Editoriales etiketadun mezuak erakusten. Erakutsi mezu guztiak
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Editeurs - Argitaletxe erradikalak (Frantsesez)

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KLINAMEN 15 AÑOS DESPUÉS: UNA DESPEDIDA.

KLINAMEN 15 AÑOS DESPUÉS: UNA DESPEDIDA.


“Si queremos expresar la derrota común,
procuremos hacerlo dentro de los límites estrictos de la dignidad y la belleza”.
Leonard Cohen
A veces por desazón, a veces por inercia, pero es extraño que llegado el final de un proyecto político sus miembros decidan explicar, de forma pública, las razones de abandonarlo. Acostumbrados a colectivos fugaces que viven rápido y mueren despacio sin valorar su trayectoria, pensamos que Klinamen merecía otra suerte. Cerramos esta etapa evaluando aciertos y errores, por si pudiera servirnos –y serviros– al afrontar retos futuros. También queremos decir adiós con honestidad, planteando dudas y reconociendo contradicciones. Ideas y debates inconclusos al calor de una experiencia que compartimos en este texto. Lo que esté por venir, lo atacaremos, seguro, mejor armados.

Bocetos- Noviembre de 2002

Érase una vez…

Klinamen surge como tal a finales de 2002. Desde entonces, hemos atravesado varias etapas, cada una de las cuales ha estado caracterizada por diferentes herramientas, contenidos, temáticas o proyectos, según hemos ido evolucionando sus participantes y el movimiento del que formamos parte. Inicialmente se planteó como una herramienta con la que editar materiales interesantes, superando y buscando una mayor estabilidad que el formato fanzine imperante en aquella época, a la vez que, mediante el trabajo militante no remunerado, buscar nuevas formas de financiación diferentes de fiestas y conciertos.
A partir de 2005, y en la estela del «boom» que supuso la llegada de internet en los movimientos sociales, una buena parte del proyecto Klinamen se dedicó al mantenimiento y gestión de klinamen.org, una web de contrainformación de las muchas que surgieron en aquella época. La web funcionó ininterrumpidamente hasta 2010, cuando unos problemas técnicos (la página se quedó obsoleta) nos llevaron a replantear completamente el proyecto. Finalmente, más problemas informáticos con la nueva web, unidos al desgaste que supone la gestión durante 5 años de una página de contrainformación que se actualizaba diariamente, llevaron a abandonar el proyecto. Un abandono, de hecho, literal, pues nunca se hizo clausura oficial ni valoración final de aquella experiencia.
Desde entonces, Klinamen se ha centrado de nuevo en su función original: la traducción,  edición y distribución de libros y demás material escrito. Sin embargo, desde, más o menos, abril de 2015, en Klinamen hemos tenido un proceso, (lento para qué engañarnos) de reflexión y autocrítica en el que hemos valorado tanto la sostenibilidad del proyecto y su (limitada) capacidad de intervención como las temáticas que nos interesan a los diferentes integrantes. Durante este proceso surgieron varias propuestas de reestructurar y reorientar el proyecto, pero al final ni siquiera hemos sido capaces de ponerlas en marcha, en gran parte por seguir arrastrando los mismos problemas que nos habían llevado hasta ese punto en primer lugar. En vista de esto, y por experiencias anteriores similares, hemos decidido no dejar al proyecto morir abandonado o que tuviese un cierre en falso, por lo que hemos preferido acabar con Klinamen para que tenga el final más digno posible.
Este proceso viene motivado por una crisis dentro del colectivo que creemos que merece la pena contar, por si fuese útil para que otros grupos afronten sus propios retos internos. La crisis que hemos sufrido en Klinamen se ha levantado sobre dos patas: la política y la personal. Dos cuestiones que, como todos sabemos, solo son diferenciables hasta cierto punto. En cierta manera, las consecuencias de ambas para el colectivo vienen determinadas por la propia estructura de este.

El trabajo no militante

Desde el principio Klinamen ha hecho una apuesta clara por un trabajo militante no remunerado, es decir, por no tener liberados. Alguna vez ya hemos comentado públicamente que en los inicios del proyecto era una opción más moral, o «moralista» si se quiere, que práctica. En este sentido nuestra postura ha cambiado mucho desde entonces. Seguimos apostando por el trabajo militante como una opción viable para llevar una editorial, una revista o una web, pero después de más de 10 años somos conscientes de sus limitaciones y problemas. Por supuesto, también somos muy conscientes de que los proyectos remunerados o cooperativos tienen el mismo número de problemas, si bien diferentes. Contarlos, para que todo el mundo aprenda de ellos, corresponde a otros; a quienes los hayan sufrido.
En primer lugar, algunas cargas de trabajo que requieren estos proyectos son difícilmente compatibles con la vida bajo el capitalismo, y ya con crisis de por medio, ni hablamos. Cuando tu trabajo asalariado ya no es que no dependa del proyecto, sino que ni siquiera está relacionado con él, la falta de tiempo es la norma. Si a eso le sumamos las relaciones afectivas de cada uno (parejas, hijos, el poliamor y esas cosas), el tiempo de sentarte a traducir, corregir, maquetar, o incluso simplemente reunirte, se vuelve una quimera.
Esto plantea muchos problemas: proyectos que no salen por falta de tiempo, asambleas que son un repaso de tareas decididas en asambleas anteriores y que no se han podido cumplir, quedar mal delante de gente con la que te comprometiste (un euro por cada mail de Klinamen disculpándose, oh yeah), etc.
Sin embargo, hay dos problemas que quizás sean más importantes: tener que llevar a cabo la actividad del colectivo en tus ratos libres hace que su funcionamiento sea muy sensible a las situaciones y características personales que los integrantes tenemos en cada momento. Esto, además, amplifica algo que es la norma en cualquier colectivo: la diferente implicación de sus miembros y las tensiones que esto genera entre ellos. Existen herramientas para compensar esto: por ejemplo, superar un umbral de miembros en el colectivo (de manera que este sea más robusto a cambios inesperados en la vida de cada uno de sus miembros) o desarrollar mecanismos para minimizar o controlar la diferente implicación de cada miembro y sus dependencias (si solo uno sabe maquetar o si la traducción recae solo en dos personas, etc.).
Otro problema es que, al tener que dedicar tu tiempo libre al proyecto editorial, las tareas tienen que ser cuanto menos «interesantes». En general, en Klinamen no hemos tenido problemas con la valoración, traducción, edición o diseño de los materiales, ya que son cosas que nos gustan. El principal problema aquí suele ser que a veces te toca trabajar un texto cuyo tema no te apetece ni lo más mínimo (bien en general o bien en ese momento particular de tu vida). Otra cosa son las tareas menos creativas de una editorial: concretamente la distribución. Hacer paquetes y enviarlos siempre ha sido para nosotros un auténtico aburrimiento y es algo que en estos más de 10 años jamás hemos sido capaces de solucionar satisfactoriamente. O bien nos lo han llevado otros compañeros que tenían distribuidoras (muchas gracias a Acció Cultural, Local Anarquista Magdalena y LaMalatesta) o bien lo hemos asumido nosotros mismos pero siempre a trancas y barrancas, con miembros del colectivo teniendo que «especializarse» en eso, generando con ello tensiones, llamadas de atención por compromisos no cumplidos, y debatiendo una y otra vez cómo hacerlo para que esta vez funcionase bien.

