paradigma ha cambiado por completo. 

En 2005 se vendía mucho cd de serie media y en el mercadillo con cuatro paredes donde yo trabajaba (así lo llamaba un compañero hoy ilustre creador de una exitosa saga nostálgica que menciona la EGB) también se despachaban un número considerable de novedades porque poníamos unos precios irrisorios, casi sin margen de beneficio. De modo que una novedad podía costar entre 12-14 euros mientras que en la FNAC o Power Records eran más caras. Muchos famosos que años después en las redes sociales hacían propaganda de las tiendas pequeñas compraban en el mercadillo en cuestión. Se quiénes son. Sus nombres. Donde viven. Ja ja. Pero quedaba más guay decir que comprabas en esos sitios antes mencionados que en el mercadillo con cuatro paredes.  En fin, Ley de Protección de Datos. Juas.

Soy de los que cree que todo esto tiene una influencia decisiva en la consideración que tiene la música. Más accesible que nunca, su difusión es extraordinaria y las posibilidades de conocer discografías enteras más sencilla que nunca. Sin embargo, su impacto cultural se reduce porque igual que es fácil y cómodo acceder, la forma de escucharla invita a olvidarla rápidamente. Se llevan las playlist o dejarse guiar por los algoritmos. Cada vez hay menos personas que escuchan discos enteros. Algunos aducen falta de tiempo. El gran mal de la vida moderna. El querer abarcar más de lo que se puede. En fin, estoy a años luz de esa forma de disfrutar de la música pero soy consciente de que voy con la minoría. Sigo encontrando un placer infinito en pinchar un vinilo, poner un cd o escuchar un álbum entero mientras salgo a dar una vuelta. Ayer sin ir más lejos cayeron Weapons Of Beauty de Jay Buchanan a la mañana y The Art Of Loving de Olivia Dean a la noche. Entre medias en formato físico el cd de Tuesday Night Music Club de Sheryl Crow y el Tearing At The Seams de Nathaniel Rateliff & The Night Sweats en vinilo.

Algunos estudios psicológicos sobre atención y bienestar han demostrado que las actividades que requieren atención física y mental sostenida generan mayor satisfacción que el consumo pasivo. Vivimos en una época de caos, saturados de notificaciones, pantallas y mandangas que desvían nuestra atención.... El acto de escuchar música, ya sea prestándole toda tu atención al álbum que escuchas con cascos en la plataforma de streaming en cuestión, pinchando un vinilo o poniendo un cd en el reproductor, implica la escucha activa y la recompensa sigue siendo maravillosa al menos en mi caso. Me levanto a la mañana y la música empieza a sonar. Siempre tengo en mente varios discos que van a a caer ese día. Mi ilusión lejos de disminuir aumenta exponencialmente. Yo, minoría absoluta. Ja ja.

Es complicado establecer unos criterios para determinar la relevancia cultural de un disco. Tal vez sea una cuestión que aúna cierto nivel de ventas, apoyo de la crítica y tiempo transcurrido. Esas premisas encuentran un apoyo que parece más posible con la forma en que se escuchaba la música cuando el formato físico era el rey. Pero es discutible, como todo y de hecho el menda sigue disfrutando de la música de la misma manera, dándole cancha a los discos varias veces, rascando antes de abandonarlos. Incluso leo que en Estados Unidos están en auge los clubes de escucha de discos (listening bars o vinyl clubs) que ofrecen experiencias inmersivas centradas en la alta fidelidad y la escucha atenta de álbumes completos, influenciados por la cultura japonesa de los años 20. Igual monto uno en mi pueblo. Ja, ja. Esos discos que aparecen en la foto pertenecen al periodo que va desde el 2005 (año que comencé a trabajar en la sección de música de unos grandes almacenes cuyo nombre no voy a escribir aquí) hasta el pasado año. Toma ya. Estoy preparando una exhaustiva sobre el periodo 2000-2025 que va a encabezar si o si ese disco que tu ya sabes...

And there are people still in darkness and they just can't see the light

If you don't say it's wrong, then that says it's right

We got try to feel for each other, let our brothers know that we care

Got to get the message, send it out loud and clear


miércoles, 5 de agosto de 2026

Vacacaciones (again)

A riesgo de parecer un excéntrico de mucho cuidado confieso que lo que más me gusta del trabajo, con una diferencia abismal respecto a lo segundo, son las vacaciones. Cuantas más mejor. De hecho he ido a personal con toda mi humildad a solicitar que nos las aumenten, que haya más días de asueto y de libre disposición. No me han hecho caso pero no pierdo la esperanza. Esta primera tanda de vacaciones he disfrutado de la costa cantábrica; dame un playa de cuatro o cinco kilómetros, la dichosa plataforma cuyo nombre no voy a mencionar aquí ni por un millón de dólares y que me subvenciona mi hermana, fruta y buena compañía y podría batir un récord mundial de permanencia en tales menesteres. 

Mis pies se posaban en la arena de la playa a las 08:30 o 09:00 de la mañana y tira millas. Los cuatro zumbados de todos los días terminábamos saludándonos. Ya traía unos cuantos discos que me han llamado poderosamente la atención y se le han sumado otros cuantos. Disfrute total. Banda sonora espectacular para le mejor época del año. Días largos, buen tiempo, soleado la mayoría pero alejados del terrible bochorno del Botxo. Lo escrito podría batir un récord de días consecutivos en tal tesitura, pero ¡no me dejan! Porca miseria. Que me quiten lo bailao. Y todavía quedan tandas y verano. 

