3 de septiembre de 2026

Mariana Matija, 3 fragmentos 3


Obra de Helmut Ditsch

"Yo creo que el amor funciona así: cada vez que alguien ama a otro alguien (humano, montaña, perro, árbol, pájaro, culebra, gato, glaciar), el amor toma a ese alguien amado, que está afuera, y lo refleja hacia adentro del que siente el amor, creándole un paisaje interno que a medida que se enriquece con nuevos amores se va volviendo más y más amplio. Si el que siente el amor es un humano que se empeña en amar solamente a otros humanos, su paisaje interno será un espacio lleno de reflejos de humanos y vacío de reflejos de cualquier otra cosa. Si el que siente el amor es un humano que ama humanos y también ama montañas, perros, árboles, pájaros, culebras, gatos y glaciares, entonces su paisaje interno tendrá que ser mucho más grande para que quepan los reflejos de todas esas personas, y así, sin enterarse, el humano que siente esos amores también le regala al reflejo de los glaciares un reflejo de una montaña en la que pueden apoyarse, y a los reflejos de pájaros les regala reflejos de árboles en los que pueden anidar, y así con todo lo que ama, potencialmente hasta el infinito".

Niñapájaroglaciar, Rey Naranjo Editores, 2025


*

Obra de Helmut Ditsch

Me gusta hacer muchas cosas. Pasé mucho tiempo pensando que eso era un problema —falta de foco, de concentración, de claridad—, pero he descubierto que todas las cosas que amo están profundamente conectadas y, como pasa en la Tierra, es la diversidad la que me permite mantener un dinámico equilibrio.



*

Obra de Helmut Ditsch


Una intuición: el mundo está tan raro y tan herido, al menos en parte, porque seguimos tratando de navegarlo con mapas que no corresponden, mapas que señalan caminos a lugares a los que realmente no queremos ir, mapas dibujados por gente que estaba perdida y no quería reconocer que estaba perdida.

Otra intuición: si queremos caminar otros caminos y hacer posibles otros mundos, necesitamos hacer otros mapas que nos orienten y nos guíen.

Otra intuición: en el proceso de hacer otros mapas, las palabras son importantes y también son insuficientes. Si queremos dibujar otros mapas necesitamos cuidar las palabras, sí, y también escuchar otras voces.

Leído en su INSTAGRAM




Mariana Matija
(Caldas, Manizales, Colombia, 1983)
ESCRITORA/ECOLOGISTA/EDUCADORA/DISEÑADORA VISUAL/
MAGÍSTER EN HUMANIDADES ECOLÓGICAS, 
SUSTENTABILIDAD Y TRANSICIÓN ECOSOCIAL
para leer una entrevista en VOGUE MÉXICO
para leer una nota en LA NACIÓN

2 de septiembre de 2026

Ediciones Recovecos: veinte años y mucho más que libros



20 𝒂𝒏̃𝒐𝒔 / 𝑴𝒖𝒄𝒉𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒊𝒃𝒓𝒐𝒔 | 𝑬𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒗𝒆𝒄𝒐𝒔 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒏𝒕𝒂 "𝑨𝒍𝒆𝒋𝒂𝒏𝒅𝒓𝒐 𝑺𝒄𝒉𝒎𝒊𝒅𝒕 - 𝑷𝒐𝒆𝒔𝒊́𝒂 𝑹𝒆𝒖𝒏𝒊𝒅𝒂 (2006-2026)" + 𝑴𝒊𝒏𝒊𝒏𝒐 𝑮𝒂𝒓𝒂𝒚 / 𝑺𝒑𝒆𝒂𝒌𝒊𝒏𝒈 𝑻𝒂𝒏𝒈𝒐
𝐿𝑎 𝑒𝑑𝑖𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎𝑙 𝑐𝑜𝑟𝑑𝑜𝑏𝑒𝑠𝑎 𝑐𝑒𝑙𝑒𝑏𝑟𝑎 20 𝑎𝑛̃𝑜𝑠. 
𝑃𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑒𝑑𝑖𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒 𝐴𝑙𝑒𝑗𝑎𝑛𝑑𝑟𝑜 𝑆𝑐ℎ𝑚𝑖𝑑𝑡 – 𝑃𝑜𝑒𝑠𝑖́𝑎 𝑟𝑒𝑢𝑛𝑖𝑑𝑎 (2006-2026)
+ 𝐿𝑒𝑐𝑡𝑢𝑟𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑝𝑜𝑒𝑚𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑟 𝑎 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑜 𝑑𝑒 𝑝𝑜𝑒𝑡𝑎𝑠 𝑖𝑛𝑣𝑖𝑡𝑎𝑑𝑜𝑠.
+ 𝑀𝑖𝑛𝑖𝑛𝑜 𝐺𝑎𝑟𝑎𝑦 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑡𝑎́𝑐𝑢𝑙𝑜 𝑆𝑝𝑒𝑎𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑇𝑎𝑛𝑔𝑜, 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑎𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝐷𝑖𝑒𝑔𝑜 𝐵𝑟𝑎𝑣𝑜, 𝐹𝑒𝑟𝑛𝑎𝑛𝑑𝑜 𝐵𝑜𝑏𝑎𝑟𝑖𝑛𝑖 𝑦 𝐵𝑟𝑢𝑛𝑜 𝐶𝑟𝑎𝑣𝑒𝑟𝑜.

