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6 de abril de 2015

Linda Gregg, Adulta


Obra de Erika Kuhn

ADULTA

Al campo donde crecí feliz regresé 
cambiada. Ya no siento ahora el opresivo peso de la pasión.
Me pregunto qué ocupará el lugar de mi deseo.
Yo podría ser el fantasma de mi propia vida que retorna
a los lugares donde mejor vivió. Que camina aquí y allá
asintiendo cuando veo algo que antes me importaba profundamente.
Ahora, desde el interior de mi casa escucho el llamado de los búhos
y me pregunto si lentamente encarnaré de nuevo.

(Traducción de Bernardo Gómez en Revista de Poesía ClaveSeptiembre de 2012 año 9º No. 18)




ADULT

I’ve come back to the country where I was happy
changed. Passion puts no terrible strain on me now.
I wonder what will take the place of desire.
I could be the ghost of my own life returning
to the places I lived best. Walking here and there,
nodding when I see something I cared for deeply.
Now I’m in my house listening to the owls calling
and wondering if slowly I will take on flesh again.


ADULTA

Volvín ao país onde fun feliz
cambiada. A paixón xa non me impón terribles esforzos.
Pregúntome que substituirá o desexo.
Quizais eu sexa a pantasma da miña propia vida volvendo
aos sitios onde vivín mellor. Camiñando por acó e por aló,
facendo sinais cando vexo algo que amei fondamente.
Agora estou na miña casa escoitando os mouchos 
e preguntándome se pouco a pouco irei recuperando a pel.

(Traducción al gallego de Olalla Cociña)




Linda Alouise Gregg 
(Suffern, Nueva York, EE.UU., 1942-2019)
para leer MÁS

24 de octubre de 2014

Linda Gregg, 2 poemas 2


Fotografía de Alisa Andrei

DEJÁ A LOS PÁJAROS 

Ocho venados en la ladera
entre el rocío de una mañana de verano.
El cielo de noche azul.
Yo como una yegua que han dejado pastando.
El Tao no me consuela.
El Camino me fue dado
en la leche de la infancia.
Respirándolo despertando y durmiendo.
Pero ya no queda más del olor sorprendente
de la esperma en mis muslos,
ya no la unto en mi estómago
para mostrar placer.
Ya nunca dejaré el anhelo.
Dejaré que mi cabello siga largo.
La lluvia proclama estos árboles,
los árboles hablan del sol.
Dejá a los pájaros, dejá a los pájaros.
Dejá que la hoja sea pasión.
Dejá a la quijada, a los dientes, a la lengua
entre nosotros. Dejá al gozo.
Dejá entrar. Dejá que se junten la furia y la calma.
Dejá que vengan las codornices.
Dejá que el invierno te impresione. Dejá a la primavera.
Permitile al océano despertar en vos.
Dejá que la yegua en el campo
entre el rocío de una mañana de verano
te haga relinchar. Te haga venir
a la cerca a relinchar. Dejá a los pájaros.

(Traducción de Gustavo Adolfo Chaves)


LET BIRDS

Eight deer on the slope
in the summer morning mist.
The night sky blue.
Me like a mare let out to pasture.
The Tao does not console me.
I was given the Way
in the milk of childhood.
Breathing it waking and sleeping.
But now there is no amazing smell
of sperm on my thighs,
no spreading it on my stomach
to show pleasure.
I will never give up longing.
I will let my hair stay long.
The rain proclaims these trees,
the trees tell of the sun.
Let birds, let birds.
Let leaf be passion.
Let jaw, let teeth, let tongue be
between us. Let joy.
Let entering. Let rage and calm join.
Let quail come.
Let winter impress you. Let spring.
Allow the ocean to wake in you.
Let the mare in the field
in the summer morning mist
make you whinny. Make you come
to the fence and whinny. Let birds.

(de All of It Singing: New and Selected, Graywolf Press, 2009)



s/d del autor de la fotografía

CANCIÓN SILENCIOSA

Ocurrió cuando estábamos junto a los árboles. 
Por la noche cuando nadie  
estaba en los campos cercanos. 
La quietud era como un muro.  
El silencio, como la única cosa conocida.  
Lo que nadie quiere. 
Lo que todos abandonan.  
Vivo en este silencio. Rodea  
cada cosa, cada nombre. 
Siento exactamente la misma felicidad  
que sentí antes, antes. Le diré 
que vivir aquí es posible.  
Que la pobreza hace real la abundancia.  
Hace que la luna se detenga, como yo lo he visto. 
No hay exilio aquí, en esta hora, 
en este paisaje. Si el rayo arruina los campos,  
si hace fuego perfecto en los árboles,  
si matan al hombre honrado  
sin permitirle antes una oración,  
aun así, es verdad que las piedras 
hacen el agua y un gozo que podemos oír. 
Todavía podemos entrar en el río y bañarnos.