Los libros

Esta estructura y esta dificultad del trabajo militante tiene consecuencias materiales claras en cuanto a los textos que puedes editar. Así, por ejemplo, lo más cómodo es la traducción, edición y corrección de textos relativamente cortos que pueden distribuirse entre diferentes miembros del colectivo y colaboradores, y que, además, pueden sacarse adelante con un golpe de trabajo en un par de semanas que alguno tiene más libres. De esta forma, tendemos a sacar libros que son recopilaciones de textos cortos que se han ido traduciendo colectivamente. Aunque esto podría dar lugar a libros eclécticos, creemos haber resuelto bien el problema y los libros que hemos sacado de esta manera han mantenido su coherencia. El problema es que hasta que no tienes suficientes textos, no puedes editar el libro, por lo que, muchas veces, algunos de estos textos (sobre todo cuando no son de especial actualidad) se quedan durante mucho tiempo almacenados esperando ser completados con otros. En los casos de actualidad lo que hacíamos era publicar el texto en la web (la nuestra o la de otros) de manera que al final el libro era un recopilatorio de textos ya publicados previamente, con todos los pros y contras que esto tiene.
Otro problema relacionado con que las tareas fuesen interesantes es el que se ha dado cuando hemos asumido libros que eran propuestas externas. Muchas veces esto se hacía básicamente «por sacarlo», es decir, sin estar siempre completamente de acuerdo con todo el contenido. El motivo no era sacar por sacar, sino que, dado que una parte del proyecto era sacar dinero para financiar otros proyectos libertarios, aunque el texto no fuera 100% satisfactorio políticamente, al menos cumplía la parte de financiar el movimiento u otros libros. Varias veces nos ha pasado que en asamblea se decidía publicar alguno de estos libros y que luego se convertían en «un muerto» que había que sacar adelante, que retrasaban otros proyectos y que acaban quemando a la gente. Afortunadamente, este sí es un problema que supimos ir gestionando y desde hace tiempo cada vez hemos sido mucho más exigentes y estrictos a la hora de valorar si nos interesaban personalmente las propuestas que nos llegaban.

Técnica y política  

Klinamen nació y creció como un colectivo. Un colectivo con fuertes relaciones afectivas de amistad (otra vez con todo lo bueno y malo que eso conlleva). Un colectivo que editaba libros, pero que también era un espacio de encuentro, de debate y de reflexión de gente que, generalmente, militaba o participaba en otras luchas. Por diferentes motivos (pero, de nuevo, las dificultades de compatibilizar trabajo y militancia han sido importantes) muchos de nosotros hemos ido abandonando otros proyectos y centrándonos en Klinamen, lo cual permitió dar un paso más en la cantidad de trabajo que se llevaba a cabo. Para variar, y en consonancia con el hiperactivismo que impregna el movimiento libertario eminentemente juvenil del que todos procedemos, lo que hicimos fue cargarnos de más y más trabajo. Más proyectos, más libros, etc. En la búsqueda de una mayor eficacia y menor redundancia, el proceso se fue «tecnificando» demasiado, las tareas se fueron especializando y las asambleas al final eran casi puramente un repaso de tareas: qué cosas hay que hacer, quién las hace, cuándo y cómo.
Por otro lado, en esa misma línea de «eficacia» decidimos que cada libro tuviera un responsable que lo coordinase. Esto supuso que, al final, esa persona era la que más trabajaba en el libro. El resultado es que el trabajo «político» sobre los libros: el debatirlos, criticarlos, formarse con ellos, etc. se estaba individualizando. Más o menos varias personas leían cada libro, pero solo uno o dos, como mucho, trabajaban seriamente en él.
La consecuencia de ambas caras del mismo proceso fue que, básicamente y casi sin darnos cuenta, el debate político desapareció del orden del día. Como mucho surgía brevemente a la hora de marcar las líneas de trabajo y decidir si nos interesaba publicar o no un determinado libro. Esto ha hecho que la evolución teórica dentro del grupo fuera en los últimos tiempos más individual que colectiva. Como mínimo, más informal: los que se veían más en otros espacios (bares, proyectos, casas) debatían más entre ellos. Eso termina produciendo asimetrías, por así decirlo, en las afinidades políticas y afectivas de los miembros del grupo. Afinidades que, además, acaban retroalimentandose unas a otras.
En determinadas ocasiones, por ejemplo frente a problemas que surgieron con la gestión de las redes sociales (un beso, Klini), se generaron claramente dos posturas que, en este caso concreto, reflejaban diferentes visiones sobre las redes sociales y, en parte, simplemente diferentes afinidades políticas o incluso personales.

Las dificultades de crecer

Muchos de estos problemas se habrían resuelto, al menos parcialmente, siendo más gente. Y, de hecho, cada vez que alguien nuevo ha entrado en Klinamen, generalmente ha supuesto un plus de curro y energías. Sin embargo, con el tiempo, Klinamen ha desarrollado unas perspectivas políticas particulares dentro del movimiento libertario y, sobre todo, una serie de lazos internos de amistad y afectivos bastante fuertes. Lo primero no supone más barrera que la de cualquier otro colectivo. Lo segundo es más peculiar porque al final en Klinamen todos somos colegas y, claro, no es lo mismo encajar políticamente que encajar a nivel de amistad. No todos lo que tienen afinidad política comparten las afinidades vitales (forma de ser, sentido del humor, etc.) que se dan en un «grupo de colegas». De hecho, casi hasta está bien que así sea, y es un problema que las organizaciones grandes deben afrontar. No es algo que se haya buscado intencionadamente, pero es algo que ocurre cuando llevas mucho tiempo trabajando juntos (igual que también tienes tensiones similares a las de la parejas «de toda la vida») y se refuerza dentro de estructuras basadas en el trabajo militante, que requieren un plus de esfuerzo-voluntad. Digamos que para seguir y seguir con dicho proyecto tienes que estar a gusto en él, y eso se consigue aumentando la afinidad política pero también la personal. Lo que por un lado es una ventaja, una fortaleza que nos refuerza, mantiene juntos y nos ayuda a seguir, por otro lado dificulta la renovación y extensión del proyecto. ¿Cómo crecer cuantitativamente manteniendo el clima de confianza e intimidad que requiere un colectivo de estas características? De nuevo, más preguntas que respuestas.
En este contexto es comprensible que una acumulación, más bien casual, de diferentes problemas personales de varios miembros del colectivo casi lo lleva al traste. Al menos lo ha dejado en stand-by desde abril de 2015 aproximadamente. No es que hayamos tenido problemas o discusiones políticas entre nosotros, es más bien que no se podían sacar las cosas adelante por falta de ganas, de interés o, simplemente, de tiempo libre. Llegados a un punto, decidimos parar, asumir el parón sin estrés y mirar hacia atrás para decidir hacia dónde queremos y podemos ir.