De hecho aquí está la segunda tanda. Sin horarios, sin presiones, sin tener que ir a tal o cual lugar. Es indudable que el tiempo transcurre de forma diferente cuando no estás trabajando. Y es mucho mejor, créeme. Ninguna duda al respecto. Si de habitual estoy enfrascado con abundante material musical, literario y visual en vacaciones se multiplica por mil. Es mi forma favorita de disfrutar el tiempo... El menda no concibe el mundo sin sumergirse todos los días en la cultura, en continuo remojo. No hay negociación posible y no habrá paz para los malvados. 



miércoles, 15 de julio de 2026

Hoy voy con Inglaterra, y ¿ayer?

Voy a manchar este cochambroso blog escribiendo sobre fútbol. En realidad no, es más profundo el tema y me interesa única y exclusivamente desde el ámbito sociológico. Resuelta esa duda que te corroía las entrañas, querido lect@r, relájate y disfruta. Hoy se juega la semifinal entre Inglaterra y Argentina. Se me ocurren pocos países donde el balompié sea más popular. En ambos territorios se desata la locura hasta límites insospechados. A los argentinos les prefiero en el basket. Por más de un millón. Ja, ja. Inglaterra me ha ganado por una noticia que me comentó ayer Su y es que los jugadores de la mencionada selección donan toda la pasta gansa que ganan defendiendo los colores de su país a causas benéficas. Música para mis oídos. Y dudo mucho que otras selecciones hagan lo mismo. Pero me encantaría rectificar. Juas.

Profundizo un poco más en el tema y el asunto no es tan idílico como pensaba ya que lo que donan los jugadores es la tarifa básica de dos mil libras esterlinas que perciben por encuentro. Es decir, esa cifra va directamente a las cuentas de las organizaciones benéficas con las que colaboran pero las grandes sumas que percibiesen si ganasen el Mundial las negocian con la Federación Inglesa y entonces ahí el asunto queda a discreción individual. Puaff, qué chasco. Era demasiado bonito. Rasco un poco más y consulto cuántas veces a lo largo de la historia se han dado casos similares de donar lo que se gana a causas benéficas tanto de forma individual como colectiva. Me llama la atención el caso de Mbappé que en 2018 donó la totalidad de sus primas de juego y el bono por ser campeón del Mundo a una ONG francesa que organiza actividades deportivas para niños hospitalizados y con discapacidades. El jugador francés dijo lo siguiente: Representar a mi país es un honor, no necesito cobrar por ello. Toma esa. 

Ayer vi el partido de Spain contra Le France. Hacía que no veía un partido de fútbol entero desde el 8 de julio de 2014 cuando Alemania le metió un baile descomunal a Brasil en su casa. Buenas risas me eché aquel día con mi amigo Rober. En fin, ayer disfruté de un partido de fútbol acudiendo totalmente virgen al mismo porque estoy absolutamente desconectado del balompié sin tener ni puta idea de los jugadores que forman parte de ambas selecciones. No sabía donde jugaban la gran mayoría, excepto Mbappe, Oyarzabal y Unai Simón. Los demás nada de nada. Ayer reconozco que lo disfrute y que aunque lo veía más por el morbo y el trasfondo sociológico que por el partido en si, me sorprendió el nivel de Spain que dominó por completo a una Francia que partía como favorita. Por supuesto tras el partido vino la retahíla habitual de declaraciones grandilocuentes de representar al país y tal, banderitas por allá y por acá. Por estos lares al personal le gustan más las pulseritas y las banderitas que hacer como Mbappe, juas. Money, get away....

La gracia de un partido de estas características desde mi perspectiva es el morbo que me genera cada vez que juega la selección española y por estos lares y se escucha al personal celebrar a grito pelado los goles de la Roja. Eso es algo que hace veinte o treinta años no pasaba, al menos no tengo esa percepción. Y que conste que me da igual, allá cada cual, mientras haya respeto no le veo ningún problema a eso como tampoco a reivindicar una Euskal Selekzioa. El problema por aquí suele ser el respeto, siempre. Durante el partido el WhatsApp echa humo. Me jarto a reír con los comentarios de un ilustre familiar de ascendencia italiana muy hábil para provocar al sector abertzale de la family, ja ja. Y me acuerdo de la anterior vez que vi otro partido entero en su compañía y de mis sobrinos pequeños en el mundial de 2006. Menudas risas me eché viendo el Italia Francia en el que Zinedine Zidane le arreó un cabezazo a Marco Materazzi. No se me olvida el apellido Materazzi. Donaría alguien pasta en aquel mundial. Lo voy a investigar...

Ardo en deseos de conocer como vivieron el choque de ayer un par de amigos futboleros. Uno ubicado en un pueblo de tradición abertzale en Gipuzkoa, el otro en el mismo barrio que mi ilustre familiar de ascendencia italiana. ¿Se escucharían celebraciones del gol de Spain en la Gipuzkoa profunda? Estarían los txokos a reventar de gente, cerrados a cal y canto, sufriendo en silencio las acometidas de Oyarzabal... Por cierto qué bueno es. Como otros cuantos que no conocía de la selección española y me parecieron extraordinarios: Rodri, Dani Olmo, Cubarsí o el Cucurella ese que estaba en todos los lados... Pero la gran pregunta es, ¿donarán la pasta para contribuir a la mejora del país que tanto aman? En fin, hoy con Inglaterra, lo tengo claro. 


domingo, 21 de junio de 2026

Get up and dance to the music

A todas horas y en todas partes en mi hogar. No hay día sin música. Como cada 21 de junio desde hace no tanto se celebra en toda Europa el Día de la Música. El invento surgió primero en Francia y luego se expandió por todo el continente. Qué mejor ocasión que con el solsticio de verano. El objetivo es promover la diversidad musical. Me imagino que habrá programadas actividades por las calles de, espero todas las ciudades en mi hogar fijo que va a haber. Eso no falla. Viene de todas las habitaciones y lo mejor es cuando nos ponemos de acuerdo y nos reunimos en la sala para disfrutar de tal o cual canción, emocionados, transmitiéndonos el entusiasmo mutuamente. 