(Traducción de Carmen García del Potro
Extraída de Los Infolios, revista de poesía dirigida por Olvido García Valdés y Miguel Casado)




Linda Alouise Gregg 
(Suffern, Nueva York, EE.UU., 1942-2019)
para leer sus poemas en GALLEGO
para leer MÁSMÁS

23 de octubre de 2014

Jack Gilbert, 2 poemas 2


Fotografía de Jakob Tuggener

DON JUAN CAMINO AL INFIERNO

¿Quién piensa en las mujeres no más por diversión?
¿O cuerpos repetidos con un mismo afán?
Los ignorantes, los ocupados, quizás. Ese olmo
de carne probará ser lujo de primera; 
atrevido y querido, con lluvia de tierra alterna.
Lo que no es condenar de intocable la China forestal.
No me uno al clero ni rendido estoy, y mi vasto conocer 
de senos, sus altos pezones, se congrega en mí.
El desnudarse inusitado, las delicadas costillas, la boca.
Espléndida. Espléndida. Espléndida. Como Roma. Como ijares.
Glamour suficiente para nuestro maravilloso y largo morir.
Digo suficiente, y hablo con merecido privilegio,
mi vida ha sido consumida en esa ciudad foliada.
Hasta el almizcle. Pero no por diversión.
No habría perdido tanto no más por diversión.
Tampoco por amor, como pretenden los románticos: juego de niños
con deliberada ignorancia, a cada cual según su sueño.
Ni por el vientre impersonal ni por el ebrio corazón
he recorrido este largo, obstinado, desastroso trayecto.
Mas por el anhelo de esos archipiélagos de persona.
Tomarla en mis manos, cerrada como un gorrión
cantar y cantar infinitamente hasta que pasara de pájara
a bosque airoso. A selva. A fruta de palo santo.
A luz. A princesa. A mujer
en toda su particularidad y diferencia.
Después, ¡ay! en el tiempo subacuático de la noche,
indecente y quieto, hablar con ella sin costumbre.
Contento, he hecho esto con mi vida.
Quisiera poder contarles cómo es estar en esa oscuridad,
de pie en medio del enorme canto, y el mundo ajeno. 


DON GIOVANNI ON HIS WAY TO HELL

How could they think women a recreation?
Or the repetition of bodies of steady interest?
Only the ignorant or the busy could. That elm
of flesh must prove a luxury of primes;
be perilous and dear with rain of alternate earth.
Which is not to damn the forested China of touching.
I am neither priestly nor tired, and the great knowledge
of breasts with their loud nipples congregates in me.
The sudden nakedness, the small ribs, the mouth.
Splendid. Splendid. Splendid. Like Rome. Like loins.
A glamour sufficient to our long marvelous dying.
I say sufficient and speak with earned privilege,
for my life has been eaten in that foliate city.
To ambergris. But not for recreation.
Nor for love as the sweet pretend: the children’s game
of deliberate ignorance of each to allow the dreaming.
Not for the impersonal belly nor the heart’s drunkenness
have I come this far, stubborn, disastrous way.
But for relish of those archipelagoes of person.
To hold her in hand, closed as any sparrow,
and call and call forever till she turn from bird
to blowing woods. From woods to jungle. Persimmon.
To light. From light to princess. From princess to woman
in all her fresh particularity of difference.
Then oh, through the underwater time of night,
indecent and still, to speak to her without habit.
This I have done with my life, and am content.
I wish I could tell you how it is in the dark,
standing in the huge singing and the alien world.



Christina Hendricks

ENTRE POEMAS

Una mujer quiso saber
qué hacen los poetas
entre poemas.
Entre pasiones
y visiones. Le dije
que entre poemas
me preparaba para la muerte.
Ella quiso decir entre
una cosa y otra, lo común.
Comúnmente, me 
preparo contra la muerte 
que se aproxima.
Y doy gracias por
las mujeres a las que 
he tenido el privilegio,
en extremo.



BETWEEN POEMS

A lady asked me
what poets do
between poems.
Between passions
and visions. I said
that between poems
I provided for death.
She meant as to jobs
and commonly.
Commonly, I provide
against my death,
which comes on.
And give thanks
for the women I have
been privileged to
in extreme.





Jack Gilbert 
(Pittsburgh, Pennsylvania, EE.UU., 1925-2012)
de El dialecto olvidado del corazón / The Forgotten Dialect of the Heart
DíazGrey Editores, McNally Jackson Books, Nueva York
Traducción de Eva Gasteazoro 
para leer +en CARÁTULA

9 de septiembre de 2011

Linda Gregg, Casamiento y noche de San Juan

Fotografía de Metin Demiralay (demiralaymetin@gmail.com)


CASAMIENTO Y NOCHE DE SAN JUAN

Hace ya mucho tiempo,
desde que estaba yo en nuestro oscuro cuarto
mirando a mi marido a través del patio, en el apartamento de ella.
Les observé haciendo el amor.
Desde donde estaba yo, de pie,
ella me parecía quizá más hermosa que  él.
Puedo decirlo ahora: ella era como un vaso
luminoso, o como la iluminación misma del vidrio lechoso.
Él parecía más bello en aquel lugar
de lo que le recuerdo las veces
que entró en mi cama con la luz detrás.
Han pasado diez años desde que me senté
en la ventana abierta, mis piernas al borde
y el cuchillo cerca, como una idea desechada.
Miré la noche danesa,
ese pálido, pálido cielo, donde las aves que vuelan
al amanecer, volaban esos días toda la larga noche,
negras, con la luz detrás. Estaban atrapadas
por sus instintos, incapaces de terminar su vuelo.




Linda Gregg 
(Suffern, Nueva York, EE.UU., 1942-2019)
en el ensayo Poesía escrita por mujeres, de Olvido García Valdés
El Crítico. 2. 1996
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