La crisis política

Como decíamos al principio, la crisis tiene dos dimensiones: la personal y la política. La personal ya la hemos contado (nos hemos ahorrado los detalles escabrosos, qué os creíais); ahora toca la política. Aquí entran en juego dos cuestiones: la evolución política interna del grupo y los acontecimientos externos (la crisis, el 15M, el asalto institucional, etc.).
La evolución teórica de Klinamen ha sido una constante desde su nacimiento. La editorial nació con el reflujo de la ola insurreccionalista(1) acontecida en la península ibérica entre 1996 y 2003, aproximadamente. Una parte de los que acabamos quemados política, personal y represivamente de aquella experiencia empezamos a acercarnos y a interesarnos cada vez más por la autonomía obrera de los 70, especialmente la del Estado español. Algunos de los primeros textos que publicamos, como Incontrolados, La Huelga de Ascón o Historia de 10 años, reflejan ese interés. Con el paso del tiempo, muchos hemos evolucionado a posturas políticas que, en lo teórico, beben más de ciertos marxismos no leninistas, o críticos con el marxismo tradicional estatista, que del anarquismo clásico. Durante varios años, algunos de nosotros estuvimos interesados e implicados en lo que internacionalmente se ha venido denominando «corriente comunizadora». Por supuesto, éramos conscientes de que ese interés era, siendo generosos, minoritario actualmente en la península ibérica. Esto, en parte, refleja las diferentes inercias históricas de los ambientes radicales de cada país, en parte, el lenguaje, entre críptico y denso, que a veces ha adoptado esta corriente y, en parte, la incapacidad o desinterés del movimiento libertario ibérico para leer en otros idiomas. De hecho, sólo Tiqqun/Comité Invisible ha conseguido darse a conocer en la península ibérica, seguramente porque ha sido más y mejor traducido y porque encaja mejor con las características del gueto radical ibérico (porque crípticos y densos son un rato). Al mismo tiempo, siempre fuimos muy críticos con la incapacidad, e incluso desinterés, de dicha corriente por plantearse el omnipresente «¿qué hacer?» en el presente.
Por otro lado, el 15M, con todas sus limitaciones y carencias, nos pareció un acontecimiento fundamental tanto por lo que supuso en su momento (la oportunidad, después de mucho tiempo, de hacer política en un contexto masivo) como, sobre todo, por sus implicaciones para las formas de hacer política que han venido, y que vienen, después. Nosotros pensamos que, lo queramos o no, el 15M y sus equivalentes en otras geografías probablemente supongan la primera aparición histórica de un nuevo ciclo de luchas que evolucionará y se desarrollará en los próximos años. Pone en movimiento a distintos actores políticos –una clase obrera desestructurada, una clase media descalabrada– que, en su interacción, construirán los procesos de lucha posteriores.
Sinceramente, creemos que buena parte del movimiento libertario no supo relacionarse adecuadamente con el 15M y movimientos derivados (la lucha por la vivienda, las diferentes mareas, etc.) cuando surgieron. Algo que, por otro lado, tampoco es que fuese fácil dado lo inesperado de su surgimiento. Sentimos que, salvo excepciones, no se analizó o repensó explícitamente a posteriori (o también puede ser que no compartimos muchos de esos análisis). Pese a algunos cambios interesantes, vimos cómo las inercias de toda la vida –bien ideológicas, bien del gueto político– seguían pesando demasiado. Un asfixiante eterno retorno de lo mismo.  
Igual es simplemente que no supimos contactar con los compañeros que mejor entendieron y funcionaron en el 15M, igual fue nuestra incapacidad material de sacar adelante proyectos que en su momento nos parecieron fundamentales(2), o igual es solo que algunos de nosotros nos hacemos «mayores», nos quemamos y vemos todo más negativo (algo de esto hay, sin duda). Fuese como fuese, la crisis política surgió porque cada vez nos veíamos más aislados de un movimiento libertario con el que, si bien compartimos muchas afinidades, tanto personales como políticas, también veíamos que nos separan muchas otras. Por decirlo de alguna manera, no acabamos de encontrar nuestro lugar en dicho movimiento, pero tampoco estábamos cómodos fuera de él, en otros espacios existentes. Esta tierra de nadie, en ocasiones, resulta frustrante, tanto a nivel personal como político.
Nos gustaría dejar claro que esto no es una queja dirigista, un pataleo porque desde otros ámbitos libertarios no nos sigan en nuestras apuestas o intereses. Somos conscientes de que nos hemos equivocado muchas veces. Es más, somos conscientes de que, en ocasiones, hemos sido tozudos política y personalmente, especialmente en las primeras etapas. Suponemos que le habrá pasado y le pasará a todo aquel que abrace la militancia política con pasión.  
Colectivamente, surgieron una serie de problemáticas teóricas que deberían tratarse como movimiento, pero que, seguro, nosotros sí necesitábamos abordar como colectivo. Algunas de ellas encajaban con los intereses que percibimos en el movimiento libertario, pero otras pensamos que encajaban bastante menos, porque suponen reubicarse en el contexto, bascular para coger impulso. Pero claro, la política no puede ser un soliloquio. Debe suponer encuentro, interacción y sinergia.

El salto adelante… y la consiguiente caída

Estas reflexiones motivaron que llegasemos a la conclusión de rehacer completamente el proyecto. En un momento dado, y puesto que gran parte de los problemas parecen derivarse de las complicaciones asociadas al trabajo militante, nos planteamos dar un paso adelante e intentar convertirnos, paulatinamente, en una editorial basada en el trabajo remunerado. Pero no vimos claro cambiar unos problemas por otros (teniendo que renunciar, además, a una de la «esencias» del proyecto). Por otro lado, algunos de nosotros no tenemos ninguna intención de dedicarnos profesionalmente al tema. Tenemos otros curros u otras carreras-intenciones profesionales que nos gustaría desarrollar. Finalmente, no tenemos claro que, dada la línea política que queríamos llevar, fuese a ser un proyecto económicamente viable y no veíamos el tener que dedicar gran cantidad del tiempo a desarrollar proyectos secundarios (o que no son nuestro interés principal) para hacer un proyecto económicamente viable con el que sacar los materiales que realmente nos interesan.
Al final nuestra conclusión fue que el problema no es tanto el trabajo militante en sí como no saber ajustarlo a los objetivos y capacidades reales de un colectivo. Si un colectivo (o empresa) que funcione de forma cooperativa o remunerada se marca objetivos irreales, quiebra. Lo mismo pasa en el otro caso, sólo que la quiebra es diferente (en principio no suele dejar deudas económicas). Así, puesto que no veíamos lo de intentar convertirnos en cooperativa o empresa social, lo que decidimos fue intentar reajustar política y materialmente el proyecto a nuestras capacidades e intereses personales.
El plan era, esencialmente, recuperar una actividad más de colectivo o grupo político que de editorial. Apostar claramente por retomar y reforzar el debate político en el seno del grupo y por tratar de volcar el proceso y el resultado de esos debates al exterior bajo formatos mucho más flexibles que el libro: tuits, textos cortos, debates públicos, jornadas, textos largos, libretos y sí, de vez en cuando, libros en los que tomaríamos una parte más activa en la edición y los prólogos. La idea era un poco cambiar todo para que todo siguiera igual, a ver si por una vez este gatopardismo nos favorecía en vez de jodernos.
Dos años después vemos con bastante tristeza que no fuimos capaces de llevarlo a cabo. Fuimos incapaces de romper con la dinámica en la habíamos caído debido a los problemas materiales, personales y técnicos comentados antes. Ni siquiera la entrada de gente nueva y con ganas, y con las que nos sentíamos muy afines, en el último año y pico fue suficiente para romper dicha dinámica. En los documentos que debatimos durante este proceso habíamos escrito esto:
«Si esto es el clásico salto adelante forzado para intentar salir de una crisis, (los que vivimos el final de otros proyectos, como por ejemplo el Ruptura, sabemos de qué estamos hablando) es algo que sólo se verá con el tiempo. Esperemos que no, que ya llevamos unos cuantos años y nos gustaría seguir unos cuantos más.»
Ahora está claro que al final un poco salto adelante sí que era. Lo ponemos no para autofustigarnos, sino porque puesto que hemos caído en esto varias veces anteriormente en otros proyectos y hemos visto cosas similares en gente cercana, creemos que igual sería interesante comentarlo para que se valore colectivamente.
Antes de acabar nos gustaría disculparnos con toda la gente (traductores, colectivos, compradores, etc) a las que hemos fallado de una forma u otra, estos últimos meses. Nos habría gustado finiquitar el proyecto de forma más ordenada y sin dejar a tanta gente tirada, pero la verdad es que no hemos sido capaces. Una vez que eres consciente de que un proyecto está muerto, arrastrarlo solo por compromisos se hace demasiado cuesta arriba. Además de disculparnos, creemos que es necesario contarlo para que la gente aprenda de esta experiencia. Es increíble la rapidez con la que se puede venir abajo colectiva e individualmente un proyecto cuando se hace evidente a los ojos de todos que es imposible continuar con él.
En lo personal diremos que a algunos de nosotros nos ha costado mucho tiempo digerir que Klinamen se acababa. Para algunos han sido 15 años, para otros, 10, para otros 5, pero todos estamos de acuerdo en que ha sido un proyecto crucial en nuestra experiencia vital y militante. No hace falta extendernos aquí en la pena, el agobio y la frustración que el cierre de este proyecto ha conllevado.  

