Ediciones Fantasma publica mi segundo libro: “Maternidad y crianza. Interferencias sobre el discurso dominante”

Maternidad y crianza borde

Ediciones Fantasma ha publicado una recopilación de algunos artículos de este blog escritos desde el año 2014 hasta el 2016. Es mérito de los editores que tal hecho se haya producido ya que, como explico en la introducción del libro, no se lo he puesto fácil y aún así lo han conseguido. Bromas aparte, aquí os dejo ese prólogo, tan crudo y duro como los momentos históricos que estamos viviendo.

El libro que tiene el lector entre sus manos no habría sido posible sin el tesón y empeño de Elena y Jose, las personas que hay detrás de Ediciones Fantasma, a las que agradezco su esfuerzo por sacar adelante este proyecto. Yo me encontraba bastante desmotivada y, sin darme cuenta, boicoteaba este proyecto una y otra vez. No corregía ni quería abrir los archivos adjuntos que me mandaban. ¿La razón? Creo que una mezcla de pereza y vergüenza. Estos son escritos con mis reflexiones, lecturas e investigaciones de hace unos cuantos años publicados en mi blog, Las Interferencias. Yo ya no soy la persona que escribió todo esto. En el momento era casi madre primeriza y ahora tengo cuatro hijos. Aún así, creo que hay temas interesantes que todavía hoy tienen vigencia, sobre todo los que nos hacen entender un poco más los contextos antropológicos de la crianza humana y la lactancia materna, su conexión con la sexualidad e incluso la demografía.

También me encontraba desmotivada por el momento histórico que estamos viviendo, la distopía que hemos vivido desde 2020 con la Gran Estabulación, la Gran Alarma, la Gran Mascarada, el Gran Vacunódromo, la Gran Coerción y la Gran Obediencia. Creo que muchos no éramos conscientes de que vivíamos rodeados de perfectos ciudadanos cumplenormas y que, de una manera u otra, nosotros, los disidentes, también hemos pasado por el aro en mayor o menor medida para no ser señalados como las ovejas negras del rebaño.

De repente, todos los temas que me interesaban cuando creé mi blog a modo de hobbie eran puras frivolidades al lado de lo que estábamos viviendo: el surgimiento de un sistema que solo puede sobrevivir en una emergencia y una alarma constante donde el cortisol y la adrenalina fluyen libremente, creando ansiedad, separación y pensamientos paranoicos. A día de hoy, seguimos en lo mismo y todavía peor, ya que se nos venden a la vez dos ideas contradictorias: la digitalización lo va a invadir todo con sus códigos QR, sus monedas digitales, sus videoconferencias, mientras también se nos amenaza con cortes energéticos, racionamientos y apagones.

Lo triste es que todo lo que hemos vivido se veía venir, aunque quizás nadie imaginó que sería tan friki, patético y tragicómico. Al final todo se resume en lo mismo: la doma y domesticación de la especie humana en el camino hacia una supuesta maximización de la eficiencia y el control. Y, claro, no hay nada más eficiente, controlado y seguro que la muerte, porque muerto el perro se acabó la rabia. Por eso, para salvar a los ancianos “de riesgo” se les encerró en habitaciones y se les aisló, porque, mejor morir solo y “seguro” que morir rodeado de amor pero “en peligro”. ¿Verdad?

Ser eficiente y controlar el entorno está bien, siempre que se respeten las libertades. El problema es cuando la libertad se ve como un peligro, una cuestión de inseguridad que hay que limitar a toda costa, y cuando las propias medidas de eficiencia y control hacen ineficiente, incontrolable y totalmente disfuncional todo el sistema. Algo falla cuando los protocolos y normas crean más caos y pánico que si no hicieras nada y siguieras con las normas de siempre, que al menos respetaban algo más la humanización de la enfermedad y la muerte. Nos encontramos en la disfuncionalidad hecha norma, en nombre de la organización eficiente de la sociedad. Mientras, los burócratas y perfectos ciudadanos pueden tener su conciencia limpia y eludir responsabilidades.

Los temas que me interesaban cuando escribí los textos de este libro eran otros: contacto, cariño, amor, ternura, oxitocina, alegría, vínculos, encuentros… Quería entender cómo eran las cosas antes, por qué eran así ahora, de dónde venían esos protocolos que pretendían separar a madres y bebés antes de tiempo. Y no hacerlo en abstracto, sino buscar documentos y poner nombres y apellidos a determinadas biopolíticas. Pido disculpas de antemano al lector si, en ocasiones, encuentra razonamientos simplistas, tendenciosos o sesgados.

Puede que haya una línea invisible que une toda esta debacle protocolaria actual con el “dale de mamar cada 3 horas” o “10 minutos en cada pecho” recomendados por “los expertos” que se cargaron tantas lactancias maternas en el pasado. Espero que este libro y lo que yo pude aprender leyendo a otros, pueda aportar algo valioso e interesante en esta nueva etapa que nos toca vivir.

Continúa en: https://edicionesfantasma.com/2022/11/14/maternidad-y-crianza/