Vivimos tiempos confusos y la música puede ayudar como siempre lo ha hecho. Se siguen publicando excelentes discos que caen a menudo en el olvido en estos tiempos de consumo rápido y voraz. Pero aquí hay uno que le presta toda su atención. Tengo esa plataforma cuyo nombre no voy a mencionar ni por un millón de dólares repleta de jugosas novedades discográficas. Ya tengo más de una decena de discos con los  que estoy entusiasmado publicados en estos seis primeros meses del año.  Y he escuchado más de cincuenta. Sólo hay que buscar y prestar atención. Y encuentras, ya te digo que encuentras. A cholón. Premio gordo para el que adivine de qué canción es el siguiente extracto. Y no os olvidéis de las mallas, purpuras a ser posible. 

If music got to free your mind

Just let it go cause you never know, you never know

If your rhythm ever falls out of time

You can bring it to me and I will make it alright

And if your soul is let go

Oh you never know, no you never know

And if your heart is beating free

For the very first time it'll be alright











viernes, 1 de mayo de 2026

Pildoras: Hoy, Capitalismo

Todo tiene que ver con ello. Que no te engañen. El vil metal. Imparable. Indestructible. Todopoderoso. Roe las entrañas de la sociedad de forma implacable. El discurso es fácil de comprar y se extiende a todos lo ámbitos de la vida. Nada escapa a su influjo. Lo demás, milongas. No voy a contraponer el Comunismo como sistema organizativo. No tengo ni soluciones ni propuestas que vayan más allá de la duda de si no hay o debería haber algo mejor. Seguro que lo hay. Incluso en la historia reciente o no tan lejana había algo que se llamaba Capitalismo Humanista que tuvo su desarrollo más notable en los Países Escandinavos. Pero es que ya no queda ni eso. Ahora es el turbocapitalismo y lo fagocita todo. De arriba a abajo. Cada cual mira por su culo. Libre mercado extremo, precariedad laboral y desigualdad. Arréglatelas como puedas porque ya sabes si te esfuerzas lo consigues... Si no tienes un Lamborghini es porque no te has esforzado lo suficiente si no tienes dos es porque eres un loser. Juas. 

La narrativa capitalista se extiende por todos los ámbitos de la vida. El deporte, no escapa a ello. Es más, es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar y promocionar las milongas que hacen hincapié en el individualismo. El puedo yo solo. MVP. No me cabe duda de que el deporte contemporáneo es una extensión de la cultura empresarial y el neoliberalismo. Y todo el mundo cae en ello. La discusión se extiende en el foco equivocado... El equipo es lo que importa. Así debería ser. La colaboración. Solo así avanza un equipo y también la sociedad. MVP, mis cojones treinta y tres. Pero vende mucho más el glamour, los focos sobre un individuo... Todo tiene que ver con el capitalismo. No cabe duda de que es más fácil comercializar la imagen de un individuo que la de un equipo. El error es pensar que el individuo logra el éxito sólo, con su propio esfuerzo y nada más, sublimando el yo. Las cartas están marcadas desde el principio. Una vez que triunfa esta premisa todo es más fácil para el sistema. Y me las piro. Ya vale por hoy, copón.





martes, 21 de abril de 2026

Nick Hornby. Dickens y Prince. Un tipo de genio muy particular

A priori relacionar las trayectorias de Dickens y Prince puede parecer una boutade de dimensiones bíblicas pero en manos de Nick Hornby cobra sentido desde la primera página. El ensayo se configura a partir de varias premisas evidentes; a saber, lo prolíficos que fueron, lo jóvenes que empezaron, la cantidad de horas que dedicaron a su arte y la pelea incruenta y loca que tuvieron cada uno con la industria que les tocó vivir. Y el resultado es un libro ameno, divertido y repleto de atinadas y certeras reflexiones sobre el mundo de la creación. Me lo he leído dos veces seguidas, la segunda solo las partes de Prince, que estoy de un púrpura que no veas. Eso no quiere decir que al vulgar celador creador de este cochambroso blog no le interese Dickens pero hoy en día el baile supera a la lectura y es fuente vitamínica fundamental en mi dieta diaria. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. 

Las disquisiciones que Hornby plantea sobre los aspectos creativos son la mar de interesantes. En el caso de Prince es muy interesante la reflexión sobre supuesto perfeccionismo ya que como acertadamente señalo su ingeniera de sonido Susan Rogers, el de Minneapolis no lo era en absoluto: Si hubiera sido un perfeccionista, no habría producido tanto... Las cosas le brotaban de forma natural... no podía esperar a la perfección... Ese torrente creativo que le salía a cholón rara vez era cotejado de forma obsesiva por Prince como también indica el músico Terry Lewis quién afirma que Prince nos enseño que la perfección está en la espontaneidad.. De modo que en el estudio que se construyó en su casa comenzó a crear como si no hubiera un mañana. Hornby no entra a desentrañar cuánto de su producción fue excelente, genial, normal o mala...Se nota que le encanta su música y dada su forma de proceder se entiende que habrá de todo pero que lo genial lo era de forma superlativa.

El tema de la precocidad también asusta. Tanto Dickens como Prince crearon algunas de sus obras más emblemáticas antes de los veinticinco. A esa edad ya eran veteranos. Lo cual es un arma de doble filo. Estirar el momento creativo es otra de las cuestiones que aborda con acierto Hornby. Y de nuevo ahí entra la cuestión de los gustos, que como bien señala el autor es subjetiva y siempre lo será. ¿Cuándo empieza el declive en la carrera de Prince, si es que lo hubo? Muriendo con tan solo 58 años es inevitable pensar que todavía le quedaba mucha música por crear y tal vez recorrer caminos diferentes, alejados de todo lo que había hecho. Eso era muy propio del músico de Minneapolis. Puedo imaginármelo grabando un disco de blues crudo, de gospel electrónico o de rock´n roll desaforado... Aunque tal vez si rastreas en su discografía ya encuentras trazas de todo ello...

