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11 de febrero de 2024

Molly Peacock, ¿Has fingido alguna vez un orgasmo?


Fotografía de Gregory Crewdson

¿HAS FINGIDO ALGUNA VEZ UN ORGASMO?

Si me pongo nerviosa, es difícil no fingirlo.
Cuando se espera de mí que entre en algo
distinto a lo de siempre, que obtenga placer
de una manera nueva, me pierdo, no sé

cómo volver a lo seguro …¿dónde están
las mil y mil flores que siempre repaso?
¿La franela violeta, y de pronto, el desenlace?
No puedo, no puedo… extinguir la estrella

en un estallido. Sigue brillando. Tu cabeza
entre mis piernas tanto tiempo. ¿De veras
quieres estar ahí? Yo gimo como si… qué estupidez…
luego me ofusco. Podría aplastar tu valiente cabeza.

“¿No te viniste, verdad?”. Naturalmente que no.
Aunque trato de mentir, se me sale la verdad
como si fuera un orgasmo. Y luego el “No” que debería
quebrar un mundo, y no lo quiebra, se escurre libre.


HAVE YOU EVER FAKED AN ORGASM?

When you get nervous, it’s so hard not to.
When you’re expected to come in something
other than your ordinary way, to
take pleasure in the new way, lost, not knowing

how to drive it back to sureness. . . where are
the thousand thousand flowers I always pass,
the violet flannel, then the sharpness?
You can’t, you can’t . . . extinguish the star

in a burst. It goes on glowing. That head
between your legs so long. Could it really
want to be there? One whimpers as though . . .
then gets mad. One could smash the other’s valiant head.

“You didn’t come, did you?” Naturally, he knows.
Although I try to lie, the truth escapes me
almost like an orgasm itself. Then the “No”
that should crack a world, but doesn’t, slips free.


Cornucopia: New and Selected Poems 1975-2002 
New York: W. W. Norton, 2002/2004


 
Molly Peacock 
(Buffalo, New York, EE.UU., 1947)
Reside en Canadá
POETA/BIÓGRAFA/ENSAYISTA
New York: W. W. Norton, 2002/2004
En Revista Nexos, abril 1996
para leer + en EMMA GUNST
su WEB

18 de octubre de 2023

Cristina Peri Rossi, Obediencia


Collage de Emilia Gutiérrez
OBEDIENCIA

Hoy he sido una niña obediente
(una niña obediente de más de cuarenta años)
he seguido los consejos
del manual de desintoxicación
no he exigido mi dosis
no te he llamado por teléfono
ni siquiera he discado tu número para escuchar tu voz
y rebajar mi ansiedad
no te he escrito la vigésima carta sin respuesta
(ni siquiera la he enviado)
no he mirado tu fotografía
ni los mensajes de móvil archivados
no he hablado de vos con nadie
he dormido y no soñé contigo
he hecho los deberes
he ido al mercado
hablé con el vendedor
una sesuda conversación
acerca del precio de los tomates
que suben por la huelga de los camioneros
o por la huelga de la lluvia
le abrí la puerta del ascensor a una anciana,
un poco más anciana que yo
limpié la casa
quité el polvo de los muebles
y contesté un par de e-mails.

Ahora, doctor, a las doce de la noche,
después de haber sido una niña obediente,
¿me puede decir qué hago?

Tómese una pastilla para dormir,
dirá el médico.

¿De modo que estoy haciendo una cura de desintoxicación 
amorosa 
para pasarme de los orgasmos 
a los somníferos?
Qué civilización estamos construyendo.