📅 𝐹𝑒𝑐ℎ𝑎: 𝑉𝑖𝑒𝑟𝑛𝑒𝑠 4 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑝𝑡𝑖𝑒𝑚𝑏𝑟𝑒 
⏰ 𝐻𝑜𝑟𝑎: 20ℎ𝑠
📍 𝐿𝑢𝑔𝑎𝑟: 𝐶𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝐶𝑢𝑙𝑡𝑢𝑟𝑎𝑙 𝐶𝑜́𝑟𝑑𝑜𝑏𝑎 (𝐴𝑣. 𝑃𝑜𝑒𝑡𝑎 𝐿𝑢𝑔𝑜𝑛𝑒𝑠 401)
🎟️ 𝐸𝑛𝑡𝑟𝑎𝑑𝑎: 𝐸𝑛𝑡𝑟𝑎𝑑𝑎 𝐺𝑟𝑎𝑡𝑢𝑖𝑡𝑎 
      (𝑆𝑒 𝑟𝑒𝑡𝑖𝑟𝑎𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑐𝑒𝑝𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑑𝑒𝑙 𝐶𝐶𝐶 - ℎ𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑎𝑔𝑜𝑡𝑎𝑟 𝑐𝑎𝑝𝑎𝑐𝑖𝑑𝑎𝑑)   

*

EDICIONES RECOVECOS: VEINTE AÑOS Y MUCHO MÁS QUE LIBROS

Las editoriales publican libros y, además, ayudan a construir una escena cultural.

Hace unos quince años, cuando Emma Gunst era todavía un blog incipiente dedicado a buscar, leer y publicar poesía escrita por mujeres de distintas partes del mundo —con especial atención a las poetas argentinas y cordobesas—, Carlos Ferreyra, de Ediciones Recovecos, se puso en contacto conmigo.

No recuerdo si fue un llamado o un correo. Sí recuerdo perfectamente lo importante.

Había leído el blog.

Junto con otros colegas estaban trabajando en armar lo que sería el Primer Festival Internacional de Poesía de Córdoba. Le interesaba lo que estaba haciendo Emma Gunst, quería sumar esa mirada y, entre otras cosas, quería nombres: poetas que valía la pena conocer, leer, convocar.

Esa invitación fue el comienzo de un recorrido compartido que se extendió durante dos ediciones del Festival.

Después nuestros caminos se separaron, como pasa tantas veces. Pero el tiempo permite mirar algunas historias con una perspectiva que en ese momento no teníamos.

Y me acuerdo de esa historia hoy porque dice mucho de Ediciones Recovecos.

Dice de una editorial que leía lo que pasaba alrededor de los libros, no solo lo que había dentro de ellos. Buscaba voces. Detectaba espacios nuevos. Reunía gente. Generaba conversaciones. Apostaba por la poesía y contribuía a construir una escena cultural en Córdoba.

Este 2026, Ediciones Recovecos cumple 20 años.

Veinte años significan autores, libros, presentaciones, proyectos, encuentros, decisiones, dificultades, apuestas, y una cantidad enorme de trabajo que quienes vemos el libro ya terminado casi nunca llegamos a imaginar.

Emma Gunst tuvo la suerte de compartir una parte de ese recorrido.

Por eso, desde este espacio dedicado hace tantos años a la poesía, celebramos estas dos décadas de Ediciones Recovecos y a quienes las hicieron posibles.

Felices 20 años, Recovecos.

Y gracias, Carlos, por aquella invitación de hace quince años. Algunas invitaciones perduran mucho más que el momento en que fueron hechas. 