Produced, arranged, composed and performed by Prince

Más mandanga Púrpura. En el primer disco el pequeño genio norteamericano  se hacía cargo de todos los instrumentos (más de veinte). Todo llevaba su sello. Baterías, guitarras acústicas y eléctricas, bajos, sintetizadores, pianos.... Y toda esa artillería para añadir detallitos: campanillas de viento, glockenspiel, platillos de dedo, palmas,  tambores de agua, bongos, congas, trapecio de cepillo... Un flipado. Un apasionado total de la música que tuvo mucho tiempo para enredar con los instrumentos que había en las casas de los colegas que le daban cobijo. No hay duda de su obsesión musical, al principio de su carrera practicando a todas horas; cuando ya era una megaestrella ofreciendo largos shows en discotecas después de haber actuado en un estadio o en un pabellón. Flipante. Y en esas noches locas de aftershows se echaba a las espaldas además de temas de su repertorio, canciones de Sly & Family Stone, The Rolling Stones, James Brown, Creedence Clearwater Revival, Al Green, The Staples, James Brown, Joni Mitchell... Toda una orgía sonora. 

En cualquier caso ser un multiinstrumentista superlativo, (y Prince lo era como puede que nadie lo haya sido ni lo vuelva ser jamás) no garantiza que seas un compositor fuera de serie. No al menos desde el principio. Y aquí estoy de acuerdo con la reflexión de Hornby de que el primer disco de Prince era un buen arranque, lejos de la genialidad en lo compositivo por mucho que impresionara, y lo hace de veras que el chico que lo graba lo hace todo... Pero tal vez ese detalle en ese momento más que favorecer le perjudicase y fuese algo así como: Mirad soy Prince y vosotros no, ja ja, y toco todos los instrumentos y bailo que lo flipais, mangarranes.... Encontrar el punto en la composición le llevo un poco más de tiempo, bien mirado no demasiado... Algunos señalan Dirty Mind (1980) como su primera gran obra otros creen que Controversy (1981); los más creen que el puñetazo definitivo en la mesa fue con 1999 (1982).

Vuelta a Dickens...

Otra de las acertadas tesis esgrimidas por Hornby es la vital importancia que ha tenido el cine en asentar y volver míticas algunas obras de ambos creadores. Como escribe el autor de este ensayo: Hay algo más que Oliver Twist y Purple Rain tienen en común, además de su perdurabilidad cultural y la juventud de sus creadores: ambas le deben muchísimo al cine. Sin la película Purple Rain es inimaginable que el álbum hubiera tenido el mismo impacto. Y sin el musical Oliver! de Lionel Bart, y el grandísimo éxito de su adaptación cinematográfica dirigida por Carol Reed, es posible que Oliver Twist no se hubiera convertido en la obra más famosa y representativa del autor, por encima de Grandes Esperanzas o David Copperfield.

Seguirá siendo Dickens una de mis asignaturas pendientes... Desde luego la forma en que Hornby acerca al lector la obra del autor británico consigue despertar el interés por su obra pero de momento no encuentro el momento de sumergirme en una de sus largas obras. Con Prince la cosa cambia y cuando tecleo este texto ya me he ventilado varios discos y picoteado a lo loco en diferentes etapas de su prolífica y loca trayectoria. Y el asunto continua. Hoy que se cumplen diez años de su muerte seguro que habrá nuevos podcast a los que hincar el oído. A por ellos. 


jueves, 2 de abril de 2026

Procesión... Me pido Barrabas

Va por dentro. O eso dicen. Aunque estos días las vemos mucho por fuera, por las calles de casi todas las ciudades y pueblos de Spain. A pesar de que en teoría vivimos en un país aconfesional la cultura católica sigue teniendo mucho peso con celebraciones y tradiciones varias. Estas fechas, en plena Semana Santa ya andan por ahí los de los capirotes. De pequeño les tenía pánico. Les vi la primera vez en mi niñez en Bilbao y los asociaba ineludiblemente al Ku Klux Klan... Ahora ya no les tengo miedo. Eso si, como fenómeno sociológico me fascina como el personal más variopinto quiere figurar estos días en primera plana haciendo ver lo entregados que están con la causa... Así una multitud nada despreciable hace ver lo devota que es, representa su penitencia y ayuda a portar con orgullo estructuras artísticas de madera, adornadas con velas y flores... Todo muy colorido y solemne. Incluso vienen personas de otras latitudes para verlo. 

Hace muchos años incluso fui con mis progenitores a la célebre Pasión viviente de Balmaseda. Un asunto muy serio, camaradas. En ese pequeño pueblo vizcaíno casi todo el mundo se toma la cuestión muy a pecho y guárdate tu, maldito ateo o en mi caso despreciable hereje, de hacer ninguna chanza... Te la juegas... Ja, ja, ja. En cualquier caso voy a dedicar este post que jamás leerá a una compañera de trabajo que es de ese pueblo y a la que por supuesto interrogué sobre múltiples cuestiones en torno a esta celebración. Me contó interesantes y jugosos chascarrillos que por descontado no voy a desvelar aquí ni por un millón de dólares. Lo que más me interesaba es quién hacía de Barrabas. Le dije que me encantaría hacer ese papel, ahí arriba subido en la tarima, escuchar en boca de Poncio Pilato a quién queréis que libere a Jesús o a Barrabás y la chusma eligiendo a Barrabas... Y suena a todo trapo Lust For Life. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. Que a Judas le condenan... 

