Dice la historiadora feminista Yvonne Knibiehler en esta interesante entrevista cosas como esta (la negrita es mía):
“-A más de treinta años de la ley Veil que autorizó el aborto en Francia, ¿las mujeres se apropiaron realmente del control de su fecundidad?
-El hecho de que la libertad de dar o no a luz un hijo esté inscrita en la ley evidentemente es fundamental en el plano simbólico. Pero esa libertad jurídica es formal si falta la libertad psicológica. Tomemos el ejemplo de Holanda: es el país que tiene la ley más liberal en materia de aborto, y al mismo tiempo la tasa de abortos más baja del mundo… Lo cual prueba que ambas cosas no son contradictorias. En Francia, en cambio, el número de Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVG en la sigla original) se mantiene anormalmente alto (13 a 14 por mil mujeres en edad de procrear). ¿Por qué? Porque no se les dice lo suficiente a las mujeres que se trata también de una prueba, física y moral. Mientras la IVG siga siendo para las mujeres un símbolo de liberación, la soportarán sin protestar, por desagradable que sea. Y lo mismo vale para la anticoncepción. Los productos que necesitan las mujeres para controlar su fecundidad son fabricados por multinacionales dirigidas por hombres que se preocupan mucho más por las ganancias de esas fabricaciones que por la liberación de las mujeres. En tanto eso no cambie, las feministas no podrán jactarse de haber conquistado el control de su fecundidad.”
Después leo en Pikara Magazine su sección “Yo aborté, y no soy víctima” y discrepo totalmente de su enfoque frívolo y reduccionista del problema del aborto, que limitan a, tal y como se lee en la foto que acompaña la sección, al lema “ABORTO PORQUE ME SALE DEL COÑO”. Incluso hablan de “bienestar” y “satisfacción” asociados al hecho de abortar.
Y vuelvo a ver el video de Federica Montseny, la ministra anarquista (contradicción horrible, por cierto) que quiso ampliar la territorialidad del decreto del aborto catalán durante la Guerra Civil y del que ya hablé en este post…
Y pienso, definitivamente, que hacen faltan hombres y mujeres que quieran abordar el tema del aborto DESDE LA LEGALIDAD pero sin la frivolidad de este sector feminista, oponiéndonos tanto a los prohibicionistas como a los que se quedan en la mera legalización mientras los abortos no dejan de aumentar sin “causa” aparente. ¿A nadie le parece extraño? ¿Debemos pensar que es normal y dormir tranquilos? ¿Debemos obviar las causas sociales del aborto? ¿Aunque seamos ateos no podemos hablar de planteamientos éticos en el aborto? ¿Aunque apoyemos la legalización del aborto debemos pensar que es algo maravilloso y que un feto humano es igual a un mosquito o un trozo de carne? Hay mucho trabajo por delante, no sé si me seremos pocos los que pensemos así o no, pero no debemos tener miedo a la soledad cuando se trata de expresar un punto de vista.
– Aborto LEGAL para evitar más muertes, porque hay casos en los que no queda otra opción y porque una mujer que quiere abortar lo hará de la forma que sea, mejor con garantías.
– Partir de esa legalidad para intentar autoformarnos como hombres y mujeres que conocen su fertilidad y dejan de temerla como si fuera una enfermedad venerea. La reproducción, el parto, la lactancia y la crianza no son enfermedades.
– Libertad para ser madres y padres, libertad para no serlo.
– Apoyo de la colectividad y de las redes entre iguales para ser madres y padres, apoyo de la colectividad si decidimos no serlo.
– Información sobre fertilidad consciente, anticoncepción natural y artificial.
– Reflexión colectiva sobre la maternidad y la paternidad en la sociedad actual y sobre la no maternidad-paternidad.
– Investigación sobre los intereses de los estados en la demografía de los diferentes países a nivel mundial.
– Y libertad de pensamiento y conciencia para salirnos de las sectas ideológicas que nos están destruyendo. Denunciar el uso partidista, hipócrita e interesado de este tema por parte de toda la clase política.