25 de agosto de 2026

Gloria Fuertes, 3 poemas 3


Fotografía de Phil Bergerson, en Riviera, Texas, 2006
VENDRÍA LA PAZ

Si todos los políticos
se hicieran poetas,
vendría la paz.

Si todos los políticos
se hicieran pacifistas,
vendría la paz.

Si todos los injustos
se hicieran el harakiri,
vendría la paz.
*


DESHACER LO INJUSTO

No sé escupir,
pero voy a aprender
para escupir sobre las tumbas
de todos los culpables de las guerras.
No tengo uñas,
pero quisiera tener garras
para atrapar desde mi altura
a los hombres reptiles.
No tengo poder,
pero tengo la fuerza de los pueblos
que sufren.
No tengo cultura,
pero tengo el corazón sabio
de estar con los que no tienen nada.

Mujer de verso en pecho, 1983 /
reeditado por Cátedra, Colección Letras Hispánicas, 2006


 
*



LA GENTE DICE

La gente dice:
«Pobres tiene que haber siempre»
y se quedan tan anchos
tan estrechos de miras,
tan vacíos de espíritu,
tan llenos de comodidad.

Yo aseguro
con emoción
que en un próximo futuro
sólo habrá pobres de vocación.
 



Gloria Fuertes 
(Madrid, España, 1917-1998)
para leer + en CON LETRA DE MUJER

17 de agosto de 2026

María Sol Morais, 10 poemas 10

SECUELA

Quitarle a un pez el anzuelo
que le atravesó todo el cuerpo
y devolverlo al mar.

¿Vivirá?




Obra de Aron Wiesenfeld

NUNCA NEVÓ EN CANALS

Conocimos la nieve
en junio de 1996
y así quedamos,
cada uno,
con su muñeco de trapo en la mano,
enceguecidos por el frío,
sobreviviendo entre techos pueblerinos,
alrededor de un ferrocarril,
donde nunca más
pasó un tren.


Obra de Aron Wiesenfeld
DAMOS SALA

Vas a tener 9 años 
recién cumplidos, 
se te va a acercar una monja,
te va a decir: “Dios se lleva a su jardín
las mejores flores”. Luego,
sonará por todos lados: 
los buenos mueren, los buenos
mueren. 
Vas a tener 12 y otra vez la muerte
respirándote cerca, 
tan cerca que grabarás a fuego 
su aliento agrio,
se te meterá adentro,
cuestionándote la fe,
la vida, 
el sentido.
Te van a decir
tantas cosas, te vas a decir
tantas cosas. Nadie te va decir: 
“preparate chiquita”, 
“esto recién comienza”, 
“empezaste temprano”, además
de la muerte de tu padre y de tu madre,
de la idea de familia, de todo lo que creías
seguro, verás morir
seres amados, tuyos y de tus amigos,
morirás vos misma, una y otra vez,
conocerás el eterno poema de Perlongher 
y descubrirás cadáveres 
por todos lados, la muerte
será parte de la escena, a veces
protagonista principal,
doble de riesgo,
telón de fondo, entonces, la vida
burdamente absurda, 
se matará de risa en tu cara,
tanto, 
que te hará reír,
llorando incluso, a carcajadas,
reirás.


CÍCLICA

La mesa era redonda,
es redonda, quiero decir,
sigue existiendo,
la tiene uno de mis hermanos.
Guarda en su interior
dos tablas,
se abre al medio,
despliega sus alas,
se agranda y queda ovalada.
Cuando dejamos de ser seis
ya no fue necesaria su extensión,
quedó redonda,
circular, como el uroboros
y nunca sabés bien
si el ciclo termina
o está por comenzar.


Obra de Aron Wiesenfeld
EN EL NOMBRE DE ELLA

Rezábamos
todas las noches
como rutina de iniciación,
tus dedos en mi frente 
sellaban,
mansamente una cruz
de arriba abajo,
de sien a sien,
tapada por un flequillo
intacto
donde perdura
la bendición.


