oug Liman
Intérpretes: Naomi Watts, Sean Penn, Ty Burrell, Sam Shepard, Bruce McGill
Título en VO: Fair game
País: USA
Año: 2010.
Duración: 104 min.
Género: Thriller
Guión: Jez Butterworth, John-Henry Butterworth
Fotografía: Doug Liman
Intérpretes: Naomi Watts, Sean Penn, Ty Burrell, Sam Shepard, Bruce McGill
Título en VO: Fair game
País: USA
Año: 2010.
Duración: 104 min.
Género: Thriller
Guión: Jez Butterworth, John-Henry Butterworth
Fotografía: Doug Liman
Música: John Powell
Como oficial secreta de la División de Anti-proliferación de la CIA, Valerie Plame (Naomi Watts) dirige una investigación sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq. Su marido, el diplomático Joe Wilson (Sean Penn), se ve arrastrado a la investigación para confirmar una supuesta venta de uranio enriquecido por parte de Nigeria. Pero cuando la administración de la Casa Blanca ignora sus conclusiones y utiliza el tema para respaldar la entrada de Estados Unidos a la guerra de Iraq, Joe escribe un editorial en el New York Times explicando sus conclusiones e iniciando una encendida polémica.
Es una película, inusual, sobria, rigurosa, de interesante cine político y que dirige la mirada en los restos de la memoria que nos puedan traer Pollack y Pakula. El guión es obra de dos buenos dramaturgos británicos, basado en el libro, The Politics of Truth, escrito por el matrimonio norteamericano protagonista, la ex funcionaria de la CIA, Valerie Plame y el ex diplomático y periodista, Joe Wilson. 
La trama de la película desvela, con claridad, la mentira sobre la que se sustentó la intervención de EUA y sus aliados en Irak (no olvidemos que ahí nos puso el entonces presidente de gobierno José Mª Aznar). Pero, esta gran mentira no es una novedad, el interés de la película reside en seguir el relato de cómo el Gobierno de G. Busch fue capaz de sacrificar a una agente de la CIA, desacreditarla, a ella y a su marido, incitar a que la prensa los sacrificara (confirma mi opinión de que hay que dudar y cuestionar las noticias de los mass media) y arruinar su vida y la de su familia.
Mantener las convicciones, la lealtad a las propias ideas y la coherencia hacia principios basados en la propia defensa de la ciudadanía y la democracia, pueden resultar tan incómodos como para que el poder, con toda su fuerza, se centre en destruir la credibilidad de la pareja. La historia, que está contada con cierto estatismo, describe linealmente los acontecimientos que se convirtieron en un gran escándalo.
Trascendiendo el drama de la agente y su marido hay otro hecho a destacar: cómo abandonan a su suerte a los que colaboran con los norteamericanos cuando ya no les sirven, la guerra y la destrucción que son capaces de llevar a un país (en este caso Irak) y lo
poco que le interesa al gobierno de EUA, el sufrimiento y la muerte de miles de personas no norteamericanas.
A mi me ha emocionado ese gran actor, Sean Penn, a pesar de que el discurso de los que allí se consideran “radicales” siempre me parece endeble en algunos aspectos (esa fe en los ideales patrióticos, ese trasfondo religioso, etc.), a pesar de ello encarna un personaje lleno de integridad y de lucha (siempre individual).
A mi me ha emocionado ese gran actor, Sean Penn, a pesar de que el discurso de los que allí se consideran “radicales” siempre me parece endeble en algunos aspectos (esa fe en los ideales patrióticos, ese trasfondo religioso, etc.), a pesar de ello encarna un personaje lleno de integridad y de lucha (siempre individual).
En conjunto me parece que la trama y la actuación de los actores son interesantes y que merece la pena ver la película.