Nocturno urbano: relatos y poemas



Gentileza Lil Castagnet
Cristina Peri Rossi
(Montevideo, Uruguay, 1941)
Reside en España
ESCRITORA/POETA/LICENCIADA EN LITERATURA COMPARADA/
PERIODISTA/TRADUCTORA
Fondo de Cultura Económica, 2023
para leer una nota en PÁGINA 12
para leer + en EMMA GUNST
su WEB

12 de mayo de 2022

Cecilia Antolini, 3 poemas 3



Ilustración de Zafouko Yamamoto

MI REVOLUCIÓN SOY YO

Para vieja soy joven
y para joven, vieja
La revolución es, para mí, la novedad de la menopausia, el sofocón del vino con amigas, el descubrimiento del cuento del nido vacío, la apropiación de la soledad, mi plusvalía
Mi cuerpo no tan distinto porque dos piernas me llevan más segura, dos brazos que aprietan y, ¡ojo! también sueltan, una arruga nueva sobre la boca de reírme tantos años
Los surcos alrededor de los ojos, de llorar y de gozar la vida
La revolución es también para mí, la mujer nueva, la que sabe que el amor no es dolor, que nadie la completa como a la media naranja porque ella, triste o feliz, está entera; la que se despide de una culpa hasta que aparece otra pero desde que descubrió "que para ellas la culpa y para ellos la disculpa" entonces chau, la que puede decir que quiere salir corriendo de algunos lugares y personas
También la que no, pero ahora lo piensa
La que milita una causa, la que es su propia causa
La que va a la marcha pintada con brillos, o a cara lavada, y se saca una foto con el celular, movida y feliz aunque el motivo sea tristísimo
La que retomó una pasión y la que la defendió con uñas y dientes
La que elige, la que cree que elige, la que todavía no puede pero quiere
Que si le gusta bailar se va a la milonga o al Tropi y mueve la cola y las manos arriba al ritmo de la cumbia con una jarra de Pantera Rosa
Y el lunes a zumba y a dar la vuelta mil veces a la plaza del barrio mientras se cuentan ese WhatsApp que las dejó ternurita
La que le dice al chabón ¿qué mirás? y se defiende ella y a las pibas porque ya no cree que provocan
La que primerea porque tiene ganas, con o sin vergüenza
La que baila en la murga, llena de lentejuelas, una lengua bordada y fileteada la risa ¡qué emoción es verla levantar las piernas como tijeras!
La que dejó el corpiño con pushup o la que ya no usa
Que si le gusta la calza se la pone, o la remera animal print, que disfruta de su pelo largo porque ya no se come el cuento de la manzana, o corto porque no le importa lo que dicen que es femenino
La que se tiñe de violeta o rojo y la que luce las canas
La que hoy tiene plata y dice "yo invito"
La que se saca una entrada para escuchar a su artista preferida, preferido, y va sola y no se siente solita
La que se compra 6 meses antes un pasaje en tren y se anima a conocer el mar, o las sierras, o el mar y las sierras porque su frase de cabecera es ¿porqué no?
La que volvió a estudiar y la que no pudo ir al secundario y es tan sabia
La que se prepara el mate y se lo lleva a la cama el domingo a la mañana o el sábado a la noche, con la gata, el perro o sola, y disfruta una peli y deja de estar pendiente de ese mensaje, porque está para ella
Mi revolución soy yo, peleándome para mirarme con cariño, 
mientras las espero a todas en el reflejo de mi espejo


Ilustración de Zafouko Yamamoto

Soy sola, no solita
Sola con dos hijos
aclarando para no dar "solterona", porque hasta eso aprendimos a escuchar calladitas la boca
-mujer sin marido es frígida, santurrona o indeseable-
Sola con toda la responsabilidad,
inclusive la de haber elegido ese hombre como padre
y de criar varones
"¿Quién les enseña a ser machistas? Las madres!!!" gritan por ahí creyendo haber ganado una batalla de una pelea que nosotras, con todas las contradicciones, damos para arriba y no para el costado
Ahora cumplo un sueño de años,
mis hijos están grandes,
soy deseable porque me sacudo todo lo posible lo que dicen sobre nuestros cuerpos descartables después de la turgencia y sigo deseando pese a los pronósticos de sequía
Soy como el desierto florido
Cuido y defiendo mis proyectos con uñas y dientes, porque aprendí de la usurpación de mi primer territorio
Especialmente a nosotras nos cuentan el cuento del nido vacío, del arrasamiento de la menopausia, de la ausencia de deseo
"Ya vas a ver, no vas a querer que te toquen ni con un palo"
Si, quiero tocar y ser tocada
aunque me haya dado el sí a mí misma hace tiempo ya, como dice la poeta de mi poema de cabecera
De a ratos soy feliz y eso es un montón
No me engaño con papeles metalizados, no creo todo lo que me dicen tampoco, no idealizo
Quiero para mí lo que para todas:
quererme, dejarme querer, amar,
tener una casa con muchas flores y animales
Ir y venir como se me dé la gana
Y, a veces, quedarme en un abrazo que no me asfixie



