Hace poco he asistido al Congreso de Comunicación Social de la Ciencia, el segundo congreso al que acudo como estudiante. Y con esos ojos curiosos he ido a Palma de Mallorca, para aprender de otros, para tratar de comprender cómo piensan, cómo llegan a sus conclusiones los científicos y los comunicadores de ciencia y, sobre todo, escuchar sus propuestas e investigaciones.
El congreso ha estado muy bien organizado y con mucha asistencia y participación. A pesar de que en muchas ocasiones me he sentido bicho raro, por no conocer a nadie y por estar un poco fuera de sitio, al final he podido conversar con gente fantástica. Además, se nota que los organizadores se preocupan también de la parte social, ya que planearon actividades por las tardes, como la que me apunté para conocer Palma. Nuestro guía nos habló de Ramón Llull (Raimundo Lulio) y al día siguiente quise ir a visitar su sepulcro, en la Iglesia de San Francisco.
Yo no lo conocía pero parece ser que tuvo mucha influencia en Leibniz, ya que en su Disertación sobre el arte combinatorio (1666) se refiere a la Ars magna de Llull. Yo solamente he encontrado una breve mención donde habla de “Raym. Lullius” como podéis ver en la captura de pantalla:
Y de ahí sigue la genealogía de influencias hasta George Boole que desarrolló la lógica simbólica como base de la computación, que influyó a su vez en Alan Turing y Kurt Godel, y ahora en el desarrollo de la IA, que no deja de ser una combinación de posibilidades de palabras.
Os dejo un interesante artículo de Abel Miró i Comas para entender su “Ars” y la combinatoria, aunque aviso que para mí es algo complicado.
https://doi.org/10.51743/cpe.350
Y por si queréis curiosear de forma directa el libro de Llull que sale en la bibliografía del artículo:
Llull, R. (1645). Ars generalis ultima venerabilis magistri ac Doctoris Illuminati Ray-
mundi Lulli Marioricensis, tertii ordinis Sancti Francisci, Gabrielis Guasp.
También Umberto Eco habla de él en un libro que me fue imposible conseguir (y busqué por todas las librerías especializadas de Palma): La búsqueda de la lengua perfecta.
Esto explica el proyecto de su Ars magna como sistema de lengua filosófica perfecta mediante la cual se podrá convertir a los infieles. Esta lengua pretende ser universal, porque universal es la combinatoria matemática que articula su plano de la expresión, y universal también el sistema de ideas comunes a todos los pueblos que Llull elabora en el plano del contenido.
Y nos muestra Eco la importancia de los códigos y las limitaciones a priori que imprimen en los resultados que se obtengan. Critica Eco:
Véase por ejemplo la cuestión de si el mundo es eterno (utrum mundos sit aeternus). Se trata de una cuestión cuya respuesta ya conoce Llull y que es negativa, porque de no ser así se caería en el error averroísta. Pero nótese en este caso la cuestión no la genera el Ars, porque no hay ninguna letra que se refiera al mundo: la cuestión procede de otra parte, sólo que en ésta aparece como «explicado» el término eternidad, lo cual permite unirla a la D. Pero la D remite, en virtud de la segunda figura, a la oposición como la que se produce entre sensible y sensible, intelectual y sensible, e intelectual e intelectual. Si se observa la segunda figura, se ve que la D está unida por el mismo triángulo a B y a C. Por otra parte, la pregunta empieza con utrum y, basándonos en la tabula generalis, sabemos que la pregunta utrum remite a la B. Hemos hallado, pues, la columna en la que hay que buscar las argumentaciones: aquella en la que aparezcan B, C y D. Esto permite a Llull decir que «la solución de tal cuestión viene dada por la primera columna de la tabla», pero naturalmente «puede darse en otras columnas, porque las columnas están unidas entre sí». A partir de aquí todo depende de las definiciones, de las reglas y de una cierta habilidad retórica a la hora de interpretar las letras. Trabajando con el compartimento BCDT se deduce que si el mundo fuese eterno, puesto que ya se ha visto que la bondad es tan grande que es eterna, debería producir una bondad eterna y, en consecuencia, no debería haber ningún mal en el mundo. «Pero el mal existe en el mundo, como sabemos por la experiencia. Por tanto, se concluye que el mundo no es eterno.» La respuesta es pues negativa, pero no sobre la base de la forma lógica de la cuadrupleta (que en realidad no tiene ninguna forma lógica), sino sobre la base de informaciones procedentes de la experiencia. El Ars está concebido para convencer a los averroístas musulmanes con los principios de la razón universal, pero está claro que la convicción de que si el mundo fuese eterno no podría ser bueno ya debe formar parte de esta recta razón.
Del congreso solo puedo deciros que no paré de maravillarme y sorprenderme, como una antropóloga que viaja a un lugar recóndito del Amazonas y habla con una tribu desconocida para ella. Hubo una persona entre la audiencia que dijo algo así como que se sentía más allá de la ecoansiedad y la depresión por culpa del cambio climático. Yo, la verdad, alucinaba de cómo las percepciones pueden ser tan diferentes y como cosas que para alguien son insignificantes para otras son lo más importante en ese momento. Me gustó salir de mi casa para tratar de entender a los demás, a personas que ven la vida de una manera tan diferente a la mía.
Creo que la ciencia realmente es la nueva religión de nuestra época, la última verdad revelada por los grupos de expertos. “Lo dice la ciencia” así que cállate y actúa como te decimos. Al fin y al cabo este lema tan ingenuo elimina toda la dimensión política del asunto. La población debe obedecer y callar ante estas verdades reveladas. Y los que se resisten son solo ese muñeco de paja tan mono que hemos construido a base de casos paródicos y que ya pude conocer en el otro congreso al que asistí el curso pasado: el exogrupo de los antivacunas, negacionistas y de extrema derecha.
Creo que Marx y Bakunin hoy serían tildados de negacionismo y habrían acabado en sanatorios mentales o reformatorios. Además, se les habría atacado no desde el campo de la política y la economía sino desde el de la ciencia, como enemigos de la verdad científica. Porque hay algo peor que ser un revolucionario, es peor ser tildado de loco. Por eso, hoy en día, la disidencia es locura, está fuera de los límites del sentido común establecido. Disentir, aunque sea ligeramente, es ya estar fuera de los marcos aceptables del sistema y convertirte en un hereje.
Después de visitar el sepulcro de Ramón Llull, allí recé para que Dios me de fuerzas en mis investigaciones y me ayude a reconocer con humildad mis errores.
Os dejo un pequeño video del claustro y de cómo, al entrar en la iglesia, comenzó a sonar ese maravilloso órgano: