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domingo, 27 de febrero de 2022

un día gris y algunos bares


Desayunamos mientras llueve y oímos el estruendo de las olas. En la playa, el agua se llenó de cabecitas negras que esperan las olas para cabalgar sobre ellas. No es día de pasear. Tomaremos una caña en El Cinto, de Rodalquilar. Que Lola nos alegre la vida. 

Otra vez ese espectáculo al llegar a la punta de la cuesta del mirador de las Amatistas, al caer sobre el valle de Rodalquilar. Aparco en el arcén y subo a un cerro a la izquierda para dibujarlo rápidamente, para recordarlo. El pueblo tiene ese aire marciano que le dan esas extrañas plantas que salen de los rincones de las casas. Tan marcadas sobre las paredes blancas. Pareciera que en cada casa vive un artista. 

Desgraciadamente El Cinto está cerrado y la brasileira de la plaza ya no existe. Encontramos un bar restaurante llamado Samambar, con un toque de Malasaña con chimenea. La terraza es normalita a excepción de que sobre cada mesa hay un limón. Parece que apuestan por lo ecológico y sostenible (cuando lo único sostenible es que no existamos). Lo malo es que, por lo que veo, todo es materia prima, sin elaboración, y pueden verse comensales felices pelando habas crudas comiéndose las semillas Nosotros pedimos burrata con rúcula y anchoas de Santoña, que venden como un plato, y sin embargo recibimos cuatro anchoas en aceite en un plato, otro de rúcula y una bolsa de burrata de búfala en otro distinto. Y apáñate como puedas. Con una caña con cuatro aceitunas por 2,50 euros. No entiendo el precio tan elevado. Estos sitios son los que hacen pensar que el discurso de lo sostenible es un invento comercial para engatusar pijotontos.

La vuelta tiene el encanto del paisaje bajo la lluvia. Cómo las últimas capas de montañas se van fundiendo en la niebla. Tomamos la última copa de vino en La Abacería. Jorge saluda simpático. Me comenta que ha rulado mi dibujo como si me hiciera un favor. Gema está limpiando los cacharros e Iván se está cambiando para largarse. El secreto nos lo ponen hervido u horneado con agua, blando, deshilachado. Una pena, con lo rico que está a la brasa o incluso a la plancha. El vino de Almería me gusta. Hago el último dibujo. Uno quisiera tener un lugar así cerca de casa. Con este sol y el rugido de las olas.

Como no para de llover y hace un viento frío por las calles, nos volvemos a casa a tomar un té y mirar desde el balcón el espectáculo de los surfistas de la playa. Por la noche, hago una tortilla de habas. Llenamos las bolsas con nuestros trastos y llamamos a Silvia para decirle que mañana nos vamos temprano, 

miércoles, 23 de febrero de 2022

los genoveses, la isleta y san josé



Mientras Beni duerme, el sol empieza a levantarse de la línea del agua. Naranja, rojizo, luchando entre las nubes. Bajo a comprar café y desayuno en la terraza ante el espectáculo y luego abro las ventanas para que Beni lo disfrute. Cojo los tubos de color y pinto, groso modo. las vistas hacia el puerto.

Después de sendas magdalenas, caminamos hacia la bahía y playa de los Genoveses por el sendero del molino de viento. Tropezamos con mogollón de piedras volcánicas y, desde arriba de un alto cerro, pinto la larga playa. Paseamos mirando conchas y hermosas piedras redondeadas. Algún perro lucha contra la enorme flor de una pita ya seca. Los habitantes de las autocarabanas que durmieron en el parking se pasean entre las dunas en pijama. Huele a algas, a mar. Dan ganas de inflar los pulmones hasta el máximo con este aroma.

Camino a la Isleta del Moro se nos hace la boca agua pensando en los calamares y los taberneros del bar La Ola; pero están de obras y no abren hasta marzo. Nos sentamos en la terraza del bar La Isleta, junto a dos holandeses que no entienden ni patata. Me preguntan cómo se llama mi tapa y le digo que es un pincho de tortilla. Theodor se lanza y pide dos tortillas, mientras me echo las manos a la cabeza.

El agua está brillando y apenas se la puede mirar. Se ven unas cuantas siluetas de barquitas y, al fondo, los picudos gemelos los Frailes. En otra mesa, unos parientes se han empeñado en un arroz caldoso que no existe en la carta y quieren que a la cazuela de la casa le echen arroz. El plato ya es bastante contundente y no lleva arroz, pero si ustedes insisten yo le pongo un puñao; no es su sitio, pero yo se lo pongo, les comenta la cocineraLos caracoles tienen una salsa increíble de habas, cebolla, tomate y jamón. El sol ha empezado a ablandarnos y va a ser difícil moverse de aquí.