Ilustración de Zafouko Yamamoto

COMO UN DÍA DE DOMINGO

Deseo
un jardín de gentes que no sufran el exilio, 
los desahucios ni los desplazamientos.
Que no tengan que abandonar sus casas, cruzar el mar en botes, las fronteras. Mejor todavía, que se desdibujen las fronteras.
Que construyan su hogar,
o, si lo prefieren, que sean pasajeras y pasajeros del mundo.
Que rían o lloren de tanto amor.
Que celebren su libertad.
Que a nadie se le ocurra envenenarles el agua, la comida, los sentimientos.
Que no les disparen a los ojos.
Que no les maltraten.
Que no incendien sus barrios, sus bosques, sus adoradas selvas.
Que no tengan que explicar porqué creen en lo que creen, porqué caminan, respiran y aman.
Un mundo donde lxs niñxs no trabajen y puedan leer y se imaginen otros mundos: el mar si nunca lo vieron, los volcanes, los saltos, los cerros, la nieve, los animales de otros hemisferios.
Que deseen y sueñen 
Que jueguen.
Que no haya que explicarles sobre las diferentes pieles, ni enseñarles a quién amar o limitarles sus sentimientos.
Que no sufran el abuso.
Que conozcan el cine y los helados.
Que no les maten a sus madres.
Un paisaje húmedo y colorido para las mujeres.
Que escuchen su música preferida.
Que canten, afinadas o no,
que saquen la voz.
Que caminen sin miedo.
Que no se atrevan a llamar putas a sus amigas.
Que no las vendan porque a nadie se les ocurra comprarlas.
Que no mueran en abortos clandestinos
o a manos de sus parejas.
Un pueblo lleno de bordados, de polleras, de trenzas, de cajas, de danzas, de cuentos contados de boca en boca, donde la cultura se disfrute y valore.
Agua
Pan
Tierra
Frutas
Vino
Fuego
Aire
Para todas, para todos
Un imposible, 
una utopía, una quimera
Una lucha
Una memoria
Un orgullo
Una esperanza



Cecilia Antolini
(Buenos Aires, Argentina, 1962)
LICENCIADA EN TRABAJO SOCIAL Y ESTUDIOS DE GÉNERO/
LECTORA DE POESÍA
para escuchar una entrevista en MUJERES QUE NO FUERON TAPA
para leer una nota en DIARIO DIGITAL FEMENINO







3 de julio de 2021

Lilián Pallares, 3 poemas 3 (+2)


Ilustración de Alia Penner

COMPASIÓN

Veo llorar a la niña que fui.
Está esperando en la cocina a que su madre llegue,
mientras borracho su padre escucha rancheras.
A oscuras, estrenando su ropa del siete de diciembre, sabe
que no encenderá las velas ni jugará a las chispitas mariposas,
que cuando la canción acabe tendrá que poner otra
y servir un trago más de ron.
Por eso
a escondidas, detrás de la nevera,
sin que él la vea, prueba un sorbo.
Cree así mitigar el sufrimiento
de quien se siente cómplice.
En su corazón sabe que su madre no volverá.
Quiero abrazar a esa niña y secar sus lágrimas.
Pero ella tiene que ser fuerte
y mantenerse en pie toda la noche
hasta que la cabeza de su padre caiga al suelo.