Una despedida

“Ya sé que resulta poco habitual hablar en esos términos, pero incluso en las sociedades más uniformes cabe un espacio de deriva, ese estimulante clinamen por el que Marx defendía a Epicuro frente a Demócrito” Rafael Chirbes, Por cuenta propia.
Klinamen empezó como una forma de buscar nuevas formas de financiación diferentes de fiestas y conciertos. Durante estos años hemos ahorrado unos dinerillos, tampoco mucho, que la mayoría lo reinvertíamos en libros y en financiar todos los proyectos que hemos podido, pero sí nos gustaría dejar claro que donaremos los fondos que nos queden a proyectos afines.
Algunos nos han preguntado si el proyecto continúa bajo otra forma. La respuesta es no. Klinamen se acaba. Es de agradecer que los que hemos llegado hasta aquí acabamos el colectivo sin malos rollos ni problemas personales (de hecho, todo lo contrario), algo que no suele ser muy habitual dentro del movimiento libertario. Pero es cierto que cada uno vamos a seguir, en principio, nuestros caminos políticos de forma independiente.
Nos gustaría acabar esta reflexión agradeciendo y recordando a todos aquellos que de una forma u otra han sido parte de Klinamen. Bien militando en el colectivo, bien colaborando con traducciones, aportando ideas, distribuyendo nuestros libros o simplemente leyéndolos. Para nosotros ha sido un tremendo orgullo y un placer formar parte de este proyecto. No hemos cumplido los objetivos que nos planteamos al principio (abolir el Estado y el Capital se dice más faćil de lo que se hace, jajaja), pero nos queda la sensación de que algo hemos contribuido a desviar lo establecido. Un poquito, por lo menos.
Un fuerte abrazo a todos y a todas,
Salud y fuerza.



(1) La epidemia de rabia (1996-2007), un texto publicado por la revista Resquicios que firman Los tigres de Sutullena, analiza en profundidad aquel ciclo político.
(2) A finales de 2011, poco después del 15M, algunos que estábamos en Klinamen y otros compas del Todo por Hacer intentamos sacar adelante una Red de Solidaridad siguiendo el modelo de la Red de Solidaridad de Seattle de la que habíamos publicado un libro. Preparamos un memorándum, hicimos unas cuantas presentaciones y estuvimos algunos meses tratando el tema. Una mezcla de nuestras limitaciones, nuestra situación personal, el queme o el desinterés percibido en el medio radical al que nos dirigimos hizo que el proyecto quedase en nada. Más o menos por entonces surgieron experiencias como la Red de Solidaridad Popular o la Oficina Precaria que, desde otros ambientes y también en otro sentido, podrían considerarse similares. La verdad es que esta incapacidad propia y ajena acabó por quemar bastante a algunos de los integrantes de Klinamen.

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El panorama actual del libro anarquista. Buceando entre editoriales

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El panorama actual del libro anarquista. Buceando entre editoriales

