La noticia de la muerte de Leonardo Favio en estos momentos era algo esperable. Una enfermedad de años, nos hizo verlo desmejorar con el correr del tiempo y aumentar la sensación de que uno no quiere ver sufrir a la gente querida. Igual su lucidez estuvo intacta hasta el último minuto. Pero no por estar exenta de la sorpresa deja de ser una partida dolorosa.
Esto me lleva a lo que pasó con Spinetta, un caso distinto porque a pesar de darnos la noticia de su pesar y su enfermedad poco antes, su muerte nos agarró de imprevisto.

Spinetta y Favio, que nombres... maldito seas 2012!!! Año de mierda, nos llevó a los máximos representantes que teníamos en la música y el cine como fueron (y son) ellos. Seres distintos de la media artística, gente que por su obra no podrían haber nacido en otra parte del mundo.
Tuve la suerte de conocerlo a Leonardo y compartir algunos pocos (breves) momentos como un par de cenas pero lo inexplicable es que no recuerdo algún diálogo en particular entre nosotros, quizá dado por el respeto y la admiración que le tenía.
Sí conservo el recuerdo y la alegría de ir al estreno de Gatica juntos, de admirar esa obra maestra y verlo sentarse en el piso a él en el medio de la sala, para dejar un asiento libre por la cantidad de gente que había concurrido. La humildad nunca fingida, era una de sus características mas sorprendentes porque era... Favio!
Como cantante puede ser discutido, su estilo era muy pasional pero carecía de una gran voz aunque la composición era su fuerte y llegó a toda América con ella. Que puedo decir de su cine, si hablamos del mejor director de la historia del cine argentino. Mi saber queda corto para describirlo.
Su estilo era raro, entre preciosista y a la vez lúmpen, pero obra de autor al fin, algo vital que ya se perdió con las nuevas generaciones de directores.
Repito, es análogo al Flaco Spinetta porque los dos tenían una poesía única en su arte y un don de gente reconocidos por todas (pero todas!) las personas que los conocían, que agiganta la pena por ya no tenerlos y a la vez la alegra, por ser uno contemporáneo de estos dos grandes genios irrepetibles.
Por si queda alguna duda con la analogía, Leonardo hizo famoso un tema de Luis. Él era una estrella y ayudó al Flaco en popularizar esa bella canción, aunque luego se enojó porque le cambió un poco la letra. Cosas de genios...