COMPASSION

I see the child I once was, crying.
She waits in the kitchen for her mother to arrive
while her drunk father listens to Mexican folksongs.
In the dark, with new clothes for December the seventh, she knows
she won’t be lighting the candles or playing with sparklers,
that when the song ends she’ll have to change the record
and pour another rum.
So,
hidden behind the fridge
out of his sight, she tries a sip
believing it can mitigate the suffering
to which she feels an accomplice.
In her heart she knows her mother won’t return.
I want to hug this girl and dry her tears.
But she has to be strong
and stay on her feet all night
until her father’s head falls to the floor.

Traducción al inglés de Charles Olsen



Ilustración de Alia Penner
AGUARDIENTE

Ni el pudor,
ni el calor del verano me quitan estas ganas.

Quiero llamar a cada uno de mis amantes,
invitarles a mi casa, que vengan en fila india
con las palabras no dichas y los besos no dados.

Sentarnos a beber aguardiente,
a compartir mi fiebre,
y como buenos amigos
brindar por los sudores y las camas revueltas,
contarnos las infamias y escuchar
canciones que en verdad duelan.

Amarnos sin planear la próxima venganza.

AGUARDIENTE1

Neither modesty
nor the summer heat take away my desire.

I want to call each one of my lovers,
invite them round, arriving in line
with unsaid words and ungiven kisses.

To sit and drink aguardiente,
share my fever,
and like good friends
toast the sweat and the unmade beds,
tell each other of our disgraces and listen
to songs that truly hurt.

Love one another without planning the next revenge.

Traducción al inglés de Charles Olsen
1 Aguardiente is a Colombian anise-flavoured liqueur


Ilustración de Alia Penner

LA MUJER SEMILLA

Cuentan que por la noche sale a rondar los campos. De sus maracas brotan ríos de agua dulce y en su cadera un golpe de tambor endiablado.
Tiene pie bravo y mirada esquiva, y la piel recubierta de arena mojada.
Desnuda sube a lo alto de la colina, cantando la canción que le susurra el viento, y cuando la luna despliega su larga pollera blanca, acaricia su vientre fecundo hasta que el sol la esconde de vuelta en la profundidad de la tierra.


THE SEED WOMAN

At night, as the story goes, she emerges to wander the countryside. From her maracas sprout rivers of fresh water and in her hips the diabolic beat of a drum.
Bravely she steps with evasive eyes, her skin caked in wet sand.
To the top of the hill she climbs, naked, singing the song the wind whispers to her, and when the moon unfolds its large white dress, she caresses her fertile belly until the sun hides her again in the depths of the earth.

Traducción al inglés de Charles Olsen


B O N U S  T R A C K (x2)

Ilustración de Alia Penner

LIBRE

Nomás quieren mi dinero mi concha mi sangre
De Morgan Parker

Soy libre bajo las siguientes condiciones:
cuando quiero amar amo.
Soy india, negra y blanca,
abre la puerta my love.
Amo la fruta y tengo la cintura caliente.
Un río de agua turbia se desborda por mi boca.
Lo digo porque es tarde
y las mujeres como yo salimos a pensar.
Sé que mi coño es una papaya jugosa y fresca.
Sé que por dentro soy un velón de siete mechas.
A mi marido blanco le confieso que quiero follarme a un negro.
Escucho la voz poderosa de Nina Simone,
Hacen el amor los hombres que amé.
La muerte no es tan distinta.
Todos miran hacia la ventana.
Todos esperan que la lluvia caiga,
Hombres tristes niños solitarios.
Todos heridos por la misma mujer.
En la plaza los negros venden marihuana.
Me saludan y les digo hola con la mano abierta.
Tengo pezones duros y la cartera sin blanca.
Me llaman como si fuera una perra obediente,
con señas y sonidos de manada salvaje.
Así tratan a sus mujeres en África.
En España no es tan diferente.
La policía les pide papeles.
El senegalés me guiña un ojo.
En su sonrisa suena un djembé,
La patrulla se lleva a los míos.
Un borracho me grita sudaca.
Luna azul de julio, ¿a dónde vas?
En casa me espera mi marido sueco.
Tiene el pene erecto pintado de negro.
Me invita a seguirle hasta la cocina.
Solo deseo que me penetre todo el tiempo.
Gemir hasta que llegue el desayuno.
En cuestión de orgasmos, los prefiero mestizos.
¿Por qué coño hago sufrir a los hombres?
Whatever.
Soy libre bajo las siguientes condiciones:
cuando quiero llorar lloro.
Mi corazón tiene un agujero negro.
Sangra, lo sé.
Hablo de él para que sepan que existe,
que quiero amar.
Mis padres nunca lo hicieron.