El panorama actual del libro anarquista. Buceando entre editoriales

Forma parte de la tradición libertaria, quizá de una manera central, el interés por la difusión de sus ideas. A lo largo de la existencia de lo que podría llamarse movimiento anarquista (con todas las comillas que se quieran), han existido cientos de grupos dedicados a la impresión de textos propios o traducidos, así como de un sinfín de revistas y publicaciones más o menos periódicas.
Lejos quedan los tiempos en los que el número de ejemplares se contaba por muchos miles (valga como ejemplo que el folleto Doce pruebas de la inexistencia de Dios, de Sebastian Faure, tuvo una edición de 620.000 ejemplares en 1917 o los 560.000 de Entre campesinos, de Errico Malatesta, según cifras de J. Álvarez Junco), pero es un hecho la vinculación entre el mundo editorial y el anarquismo. Figuras como Anselmo Lorenzo, Fermín Salvochea, Ricardo Mella o Abad de Santillán dedicaron esfuerzos a la edición y traducción de obras. Esta actividad editorial tuvo en los años 70-80 una continuación incluso por editoriales no estrictamente libertarias, que aprovecharían el tirón de las ideas para editar textos, como fue el caso de la serie Acracia, de Tusquets.
En los últimos años, entre otros motivos por cierto despertar del interés acerca de temas sociales, se ha extendido por toda la Península una interesante forma de acercarse a la cultura libertaria: los encuentros del libro anarquista. Salamanca, Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Bilbao, Cartagena, Zaragoza, Gijón, Logroño, entre otras, son ciudades en las que este tipo de eventos se celebran ya. Estas citas sirven para difundir la cultura anarquista tanto en el ámbito oral, con charlas y coloquios, como en el escrito, reuniendo a diferentes proyectos dedicados al mundo del libro y el fanzine.
En paralelo al crecimiento y consolidación de muchos encuentros o ferias del libro anarquista, como evidente contrapunto a las ferias oficiales comerciales, parecen que también se expanden y se consolidan múltiples proyectos editoriales ligados al mundo libertario.
La cultura anarquista ocupa un lugar de permanente confrontación con la cultura hegemónica actual por lo que a menudo vive en los márgenes del sistema. Cuando hablamos de los márgenes del sistema queremos hablar de cómo hay formas culturales que transitan con tensión o que huyen con mayor o menor éxito de la vorágine cultural de la mercancía.
Dentro de este panorama, como no podía ser menos en el mundillo ácrata, la variedad es amplia.
Para alguna gente la cultura anarquista es aquella que reflexiona sobre las luchas, los personajes, las ideas, etc. asociadas al anarquismo en el pasado, en el presente o en el futuro. Esto puede hacerse desde diferentes modelos organizativos, entre los cuales hay quien defiende que un libro no es, única y exclusivamente, su contenido. Para esta posición, un libro es también su modo de circulación. Así, un libro sería como una persona, que es su contenido, sus palabras, y sus actos, ese modo de circulación del que hablamos. Las palabras tienen un contenido performativo. Es decir, las palabras hacen la realidad o, si lo preferimos, influyen en ella. Siguiendo este razonamiento, si un libro dice cosas racistas, se estaría convirtiendo en parte del sistema de dominación (racial) y, por ejemplo, si un libro se vende en una librería donde sus trabajadores/as tienen condiciones laborales miserables, ese libro se impregnaría de sus circunstancias, pues parte de su precio se convertiría en plusvalía (simplificando mucho, beneficio para el explotador).
Esta postura convive con otras, surgiendo múltiples debates en el día a día a partir de posibles matices que surgen en el desarrollo de la actividad cultural, en este caso, editorial. Esos debates se mueven entre la actividad editorial militante (que representarían las ideas explicadas) y las editoriales como cooperativas autogestionarias o proyectos de autoempleo; entre una actividad al más puro estilo Do It Yourself o más o menos profesionalizada. En unas posiciones y otras, pero con firme carácter asambleario y autogestionario, se construyen múltiples proyectos editoriales cuyas diferencias también se relacionan con la preferencia por tratar temas variados o girar alrededor de determinados temas específicos. Ejemplo claro de ello son editoriales como Ochodoscuatro, que se dedica a la divulgación de textos relacionados con los derechos de los animales, o El Salmón, que edita trabajos donde se analiza cómo la tecnología se inserta en el sistema de dominación. No es raro que haya editoriales que sean al mismo tiempo librerías o librerías que tengan su propio proyecto editorial. En Madrid ya es veterana la editorial y librería La Malatesta (y recién nacida La Rosa Negra) y en Barcelona se puede encontrar, en ese sentido, a Aldarull (y con parecido espíritu tenemos también El Lokal). En Granada, la librería Bakakai edita bajo diferentes nombres; mientras, en esa misma ciudad, la Biblioteca Social Hermanos Quero, con su propio nombre, colabora con cierta frecuencia con otros proyectos para publicar libros sobre antipsiquiatría o contrapsicología, urbanismo, etc.
Ya que nos hemos metido en la infame tarea de etiquetar editoriales hay que destacar que algunas tienen especial interés por los textos más clásicos, como la ya mencionada LaMalatesta, mientras que hay otras que se centran principalmente en la edición de ensayo contemporáneo como Virus Ed. o Muturreko Burutazioak, o, incluso, de forma exclusiva en los textos actuales o que analizan las últimas décadas del siglo XX y lo transcurrido hasta hoy del s. XXI como Ed. Klinamen. No obstante, probablemente sean más frecuentes las editoriales que utilizan para su edición criterios no cronológicos, por lo que se puede encontrar en sus catálogos textos de cualquier época como la Ed. Deskontrol, Diaclasa, Calumnia Ed., El Grillo Libertario, El Imperdible o Piedra Papel Libros, por poner unos ejemplos entre otros muchos posibles. La mayoría de las mencionadas (Diaclasa, El Imperdible y también Madre Tierra o Ediciones Marginales) se dedican en exclusiva (o casi) al género literario ensayístico, si bien hay otras que tienen en su catálogo obras de otros géneros literarios (como Piedra Papel Libros en poesía o Volapük en narrativa).
Simplificando de manera algo insultante diremos que podemos dividir el mundo editorial convencional entre las grandes empresas editoriales que funcionan como cualquier multinacional: es la gran industria cultural como el Grupo Penguin Random House (Plaza y Janés, Debolsillo, Taurus, etc.) o el Grupo Planeta (Espasa, Paidós, Ariel, etc.); y aquellas, pocas y pequeñas en comparación a las anteriores, que se aferran a la Cultura, con catálogos muy cuidados como Akal. También podemos hablar de un tercer grupo de editoriales alternativas por su tamaño como Nórdica Libros, Errata Naturae o Impedimenta.
Las primeras buscan esencialmente dinero, pese a lo que podría aparentar la compleja política de diversificación entre colecciones de consumo masivo y otras de carácter académico o de altos vuelos culturales; las otras aman, aprecian, la alta cultura porque todavía creen, de forma implícita, que un “mundo más culto” es un mundo mejor.
El mundo anarquista coincide con la despreciable gran industria editorial en un aspecto. Frente a las editoriales que miman sus catálogos con grandes pensadores o pensadoras, no sienten la cultura, como suelen hacer los artistas, como un fin en sí mismo. Los libros anarquistas son herramientas para concienciar, para agitar, y eso supone que muchos libros anarquistas no salen de un grupo de gente que se dedica en exclusividad a la actividad editorial, sino que lo hace como actividad cultural secundaria o puntual. Así encontramos que la CNT tiene una fundación (Fundación Anselmo Lorenzo) dedicada, entre otras cosas, a publicar libros sobre sus militantes y su historia, marginados por los cronistas académicos o que el ya veterano Local Anarquista Magdalena en el barrio madrileño de Lavapiés ha publicado puntualmente o colaborado en la edición de diversos textos.
Por otra parte, el mundo editorial anarquista, al entender el libro como una herramienta al servicio de la transformación social libertaria, ha apostado tradicionalmente por valorar el mensaje por encima de la forma. Por eso, no es raro que el formato sea extremadamente sencillo o incluso, a veces, muy mejorable desde los estándares de lo comercial. Para quien esté acostumbrado al mundo editorial convencional puede llevarse una impresión negativa, pero la realidad es que este proceso, que en estos tiempos lo relacionaríamos con el DIY, significa una desjerarquización del proceso cultural editorial, al abrir este mundo a casi cualquier persona o grupo de personas que pretendan poner por escrito lo que sea. De esta manera, hay una frontera tan débil entre quienes difunden y editan textos anarquistas y sus lectoras/es, de forma que pasar de un lado al otro es tremendamente habitual, lo que confiere un carácter popular y horizontal al mundo cultural libertario como es imposible imaginarlo en la industria cultural capitalista.
Esto se plasma sobre todo en el mundo del fanzine, que suele aparecer en las calles o en espacios diversos a través de distribuidoras (que es el nombre que le da el movimiento anarquista al proyecto de una o varias personas que publican y venden, o solo venden, o intercambian, textos libertarios por su cuenta y riesgo o como parte de un proyecto más amplio como puede ser, por ejemplo, un centro social), que se cuentan por decenas o quién sabe si centenares, constituyendo probablemente la más parte cuantitativamente más relevante del mundo editorial anarquista.
Es evidente que el campo editorial libertario ha servido de inspiración a gentes que no se identifican con el corpus general de sus ideas o prácticas pero que sí valoran e integran algunos o muchos aspectos del mundo libertario: su vocación anticapitalista, su mensaje rupturista, su organización autogestionada, la pretensión de hacer coherentes los medios para alcanzar un objetivo con el propio objetivo, etc. Esto hace que haya editoriales cuyos vínculos con el movimiento anarquista sean difíciles de dilucidar. Para más inri, un mundo descentralizado y atado a un aquí y ahora de proyectos que vienen y van en su pretensión de cambiar el mundo resulta inabarcable para nuestras posibilidades, por lo que muchos nombres, seguramente muy interesantes, meritorios e indudablemente comprometidos se nos habrán quedado en el camino.
Sin embargo, valga este escrito para una somera aproximación a la intensa labor de difusión cultural como forma de crítica social que mantiene la gente anarquista, a menudo contra viento y marea.
Por otra parte, los olvidos tienen fácil solución: esta página* tiene la opción de añadir comentarios para recordarnos esos proyectos. Una manera de dar a conocer aquellas editoriales que hayamos podido olvidar o que no hayamos podido incluir por las limitaciones de espacio.
La Neurosis o Las Barricadas Ed.
 