lunes, 22 de diciembre de 2025

El día de la Salud

Seguro que hoy más que ningún otro día vas a escuchar eso de, Salud que es lo más importante y no vas a escuchar una verdad más grande en tu vida. Porque si, millones de seguidores de este cochambroso blog, si no tienes salud, nada de nada. Olvídate. A tu propia responsabilidad personal hay que añadir, y esto debería se innegociable, inversión pública que garantice siempre la mejor calidad de la atención sanitaria acompañada de un uso acorde y responsable de los recursos públicos. Con el tema de la salud no se debería jugar nunca pero en este sórdido mundo nada parece escapar el capitalismo más salvaje y atronador. Suerte, que la vamos a necesitar. Caramba, me ha quedado muy cenizo todo esto. Que truenen a todo volumen Van Halen. Pero ya...

martes, 28 de octubre de 2025

Toda mi atención

Este verano quedé un día con mis amigos Oscar y Rober. Es una costumbre que tenemos desde hace muchos años. Nos conocimos estudiando en la UPV y hemos mantenido la relación durante todo este tiempo. Teniendo en cuenta que algunos ya estamos en los cincuenta son más de veinticinco años. Como suele ser habitual salieron múltiples temas y las horas que pasamos juntos se esfumaron rápidamente. Buena señal, eso es que te lo estas pasando bien. Recuerdo que aquel día no me miré el móvil ni una sola vez. Quedamos para comer y y al final nos estuvimos hasta la hora de cenar. Cuando nos despedimos y fui al metro, una vez que Oscar se bajo en San Inazio, miré el celular y tenía un whatsapp de mi ama que me decía a ver si le podía hacer un recado, no me acuerdo cuál. Apurado le llamé y le comenté que no había mirado el móvil en todo el día y me dijo que no pasaba nada que lo que me solicitaba no era ni mucho menos urgente. Yo le había otorgado esa cualidad sin darme cuenta, tal vez por la costumbre, seguro que por la costumbre de estar todo el día con el móvil como una extensión ya de mi mente y vida.

Recuerdo que hable con mis amigos de que perdía mucho tiempo con el móvil. Ellos me dijeron que también. Pero había una gran diferencia, mis amigos lo utilizaban para jugar al ajedrez pero eran ajenos a las redes sociales, nada ni de Facebook ni mucho menos de Instagram o Twitter. Sin embargo el menda caía en las tres y confesaba que perdía mucho el tiempo con eso. Demasiado. De hecho ese día algo hizo click en mí y me propuse cambiar mis hábitos al respecto. No estar tan pendiente del móvil, ni chequear cada dos por tres el celular en los llamados tiempos muertos; la cola del supermercado, la del banco, bueno cualquier cola, esos ratos en el trabajo en el que simplemente tienes que estar (turno de noche en el hospital)... Lo cumplí y lo sigo haciendo. Y estoy más contento. Toda mi atención se concentra en que si estoy leyendo un libro, estoy en eso, ni más ni menos, si mantengo una conversación con alguien, le dedico toda mi atención, si estoy en alguna cola, pues estoy pero paso de mirar el móvil... No me lleva a ningún lado.

No se trata de demonizar las redes ni el móvil, tampoco la tecnología, simplemente de darle un uso racional y con el que yo estoy más contento. Conozco personas que están mucho mas enganchadas que yo a este tinglado ja ja, pero eso no es consuelo e incluso ellos tal vez no lo perciban así pero lo cierto es que lo están. La forma en que nos relacionamos desde la aparición de las redes sociales ha cambiado y la cantidad de gente enganchada al tema asusta. Me resulta especialmente doloroso en mis hijos pero es extensible a adultos a los que aprecio. Como cada cual lo vive de una manera y no es mi intención cambiar las costumbres de nadie, allá cada cual... Desde aquel día mi relación con las redes sociales ha cambiado por completo y disfruto más. Mi atención no se dispersa, he leído más libros que nunca y escuchado más discos editados este año que nunca... Con toda mi atención.



domingo, 28 de septiembre de 2025

El consentimiento. Vanessa Springora

En apenas tres tardes he devorado El consentimiento, el debut literario de Vanessa Springora que se editó hace cinco años, pocos meses antes de la pandemia, y que sacudió de arriba a abajo la sociedad francesa. Y no es para menos. Porque lo que cuenta Vanessa en esta extraordinaria novela es desgarrador, un tema por el que demasiadas veces se pasa de soslayo o no se aborda como se debiera. Quiero pensar que algo cambió tras la publicación de esta excelente novela. El tema del que trata sigue desgraciadamente de actualidad. De hecho hace unos días hubo una manifestación en el Congreso pidiendo que los delitos de abusos contra menores no prescriban. 

Bien, de eso nada más y nada menos trata la novela de forma brillante y con un armazón literario de órdago. Es evidente que el lector no puede sustraerse a unos hechos terribles como también es manifiesta la habilidad de Springora para tratar ese tema y numerosos y peliagudos recovecos que le rodean con lucidez y con un irresistible torrente de palabras. La autora hace especial énfasis en como durante unos años la intelectualidad francesa de izquierdas no sólo miro para otro lado con estos asuntos sino que increíblemente perpetró cosas tan horribles como firmar una carta abierta que se publicó en Le Monde en 1977 a favor de la despenalización de las relaciones sexuales entre menores y adultos. Nauseabundo. 

Abordar un tema tan turbulento de forma tan lucida como lo hace Springora es algo más que encomiable porque su habilidad literaria está fuera de toda duda. En esta pequeña novela la autora nos cuenta como con trece años conoció y cayó en las redes de un prestigioso escritor francés, Gabriel Matzneff que además se jactaba en su literatura de sus escarceos con adolescentes, vanagloriándose y trufándola de un halo místico que desgraciadamente tenía sus acólitos. De hecho por estos lares, hubo un desgraciadamente célebre escritor ya fallecido que escribió cosas deplorables sobre sus conquistas adolescentes en Japón. Puto asco.  