Estoy sentada en la plaza.
Soy tierra que tiembla en la soledad de la noche.

 Leído en el blog PAPELES DE PABLO MÜLLER


Ilustración de Alia Penner

COMUNIÓN

Mírame,
sin parpadear,
escucha mi piel,
lo que te cuenta,
la canción que nos mueve,
el origen de todas las cosas.

Ahora,
sin miedo,
toma mi mano
que desinteresada te brindo
y déjale plantar un árbol
en mitad de tu pecho.



 
Lilián Pallares
(Barranquilla, Colombia, 1976)
Reside en Madrid desde 2001
POETA/ESCRITORA/ACTRIZ/PERIODISTA/
COMUNICADORA AUDIOVISUAL/
de Bestial, Papeles de Trasmoz, Olifante, 2019
para leer + en AFROFÉMINAS
su WEB




6 de septiembre de 2020

Evangelina Sodero, 3 poemas 3


Fotografía de Caryn Drexl

V - SIN TENER A QUIÉN AMAR

No sé cómo salirme de esta casa enorme 
                                                                          que me 
habita.

Sin relojes que a mi piel le hablen del tiempo que hace
que me oculto de ellos.
De noche alguien camina el descolorido paisaje
de mis viejas fotos que me miran al pasar.
De mi boca retratada emergen rosas amarillas
que el invierno marchitó.
Los pétalos arman un colchón para mi gata ausente
que está en celo.
Ronronea cada vez que la vecina hace el amor.
Los cerrojos se han convertido en nichos
para mis paseos sin tener adónde ir.
La cama que subí al altillo cruje
cada vez que me desvisto.
A las sillas las ocupa el tiempo que hace
que nadie me visita.
La lluvia no ha golpeado en mis hombros
seduce ventanales que ya han dejado de abrirse
a la intemperie de mis ojos.
Le crujen los huesos al anciano del retrato
que ha sido mi padre.
Esta carta de amor salpica de tinta los espejos.
Las cadenas del perro que festejó mi llegada
arrastran la desdicha de saberse abandonadas.
 
¿Adónde quedó la llave
con que cerraste la casa antes de irte?
 
Acaban de llamar a la puerta
y no tengo cómo salirme
de este prolongado encierro conmigo misma
                                          sin tener a quién amar.


Fotografía de Caryn Drexl

XVII - NO ENSUCIEN MI VESTIDO

En la tímida sombra de ese espejo de alcoba
ojos que me han mirado desnuda
salen para besarme
y se babean sin pausa
como lascivos muchachos
en frente de una vidriera
que exhibe maniquíes desropados.

Y se revuelcan
sobre mi estorbado vestidito blanco
-de inmaculada niña-
sobre la sigilosa mancha
que recorrió el largo de mi falda.
Y los imagino trepando mis temblorosas
rodillas
casi perversos, repugnantes, furiosos
apretando contra mi vientre
sus fracasadas pasiones.

A tal punto que encorvo mis piernas,
me restriego las manos contra las sábanas,
también manchadas,
me miro al espejo,
me desconozco.

Alguien ha estropeado mi vestido
cuando yo quería usarlo
                               por más tiempo.