* Se refiere a la página de Solidaridad Obrera, publicación que pone voz a la CNT-AIT Catalunya-Balears, donde este texto se publicó originalmente el 22 de marzo de 2017

Champ libre

Duela urte mordoa Consideraciones sobre el asesinato de Gérard Lebovici Guy Deborden liburuxka irakurri niNan, orain hilabete gutxi berriro heldu eta amaitu niNan Deborden defentsa liburu hau. Existentzia horren omenez hemen gune ezagun hortatik hartutako Champ libre argitaletxearen esplikazioa eskaintzen diguten wikia. 


Champ libre

Champ libre - Ivrea
245px
TipoPrivada
Fundación1969
Fundador(es)Gérard Lebovici
SedeParís Bandera de Francia Francia
GerenteNicolas Lebovici
ServiciosEditorial especializada en crítica social, historia y literatura.
Sitio webhttp://editions-ivrea.fr/
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Champ libre (en español Campo libre o Campo abierto) es una editorial francesa fundada en 1969 por Gérard Lebovicique publicó obras de crítica social que reflejaban las corrientes de izquierda crítica y de extrema izquierda no leninista de esa época (izquierda comunista). Un gran número de clásicos del anarquismo, de la literatura, de la historia militar y estratégica, y textos sobre las vanguardias artísticas (principalmente Dada) también fueron publicados por Champ libre. Champ libre tuvo una influencia radical sobre parte de la juventud de los años 1970 y fue una fuente de inspiración para numerosos editores independientes.
Entre 1969 y 1991, Champ libre publicó 230 libros1 entre los cuales figuran las obras completas de Mijail Bakunin,ClausewitzArthur CravanGeorge OrwellGuy DebordAnacharsis ClootsSaint-Just y libros de autores como Jorge ManriqueKarl MarxRichard HuelsenbeckJaime SemprúnSan Juan de la Cruz (edición bilingüe castellano/francés), Jacques MesrineHerman MelvilleWilhelm ReichBoris SouvarineKazimir MalévichW.F.P. NapierGeorg GroddeckBruno Rizzi y August von Cieszkowski, entre otros.
Después del asesinato de Gérard Lebovici en 1984, la editorial toma el nombre de Éditions Gérard Lebovici.
Tras el fallecimiento de la esposa de Gérard Lebovici, Floriana, en 1990, la editorial es puesta en liquidación en 1991 y es refundada bajo el nombre de Éditions Ivrea por los herederos. En ese momento, Guy Debordrompe con la editorial.

1969: Fundación[editar]

En 1969, Gérard Lebovici se rodea de un equipo compuesto por su mujer Floriana Chiampo, Gérard Guégan, Alain Le Saux y Raphaël Sorin para publicar un amplio abanico de textos que reflejan las cuestiones ideológcas de la era post-Mayo 1968 así como textos de la contra-cultura americana o las vanguardias históricas. En sus comienzos, la editorial no tiene una línea bien definida. La editorial navega sobre la ola de 1968 interesándose por el underground, la vanguardia artística, la ciencia-ficción, la sexualidad y también por los clásicos del anarquismo y del marxismo.
En septiembre de 1971, Champ libre reedita el libro de Guy DebordLa Sociedad del espectáculo. También edita libros que se sitúan a contracorriente como el del sinólogo Simon LeysLes habits neufs du président Mao que contribuye a desinflar el mito de la « revolución cultural» china, todavía muy presente en Francia en aquella época, sobre todo entre los intelectuales y los militantes izquierdistas. El encuentro entre Lebovici y Debord en 1971 es decisivo porque marca el comienzo de una amistad indefectible que va a influir sobre la orientación de Champ libre. Guy Debord afila el sentido crítico de Lebovici. Champ libre se convierte, poco a poco, a partir de 1972, en un espacio nuevo de crítica social en ruptura con las editoriales de izquierda tradicionales, y se desmarca del izquierdismo « trotsko-maoista» que está de moda por aquella época.

1974: cese del primer equipo[editar]

En 1974Gérard Lebovici cesa a los miembros del primer equipo editorial de Champ libre reprochando a Gérad Guégan de publicar sus propios libros y acusándole de querer transformar Champ libre en una editorial comercial como las demás.
Las sugestiones de Guy Debord toman entonces un peso importante a la hora de elegir los autores que publica Champ libre, especialmente con los clásicos de la historia militar y de la estrategia (varios volúmenes de ClausewitzArdant du PicqJomini et W.F.P. Napier) pero también con la publicación de August von Cieszkowski (considerado por Debord como el precursor de las tesis de la Internacional situacionista),Anacharsis ClootsSaint-JustBaltasar GraciánBruno RizziJorge Manrique, los poetas de la época Tang,Omar Khayyam así como Jaime Semprún y Francis Pagnon, entre otros.
Champ libre reedita también grandes clásicos revolucionarios (Karl Marx o Mijail Bakunin) y autores opuestos a los Bolcheviques y al estalinismo (Gustav LandauerKarl KorschAnte CiligaBoris SouvarineBoris SavinkovNicolas ValentinovBoris PilniakWalter KrivitskyGeorge Orwell). La editorial también publica autores que parecen crear un eje « dada-situacionista» propuestos por los consejeros literarios Marc DachyMichel Pétris: Chklovski, Pansaers, Ribemont-Dessaignes, Pessoa, Taraboukine, Kurt SchwittersGeorge KublerHuidobro.
De 1974 à 1978, Champ libre publica una colección de ciencia-ficción llamada « Chute libre» por Jean-Patrick Manchette y dirigida por Jean-Claude Zylberstein.
Durante los años setenta, Champ libre edita en un volumen los 12 números de la revista Internationale situationniste, y también Véridique Rapport sur les dernières chances de sauver le Capitalisme en Italie deCensor (seudónimo de Gianfranco Sanguinetti), traducido del italiano por Guy Debord, donde se desvelan las estrategias modernizadas de las clases dominantes, el Précis de récupération de Jaime Semprún, una reedición de De la misère en milieu étudiant, las Obras cinematográficas completas de Debord en 1978 (incluyendo a In girum imus nocte et consumimur igni). También en 1978, se publica el libro del franco-nicaraguense Rafael PallaisIncitación a la refutación del tercer mundo. En 1979, sale en un volumenPrefacio a la cuarta edición italiana de « La Sociedad del espectáculo» en el Debord trata de la cuestión del terrorismo en Italia. Debord afirma que las Brigadas Rojas están totalmente manipuladas por los servicios secretos del Estado y que asesinaron a Aldo Moro en nombre del interés superior del Estado.
La política comercial de Champ Libre, bajo la influencia de Guy Debord, rompe con todas las costumbres del mundo editorial: rechazo a la publicación en libro de bolsillo de los libros más vendidos, ningún contacto con la prensa, rechazo de los premios literarios, ruptura con todo autor cuyo comportamiento no esté en coherencia con el espíritu de Champ Libre.
En marzo de 1978, Gérard Lebovici reconoce, en una carta a uno de sus autores, que « (…) debido a la época, no hay duda de que me estoy mejorando ya que ahora rechazaría sin lugar a dudas bastantes libros que figuran en el catálogo de Champ libre (…)».
Los años siguientes confirman la originalidad de Champ Libre en el paisaje editorial. El equipo se reduce: Floriana Lebovici asume la mayoría de funciones, acompañada por Hortensia Biscaretti di Ruffia, Catherine Nicole y un maquetista. Floriana Lebovici introduce nuevas maquetas magníficas que se convierten en marca de la casa. La pasión por los textos se conjuga con la de la fabricación de los libros: costuras con hilo de lino, tipografía de plomo, reproducciones en color. Se trata de una auténtica concepción del libro de calidad a contracorriente de la industrialización.
En febrero de 1979, Guy Debord redacta una declaración que figurará hasta 1991 en todos los catálogos de Champ Libre. Se trata de una verdadera declaración de guerra a los periodistas y a los críticos literarios que son tratados de « profesionales de la falsificación». Esa declaración también dice que « Champ libre ha parado de reconocer la existencia de la prensa.»

