Esta novela la compré porque había leído "El club de los viernes" y me había gustado y entretenido. Acompaña al libro la libreta actual que utilizo para anotar cada libro que leo y una referencia breve sobre él. La libreta me la regaló hace tiempo mi cuñada, no la había utilizado porque es de esos papeles ecológicos en los que es muy difícil escribir porque son gruesos y llevan hasta trocitos de quien sabe qué (ummm… no sé qué pensar al respecto, la verdad).
La novela tiene 375 páginas y el título hace referencia a la reunión de los viernes que realizaban un grupo de mujeres que tejían a mano y se juntaban en la tienda de lanas de Georgia. Cuando la propietaria de la tienda muere, esta reunión continúa.
La novela me ha parecido repetitiva respecto a la primera, no aporta nada y, para mi gusto, empeora. Ya dije cuando comenté la primera que no dejaba de ser un best seller pero que tenía aspectos interesantes y resultaba entretenida. Esta entrega pierde a su personaje más interesante y peculiar, la dueña de la tienda de lanas, Georgia. En consecuencia su historia de amor se pierde también. Es verdad que se mantiene el variopinto grupo de amigas pero, para mi gusto, pierden definición los personajes. Por ejemplo Darwin, estudiante feminista que realizaba su tesis doctoral y que era un personaje simpático en su inadaptación, queda totalmente integrada y domesticada (era de las pocas que ni sabía ni quería tejer) por su maternidad y acaba tejiendo, aceptando a sus suegras y centrándose en el cuidado de sus criaturas (que no lo digo en plan crítico -o sí- pero pierde, la verdad, toda gracia como personaje de novela).
FRAGMENTOS (pocos):
--- Se mantiene el canto a la amistad (una de mis grandísimas debilidades):
“Entre aquellas mujeres ya no había fingimiento, no se preocupaban por su aspecto o por su manera de actuar, sólo existía un sentido de colectividad que no cambiaba, tanto si se veían una vez a la semana como una vez al año. Había sido el último y más hermoso regalo que Georgia les hizo a cada una de ellas: el regalo de una amistad genuina e incondicional” (pp. 14-15).
--- Catherine, un personaje atractivo que pierde fuerza porque se hace muuuuuu buenaaaaaaaa.
“Lo único que tenía era un exceso de carencias. Carencia de amor. Carencia de familia. ¿Carencia de amigos? Catherine se preguntaba eso también. Le resultaba imposible deshacerse del doloroso sentimiento de no pertenecer del todo a ninguna parte. Después de todo aquel tiempo seguía sin poder desprenderse de la sensación de ser una impostora” (p. 65).
--- Algo obvio pero que, a veces, arrinconamos por lo agitado de la vida:
“La vida no es sino un proceso para descubrir quiénes somos”
RECOMENDACIÓN: No la recomiendo, pero quien ha leído la primera siente curiosidad por leer la continuación. Algo con lo que seguro que contaba la autora y la editorial.