La autora cuenta su historia con determinación, sin rodeos, entrando en detalles y se hace preguntas a priori tan de sentido común que resulta chocante y absolutamente increíble que no sólo no se hicieran en su época sino que en tiempos pretéritos se le diese pábulo a conductas deplorables. Porque el consentimiento nunca puede ser dado por un menor desprovisto por completo del desarrollo humano e intelectual necesarios. Que sin duda la responsabilidad cae siempre en el adulto y que querer vender otra cosa es mezquino y está fuera de la ley. Hay pasajes verdaderamente aterradores en esta pequeña novela, momentos que hacen que te revuelvas y no des crédito a semejante esperpento. Por ejemplo, uno de los que más me llamó la atención es cuando la protagonista acude a la casa de un filósofo rumano, Emil Cioran que poco menos le indica que tiene que estar agradecida de ser la musa de Matzneff que debería ser un honor ser elegida por alguien así. Para flipar.

lunes, 22 de septiembre de 2025

El poder de la música

El otro día antes de llegar a casa, incluso desde la calle antes de entrar en el portal escuché No One Else Like Me de The Red Clay Strays a todo trapo. Era Unax que la estaba ensayando con la guitarra. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. Made By These Moments es uno de los discos actuales que le ha volado la cabeza y lo flipa con la voz de Brandon Coleman y las guitarras de Drew Nix y Zach Rishel. Ayer mientras visionábamos por millonésima vez No Surrender de Bruce Springsteen & E Street Band acompañados por Brian Fallon en Hyde Park, Unax dijo que tenía que ser la hostia salir ahí interpretar tu música y que el personal se vuelva loco. Que ojala le sucediese al él aunque sólo fuera en el Antzoki, ja ja. Ante la pregunta de que preferiría eso, o meter el último triple para ganar lo que sea en basket no dudo ni un instante, la música.

A la tarde había tenido una conversación similar con Maialen sobre música y literatura. No me voy a poner grandilocuente ni excesivamente sensiblero pero lo cierto es que ambas contribuyen a que la vida sea mucho mejor. No les otorgo propiedad curativas ni nada parecido. En especial la música es sin duda mi arte favorito, no hay un día sin que escuche al menos un disco, y la emoción y sensación de euforia que siento puede que se parezca a lo que se obtiene con... En fin, está estudiado que libera dopamina y serotonina y supongo que todo tendrá que ver con cada uno en particular, pero en mi caso el poder de la música es tremendo. Me interesa todo lo que tenga que ver con la música, me deleito con su escucha y me gusta indagar en los procesos creativos que la desencadenan y también los ensayos sobre esta jugosa disciplina. Mi siguiente objetivo es Tu cerebro y la música de Daniel J.Levitin, bajo el certero subtítulo de El estudio científico de una obsesión humana



domingo, 14 de septiembre de 2025

My life with a Springsteen´s fan

Yesterday, while Unax watched Bruce Springsteen and the E Street Band's Madison Square Garden concert for the umpteenth time during the reunion with the band, he told me how perfect the Backstreets intro was. His passion for Springsteen's music and his band, far from diminishing, grows daily. In fact, it is unstoppable. 
Just like his passion for playing basketball. Just today, one of the parents who has known him since he was little, told me something I've heard many times before: your son's eyes light up when he plays. It's pure passion. The same every time when he listen to Bruce Springsteen & E Street Band, The Beatles James Morrison o Al Green
 

The first time we saw Springsteen & E the E Street Band together was on April 30, 2023, in Barcelona. The opening couldn't have been better. My Love Will Not Let You Down is one of my favorite setlist openers. Without a doubt. That day we cried, jumped, and laughed to the incandescent rhythms of the E Street Band and Springsteen. We did it again the following year and were rewarded with a luxurious twist: Racing in the Street was a sublime moment. And we always, always, go crazy with Spirit in the Night and Tenth Avenue Freeze-Out. It's impossible to point out all the brilliant, exhilarating moments that happens at a Bruce Springsteen & E Street Band concert. We continue to enjoy his contagious passion for what he loves. Today marks his eighteenth birthday.


jueves, 11 de septiembre de 2025

Bordeaux mon amour

A cuatro escasas horas en autobús de Bilbao se encuentra Burdeos, capital de la región de la Nueva Aquitania. Tras Paris, Marsella, Lyon y Lille es la quinta ciudad más importante de Francia. No he estado en las otras cuatro por lo tanto no tengo con qué comparar lo que si puedo escribir es que Burdeos me ha encantado. Es una ciudad en la que perderse continuamente por sus calles llenas de peculiares comercios, tascas de lo más variopintas y un ambiente colorido y cultural por doquier. Me ha llamado poderosamente la atención la cantidad de librerías y de tiendas de comics y de música que puedes encontrar por sus calles. Lo cual me hace pensar, tal vez en un exceso de optimismo, en que hay mercado para todo ello. Que en la ciudad palpita la cultura por todos los rincones. Y eso para Su y el menda es gloria bendita. Así lo he percibido y con esa eufórica sensación he vuelto.

Además de lo señalado la arquitectura de la ciudad tiene un atractivo descomunal. Predomina el etilo neoclásico con importantes retazos de gótico y con una presencia constante de elementos contemporáneos. Mi rincón favorito de la ciudad es la Grosse Cloche cuya historia se remonta al siglo XIII. El aspecto que luce hoy en día data del siglo XVIII y cuando entras a la Rue Saint James lo mejor es contemplar al detalle los comercios que hay a cada lado de la calle hasta llegar a la Plaza de Fernand Lafargue y atisbar al fondo un retrato de James Brown que preside un bar llamado L´Apollo. Mejor imposible. Fotos del mítico programa Soul Train decoran sus paredes. En mi salsa.