Historia y literatura española[editar]

El primer autor español publicado por Champ libre es Baltasar Gracián (Oráculo manual y arte de prudencia) en noviembre de 1972. Guy Debord, amante de la cultura española, apoya la edición de libros sobre España. Varios libros publicados por Champ libre tratan de la Revolución española de 1936Homenaje a Cataluña deGeorge OrwellEl Laberinto español de Gerald BrenanEl reñidero español de Franz BorkenauHistoria delPOUM de Víctor Alba y el célebre manifiesto anónimo de 1937 de un miliciano de la Columna de Hierro [1]en una edición bilingüe castellano/francés traducida por Guy Debord y Alice Becker-Ho (Protestation devant les libertaires du présent et du futur sur les capitulations de 1937).
En 1980, Champ libre publica los Comunicados de la prisión de Segovia (Guy Debord es el autor del texto A los libertarios) que tuvieron gran repercusión y que sirvieron para obtener la liberación de varios prisioneros políticos en la España posfranquista. El mismo año, Champ libre también publica las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique traducidas al francés por Guy Debord. En 1983, la editorial publica el primer tomo de Historia de la Guerra en la Península de 1807 a 1814 de W.F.P. Napier que relata la Guerra de la Independencia Española contra Napoleón. En 1985, la editorial publica una edición bilingüe español/francés de San Juan de la Cruz y en el curso de los años ochenta, cinco libros de Ramón Gómez de la Serna son traducidos al francés.
Tres proyectos de edición de libros sobre la Revolución social española no llegaron a ver la luz. El primero de ellos es la biografía de Buenaventura Durruti por Abel Paz. Desavenencias entre Gérard Lebovici y Abel Paz impidieron que se publicara el libro.2 Lebovici le reprochó a Paz que no afirmara con claridad que los estalinistas fueron los responsables de la muerte de Durruti. Los otros dos proyectos fueron el libro deBurnett BollotenLa Revolución española, y el de Antonio TéllezSabaté. Guerrilla urbana en España (1945-1960), por el que Guy Debord tenía gran estima. Ambos libros habían sido inicialmente publicados en francés por Ruedo ibérico. Champ libre pensó un momento en reeditar estos dos libros durante los años 1980 tras la desaparición de Ruedo ibérico.3

Un objetivo estratégico[editar]

El objetivo estratégico de Gérard Lebovici y Guy Debord a través de Champ Libre es de poner en plena luz la apariencia de las cosas para desvelar su verdadera realidad. Se trata de un trabajo de desprogramación, contrainformación y desmitificación cuyo vector esencial es Champ Libre. El objetivo es reaccionar contra la alienación mortífera general, el condicionamiento mediático del individuo, la incultura general obligatoria, la tentación de apartar de la historia momentos apasionantes del arte y de la vida, y de forma más general, a la degradación de la calidad de la existencia. El catálogo de Champ Libre inaugura un concepto nuevo y crucial, noble contrapunto a la industrialización del mundo editorial.
Consecuencia de la fortuna de Gérard Lebovici obtenida como productor de cine, Champ Libre no tiene problemas de dinero. La editorial está voluntariamente desconectada del mercado y no cede a ningún compromiso comercial.
En el libro L'Édition française depuis 1945, Anita Blanc, antigua colaboradora de Champ Libre, explica la independencia de la editorial: « Librado de los problemas económicos que habitualmente acechan las pequeñas editoriales con una producción exigente, Lebovici pudo permitirse el hecho de mantener financieramente un catálogo sin grandes ventas, sin concesiones comerciales, y tan sólo editando, incluso perdiendo dinero, libros que le parecen necesarios y que selecciona con rigor.»

1984: publicación de Mesrine y asesinato de G. Lebovici[editar]

En 1984, Gérard Lebovici, fascinado por el carácter libertario de Jacques Mesrine, decide reeditar L'Instinct de mort (Instinto de muerte), la autobiografía del conocido como « enemigo público número uno», asesinado por la policía en 1979. Lebovici pone a la hija de Mesrine, Sabrina, bajo su protección. El libro de Mesrine es reeditado con un prefacio de Lebovici en el cual ataca duramente la nueva ley que confisca para siempre los derechos de autor de las personas que han publicado el relato de los crímenes por el cual han sido condenadas. Lebovici también critica la actitud del anterior editor de Mesrine, Jean-Claude Lattès. Gérard Lebovici recuerda que Mesrine se había convertido para los franceses en el símbolo perfecto de la libertad, y afirma el « temible honor» que representa para Champ Libre el hecho de convertirse en su editor.
Tras el asesinato misterioso de Gérard Lebovici el 5 de marzo de 1984, Champ libre pasa a llamarseÉditions Gérard Lebovici. Después de este drama, la prensa de todas las tendencias se revuelca durante varias semanas en conjeturas y suposiciones sin fundamento acerca de la supuesta « vida misteriosa» de Gérard Lebovici. Algunos diarios señalaron incluso al propio Debord como instigador del crimen. El círculo próximo a Lebovici responde a esos ataques difamatorios publicando Tout sur le personnage (Todo sobre el personaje), libro que Lebovici estaba escribiendo. Guy Debord publica en febrero de 1985 susConsideraciones sobre el asesinato de Gérard Lebovici, libro en el cual ajusta sus cuentas con los calumniadores y en el que brilla su talento de polemista dando una lección magistral sobre los procedimientos de la mentira periodística. En sus Consideraciones, Debord afirma que « Gérard Lebovici había publicado muchos más clásicos que subversivos contemporáneos, pero en un momento de decadencia y de ignorancia programadas, donde se discierne menos la revolución que sube que la sociedad que baja, la publicación de los clásicos pasó a ser un acto subversivo.»
Las ediciones Gérard Lebovici publican en 1985 dos importantes volúmenes de James Guillaume que documentan la posición anarquista en el seno de la Primera Internacional. La editorial continua la publicación de libros de historia y de estrategia: en 1986 sale el libro de Maurice Serin, Une Révolution en el que va incluido un estudio sobre la guerrilla callejera. En 1987, Guy Debord publica Le Jeu de la Guerre (El Juego de la Guerra) y en 1989, la editorial publica la obra maestra de ClausewitzDe la guerra.
En 1986, Mezioud Ouldamer publica Le Cauchemar immigré dans la décomposition de la France (La pesadilla inmigrante en la descomposición de Francia). Nuevas publicaciones en relación con Dada ven la luz: Bar Nicanor de Clément Pansaers, y la obra completa del poeta y boxeador Arthur Cravan reunida por primera vez en un solo volumen preparado por Jean-Pierre Begot en 1987. Cinco libros del escritor españolRamón Gómez de la Serna son publicados entre 1984 y 1988.
En 1988, Guy Debord publica sus Comentarios sobre la sociedad del espectáculo que tendrán una gran repecusión, y en 1989, Panegírico. Por la misma época, la editorial publica dos clásicos de la literatura italiana: en 1987, El Libro del Cortesano de Baldassare Castiglione que no estaba disponible en lengua francesa desde hacía tres siglos, y en 1989, Mi Vida de Vittorio Alfieri.