Me doy vergüenza y me cubro
contagiada de esa espesura
que he visto brotar en mi jardín
y que me ha sabido
                      a fruta muerta.



Fotografía de Caryn Drexl

XXIII - NO HAY CASTIDAD

De castidad mueren los besos
que no han salido a sentirse más allá de los
labios.
Rígidos besos
detenidos en la boca enmudecida de una
virgen.
Mercaderes que de niños
soñaban con besar la frente lapidaria de los
santos.
La anciana que zurcirá al volado del vestido
los besos
de una novia sin amor
que en el altar ha muerto,
                                              enajenada.

No hay castidad
que llame a las puertas de una iglesia.
Ni costurera de susurros
a la estrechez de tu menguada cintura.
Ni corsé que ajuste tras los senos
sin matar el desconsuelo de un orgasmo
caprichoso, reprimido
dulcemente estrangulado
                                 entre las piernas.



Evangelina Sodero
(Villa María, Córdoba, Argentina, 1980)
POETA/PROFESORA DE LENGUA Y LITERATURA
Universidad Popular / EDUVIM, 2009

7 de junio de 2020

Faith Wilding, Esperando (+1)


January Jones - Elizabeth "Betty" Francis, en Mad Men-

ESPERANDO

Esperando… esperando… esperando …

Esperando que alguien llegue
Esperando que alguien me abrace
Esperando que alguien me alimente
Esperando que alguien me cambie el pañal. Esperando…

Esperando para gatear, caminar, esperando para  hablar
Esperando ser tomada en brazos
Esperando que alguien me saque a pasear
Esperando que alguien juegue conmigo
Esperando que alguien me saque a pasear
Esperando que alguien me lea, me vista, me ate los cordones
Esperando que mamá me cepille el cabello
Esperando que ella enrule mi cabello
Esperando usar el vestido con volados
Esperando ser una nena linda
Esperando crecer. Esperando

Esperando que me crezcan los pechos
Esperando usar un corpiño
Esperando menstruar
Esperando leer libros prohibidos
Esperando dejar de ser torpe
Esperando tener una buena figura
Esperando mi primera cita
Esperando tener un novio
Esperando ir a una fiesta, esperando que me saquen a bailar, bailar apretados
Esperando ser hermosa
Esperando el secreto
Esperando que empiece la vida. Esperando…

Esperando ser alguien
Esperando para usar maquillaje
Esperando que se me vayan los granos
Esperando usar labial, medias y tacos altos
Esperando arreglarme, afeitarme las piernas
Esperando estar linda. Esperando…

Esperando que él me note, me llame
Esperando que me invite a salir
Esperando que me preste atención
Esperando que él se enamore de mí
Esperando que él me bese, me toque, me toque los pechos
Esperando que él pase por mi casa
Esperando que él me diga que estoy hermosa
Esperando que él me proponga ser novios
Esperando para besuquearnos, tocarnos, hacerlo
Esperando para fumar, beber, quedarme hasta tarde
Esperando para ser una mujer. Esperando…

Esperando por mi gran amor
Esperando por el hombre perfecto
Esperando por el Señor Correcto. Esperando…

Esperando para casarme
Esperando el día de mi boda
Esperando la noche de bodas
Esperando por sexo
Esperando que él haga el primer movimiento
Esperando que él me excite
Esperando que él me de placer
Esperando que él me haga llegar al orgasmo. Esperando…
Esperando que él llegue a casa, lleno mi tiempo Esperando…

Esperando que llegue mi bebé
Esperando que mi panza se hinche
Esperando que mis pechos se llenen de leche
Esperando sentir a mi bebé moverse
Esperando que mis piernas dejen de hincharse
Esperando las primeras contracciones
Esperando que las contracciones cesen
Esperando que la cabeza emerja
Esperando el primer grito al nacer, la placenta
Esperando sostener a mi bebé
Esperando que tome mi leche
Esperando que deje de llorar
Esperando que duerma toda la noche
Esperando que mis pechos se sequen
Esperando recobrar mi figura, que se borren las estrías
Esperando tener tiempo para mí misma
Esperando ser hermosa otra vez
Esperando que mi hijo vaya a la escuela
Esperando que la vida empiece de nuevo. Esperando…

