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7 de junio de 2021

Irati Iturritza Errea, 3 poemas 3


Fotografía de Cheryle St. Onge

Mi madre me regañó por llevarme un puñado de tierra a la boca

Mi madre me regañó por llevarme un puñado de tierra a la boca,
pero la tierra ya estaba aquí,
en mi garganta,
antes de que yo llegara,
antes de que yo pudiera decir árbol,
pie, ocho de la mañana.
La tierra era tierra y me ocupaba
antes de que yo olvidara cómo se respira.
La tierra de mi garganta no me deja respirar.
También es quien me recuerda
que el grito
es posible.

Fotografía de Cheryle St. Onge

Abro los ojos y te digo que mi nombre no existe
y que no importa,
que algunas noches dibujo en mi espalda un símbolo que nadie conoce
y lo llamo cada vez de otra forma.
Te digo que mi mano derecha es
un niño que corre y significa
verde, lluvia o dedo sobre el cristal
y que mi mano izquierda es un zapato minúsculo
y no significa nada.


Fotografía de Cheryle St. Onge

Clavo mi uña en tu brazo hasta que preguntas
qué significa.

Yo cavo así: sin uñas,
con la cara sucia y las manos extendidas
hacia nada.

Cavo aunque sé que esta tierra no tiene fondo.
Cavo porque sé que esta tierra no tiene fondo.

Cuando me canso, salgo a la superficie,
sacudo mi ropa
e invento una historia que explique
el barro que queda entre mis dedos.

Leídos en LA TRIBU




Irati Iturritza Errea
(Pamplona, España, 1997)
para leer una entrevista en LIBEROAMÉRICA
Compiladores Rosa Berbel y Pablo Romero











22 de septiembre de 2017

Rita González Hesaynes, 3 poemas 3


Fotografía de Juul Kraijer

LA CENA DE LOS MONSTRUOS

Esa noche vinieron los monstruos a buscarme.
Les destrocé la tráquea y los fui amontonando
en un trance salvaje en la cocina.
Afilé las cuchillas, despellejé los cuerpos
y herví su carne en grandes ollas grises.
Por las habitaciones circulaba un aroma
siniestro y delicioso. Sobre un mantel a cuadros
con cubiertos de plata los devoré en silencio
y fueron agridulces los bocados, lo juro,
algunos tenían sabor a viaje y a trofeo y a brote,
otros a grillos muertos y teatros vacíos
y todo lo comí, como si no hubiera
otro pan en el mundo.

Porque acaso no haya otro pan en el mundo
que los monstruos.

en Orillas -antología poética argentino-española-, 2015
Compilación de Pablo Romero y Rosa Berbel



Ilustración de Juul Kraijer

EJERCICIO APOCALÍPTICO AL MODO DE MARVELL,
DICKINSON, FROST

La fuerza gravitacional todo lo devora
con suficientes partículas, y tiempo.
Si las partículas escasean,
basta el tiempo.
Pero si otra vez tuviera que extinguirme
conozco lo suficiente del desorden
para sostener que la entropía
también es poderosa
y bastaría.

de La Belle Époque, EXPANSIVA,
colección de nueva literatura latinoamericana, 2017



Ilustración de Juul Kraijer

ALGO SABRÁN LAS HOJAS

viene rugiendo el tigre de los cielos
en plena tarde
en pleno pueblo
cantan los yuyos el arrorró del mar
y es el telón voraz de la inminencia
el horizonte entero

algo sabrán las hojas si así bailan

hay almas en el viento
los perros las escuchan
y declaman su cruel sabiduría

ramas y moscas, cenizas y carteles
se precipitan hacia orillas distantes
maderas sueltas golpean las ventanas

nunca ha sido tan ella misma la calle
como ahora, desierta y desvestida
nunca ha entendido tanto
el hombre como en andas del clímax de la vida
en la gran existencia
del más desnudo amor y desconsuelo
del glaciar y la selva y la montaña
y el colmillo inquietante de la muerte
¿será la muerte

será la libertad
lo que busca el follaje en la tormenta?

¿hacia dónde avanzo estremecida
por la lima paciente de los días?
¿qué me reservan los años migratorios?

aquí dejo las uñas
allá el pelo
más allá la sentencia que el perfecto ermitaño jamás dice
a cada piel, adioses
a cada dios, apóstatas
de todo axioma habremos de abjurar
de todo desprendernos
aprender de la hoja
que culmina su viaje solitaria
aprender del abismo y de su hambre

no hay frutos verdaderos en el jardín del tiempo
tan solo encarnación
absorber en el nervio los recuerdos
los bancos de la infancia
las caricias salobres del amante
la pulsación mental de las pantallas
la sombra de los cardos en la tierra

vibra la carne estelar como un cristal

que ha logrado
olvidarse del cristal
todos los disfraces habrá de probarse el universo
y arrojarlos al fuego
como yo arrojo estas palabras viejas
para cambiar de forma y consumarme





Rita González Hesaynes
(Azul, Bs. As., Argentina, 1984)
Reside en Berlín, Alemania
POETA/TRADUCTORA/LICENCIADA EN LETRAS
para leer + en LINKTR.EE







25 de julio de 2016

Pablo Romero, Niño y luna


Collage de Eugenia Loli
NIÑO Y LUNA 

Están sentados. Uno al lado del otro, corazón adentro. 
El amor arde porque está vivo y el cuerpo es el martirio 
de un cáncer insufrible, precioso. No hay fuerza para mí 
en las palabras incapaces de condenarnos 
a la pérdida o al olvido. 
Están sentados. 
El niño dirá una palabra para temblar la noche: su nombre.
Va a escribirlo en una piedra. 
Con el tiempo a eso va a llamarle perdurar, sin percatarse 
de que todo se borra, incluso este recuerdo.
Sin entender que crecemos 
en la medida en que aprendemos a no morir 
y que ninguna palabra basta para plantarnos de cuajo
en la memoria. 
Un día están sentados.
Al siguiente nunca más. 

(de Introducción al fuego, inédito)





Pablo Romero 
(Concepción, Tucumán, Argentina, 1999)
para leer una reseña de:  Los días de Babel
Stillness & Blood Press, 2015
para leer + en 
EL MUNDO INCOMPLETO
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