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22 de septiembre de 2012

Angela Ball, Fuera de contexto


Fotografía de Hale Çokyürüyen


FUERA DE CONTEXTO

Una mujer sentada mira hacia abajo
desde un avión.
El panorama deslumbra: luz del sol,
las puntas blancas como en un sueño
de una ciudad en la niebla.
Una bahía inmóvil. 
A esta mujer le han dicho
"No tienes sentido del contexto". 
Desierto ahora abajo, el polvo de las montañas
devorando las montañas. 
Hace mucho tiempo, dicen las crónicas,
un indio puso una antorcha
en el poste del tótem familiar, dijo "Me dicen
que si quiero ser cristiano debo dejar
todos nuestros juguetes". 
Pronto cualquier práctica de la costumbre nativa
era ilegal. 
"En realidad nunca podemos dejar algo",
dice Sigmund Freud, "sólo cambiamos
una cosa por otra". 
El amor de la niñez de una mujer,
su abuelo, le daba monedas
y luego se las quitaba "para que tus manos
no se pongan sudorosas". Luego su funeral
donde yacía como si estuviera parado
dentro de una puerta oscura. 
¿Cómo puede alguien tan amado
convertirse en un fantasma, aterrorizador
y horrible? 
Si este avión se estrellara en una ciudad
la gente se horrorizaría
no de que exista tanta muerte -
obviamente existe- sino de que suceda
ante sus ojos, de una sola vez.




Angela Ball 
(Athens, Ohio, EE. UU., 1952)      
Traducción de Oscar Aguilera F., 1997
para leer + en PLUME
MÁS
su WEB



21 de septiembre de 2012

Angela Ball, 2 poemas 2


Fotografía de Oprisco


POSESIÓN

Anton Chekhov, ese buen doctor,
dice: "Una vez que un hombre es poseído
por una idea, nada se puede hacer con él". 
Un maestro al que no le importan
sus discípulos tiene su diploma universitario
en un marco dorado que lo despliega
espléndidamente. 
Una abuela ha gastado sus ahorros
en un juguete famoso: coches brillantemente pintados
que vuelan en el aire
con alambres. Su nieto lo examina
y pide permiso para ir a jugar afuera. 
Una muchacha con larga y rutilante
cabellera, corre tan rápido como puede
por las calles
a casa de su amiga.
"¡Hicimos el amor! ¡Me quiere!
Y ahora sé cuán bello
es todo". 
Una noche invernal, las llamas
se mueven dentro de la chimenea. Él la envuelve
en sus brazos. Ella piensa
en el precio de las escalonias. 
Por fin un hombre puede comprar
la chaqueta que siempre ha deseado.
En un instante advierte
un hilo suelto, sabe que nunca encontrará
el coraje para tirar de él. 
"¿Cómo puedes reírte de las cosas pequeñas?"
pregunta una mujer. "Nuestro bebé
se ha ido, y mi vida se ha ido también".
Pronto la pérdida es más valiosa
que el bebé, más que cualquier cosa. 
Una mujer se enamora
de un hombre de su oficina. Él parece
distraído, preocupado —debe ser
que se siente igual. Un día él le pide
hablar en privado.
"Perdóname, pero ese perfume
que siempre usas... parece
que daña mi nariz". 
Los solitarios tienen mucho en sus mentes
de que hablar. 
Un deseo es todo lo que hay,
largo pago por algo feliz.

Toda persona es culpable
de la primavera y que termine la primavera.



Fotografía de Oprisco




(SIN TÍTULO)

Chekhov dijo que el amor es "ora un resto
de algo que ha sido inmenso,
ora una partícula de algo inmenso
en el futuro". Ahora no es gran cosa.
Pienso que es el centro oscuro
de una antorcha. Un gran vacío
que produce cometas.
Como el canto de Caruso, ocupa
todo el cuerpo, incluyendo los pies.
Debería ser custodiado por una llama azul.
Crepúsculo todavía en el aire
después de la cena, los amantes pasean
por algunos senderos hacia el campo.
Todo lo que quieren es un momento
que los eleve sacándolos de los zapatos.
Algunas personas aman solas, persistiendo,
como si algo las hubiera matado
y siguen a través de la vida.
Se ve a un amante que se aproxima, lleva sólo
sus manos.
Cuando el amor se va, sólo hay esto...
nada más allí. ¿Adónde se fueron mis pensamientos
antes de ir hacia él, qué vi?
El amor es paciencia, la mayor parte del tiempo.
Larga paciencia, si tienes suerte.
Una mujer piensa que ella es un nuevo amor.
No. Bajo su nombre,
ella evoca en él todos los amores perdidos.
El amor se encuentra donde la frontera de la primavera
es la frontera del otoño que cambia de lugar.
Costa donde el mar
se desnivela y en la luz del sol la luna
nos lanza como una pelota de golf a los lomos de las olas.





Angela Ball 
(Athens, Ohio, EE. UU., 1952)      
Reside en Hattiesburg, Mississippi
de PossessionRed Hen Press, 1996
Traduccción de Oscar Aguilera F. , 1997
para leer poemas en inglés ACÁ
para leer MÁS

22 de agosto de 2011

Angela Ball, World’s End

Fotografía de Metin Demiralay (demiralaymetin@gmail.com)


WORLD'S END

A los veinte años terminó mi primer romance.
Quise emborracharme hasta morir.
Mi amiga sugirió que me mudara: Chelsea,
un vecindario llamado World’s End.
Una librería—
en el escaparate, plumas: rojas, azules, verdes, amarillas.
Compré una docena y cuadernos de ejercicios negros, con reglas,
y una botella de tinta y un tintero.
Alguna alegría para mi nueva mesa.
Después de la cena cogí una silla y escribí.
Éste es mi diario.
Esta es una de las razones
por las que creo en el destino.
Sólo los libros importan.
Si dejo de escribir, mi vida
habrá sido un fracaso.
No me habré ganado la muerte.
Sólo escribir es importante, sólo los libros
te sacan de ti mismo.





Angela Ball (Ohio, EE. UU., 1952 )      
de Fuera de contexto
Traduccción de Oscar Aguilera F.
Para leer MÁS

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