Esperando que mis hijos vuelvan de la escuela
Esperando que ellos crezcan, se vayan de casa
Esperando ser yo misma
Esperando la emoción
Esperando que él me pregunte algo interesante, cómo me siento
Esperando que él deje de ser gruñón, que me tome la mano, me bese al levantarse
Esperando la plenitud
Esperando que los hijos se casen
Esperando que algo pase. Esperando…

Esperando perder peso
Esperando las primeras canas
Esperando la menopausia
Esperando volverme sabia
Esperando…
Esperando que mi cuerpo se desmorone, se ponga feo
Esperando que la carne me cuelgue
Esperando que los pechos se resequen
Esperando una visita de mis hijos, cartas
Esperando que mis amigos mueran
Esperando que mi marido muera. Esperando…

Esperando enfermarme
Esperando que las cosas mejoren
Esperando que termine el invierno
Esperando que el espejo me diga que estoy vieja
Esperando un buen movimiento del intestino
Esperando que se vaya el dolor
Esperando que termine la lucha
Esperando la liberación
Esperando la mañana
Esperando el final del día
Esperando dormir. Esperando…

Versión de Marina Kohon

WAITING

Waiting … waiting … waiting …

Waiting for someone to come in
Waiting for someone to hold me
Waiting for someone to feed me
Waiting for someone to change my diaper           Waiting …

Waiting to scrawl, to walk, waiting to talk
Waiting to be cuddled
Waiting for someone to take me outside
Waiting for someone to play with me
Waiting for someone to take me outside
Waiting for someone to read to me, dress me, tie my shoes
Waiting for Mommy to brush my hair
Waiting for her to curl my hair
Waiting to wear my frilly dress
Waiting to be a pretty girl
Waiting to grow up                        Waiting …

Waiting for my breasts to develop
Waiting to wear a bra
Waiting to menstruate
Waiting to read forbidden books
Waiting to stop being clumsy
Waiting to have a good figure
Waiting for my first date
Waiting to have a boyfriend
Waiting to go to a party, to be asked to dance, to dance close
Waiting to be beautiful
Waiting for the secret
Waiting for life to begin                Waiting …

Waiting to be somebody
Waiting to wear makeup
Waiting for my pimples to go away
Waiting to wear lipstick, to wear high heels and stockings
Waiting to get dressed up, to shave my legs
Waiting to be pretty Waiting …

Waiting for him to notice me, to call me
Waiting for him to ask me out
Waiting for him to pay attention to me
Waiting for him to fall in love with me
Waiting for him to kiss me, touch me, touch my breasts
Waiting for him to pass my house
Waiting for him to tell me I’m beautiful
Waiting for him to ask me to go steady
Waiting to neck, to make out, waiting to go all the way
Waiting to smoke, to drink, to stay out late
Waiting to be a woman Waiting …

Waiting for my great love
Waiting for the perfect man
Waiting for Mr. Right            Waiting …

Waiting to get married
Waiting for my wedding day
Waiting for my wedding night
Waiting for sex
Waiting for him to make the first move
Waiting for him to excite me
Waiting for him to give me pleasure
Waiting for him to give me an orgasm            Waiting …
Waiting for him to come home, to fill my time           Waiting …

Waiting for my baby to come
Waiting for my belly to swell
Waiting for my breasts to fill with milk
Waiting to feel my baby move
Waiting for my legs to stop swelling
Waiting for the first contractions
Waiting for the contractions to end
Waiting for the head to emerge
Waiting for the first scream, the afterbirth
Waiting to hold my baby
Waiting for my baby to suck my milk
Waiting for my baby to stop crying
Waiting for my baby to sleep through the night
Waiting for my breasts to dry up
Waiting to get my figure back, for the stretch marks to go away
Waiting for some time to myself
Waiting to be beautiful again
Waiting for my child to go to school
Waiting for life to begin again           Waiting …

