La mendacidad como decía el personaje que interpretaba Burt Ives en La gata sobre el tejado de zinc se huele. A algunos les asusta y otros se sienten cómodos, no pueden vivir sin ella. Un aterrador ejemplo de ella son los gobiernos. Están más a gusto que nadie con la medacidad. Invasiones, guerras, todo vale. Todo esto se me ocurre después de ver Cuando se rompen los diques: un drama en cuatro actos el documental de Spike Lee sobre el desastre del Katrina. ¿Cuántas mentiras se dijeron allí? Joder, qué miedo.
There goes the last dj, who plays what he wants to play, and says what he wants to say...
jueves, 31 de julio de 2008
La mendacidad
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