Temáticas tratadas por Champ libre[editar]

El 29 de marzo de 1986, Guy Debord envía una carta a Floriana Lebovici4 en la que propone una docena de subdivisiones de los autores publicados por la editorial según los temas abordados. Algunos autores pueden encontrarse en varias subdivisiones.

1991: final de Champ libre, principio de Ivrea[editar]

En 1991, tras la muerte de Floriana Lebovici en 1990, y el conflicto que opone Guy Debord a los hijos herederos de Gérard Lebovici, estos últimos deciden poner la editorial en liquidación y la refundan en 1992 bajo el nombre de Éditions Ivrea (nombre de la ciudad italiana donde nació Floriana Lebovici). Guy Debordque había publicado todas sus obras en la editorial desde 1971, decide romper con los herederos de Lebovici (Nicolas Lebovici y Lorenzo Valentin, este último, hijo de Floriana de un primer matrimonio, es abogado en el cabinete de Georges Kiejman).
La editorial Ivrea ha trabajado en colaboración con la Encyclopédie des Nuisances y Jaime Semprún en proyectos como la edición de los ensayos completos de George Orwell. También ha publicado autores antiguos como MaquiaveloTácitoSpinoza y Francesco Guicciardini, clásicos del anarquismo como lasMemorias y escritos de Nestor Makhno, y textos de autores vanguardistas como Kurt Schwitters o contemporáneos como Bernard Collin , Michel Falempin, Philippe Grand, Günther AndersDominique Aubier,Jacques Roubaud , Sarah Walden . Ivrea además siguió reeditando los libros del fondo Champ Libre como los escritos de ClausewitzKazimir Malévich o de Arthur Cravan. En 1997, Ivrea publica el libro del historiadorLouis ChevalierL'Assassinat de Paris, sobre la destrucción de París por los urbanistas y las nuevas necesidades mercantiles y políticas. Ese mismo año, Ivrea interviene junto a la Encyclopédie des Nuisancespara defender a George Orwell de ciertas calumnias periodísticas (George Orwell devant ses calomniateurs, traducido en español en 2014).
En 1995, Lorenzo Valentin afirma en una carta a Jean-François Martos,5 autor en Champ Libre de Historia de la Internacional situacionista que protestaba contra la línea editorial adoptada por Ivrea, que la historia de Champ Libre no había acabado a pesar del fallecimiento de los fundadores.
Acerca de la orientación editorial de Ivrea, Lorenzo Valentin declaró lo siguiente en 2001: « desde 1989, muchas cosas han cambiado. Una gran cantidad de referencias ideológicas se han perdido sobre las cuales Champ libre se apoyaba: una cierta concepción de la libertad, un lazo estrecho con las grandes teorías revolucionarias, libertarias, que permitían la denuncia de las imposturas ideológicas, del estalinismo... Sin embargo, hoy en día uno ya no puede referirse a todo eso de la misma manera porque todo un sistema de valores se ha derrumbado. Champ libre estaba en lucha contra el estado del mundo, pero ahora la alienación ha alcanzado un grado tan alto que es muy difícil luchar tomando una simple posición política. La alienación está ahora en el corazón mismo del lenguaje. Por esa razón, hay que situarse en el único terreno donde no pueda haber recuperación, y ese terreno es el de lo poético. El verso es un orden de medida del mundo. Si se toca a la lengua, se toca al mundo.»6

Bibliografía[editar]

En español[editar]

En francés[editar]

  • Éditions Champ libre, Correspondance Vol. 1, Champ libre, 1978; reed. éditions Ivrea, 1996. Colección de cartas polémicas dirigidas a Gérard GuéganRaphaël SorinJacques BaynacMustapha KhayatiJaime SemprúnJean-Patrick ManchetteSimon LeysGeorges Kiejman y François Cavanna, entre otros.
  • Éditions Champ libre, Correspondance Vol. 2, Champ libre, 1981; reed. éditions Ivrea, 1996. Colección de cartas polémicas dirigidas a Abel PazRenaudNoël GodinJean-Claude Zylberstein, André Migeot,Isidore Isou y Les Cahiers du Cinéma, entre otros.
  • Éditions Champ libre, Correspondance Vol. 3, Le fin mot de l'histoire, 1995. Correspondencia polémica entre Jean-François Martos et Lorenzo Valentin sobre la orientación editorial de Ivrea. ISBN 2-903557-02-0
  • Gérard LeboviciTout sur le personnage, éditions Gérard Lebovici, 1984; Ivrea.
  • Guy DebordConsidérations sur l'assassinat de Gérard Lebovici, éditions Gérard Lebovici, 1985; Gallimard, 1993.
  • Guy Debord, Des Contrats, éditions Le Temps qu'il fait, 1995.
  • Guy Debord, Correspondance, volumes "0", 4, 5, 6 et 7, Fayard, 2004, 2005, 2007, 2008 y 2010. Las cartas de Guy Debord acerca de Champ libre y las que dirigió a Gérard Lebovici y sus herederos están recopiladas en esos cinco volúmenes.
  • Gérard GuéganCité champagne, esc I, Appt 289, 95- Argenteuil (Champ libre 1: 1968-1971), Grasset, 2006.
  • Gérard Guégan, Montagne Sainte-Geneviève, côté cour (Champ libre 2: 1972-1974), Grasset, 2008.
  • Jean-Luc Douin, Les jours obscurs de Gérard Lebovici, Stock, 2004.
  • Christophe BourseillerVie et mort de Guy Debord, Plon, 1999.
  • Pascal Fouché (dir.), L'Édition française depuis 1945, Éditions du Cercle de la Librairie, Paris, 1998.
  • Le Cahier du Refuge, numéro 94, Centre international de poésie, Marseille, marzo 2001. Contiene una entrevista con Lorenzo Valentin sobre la orientación de Ivrea.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Volver arriba Lista de libros publicados por Champ libre en la wikipedia francesa
  2. Volver arriba Editions Champ Libre, Correspondance, volume 2, Champ Libre, 1981.
  3. Volver arriba Guy Debord, Correspondance, vol. 6, Fayard.
  4. Volver arriba Guy Debord, Correspondance, volume 6, page 397.
  5. Volver arriba Éditions Champ Libre, Correspondance volume 3, publicado por Jean-François Martos
  6. Volver arriba Entrevista con Lorenzo ValentinLe Cahier du Refuge, numéro 94, marzo 2001. También citado por Jean-Luc Douin en Les Jours obscurs Gérard Lebovici, página 322.