Waiting for my children to come home from school
Waiting for them to grow up, to leave home
Waiting to be myself
Waiting for excitement
Waiting for him to tell me something interesting, to ask me how I feel
Waiting for him to stop being crabby, reach for my hand, kiss me good morning
Waiting for fulfillment
Waiting for the children to marry
Waiting for something to happen        Waiting …

Waiting to lose weight
Waiting for the first gray hair
Waiting for menopause
Waiting to grow wise        Waiting …

Waiting for my body to break down, to get ugly
Waiting for my flesh to sag
Waiting for my breasts to shrivel up
Waiting for a visit from my children, for letters
Waiting for my friends to die
Waiting for my husband to die           Waiting …

Waiting to get sick
Waiting for things to get better
Waiting for winter to end
Waiting for the mirror to tell me that I’m old
Waiting for a good bowel movement
Waiting for the pain to go away
Waiting for the struggle to end
Waiting for release
Waiting for morning
Waiting for the end of the day
Waiting for sleep        Waiting …

Performance en Womanhouse Los Ángeles, 1972
Programa de Arte Feminista del Instituto de las Artes de California


B O N U S  T R A C K

January Jones - Elizabeth "Betty" Francis, en Mad Men-

La dinamización del Programa de Arte Feminista CalArts por Judy Chicago (Chicago, EEUU, 1939) y Miriam Schapiro (Toronto, Canada, 1923-2015) crea el proyecto Womanhouse. Dicho proyecto forma parte del programa de educación artística feminista, el cual está dirigido a la vida cotidiana del ama de casa. Desarrollado por 21 mujeres estudiantes, el objetivo del programa era ayudar a las estudiantes a construirse una identidad y a liberarse de los estereotipos femeninos. Womanhouse sacó a la luz las ideas y puntos de
vista articulados en el texto de Betty Friedan The Femenine Mystique que, 1963 [Mística de la feminidad]. Friedan explica en su primer capítulo cómo algunas mujeres estadounidenses de mediados del siglo XX comenzaron a sentirse insatisfechas a pesar de haber conseguido todo aquello con lo que una mujer podía soñar: un marido, una casa bonita y cuatro hijos. En Womanhouse se utiliza el método educativo de “aprender al hacer” y de esta manera se
ponía en práctica el psicológico autodescubrimiento ofrecido por la toma de conciencia del movimiento de mujeres. Las estudiantes hicieron del edificio Womanhouse un espacio propio al realizar reparaciones y reformas para adecuarlo al espacio que posteriormente sería su instalación. El edificio entero albergaría diversas instalaciones en su interior que cuestionaban el papel tradicional de las mujeres en el ámbito doméstico y reproductivo. 
(...)
Rompiendo el silencio para hablar, Faith Wilding, comienza su performance Waiting (Esperando, 1971). Recita, como si de una letanía se tratase.
 Se muestra sentada recitando toda una vida de inmovilidad y espera de
la mujer. En estos 15 minutos aproximadamente de duración de la acción se
condensa la vida de una mujer, dentro de un monótono ciclo repetitivo de
espera para que comience la vida. Una vida de dedicación y servicio hacia los
otros. Muestra el esfuerzo por la toma de conciencia del movimiento de mujeres acerca del tiempo, revelando la amargura de las mujeres como un coro de voces individuales.

Presentado por Yolanda Franco Peña, Facultat de Belles Arts de Sant Carles 
Grado en Bellas Artes, Curso 2015-2016
Universitat Politècnica de València




Faith Wilding 
(Colonia Primavera, Paraguay, 1943)​​
Reside en Estados Unidos
POETA/ESCRITORA/DOCENTE/FEMINISTA
ARTISTA MULTIDISCIPLINAR/LICENCIADA EN INGLÉS
Versión de Marina Kohon
Propuesta de traducción Emma Gunst
para leer más en HABITANDO VANITA
su WEB





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