‘The Last Stop’ de Aron Wiesenfeld
SUEÑO RECURRENTE I

¿Alguna vez soñaste 
que eras chico
y el auto se ponía en marcha
con vos adentro?
A mí me pasaba seguido.
Mi viejo decía: “esperame acá,
no le abras a nadie, ya vuelvo”,
pero no alcanzaba a poner un pie en la despensa,
que el Duna avanzaba sin pausa,
mientras mi voz se estrellaba contra el vidrio
y él corría detrás.
El escenario no cambiaba,
la esquina con la casona vieja,
el bulevar,
el ferrocarril de fondo
y el veredón siendo testigo principal.
Con el tiempo, la desesperación,
como un relámpago,
se fue desvaneciendo,
pero yo seguía ahí, atrapada
como un pájaro en una jaula rodante,
pasando por esa esquina
sin parar, viendo a mi padre
achicarse a la distancia, en la vereda.
Un día, aún sin ser mayor de edad,
parece que aprendí a conducir,
esquivaba otros autos,
pasaba a saludarlo y nos decíamos,
ventanilla y bulevar mediante,
lo mucho que nos extrañábamos.
Nunca supe cuándo pactamos
encontrarnos siempre
en la misma estación,
pero recuerdo esa fiesta,
la pista de patinaje,
el trozo de brea
y mi cuerpo cayendo.
Tenía 6 o 7 años, una muñeca
fracturada, expuesta
y un padre sosteniéndome la mano.
En el quirófano,
mientras las hormigas coloradas
trepaban por mis venas
sin dejarme decir “uno”,
los médicos contaron hasta tres.
Desperté aturdida bajo una luz incandescente,
una puerta gigante se abría,
y el que entraba, era él.
Durante años
pensé que así sería mi muerte,
una luz brillante,
una puerta abierta y ellos,
esperándome del otro lado.
Ahora que creo en otras cosas,
y ya no lo busco en ferrocarriles,
ni en bulevares,
basta un motor encendido,
cualquier Duna pasando por alguna calle,
para que me suba a esa ruta invisible
donde la complicidad
es apenas un guiño
entre dos sombras que se cruzan,
dos destellos que se miran de reojo
y quedan ardiendo,
inalcanzables y unidos,
para siempre.


Obra de Aron Wiesenfeld
AHONDAR

Con la misma prisa 
con la que el reflejo del cielo
desaparece en un charco, 
lo que brilla en la superficie se oxida
y aunque todo lo profundo ama el disfraz, 
es necesario tocar fondo de vez en cuando,
rozar la médula del agua, 
bucear las oscuridades, allí 
donde el silencio guarda todos sus fósiles,
aprender del camuflaje de los peces, 
llorar como ellos
sin que nadie se dé cuenta.


Obra de Aron Wiesenfeld
VÍCTIMA

Estoy acá,
no me fui,
no voy a irme,
seré tu sombra y tu luz,
regaré tus plantas,
pondré tu canción favorita,
te haré bailar,
me olvidarás como a aquel paraguas,
te mojaré entera,
morirás de frío,
te enfermaré, luego
te llevaré a la cama,
pondré paños fríos en tu frente,
te abrigaré,
prepararé té de jengibre, miel y limón,
cocinaré para ti,
te alimentaré,
me alimentarás,
me acostaré a tu lado,
te abrazaré,
nunca más
estarás sola.


Obra de Aron Wiesenfeld
TIEMPO ORGÁNICO

Así como no hay error
en la oruga
ni en la mariposa,
ningún fruto cae
fuera de estación.
La aceptación es un pasillo oscuro, 
sinuoso,
lleno de espinas,
laberíntico, que desemboca
inevitablemente 
en un campo florido. 
El jardín sabe de espera.
Hasta el dolor más hondo 
madura
cuando la rama lo suelta.



Obra de Aron Wiesenfeld
REALIDAD PARALELA

Madre, madre,
vuelve a erigir la casa y bordemos la historia.
Vuelve a contar mi vida.

I

En una realidad paralela
el 30 de junio
del año 2000
me atendés el teléfono,
confirmás la remisión
de la enfermedad,
volvés al pueblo,
la raíz se expande
ramificando el linaje,
cobijás con tejidos coloridos
los nuevos frutos,
hasta que la vida
siguiendo su curso,
te encuentra un día
acostada en tu cama,
rodeada de nietos,
escuchando de sus voces
los cuentos que antes les leías
y una brisa suave entra por el balcón,
te envuelve,
te duerme,
te lleva,
mientras entibio tus manos
con esa gratitud
de haber gozado
la vida que nos dimos.

II

En una realidad paralela
desciendo livianamente,
caigo,
soy alivio,
lluevo.

La casa profunda, 2025




María Sol Morais 
(Canals, Córdoba, 1987)
Reside en Córdoba 
POETA/LICENCIADA EN TRABAJO SOCIAL/
NUMERÓLOGA/ASTRÓLOGA
de La casa profunda, (edición de autora), 2025 
Arte de tapa Joaquin Bonetto
Contratapa de Jorge L. Carranza
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