Comemos en casa lentejas con calabaza. Tras una pequeña siesta, salimos a dar una vuelta por el San José viejo: la iglesia y el aljibe, Casa Pepe, el hotel Pakyta. O sea, el San José que yo conocí en los años ochenta, cuando el hotel parecía un caserío vasco, y Casa Pepe tenía una terraza cutre abierta con algún futbolín, si no recuerdo mal.

Tomamos un café en la cervecería El Pescaíto, mientras los guiris cenan rodaballo y mero del Parque Natural, les dice el camarero por 60 machacantes, con una ensalada de regalo. Le enseño el dibujo a Carmen, la camarera de detrás de la barra, que dice que la dibujé con cara de mala leche

Con la gente cenando alrededor, empezamos a sentirnos mal. Paseamos por la playa y, luego, aparcamos en el bar Abacería (algo así como colmado), un bar de vinos bastante colocado con tapas más elaboradas y tostas. Me bebo un tempranillo-cabernet-syrah de Almería con crianza de 6 meses que me recomienda Jorge, y que está bien, con un queso fuerte con pimentón de Canarias. Me entretengo dibujándo el local, sus parroquianos y camaretas. En primer plano a Mari, y detrás a Ivan, nacidos y criados en la zona. Un sitio muy agradable que me apunto.

domingo, 30 de agosto de 2015

playas del parque natural de cabo de gata a groso modo







El castillo de San Ramón desde El Playazo de Rodalquilar, Las Negras, Cala Cuervo, dos escenas en la playa de Agua Amarga, La Isleta del Moro, desnudas en El Playazo y San José.

jueves, 18 de septiembre de 2014

la media luna y la mandrágora



Vemos a Pepe Luí con su eterna sonrisa en la terraza de El Emigrante, muy delgado. A pesar de tener hundida la cara, ahí están sus ojos sonrientes. Me dice que la operación fue bien y que se encuentra en buen estado. Desayunamos, su hermano Ramón invita.

Cogemos el camino de Los Genoveses hasta Mónsul. Quitaron el aparcamiento y lo han puesto más arriba. Y caminos vallados con palos para ir a las playas. Vamos a la Media Luna, que está casi vacía, al costado sur, para resguardarnos del viento. Me meto entre las rocas dando un paseo y hago algunos dibujos sentado sobre las piedras.

A la vuelta han llegado unas cuantas parejas y toman el sol desnudos. Mi favorita es la de un barbudo y una embarazada morenaza con un perro negro que toman la sombra de la sombrilla todos apretujados. Me gustaría que Tranqui disfrutara de todo esto.

Casi a las tres llegamos a San José. Ramón no se hizo con el sargo y de menú ha hecho fabada (!),. Nos vamos al Brigantino que tiene un menú más marinero: carpaccio de sepia, risotto de mariscos y sorbete de sandía.

Mientras Beni descansa, paseo por la parte más vieja de San José. Los viejos bares están cerrados. Desde el trozo sin urbanizar de la costa, donde está el estanco, hago un dibujo de la bahía. Luego bajo a la terraza del Madrágora a tomar una cerveza. Una chica tomada se enrolla con lo flipante que es dibujar y esas cosas mientras un brasa habla de su pelo largo Ibiza una chica vidente jamás he ido a una peluquería. El camarero hace una foto de mi dibujo. Hacemos una ronda de cañas por esos bares que no dan a la costa y nos perdemos entre tanto edificio nuevo. El Duende está chapado. Tomamos el café en el Andrea, donde unos jubilados madrileños hablan de la Seguridad Social, hospitales y operaciones. Vaya día de tópicos.

domingo, 2 de marzo de 2014

san josé en marzo de 2009


Vistas desde los Apartamentos Europa mientras desayunamos, los eucaliptos de la farmacia desde una terraza y la cueva de la Calilla.

viernes, 30 de noviembre de 2012

san josé 2002

Ramón






















Pepe Luí y Ramón son completamente diferentes, como Don Quijote y Sancho. Pepe Luí: soñador, idealista, bebedor; tiene una perspectiva diferente de las cosas. Moreno, de nariz respingona. Fue buzo, pesca, se casó con una inglesa. Ramón: pelirrojo, práctico, materialista. Pepe Luí se sale a beber con los amigos, charla. Ramón sólo habla lo imprescindible. Los dos parecen guiris con esos ojos azules.