Todo el barrio de Saint Paul merece ser pateado de arriba a abajo que fue lo que hicimos sin mapa ni gps. Lo mejor es ir intercalando calles de arriba a abajo, de izquierda a derecha, dejándote llevar por el impulso irresistible que tienen su calles por cierto atestadas de personas, la mayoría mucho más jóvenes que nosotros ja ja. Es lo que hay. Vive la Jeunesse! Muy cerca de ese barrio se encuentra otro imprescindible: Saint-Michel donde merece la pena visitar la Basilica de St Michel y acercarse a la puerta de Porte de Bourgogne. Una tarde que comenzamos paseando por el Barrio de Saint-Michel terminamos en la otra punta; disfrutando también de Saint Pierre habiendo pasado por la espectacular Porte Cailhau construida hace más de 500 años y en la que merece la pena detenerse un rato largo. 

Lo cierto es que el primer día antes de ponernos en marcha y por primera vez en mi vida acudí a uno de esos Free Tour de un par de horas que nos sirvió para tomar contacto con la ciudad y conocer algunos detalles interesantes para emprender el vuelo en solitario. El primer día suele ser habitual llenar la agenda con cosas que quieres hacer, plantearte visitar las cercanas Arcachon o Saint Emilion pero finalmente lo desechamos y pateamos a gusto y sin prisas por Burdeos. Por ejemplo reservamos una mañana para cruzar el Pont De Pierre para dirigirnos a Darwin Eco-Systeme un espacio diferente, alternativo, respetuoso con el medio ambiente que tienen el reciclaje como eje y con interesantes muestra de arte callejero. En interesante contraste a la tarde visitamos el Barrio Chartrons y tal vez encontramos muchos comercios cerrados y no supimos sacarle todo el partido posible. Con lo que hay que volver. Si o si. 



viernes, 5 de septiembre de 2025

Jesse Malin. Almost Grown: A New York memoir

Dos ilustres neoyorquinos (al menos en mi casa) publicaran en los próximos meses sendos libros de memorias. Voy a empezar por riguroso orden de aparición en la escena musical de los noventa en New York City, porque es en esa urbe que tan a fuego tengo metida en mi imaginario cultural donde empezaron sus carreras Jesse Malin y Huey Morgan. Puede que a priori y a posteriori también, la música de ambos sujetos no tenga nada que ver pero yo por supuesto si la veo. Seguro que a ambos les flipa Sam Cooke. Y el soul. Es un buen inicio. El mejor de los comienzos diría yo. 

Tal vez sin haber cumplido todavía los sesenta tacos se antoja muy pronto para escribir unas memorias, o quizás no, seguro que ambos tendrán jugosas historias que contar y como confío plenamente en sus habilidades para ello espero con ansia hacerme con ambos. Almost Grown se publicará en abril del próximo año. Ya está en preventa. La carrera de Jesse Malin comenzó cuando era un adolescente hiperactivo de Queens que encontró en el rock´n roll una pasión a la que dedicarse en cuerpo y alma. Despuntó siendo un imberbe con Heart Attack y se hizo grande en los círculos undeground de NYC con D Generation, seminal combo de punk rock. Desde que comenzó su carrera en solitario hace más de veinte años su discografía es esencial en mi hogar. Adoro su trayectoria en solitario. Y la máxima de la misma la define Jesse Malin de esta forma: Me gustan las buenas canciones, y los grupos que tocan baladas tranquilas y cosas fuertes en el mismo disco. Añado,  y que surcan diferentes estilos musicales sin complejos, en perfecta y extraña armonía como sus adorados The Clash.

Desconozco si hay algún plan para que el libro se edite en castellano. Lo dudo. Si no es así haré ese esfuerzo extra y lo leeré en inglés. Faltan todavía unos cuantos meses para que se edite y es probable que venga acompañado de un disco nuevo, mientras, es un placer recurrir por enésima vez a rodajas tan bellas y especiales como Sad And Beautiful World, Sunsent Kids, New York Before The War, Love It To Life, Glitter in the Gutter o The Fine Art Of Self Destruction... Toda la suerte del mundo a Jesse en en su proceso de recuperación.





viernes, 8 de agosto de 2025

Sigourney

En realidad se llamaba Susan Alexandra Weaver pero se lo cambió por Sigourney nombre de un personaje que aparece en el Gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald. Se cuenta que le gustó su sonoridad y que era muy llamativo. Ya había demasiadas Susan en el teatro. Desde luego es un nombre poderoso, sonoro, pizpireto y le va perfecto. Por si fuera poco Sigourney nació en Manhattan y su primer papel en el celuloide fue en Annie Hall de otro ilustre neoyorquino, Woody Allen. Es seguro que uno de sus personajes más icónicos sea el de la Teniente Ripley en la saga de Alien. Mentiría si escribiese que está entre mis películas favoritas. 

Puede que me cautivase por primera vez en Los Cazafantasmas, donde luce espectacular, pero yo ahí todavía era un terrible infante. Algunos años después ya me enamoró por completo en Armas de mujer... Pero no sería hasta mediados de los noventa cuando caí rendido antes sus interpretaciones en El año que vivimos peligrosamente (recuerdo verla en el programa de televisión Que grande es el cine de Jose Luis Garcí), Dave presidente por un día, La muerte y la doncella, Copycat y sobre todo La tormenta de Hielo de Ang Lee donde comparte protagonismo con Kevin Kline. Algunas de de mis escenas favoritas de su filmografía están en ese film. 

He seguido su carrera desde esa época y todavía hoy en día disfruto con su presencia e interpretaciones. Sin ir más lejos el año pasado estuvo espléndida cuando le dieron el Goya Internacional. Conservaba todo su carisma y esplendor y esta semana he visto una película (Una buena casa) en la que de nuevo comparte protagonismo con Kevin Kline. El film no es una obra maestra, ni mucho menos pero tiene su encanto y su papel es una golosina que Sigourney borda como tantas otras veces. 

lunes, 30 de junio de 2025

Recomendaciones musicales

Este fin de semana he acudido a la celebración de los diez lustros de un colega. Incontables recuerdos musicales jalonan nuestra trayectoria. Una pasión común a la que en el pasado sacamos chispas a tutiplén. En el álbum de fotos había instantáneas de cuando fuimos a ver a AC/DC a Las Ventas en el 96, a Corrosion of Conformity, Soundgarden y Metallica en La Peineta ese mismo año, a Mark Lanegan en Vitoria en 2001 o a Fun Lovin Criminals tb ese mismo año en la sala Jam de Bergara. Eran tiempos en que quedábamos a menudo y nos intercambiábamos material a saco. Hacíamos a todo y estábamos pendiente de las novedades. Mi colega sigue siendo un apasionado del rock´n roll pero se ha quedado en el pasado al igual que otros amigos. Es respetable. Cada uno tiene que hacer lo que le apetezca. Seguir su camino sin interferencias. 

Me chocó la confesión de otro colega que me dijo que no compraba el Popu desde hace más de veinte años. Ja, ja. Insisto cada cual tiene que seguir su camino y a veces se rompe ese cosquilleo de escuchar nuevos discos, de descubrir nueva música. Lo cierto es que como escribí en un post anterior es tal la cantidad de música de la que disfrutar que podrías perfectamente marcar una línea y quedarte sólo con lo que se editó de 1996 para atrás por ejemplo. Y no te daría la vida. Ja. Pero no se trata de eso y sobre todo al menos en mi caso hay un asunto fundamental: seguir disfrutando de la música en directo. Mi grado de excitación ante la posibilidad de escuchar en vivo a bandas que publican material en la actualidad permanece intacto. Es más fantaseo con la posibilidad de que pasen por aquí artistas y bandas que me están proporcionando grandes momentos hoy en día. 


Estamos en la mitad del año y ya tengo más de una veintena de discos echando fuego en la plataforma esa que no citaré aquí ni por un millón de dólares. Y les estoy sacando un jugo que no veas. Con estas temperaturas escandalosas en la Euskal Herria tropical dos discos se han hecho un hueco fundamental y son la banda sonora perfecta para una locaza como el menda: Return To Zero de Neal Francis y Pleasure de Young Gun Silver Fox, tengo un par de discos de lo que algunos etiquetan como americana que me están flipando; Life is Strange de Garrett T. Capps y American Man, American Music de Ron Pope; me ha sorprendido lo nuevo de The Dirty Guv Nahs, Promises, mis mañanas suelen comenzar con la energía hard rockera de The Damn Truth, sigo recurriendo a las noches al personal blues de Early James en Medium Raw; y el mejor soul está presente con el tremendo Heal Me Good de Yufu. Bebo los vientos por Living between the lines, el excitante debut de Frank Meyer. Mucha mandanga rica y sabrosa.











domingo, 22 de junio de 2025

Música: Todos los días, en cualquier lugar y a todas horas

Ayer se celebró el Día de la Música. En mi hogar a diario. Viene de todas las habitaciones. En ocasiones como fuego cruzado. Otras nos ponemos de acuerdo y todos en la sala elegimos por riguroso orden material que escuchar en comunión y armonía. Y es que, millones de lectores de este cochambroso blog, como dice Bill Murray detrás de la música siempre hay buenas historias y ésta suele hacer mejor a las personas. Es un refugio al que acudir siempre cualesquiera que sean las circunstancias. Cada día tiene su propia banda sonora y ésta se engarza con la del día posterior y así hasta el infinitum. Como cantaban los Black Crowes en My Morning Song: If Music got to free your mind, Just let it go cause you never know, you never know, If your rhythm ever falls out of time, You can bring it to me and I will Make it alright...

Vivimos tiempos confusos en muchos aspectos y la música puede ayudar como siempre lo ha hecho. Se siguen publicando excelentes discos que caen a menudo en el olvido en estos tiempos de consumo rápido y voraz. Pero aquí hay uno que le presta toda su atención. Tengo esa plataforma cuyo nombre no voy a mencionar ni por un millón de dólares repleta de jugosas novedades discográficas. Ya tengo más de una quincena de discos a los que he sacado partido en estos seis primeros meses del año. Sólo hay que buscar y prestar atención. Y encuentras, ya te digo que encuentras. A cholón. 







martes, 28 de enero de 2025

Medio siglo + 1

El pasado domingo fue el cumpleaños de un amigo de la tierna infancia. Medio siglo más uno cumple el elemento. Comparte fecha con Paul Newman, Eddie Van Halen, Lucinda Williams y Jesse Malin. Que no te digo que me lo mejores, iguálamelo. Mi colega es un tipo locuaz a más no poder. Puede estar hablando horas, incluso días seguidos, enganchando un tema con otro con una gracia sin parangón. Tiene suerte de que soy muy bueno escuchando y me chiflan las historias. Es un tipo muy popular de esos que si pongamos que entras en un bar en Sofia (Bulgaria), Split (Croacia) o Riga (Lituania) le conocería más de un parroquiano. Es más en cuestión de horas organiza una timba de póker.

Ni que escribir tiene que mi amigo tiene el atractivo de Paul, las neuras de Lucinda, la habilidad a la guitarra de Eddie o casi y el don de la eterna juventud de Jesse. Que sea por muchos años más y lo celebremos y lo disfrutemos juntos. Rock on! La selección musical como es habitual en este cochambroso blog exquisita. Dance To The Music, motherfuckers. Y no os fíes en la puta vida de quien no baila o al menos lo intenta.